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CARPE DIEM
RETALES DE MI VIDA: Con tibias gotas de sensualidad y una pizca de belleza erótica.
Acerca de
O mor henion i dhu: Ely siriar, el sila Ai! Aniron Undomiel
Sindicación
 
Un si
Generosa senda por la que camina ella. Pisa las hojas de la sabiduría de un otoño tardío que casi se niega a aparecer. El estío la acompaña insuflando en su interior el calor arrebolado de sus poderosas mejillas. El deseo gira sobre ella. Desde el encuentro íntimo y subyacente de hace dos semanas. Su piel rebosa candor. No hay torres que conseguir. Ni castillos encantados. Ni príncipes a los que besar. Es más ni desean que aparezcan. Ya no los necesita.
Hay, si , bajo la transparencia casi febril de la tela que envuelve su cuerpo, un intenso olor a humedad hiriente. A cuchillos de saliva que rasgan el encuentro de pieles ardientes. De dedos que dibujan horizontes. De bocas que escalan cimas de púrpura hojarasca. Rojizas, intensas….Voluptuosas miradas que tocan su piel, la rompen en dos. Se embriaga de las notas de Beetohven. Bebe de su intensidad. Su cuello y espalda se arquean para dibujar el sonido.
Ese silencio que se atrapa en el contacto de dos cuerpos callados. Sonidos de silencio. Sonoros….

Se intuye, ella, deseosa de ese instante. De ese segundo de magia, donde la mente se desahoga de su máscara de metal. Y el cuerpo se vuelve agua, fina humedad turgente de risas intensas. Sonrisas que bordean el tacto y la esquina de su piel. Cerrando los ojos a la atronadora luz del deseo. Una fina mariposa revolotea. Alza el vuelo. Y ella se ve tumbada, aleccionando su cuerpo. Dando entrega. Recibiendo entrega. Sin corazones rotos por el llanto.
Brazos que sonríen y pieles que se besan Ojos que sienten la humedad de un orgasmo creciente y sexos que casi hablan. Si alzan palabras álgidas cual promontorios de escarpias.
Altas y cortantes. Resbaladizas cual nieve en el deshielo. Impregnando el espacio de una humedad chorreante.

Uno, dos, tres, cuatro….Desfalleciendo. Desfallecer de un nunca. De un jamás que vuelve a repetirse…cinco, seis…Ojos que al final se cierran abatidos.

Y en el tibio espacio que deja la luna al sonreír volver a empezar: Uno, dos, tres..





 
Comentario:
me gusta como evoluciona tu estilo desde el lirismo desbordante a este estilo mas metaforico.
No