Crisálidas de Viento
Ella sentía el suave viento en su mejilla caliente. Temblaba.
Últimamente era algo que le ocurría con bastante frecuencia. Casi sin darse su piel se erizaba. Rápidos pensamientos surcaban su mente algo colapsada ya, por una realidad laboral que empezaba a ser demasiado pesada para ella. Una realidad que aguijoneaba su interior y que le provocaba cierta desgana. Cada vez sentía más la necesidad de sentirse libre. De volar liviana cual mariposa arrastrada por el viento. Necesitaba sentir su mundo propio sin dar explicaciones a mandos intermedios que provienen del mundo de lo superfluo, donde la simple y llana apariencia, se convierte en lo único importante.
Pensaba ella -mientras sus ojos se posaban en el oscurecer y en el brillo de una luna que comenzaba a surgir de su oscura habitación- en algo que llevaba instalado todo el día en su corazón. Era algo cercano que atormentaba sus sentidos y que a la vez la acariciaba. Algo pesado y a la vez ligero. Tenue y sutil. Cálido y dócil.
Ella temía la respuesta a sus preguntas interiores. Pero las conocía. Pese a estar en paz consigo misma, notaba que faltaba una nota en su pentagrama. Una nota que le había producido tanto dolor que ya casi ni se acordaba. Una nota que sonaba en su interior. Cantaba y danzaba. Y que brillaba con una luz propia intensa, radiante. Lo sabía. Ella deseaba sentir la intensidad del amor en su interior, del deseo, de la pasión embriagadora.
Aunque despertaba deseos, y lo sabía. No le bastaba. Necesitaba el aguijón de sentirse enamorada. Aguijón pétreo que no sentía desde hace prácticamente un año, cuando la sombra de ex_nube se deshizo entre sus manos.
Y hoy ahora, mientras sus ojos casi se cerraban por el cansancio. Oliendo a suave e intenso Sándalo. Con el aroma clavado en sus sienes, en su mente en su cuerpo. Sentía de nuevo la aguja del deseo en su interior. Recuerdos de amigo cantante, venían a su mente. De lo vivido con él hace unos meses. El olor de su cuerpo entre sus dedos. Sus caricias intensas. Su calido gemido susurrante. El intercambio de fluidos resbaladizos. ..
Esa noche, en la que ella estuvo entre sus brazos. Abrazada a él. Un cálido y fuerte abrazo que llenaba su piel. Y que la hacia sentir segura, plena.
Instantes, que ella ahora recordaba con un fino deseo, casi pueril y enfermizo.
Sentía, como sus fuerzas la abandonaban y sus ojos se rendían al sueño y a la extenuación.
Un leve recuerdo. Ligero. Inconstante. Trémulo. Todo a su alrededor la hacia recordar la plenitud de sensaciones vividas antaño.
Por eso ahora.. ella se sentía algo vacía, como si de su interior hubieran arrancado algo..
Su corazón tenía un hueco y ella anhelaba fuertemente llenarlo.
Ella escribía en esta noche de arquetipos de crisálidas de viento…..
Últimamente era algo que le ocurría con bastante frecuencia. Casi sin darse su piel se erizaba. Rápidos pensamientos surcaban su mente algo colapsada ya, por una realidad laboral que empezaba a ser demasiado pesada para ella. Una realidad que aguijoneaba su interior y que le provocaba cierta desgana. Cada vez sentía más la necesidad de sentirse libre. De volar liviana cual mariposa arrastrada por el viento. Necesitaba sentir su mundo propio sin dar explicaciones a mandos intermedios que provienen del mundo de lo superfluo, donde la simple y llana apariencia, se convierte en lo único importante.
Pensaba ella -mientras sus ojos se posaban en el oscurecer y en el brillo de una luna que comenzaba a surgir de su oscura habitación- en algo que llevaba instalado todo el día en su corazón. Era algo cercano que atormentaba sus sentidos y que a la vez la acariciaba. Algo pesado y a la vez ligero. Tenue y sutil. Cálido y dócil.
Ella temía la respuesta a sus preguntas interiores. Pero las conocía. Pese a estar en paz consigo misma, notaba que faltaba una nota en su pentagrama. Una nota que le había producido tanto dolor que ya casi ni se acordaba. Una nota que sonaba en su interior. Cantaba y danzaba. Y que brillaba con una luz propia intensa, radiante. Lo sabía. Ella deseaba sentir la intensidad del amor en su interior, del deseo, de la pasión embriagadora.
Aunque despertaba deseos, y lo sabía. No le bastaba. Necesitaba el aguijón de sentirse enamorada. Aguijón pétreo que no sentía desde hace prácticamente un año, cuando la sombra de ex_nube se deshizo entre sus manos.
Y hoy ahora, mientras sus ojos casi se cerraban por el cansancio. Oliendo a suave e intenso Sándalo. Con el aroma clavado en sus sienes, en su mente en su cuerpo. Sentía de nuevo la aguja del deseo en su interior. Recuerdos de amigo cantante, venían a su mente. De lo vivido con él hace unos meses. El olor de su cuerpo entre sus dedos. Sus caricias intensas. Su calido gemido susurrante. El intercambio de fluidos resbaladizos. ..
Esa noche, en la que ella estuvo entre sus brazos. Abrazada a él. Un cálido y fuerte abrazo que llenaba su piel. Y que la hacia sentir segura, plena.
Instantes, que ella ahora recordaba con un fino deseo, casi pueril y enfermizo.
Sentía, como sus fuerzas la abandonaban y sus ojos se rendían al sueño y a la extenuación.
Un leve recuerdo. Ligero. Inconstante. Trémulo. Todo a su alrededor la hacia recordar la plenitud de sensaciones vividas antaño.
Por eso ahora.. ella se sentía algo vacía, como si de su interior hubieran arrancado algo..
Su corazón tenía un hueco y ella anhelaba fuertemente llenarlo.
Ella escribía en esta noche de arquetipos de crisálidas de viento…..
Comentario:
¿De verdad te gustó el relato? Ya lo he terminado, muchas gracias por la opinión. El blog que has escrito hoy, es precioso, me ha encantado...
Besos!
Besos!





