Otros tiempos
Ella sonríe. Si sonríe. Y por primera vez en mucho tiempo siente el abrazo de su risa en su cuerpo. Ella se da cuenta que tiene mucho porque estar agradecida e intuye que empieza amar la vida. Si a amarla en su sentido amplio y estricto.
Ya no necesita a ese ángel que llene su vida, mas que nada porque siente que es ella quien la llena. Ella y nadie más. Ella siente que puedo comerse el mundo, que puede devorarlo a manos llenas. En los últimos días se ha dado cuenta que la luz de su vida está en su interior. Y que esa luz rebosa a manos llenas, dando el suave calor a sus manos, a su piel y a su pecho.
Siente el suave sabor a miel que le dejan las conversaciones con sus amigos y llena sus manos con el turgente sabor de la amistad. Y su pecho se eriza. Se infla al mojar sus labios con ese sabor. Se da cuenta que hay un valor por encima de todo y que lo había despreciado sin darle la importancia que realmente tenía. Hoy se siente tan amiga de sus amigos, que casi llora de felicidad. Casi lágrimas resbalan por su fina y suave piel, al darse cuenta de lo que realmente tiene. De lo que realmente posee. El tesoro más divino. Más dorado. Más intenso. Es consciente cada día que pasa, su vida es más intensa. Más radiante. Y la fuerza que sale de su interior ilumina hasta la suave humedad de su sexo.
Ese que descubrió hace pocos días las mieles del placer extenuado.
El intenso placer, de contar con las manos de alguien muy conocido acariciando su cuerpo. Dedos que forjaban el intelecto de sus pupilas y que redondeaban el espacio en la oscuridad. Manos que adoraban su piel y dibujaban círculos en su contorneada figura, mientras otras suavemente se acercaban para devolver al aire el sabor de su piel.
Dedos y manos que la hacían alcanzar el sumo placer de la vida. Y ella más que nunca, en ese instante se sentía tan viva que hubiera detenido el tiempo. Allí bajo la oscuridad del silencio. Arropada por las manos de él. Por los finos dedos del placer, ellla hubiera parado el reloj. El instante se cernía sobre ella. El aire dibujaba intensos jadeos y respiraciones agitadas. Entornaba los ojos. Tan sólo oía los jadeos de él, de ella, los suyos y los de su admirado partener.
Ese que estuvo deseándola toda la noche. Le hacia el amor con los ojos. La acariciaba suavemente, mientras se moría por tenerla a su lado. Y ella se sentía, tan plena, tan segura, tan radiante que su felicidad no parecía tener fin… Y rodeada de caricias, de besos, los de él, los de su tibio admirador , ella sonreía, sonreía..
Y ella ahora en este instante de noche, sigue sonriendo...
Ya no necesita a ese ángel que llene su vida, mas que nada porque siente que es ella quien la llena. Ella y nadie más. Ella siente que puedo comerse el mundo, que puede devorarlo a manos llenas. En los últimos días se ha dado cuenta que la luz de su vida está en su interior. Y que esa luz rebosa a manos llenas, dando el suave calor a sus manos, a su piel y a su pecho.
Siente el suave sabor a miel que le dejan las conversaciones con sus amigos y llena sus manos con el turgente sabor de la amistad. Y su pecho se eriza. Se infla al mojar sus labios con ese sabor. Se da cuenta que hay un valor por encima de todo y que lo había despreciado sin darle la importancia que realmente tenía. Hoy se siente tan amiga de sus amigos, que casi llora de felicidad. Casi lágrimas resbalan por su fina y suave piel, al darse cuenta de lo que realmente tiene. De lo que realmente posee. El tesoro más divino. Más dorado. Más intenso. Es consciente cada día que pasa, su vida es más intensa. Más radiante. Y la fuerza que sale de su interior ilumina hasta la suave humedad de su sexo.
Ese que descubrió hace pocos días las mieles del placer extenuado.
El intenso placer, de contar con las manos de alguien muy conocido acariciando su cuerpo. Dedos que forjaban el intelecto de sus pupilas y que redondeaban el espacio en la oscuridad. Manos que adoraban su piel y dibujaban círculos en su contorneada figura, mientras otras suavemente se acercaban para devolver al aire el sabor de su piel.
Dedos y manos que la hacían alcanzar el sumo placer de la vida. Y ella más que nunca, en ese instante se sentía tan viva que hubiera detenido el tiempo. Allí bajo la oscuridad del silencio. Arropada por las manos de él. Por los finos dedos del placer, ellla hubiera parado el reloj. El instante se cernía sobre ella. El aire dibujaba intensos jadeos y respiraciones agitadas. Entornaba los ojos. Tan sólo oía los jadeos de él, de ella, los suyos y los de su admirado partener.
Ese que estuvo deseándola toda la noche. Le hacia el amor con los ojos. La acariciaba suavemente, mientras se moría por tenerla a su lado. Y ella se sentía, tan plena, tan segura, tan radiante que su felicidad no parecía tener fin… Y rodeada de caricias, de besos, los de él, los de su tibio admirador , ella sonreía, sonreía..
Y ella ahora en este instante de noche, sigue sonriendo...
Comentario:
Que lindo es ver una sonrisa tan bella como la que describes en tu post... .)) me alegro mucho por eso¡
Comentario:
Si, el titulo lo dice todo, "otros tiempos", se te ve radiante, feliz...
Me alegro de q estes asi, hay cosas q hay q dejar atras, pero sin olvidar, tu misma me lo dijiste.
Yo tambien lo estoy, de fiestas de la Pilarica, en Zgz, por eso no actualizo, es q no paro...
Me alegro de q estes asi, hay cosas q hay q dejar atras, pero sin olvidar, tu misma me lo dijiste.
Yo tambien lo estoy, de fiestas de la Pilarica, en Zgz, por eso no actualizo, es q no paro...





