Freno a mis manos
De nuevo tus ojos. Tu pelo , tu rostro. Y de nuevo tengo que poner freno a mis manos, para no tocarte . Aunque lo he hecho. Lo he vuelto a hacer. Te he mirado. Te vuelvo a ver enroscado en mi cintura.
Galopando en horizones de viento lejano.
Mientras mis besos, este fin de semana han vuelto a volar por el hilo telefónico, acaraciando y besando una voz, que ya me resulta familiar. Una voz que roza, arde, toca. Una voz que esgrime pasión alocada, que hace desear y a la vez provoca perderse en el mundo de los oceanos de gemidos y jadeos.
Un susurro que me ha vuelto a estremecer una vez más. Una mano en pelo ficticio pero sentido a la vez.
Una mano acariciando mi piel imaginaria. Besando mi boca de sueño. Estechando mi cuerpo de papel junto al suyo.
Galopando en horizones de viento lejano.
Mientras mis besos, este fin de semana han vuelto a volar por el hilo telefónico, acaraciando y besando una voz, que ya me resulta familiar. Una voz que roza, arde, toca. Una voz que esgrime pasión alocada, que hace desear y a la vez provoca perderse en el mundo de los oceanos de gemidos y jadeos.
Un susurro que me ha vuelto a estremecer una vez más. Una mano en pelo ficticio pero sentido a la vez.
Una mano acariciando mi piel imaginaria. Besando mi boca de sueño. Estechando mi cuerpo de papel junto al suyo.





