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CARPE DIEM
RETALES DE MI VIDA: Con tibias gotas de sensualidad y una pizca de belleza erótica.
Acerca de
O mor henion i dhu: Ely siriar, el sila Ai! Aniron Undomiel
Sindicación
 
Espejismos
Hoy ella volvía a sentirse triste de nuevo. Ella anidaba uno tras otro sus pasos hacia su rutina diaria. Tras unas vacaciones de sueño, de paz, de tranquilidad, de calma para su corazón herido, donde quizás una vez más había construido pequeños castillos en el aire…

Ella volvía a fundirse en el recoveco equidistante de unos ojos azules que la miraban con atención. Por segundos ella, sintió algo en su pequeño corazón. Sabía que no le amaba, pero su mirada la envolvía en el manto del cariño y la ternura. Ojos dulces de terciopelo, se decía. Ojos del mismo azul que ese mar que días antes ella había amado, o que creía haber amado. Espejo de amor. Una sombra que hoy sabía que no era cierta, y que había vuelto a confundirla.

Hoy ella de regreso, de un día largo, de un día roto por la vuelta a la esquina del desencanto laboral. Ella clamaba de nuevo, por algo que ardía en su interior, casi hiriente, casi punzante.

Lágrimas se desgranaban por sus mejillas. Cálidas. Dulces. Resbalan por sus tiernos ojos verdes, ensordeciendo la tenue música que escuchaba su corazón. Ella sabía porque lloraba.
Lo sabía muy bien. Casi no se atrevía a reconocerlo. Bebiendo del nácar de sus lágrimas, rasgando el tul de su interior ella se preguntaba si algún día alguien podría amarla de verdad.

Venían a su mente imágenes, recuerdos, de amigo cantante, de viejo amigo, de ser alado, de muchacho de ojos azules…y como no de ex_nube. Releyendo palabras que él dedicaba a su sol particular, ella sentía de nuevo el fino cuchillo del desaliento y el filo de los celos en su interior- Un año después y aún le dolía la herida…Aún sangraba mares de lágrimas…

Ella… en un día de vuelta a la monotonía diaria ella sabía que las imágenes de su alma, sólo tenían un reflejo. El suyo.
No había caricias a su alrededor, ni besos cálidos de buenas noches…

Ella lo sabía y lloraba, lloraba amargamente.

 
Milésimas de instantes: Uno el tuyo.

Recuerdo. Instantes de pasos. Camino. Y vuelvo a recordar. Hoy de regreso, ella soy yo. Quizás porque ella intenta alejarse, dejando su aroma a fino mar tras de si. Desnuda la piel, evoco imágenes vividas que no tienen reflejo en este ahora. Y recuerdo como me sentía al mirarle a los ojos azules, al escuchar su rumor, al ver el reflejo de la luz del Arco Iris en su espuma. Le amo. Si amo el mar, porque él es capaz de rozar mi piel con la delicadeza de una suave figura de alabastro. El me mira a los ojos con la serenidad del amor callado, del amor que se que el también siente por mi. Recuerdo, millares de instantes vivido en la tierra de mis ancestros. Millones de puntos cardinales que no tienen respuesta. Millares de sensaciones vividas, de imágenes de paz en mi alma. Si, la sentí. Mirándole a los ojos, casi hipnotizada por su manto le amé más que nunca. Y desee que posara sus finos ojos en mi piel. Y me besara los ojos hasta desfallecer de amor. Quizás durante instantes creí en el de nuevo. En su poder. En su magia. En su fino aliento. En su rojo carmesí llenando mi cuerpo.
Mi alma sedienta de paz se dejo abrazar por su reflejo. Brillaba como una gota de ámbar en mi piel. Absorta, no dejaba de mirarle, jugando con la luz de una golondrina que lloraba de amor por su amado. Y en su canto, en su grito ensordecido la fotografié, intentando retener el instante, en que ella necesitaba de su amor.
Verdes, azules, montes llenos de vida me reconfortaron y acariciaron mi sedienta piel, de caricias dadas al aire. Sentí su olor, su aliento, su cálido y casi jadeante aroma sobre mí.
Me poblaron y hasta casi me hicieron el amor. De esa forma, tan delicada y a la vez intensa.
Velozmente se introdujeron en mí y me ofrecieron su sabor, llenando cada palpitar de mi corazón.
Su belleza casi rallaba en dolor. En el dolor que infundía su amor imposible. Sentía sus susurros, sentada a su vera. Neruda volaba hacía mi. Y volvía a mirarle una y otra vez. Calmada, serena, plácida. Recostada en el hombro de su fina humedad. Con esa serenidad, que tanto anhelaba encontrar y que el me ofrecía a manos llenas, con el acto que da el sentirse plenamente enamorado de mi ser.
Hoy, con el recuerdo claro, intenso, de su mirada en mi retina, intento detener ese instante.
Saborearlo, acordarme de su inconmensurable belleza.
Hoy que el reflejo de su luz nubla mis ojos.
Hoy que siento de nuevo su amor sobre mi, y que aún que imposible, lo sé. Sueño con sus caricias y sus tibios besos sobre mi piel.
Nos enamoramos, en un instante de un Agosto que dejaba pasar sus días. O tal vez me enamoré de tu amor. No lo sé.
Y sabes algo?.. El susurro de tus palabras, siento que me acompañaran siempre. Están instaladas en el centro de mi alma, allá donde no se borran los recuerdos, donde alma y amor se funden en uno.

Tu luz me sigue mirando a los ojos….

Esos ojos que mirabas con tanto amor…



 
Dejadme llorar
Ella le miraba. Atónita. Dejándose acariciar por el azul de sus ojos. Conversaban animadamente, con esa pizca de timidez que se da en los primeros encuentros. Sus ojos se clavaban en ella, perspicaces y rápidos. El sonreía con esa ternura que tanto le agradaba a ella. Se decía a si misma, que no debía enamorase, que no debía dejar que las alas del amor se adentraran en su corazón. Se negaba a inventar de nuevo paraísos mentales que no existían, aunque en el fondo desearan que fueran ciertos. Se debatía entre el corazón y la razón. Y durante pequeños instantes de tiempo ella volvió a volar con las nubes, a soñar con su espíritu, a danzar con las estrellas que iluminaban un cielo iluminado de deseos.
Y volvió a llorar -Dejadme decía ella-. Dejad que las lágrimas surquen solas el firmamento.

Y volaron centelleantes, hasta el día siguiente. Donde volvió a sorprenderse, encontrándole de nuevo. Tarta de cumpleaños con sorpresa incluida: Ella conoció a sus padres, celebraban esa maravillosa cifra de 50 años juntos. Les miro atónita y los ojos dulces, de una mujer curtida por los años se clavaron en ella. Ojos de un azul mar que reflejaban toda una vida de lágrimas, sonrisas, y alegrías…
Escasos quince minutos de encuentro diluidos en el tiempo. Otoños de tiempo.
Ella se fue sonriente, casi cantando, aún iluminada por unos ojos que la miraban. Unos ojos que dibujan caricias de sueño en su piel. Aún soñando, temblaba de emoción.
Y esa noche, auspiciada por el manto de olvidos de sueños, volvió a decir: Dejadme llorar.
Dejadme.
Y lágrimas de sueño volvieron a derramarse por sus mejillas, cálidas, finas, suaves, mojando el espíritu de su alma. El alma de una habitación vacía, con pasiones colgadas en las paredes.

Un nuevo día amaneció en su alma. Se despertó. Tarde. Sabía que estaba de vacaciones, aunque lo que más necesitaba ella, eran vacaciones del alma. Miro a su habitación, repleta de sueños. Escribiendo caricias con sus dedos. Y sintió un leve aleteo de deseo.
Esa noche, ella volvería a ver a viejo amigo. Sabía lo que podía ocurrir. Necesitaba sentir caricias sobre su pecho, besos en su boca y dedos en su sexo.

Pero ella sabía muy bien, que necesitaba algo más… necesitaba mucho más que eso..
Y volvió a gritar: Dejadme llorar….
Lágrimas de tiempo, de sueños….
 
Libertad..
Leyendo a Cortazar siempre viene a mi una frase, un lalitdo:
"No hay más libertad, que la libertad de estar preso en alguien"

POEMA

Te amo por ceja, por cabello, te debato en corredores
blanquísimos donde se juegan las fuentes de la luz,
te discuto a cada nombre, te arranco con delicadeza de cicatriz,
voy poniéndote en el pelo cenizas de relámpago
y cintas que dormían en la lluvia.
No quiero que tengas una forma, que seas
precisamente lo que viene detrás de tu mano,
porque el agua, considera el agua, y los leones
cuando se disuelven en el azúcar de la fábula,
y los gestos, esa arquitectura de la nada,
encendiendo sus lámparas a mitad del encuentro.
Todo mañana es la pizarra donde te invento y te dibujo,
pronto a borrarte, así no eres, ni tampoco
con ese pelo lacio, esa sonrisa.
Busco tu suma, el borde de la copa donde el vino
es también la luna y el espejo,
busco esa línea que hace temblar a un hombre
en una galería de museo.
Además te quiero, y hace tiempo y frío.

Julio Cortazar




 
Y unas notas sonando...
Notas de piano. Notas que se desvanecen en esta, su noche quebrada.
Ella atenta, seguía el compás de cada nota, danzando sus dedos, bailando con cada instante. Dedos que intentaban dibujar el contorno de sus ojos. Casi adormecidos por el cansancio de un día agotador.

Beethoven desgranaba sus notas, en una pieza que a ella siempre le pareció que poseía magia en estado puro. Simple y pura belleza. Triste y a la vez cálida. Triste y a la vez intensa. Sonora. Sinuosamente hermosa. “Claro de Luna” lanzaba sus notas al viento y ella intentaba alcanzarlas como si una de esas burbujas de jabón se tratara. Esas que vuelan livianas y que al intentar atraparlas se desvanecen. Tal vez ella se sintiera así en ese instante. Liviana y a la vez mecida por el desvanecimiento de un día con tintes algo melancólicos y frenéticos a la vez.

Pensaba ella, en sus lágrimas de la noche anterior, en la amargura que de nuevo había inundado su corazón. Resurgía, cual Ave fénix de sus cenizas, tal vez con una cicatriz más en su corazón. Tal vez , sintiendo el golpe de su alma herida y ese fino regusto a algo que ella no sabía como definir. Cercano a la melancolía, a la añoranza. A la nostalgia de los pequeños instantes de felicidad.
Miraba en su interior, casi confusa, repleta de deseos, de sentimientos, de sensaciones. Añoraba palabras pronunciadas al arrullo de la noche. Añoraba la cálida luz de la luna, besando la estrellas. Estremecida, aún bajo el auspicio de notas de piano, sentía las leves caricias de un ángel que susurraba en su interior. Un alma cálida que de forma sorda y callada se estaba adentrando en corazón.
Y mientras revoloteaban como mariposas a su alrededor las alas del deseo. De lo prohibido, del placer que sabía que podía encontrar si quisiera.
Ahora, en este instante podía estar atrapada junto a viejo amigo en el pozo de los deseos. Bebiendo flujos de vida, auspiciados por gemidos de noche.
Ella sabía que en este minuto podía poseer y ser poseída por el mandato del deseo. Del puro y simple goce de la vida.
Y bajo los auspicios de esos deseos, intensos, fuertes, que removían su interior, humedeciendo su sexo y estremeciendo su piel…. las notas seguían su curso…
Notas de un piano, sonando en la inmensidad de una noche solitaria….Tal vez sintiendo el revoloteo y el fino tacto de un ángel sobre su piel.

 
23:00 horas
Lágrimas de desaliento afloraba a los ojos de ella. De desesperanza...
Se decia a si misma que, estaba demasiado cansada como para aforntar un chantaje emocional más.
Demasiados vividos.
Demasiados afrontados.
Ella pensaba y pensaba, que durante años atrás en parte su corazón había estado enjaulado.
Prisionero de sentimientos que no eran suyos.
Que no le pertenecian.
Más bien y ella era muy consciente de ello, se había dedicado gran parte de su vida a proteger a los demas:
Volaban imágenes hacia pasados. Hacia recuerdos ya vividos. Hacia instantes donde no existia ella, tan sólo su alrededor.
Protegiendo la debilidad con la que luchaba, aquella a la que le unian lazos de sangre inseperables. Librando una batalla que no era suya.

Y ahora.. cuando ella empezaba a sentir la ligera brisa del viento en su cara., cuando empezaba a aletear sus alas intentando volar libre..
las lágrimas del desaliento volvían a emerger. Bofeteando su ánimo, su espiritu, dejando que su alma por pequeños instantes de tiempo, volviera a caer...

Ella lloraba, lloraba amargamente...sin brazos que la adormecieran en la bruma del sueño..
 
Silencios
En instantes, como el de ahora, siento el susurro de un silencio en mi estomago, en mi alma y te añoro entre sueños:
A vos:

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto

( Pablo Neruda)
 
48 horas
Ajetreo de confusiones. Fin de semana exhausto. Lleno de sensaciones mezcladas en un sin fin de sueños. Anhelos que se funden tras las esquina de una nueva década que comienza a enseñarme los pasos. Nubes de ensoñaciones flotando en el aire. Imágenes confusas de ser alado. Imágenes de esquinas de vertientes de deseos. En la puerta de lo inexplicable. En la ventana de lo incierto, del deseo a la llama. Del interés de lo prohibido.
Imágenes de amigo cantante, confundidas con muchacho de ojos azules en su vertiente más inesperada.
Vertiente de llamadas intempestivas que desconocen el porque de los imprevistos.
Caleidoscopios de imágenes que causan confusión en esta mariposa, que a veces, muchas ,sigue teniendo miedo a volar, aunque sus alas no dejen de moverse, intensas, rápidas. Volando hacia aquello que su corazón le dicta y que irrefrenablemente siente. En cómodas sensaciones de azúcar. Donde lo dulce se mezcla con lo amargo,en porciones casi iguales.
Fin de semana, decía, exhausto. Finalizando, en proposiciones irreverentes con altas dosis de seducción. Viejo amigo, volviendo a escena. Aumentando con sus palabras el deseo intensificado a lo largo de 48 horas de una nueva década.

Deseos, seducción, proposiciones llameantes de sexo sensaciones,sentido, sentimientos..

Si lo reitero fin de semana exhausto.

 
Cometer locuras
Cálido gemido el tuyo. Proviene allá de la bruma de la fantasía o realidad en un día especial como hoy.
Me lo trae la brisa del mar. Aleteando mi alma como ruiseñores de fina lluvia. Hoy vuelan hacia mí, las alas del deseo. Las alas de la verborrea de cuerpos sudorosos frotándose con virulencia. . Hoy después del maremoto de sensaciones provocadas. Hoy me sigo sintiendo subyugada, cautivada, sumisa casi a deseos atormentados. Con inmensas ganas de correr. De vislumbrar la locura del momento de dos cuerpos agitándose bajo la locura espesa del infinito deseo. Dos cuerpos irrumpiendo en el fragor de luchas verbales de juegos de conexiones, donde sumisa caigo postrada. Dejando que tapes mis ojos con las vendas del sexo. Para así no verte, para en una noche de puro y simple llameante sexo, ser completamente tuya. Hasta morir de deseo. Hasta aletargarme bajo el morder de labios, de dedos. Humedeciendo con mi cuerpo el mar, llenándolo de la sal de flujos vitales. Bebiendo, absorbiendo, chupando hasta el fino y frío éxtasis los manjares lácteos de tu alma. Consumir con bocas aceleradas, cuerpos frenéticos. Perder el control de la vida y de la muerte en un único instante. Instante en que los orgasmos lloran en el aire. Donde tu sexo brota por tu ser y el mío clama jadeante, hasta el punto de rozar el desmayo.
Y seguir jadeantes hasta el final de la noche, y el día y de nuevo una noche….

En este día especial de deseo… me pregunto Por que no vivirlo?

 
Cifra Mágica: Mi aniversario
Cifra mágica.

Números redondos que componen un tres y un cero consecutivos. Día de mi aniversario.
Hoy mientras escribo. Hoy mientras mi corazón de niña, me sigue hablando, aunque no deba.
Alma de niña que anhela, sueña, grita, clama, desea. Niña que aún fábrica soles con sus dedos, pese que el calendario le diga hoy que cumple 30 años.
Años que dejados atrás componen una melodía intensa llena de risas, lágrimas, amores, desamores, noches de humedades intensas…
Años que reflejan el devenir de una vida que galopa a lomos de un caballo desbocado y que no detiene su paso.

Dormiré, ahora, soñando con la noche eterna cubriendo mi cuerpo.
Soñando con la intensidad de húmedos dedos rasgando mi piel.
Soñando, porque no, que en el recóndito espacio de mi esfera vital estés tu. Mirándome.
Si tu, acariciando mi pelo con tus dedos y susurrándome al oído que un día como hoy, me harás el amor hasta desfallecer, llenando mis infinitos tiempos con tu aroma…

Si tú: Anhelo tu piel ¿ Lo sabes?
 
Conjugación
Cautivar:

Verbo, que ayer conjugué en Do mayúscula. Verbo que ayer se instauró en mi interior y por razones que me sorprendieron no pude desprenderme de el desde el principio del día hasta su fin.. allá por las cinco de la mañana.

Aletargada por los brazos de Morfeo, aún sintiendo el aroma del sueño en mi cuello, conjugo el verbo de nuevo:

Cautivada. En múltiples aspectos. En múltiples formas. En infinitas maneras.

Cautivada de nuevo.

Subyugada

Hasta rallar la extenuación de los minutos.

Hasta retorcer el sentido de mi existencia, dando vueltas a mi alrededor.

Gimiendo a mi oído. Su intensidad. Intensidad de silencios compartidos.

Si cautivada.

 
Quietud
He vuelto a recordarle. Una vez más. Ex nube ha vuelto ha esta presente.
He mirado hacia atrás. Al recuerdo. Al pasado. Y he corrido tras el viento intentado alcanzar algo que nunca fue mío, y que ahora baila en los brazos de una menta adorable.
He vuelto a recordarle. A sentirme durante leves instantes, en aquella casa, en la que adormecí mis sueños hace un año…
La nube de la nostalgia se ha vuelto a instalar en mí. Como una sombra ha extendido su manto
Y mientras mis ojos volvían a posarse sobre el mar, como cada día, he sentido el fino cuchillo del desaliento sobre mis hombros.
Hoy, me he dado cuenta, cuan enamorada estuve de ex nube. Y cuanto pesa su recuerdo todavía.
Cuanto significo para mí. Su embrujo, sus sueños, su poesía. Todo en el me embriagó hasta un punto inexorable para mi.
Y ahora, en este instante de noche eterna, mientras mis ojos se cierran por el cansancio y mi mente intenta resumir en huecos de palabras, lo vivido hoy, miro a mi piel y la observo vacía de caricias. Miro a mi piel y la acaricio, inexorable. Tal vez, anhelando que unos dedos finos y tibios se ponen en ella y dibujen mares de océanos
Tal vez, pensando, en el sueño que fue Muchacho de ojos Azules. Tal vez desgranando el deseo sensual que me une a amigo cantante o a ser alado. Esa especie de línea existente entre lo atrayente, lo erótico y lo deseable.
Tal vez, deseando que esta noche, mi cama se llene de la imagen de mí ser. Se llene de mi corazón abierto de par de par, y deje flotando en el aire el aroma de algo que se me perdió y que en el fondo de mi ser anhelo encontrar.

Tal vez en este instante. Vuele….
Y sentada, a los pies de mi cama, componga esta imagen de fino instante de cristal:


Sentada a media luz en mi rodilla,
y una sonrisa tenue y luminosa
como las alas de una mariposa,
me reclinó en el hombro la mejilla
y abandonóse inmóvil, silenciosa.

Se me quedó dormida entre los brazos,
niña interior, aunque mujer externa,
un tiempo apasionada, luego tierna,
frágil hoy con el alma hecha pedazos,
mañana con impulsos de galerna.

No me quise mover por no alterarla,
y dejé transcurrir el tiempo lento,
con el temor de que hasta el pensamiento
pudiera, al agitarse, despertarla,
destruyendo la magia del momento.

Y así quedó, colgada de mi cuello,
dormida en mí, sin dudas y sin prisa,
y hasta su soplo refrenó la brisa;
y al fin, acariciando su cabello,
hice anidar mi beso en su sonrisa.

Francisco Alvarez





 
Camino a casa
Lágrimas. Lágrimas se desgranan por mis mejillas. Afloran a mis ojos. Cálidas gotas que dibujan notas de neblina música. Piel estremecida. Trémula. Piel emocionada por los sentidos. Siento las orquídeas de notas galopando por mis oídos y veo la cara de una niña de porcelana enamorada. Aún tiemblo. Aún la emoción nubla mi sentido. Aún siento la belleza que Zhan Yimou ha vuelto a mostrar ante mis ojos. Aún faltan palabras. Aún no hay vocabulario para explicar como hacer de “ Camino a casa” algo que es simple y llanamente belleza. Lágrimas de amor en estado puro. Amor que no tiene palabras. Amor que se expresa en miradas, en sensualidad de colores en movimientos rasgados, detenidos por el tiempo. Fugaces y a la vez sencillos. En miradas de niña enamorada. En música de sentidos.
En pequeños giros, al tiempo, a los recuerdos. Dónde se llega a comprender la importancia de un camino andado….
Belleza. Belleza mágica de sentidos multiplicados. Sencillez de instantes.

Lágrimas que descienden por mis mejillas al mismo tiempo que el eco de un sonoro trueno se cuela por mi ventana. Sonoras gotas rasgan el alfeizar de mi ventana. Rasgando en su vuelta mis sentidos. Los poros de mi piel. Introduciéndose en mi alma. En mi interior, en mi ser. Removiendo mi mundo. Mis entrañas. Como el beso amante, se introduce en la boca de su amada y besa al viento a la noche. Y sus montañas y valles encrespados de fina hierba. Valles que dibujan siluetas de “ V” a su paso. Desgranando deseos. Mutilando silencios. Dibujando lunas que le hacen el amor al sol. Floreciendo mares de eclipses a cada paso. Sintiendo.
Sintiendo a cada paso, a cada instante, a cada segundo. En este segundo de tiempo.

En este segundo que desgrana un día, en el que he mirado a los ojos al mar.
Y el he me ha devuelto la mirada. Profunda, intensa. Clavado en mi. Haciendo que sintiera su manto cálido.
Hoy más que nunca me he enamorado de él. De sus olas. De su intensidad. De su calor.
Hoy más que nunca siento con tanta intensidad que creo que mi corazón, mi piel, mis senos, mi intimidad están a punto de quemarse.

Hoy ahora, bajo la atenta mirada de una mujer enamorada…