logotipo

img_google
CARPE DIEM
RETALES DE MI VIDA: Con tibias gotas de sensualidad y una pizca de belleza erótica.
Acerca de
O mor henion i dhu: Ely siriar, el sila Ai! Aniron Undomiel
Sindicación
 
Quietud
He vuelto a recordarle. Una vez más. Ex nube ha vuelto ha esta presente.
He mirado hacia atrás. Al recuerdo. Al pasado. Y he corrido tras el viento intentado alcanzar algo que nunca fue mío, y que ahora baila en los brazos de una menta adorable.
He vuelto a recordarle. A sentirme durante leves instantes, en aquella casa, en la que adormecí mis sueños hace un año…
La nube de la nostalgia se ha vuelto a instalar en mí. Como una sombra ha extendido su manto
Y mientras mis ojos volvían a posarse sobre el mar, como cada día, he sentido el fino cuchillo del desaliento sobre mis hombros.
Hoy, me he dado cuenta, cuan enamorada estuve de ex nube. Y cuanto pesa su recuerdo todavía.
Cuanto significo para mí. Su embrujo, sus sueños, su poesía. Todo en el me embriagó hasta un punto inexorable para mi.
Y ahora, en este instante de noche eterna, mientras mis ojos se cierran por el cansancio y mi mente intenta resumir en huecos de palabras, lo vivido hoy, miro a mi piel y la observo vacía de caricias. Miro a mi piel y la acaricio, inexorable. Tal vez, anhelando que unos dedos finos y tibios se ponen en ella y dibujen mares de océanos
Tal vez, pensando, en el sueño que fue Muchacho de ojos Azules. Tal vez desgranando el deseo sensual que me une a amigo cantante o a ser alado. Esa especie de línea existente entre lo atrayente, lo erótico y lo deseable.
Tal vez, deseando que esta noche, mi cama se llene de la imagen de mí ser. Se llene de mi corazón abierto de par de par, y deje flotando en el aire el aroma de algo que se me perdió y que en el fondo de mi ser anhelo encontrar.

Tal vez en este instante. Vuele….
Y sentada, a los pies de mi cama, componga esta imagen de fino instante de cristal:


Sentada a media luz en mi rodilla,
y una sonrisa tenue y luminosa
como las alas de una mariposa,
me reclinó en el hombro la mejilla
y abandonóse inmóvil, silenciosa.

Se me quedó dormida entre los brazos,
niña interior, aunque mujer externa,
un tiempo apasionada, luego tierna,
frágil hoy con el alma hecha pedazos,
mañana con impulsos de galerna.

No me quise mover por no alterarla,
y dejé transcurrir el tiempo lento,
con el temor de que hasta el pensamiento
pudiera, al agitarse, despertarla,
destruyendo la magia del momento.

Y así quedó, colgada de mi cuello,
dormida en mí, sin dudas y sin prisa,
y hasta su soplo refrenó la brisa;
y al fin, acariciando su cabello,
hice anidar mi beso en su sonrisa.

Francisco Alvarez





No