Veo la hojarasca de tu trémulo horizonte.
me enredo en él cual serpiente enajenada.
Y mientras tus ojos callan de madrugada.
Mis manos se atreven a tocar el cielo de tu guía.
Estas ahí en el horizonte.
Dibujando soles con las manos.
Trazando líneas equidistantes entre tu cuerpo y el mío.
Una turgente línea nos separa.
La de tu pecho ardiente soñando la noche de mi palpitar sereno.
Tu erección callada engaña a la noche.
Mirando al infinito, descubres el fino llanto de una espina clavada.
Se ahonda, intentando ingerir el calor de tu alma.
Te asfixia, casi te ahoga, mordiendo con avidez tu aplomo varonil.
Y estalla, cumpliendo así mi virginal deseo.
El de tenerte, el de poseer hasta el más recóndito de tus huesos, de tu carne.
Estás ahí….
En ese horizonte que habla desde lejos.Cuerpo a Cuerpo.
Estás…
al leerte no se puede hacer otra cosa...
suspirar...





