De mayor quiero ser vieja
Tras pasar un fin de semana teniendo como compañeros de hotel trescientos jubilados o más, he decidido que de mayor quiero ser como ellos.
¿Para qué? Para tocar las narices a todo el mundo y pasarme el día protestando, exigiendo, tiranizando a las pobres dos jovencitas que tuvieron la puntería de alojarse en el mismo hotel. Hablando a gritos para no dejar dormir al resto.
En definitiva, todo el día jodiendo la marrana... vamos... que se lo pasaron pipa. ¡¡¡De mayor quiero ser como ellos!!!
Viernes, alojamiento y exploración del hotel:
¿Qué es ese ruido? Oleeee abuelitos bailando con la animación del hotel. A curiosear a ver...
Se ve que el compartir espacio y tiempo con abuelas bailarines implica que tienes que bailar con ellas porque si no se mosquean.
Terminé bailando el cha cha cha del tren con un mogollón de abuelos tirando de mi unos de cada lado porque querían cambiar de dirección.
Resultado: temí por mi integridad física y el abuelo de detrás me rompió la trabilla del pantalón, además de aguantar que un par me tocasen el culo y el acoso continuo de una señora que se ha pasado el finde siguiéndome por el hotel.
Sábado, siete de la mañana:Abuelitos dando gritos como posesos, jugando con los ascensores y montando el follón del siglo para coger sitio para desayunar. Resultado: no nos dejaron dormir y eso que nos habíamos acostado a las cuatro y pico sin hacer nada de ruido para no molestarlos.
Aquí comenzamos a desarrollar instintos asesinos.
Sábado, diez de la mañana: ¿Playa o piscina? Piscina.
Misión imposible. Estaba copada por nuestros vecinos de hotel.
Sábado, una del medio día: Vuelta de la playa para ducha y comida.
Los abuelos deciden jugar con los dos ascensores del hotel a subir y bajar parando en cada planta. Tras veinte minutos esperando decidimos subir andando los siete pisos hasta nuestra habitación para poder ducharnos y llegar a tiempo a comer, ya que si nos descuidábamos se comían todo.
Sábado, tres y media de la tarde: Intento de siesta en la piscina.
Llegamos las primeras, cogimos hamacas y de pronto batallón de abuelos dando voces a la pisci tras su siesta. Como habían comido a la una... dormidos ellos dormidos todos. Por supuesto no nos dejaron dormir, y se permitieron pedirnos las hamacas porque no había más y a ellos las sillas no les venían bien para los achaques. Ale a dormir al suelo.
El resto del fin de semana, en la misma línea. No nos dejaban dormir en la pisci porque en ese momento les apetecía darnos conversación. Sobre todo a los franceses, que debo tener una cara de dominar el frances que no veas, a saber qué leches me decían.
Como una vez subimos los siete pisos andando por dejarles el ascensor, ya pasó a ser una obligación.
Se nos nos colaban en la fila para entrar al ascensor, nos empujaban, cuando de casualidad llegábamos las primeras al ascensor, se nos metían todos los que cabían y nos espachurraban. Como el ascensor no podía con todos teníamos que bajar nosotras y esperar a la siguiente tanda.
Llegaron a comerse la comida que teníamos en nuestra mesa!! Dejamos un plato con 4 churros mientras ibamos a por los colacaos, y a la vuelta una buena señora comiéndoselos. Al vernos llegar, los dejó mordidos en el plato y se marchó.
Nos echaron de la sauna, del jacuzzi de agua fria, de la piscina, del ascensor, de las mesas cercanas al buffet libre, de los baños, no nos dejaban dormir, me rompieron los levi's, me tocaron el culo, se pasaron el fin de semana entero quejándose por todo, si veían a los camareros hablando con nosotras montaban follón para que les fuesen a ellos aunque finalmente no tomasen nada, y para postre toooodooosss me daban conversación, sobre todo cuando intentaba dormir en las tumbonas. Joder si es que hasta se metían en la pista de squash a cotillear qué era eso y no nos dejaban ni jugar!
No nos dejaban nadar en la piscina porque la ocupaban entera (también la cubierta).
Cuando convencí a los camareros para que nos pusiésen la formula 1 intentaban en la tele del bar, intentaban cambiar de cadena la tele!! menos mal que estaba la opción desactivada y el camarero me dió a mi el mando a distancia, que por supuesto metí dentro de la mochila.
Sólo fuimos relativamente felices a partir del sábado a medio día cuando fuimos conscientes de que no podían durar mucho... con los atracones de comida y dulces que se daban el en hotel, fijo que alguno le daba un jamacuco por el azucar, el colesterol o algo así, y poco a poco podríamos hacernos con el control de la situación. Falsa alarma. Se ve que luego se metían chute doble de insulina para contrarrestar y punto.
Yo pensaba que lo de ser viejo era una mierdi... que si problemas de movilidad, los achaques y esas cosas... que vaaaaaaaaa anda que no corren y no se mueven bien cuando quieren los jodíos!!!.
Definitivamente: de mayor quiero ser vieja.
¿Para qué? Para tocar las narices a todo el mundo y pasarme el día protestando, exigiendo, tiranizando a las pobres dos jovencitas que tuvieron la puntería de alojarse en el mismo hotel. Hablando a gritos para no dejar dormir al resto.
En definitiva, todo el día jodiendo la marrana... vamos... que se lo pasaron pipa. ¡¡¡De mayor quiero ser como ellos!!!
Viernes, alojamiento y exploración del hotel:
¿Qué es ese ruido? Oleeee abuelitos bailando con la animación del hotel. A curiosear a ver...
Se ve que el compartir espacio y tiempo con abuelas bailarines implica que tienes que bailar con ellas porque si no se mosquean.
Terminé bailando el cha cha cha del tren con un mogollón de abuelos tirando de mi unos de cada lado porque querían cambiar de dirección.
Resultado: temí por mi integridad física y el abuelo de detrás me rompió la trabilla del pantalón, además de aguantar que un par me tocasen el culo y el acoso continuo de una señora que se ha pasado el finde siguiéndome por el hotel.
Sábado, siete de la mañana:Abuelitos dando gritos como posesos, jugando con los ascensores y montando el follón del siglo para coger sitio para desayunar. Resultado: no nos dejaron dormir y eso que nos habíamos acostado a las cuatro y pico sin hacer nada de ruido para no molestarlos.
Aquí comenzamos a desarrollar instintos asesinos.
Sábado, diez de la mañana: ¿Playa o piscina? Piscina.
Misión imposible. Estaba copada por nuestros vecinos de hotel.
Sábado, una del medio día: Vuelta de la playa para ducha y comida.
Los abuelos deciden jugar con los dos ascensores del hotel a subir y bajar parando en cada planta. Tras veinte minutos esperando decidimos subir andando los siete pisos hasta nuestra habitación para poder ducharnos y llegar a tiempo a comer, ya que si nos descuidábamos se comían todo.
Sábado, tres y media de la tarde: Intento de siesta en la piscina.
Llegamos las primeras, cogimos hamacas y de pronto batallón de abuelos dando voces a la pisci tras su siesta. Como habían comido a la una... dormidos ellos dormidos todos. Por supuesto no nos dejaron dormir, y se permitieron pedirnos las hamacas porque no había más y a ellos las sillas no les venían bien para los achaques. Ale a dormir al suelo.
El resto del fin de semana, en la misma línea. No nos dejaban dormir en la pisci porque en ese momento les apetecía darnos conversación. Sobre todo a los franceses, que debo tener una cara de dominar el frances que no veas, a saber qué leches me decían.
Como una vez subimos los siete pisos andando por dejarles el ascensor, ya pasó a ser una obligación.
Se nos nos colaban en la fila para entrar al ascensor, nos empujaban, cuando de casualidad llegábamos las primeras al ascensor, se nos metían todos los que cabían y nos espachurraban. Como el ascensor no podía con todos teníamos que bajar nosotras y esperar a la siguiente tanda.
Llegaron a comerse la comida que teníamos en nuestra mesa!! Dejamos un plato con 4 churros mientras ibamos a por los colacaos, y a la vuelta una buena señora comiéndoselos. Al vernos llegar, los dejó mordidos en el plato y se marchó.
Nos echaron de la sauna, del jacuzzi de agua fria, de la piscina, del ascensor, de las mesas cercanas al buffet libre, de los baños, no nos dejaban dormir, me rompieron los levi's, me tocaron el culo, se pasaron el fin de semana entero quejándose por todo, si veían a los camareros hablando con nosotras montaban follón para que les fuesen a ellos aunque finalmente no tomasen nada, y para postre toooodooosss me daban conversación, sobre todo cuando intentaba dormir en las tumbonas. Joder si es que hasta se metían en la pista de squash a cotillear qué era eso y no nos dejaban ni jugar!
No nos dejaban nadar en la piscina porque la ocupaban entera (también la cubierta).
Cuando convencí a los camareros para que nos pusiésen la formula 1 intentaban en la tele del bar, intentaban cambiar de cadena la tele!! menos mal que estaba la opción desactivada y el camarero me dió a mi el mando a distancia, que por supuesto metí dentro de la mochila.
Sólo fuimos relativamente felices a partir del sábado a medio día cuando fuimos conscientes de que no podían durar mucho... con los atracones de comida y dulces que se daban el en hotel, fijo que alguno le daba un jamacuco por el azucar, el colesterol o algo así, y poco a poco podríamos hacernos con el control de la situación. Falsa alarma. Se ve que luego se metían chute doble de insulina para contrarrestar y punto.
Yo pensaba que lo de ser viejo era una mierdi... que si problemas de movilidad, los achaques y esas cosas... que vaaaaaaaaa anda que no corren y no se mueven bien cuando quieren los jodíos!!!.
Definitivamente: de mayor quiero ser vieja.
Comentario:
Yo también quiero!
Tal y como lo pintas se comportaban como críos, así que imagínate volver a las travesuras (lo de los ascensores me ha hecho especial gracia) a los setenta años! jajaja.
Tal y como lo pintas se comportaban como críos, así que imagínate volver a las travesuras (lo de los ascensores me ha hecho especial gracia) a los setenta años! jajaja.
Comentario:
jaaaaaaaaaaajajaaj yo tambiennnnnn quiero ser vieja de mayor y tocar las pelotasssssssssssss, joder si que es jodida una vacación asi....
besitos
besitos





