El Espíritu
¡Mi Greli me ha nombrado!
Ay que estoy que no me lo creo, todos estos días yo tan ocupada con mi reciente vuelta al mundo del webmaster, diseñando que te diseña la nueva imagen de mi Todo ALIAS de mi alma. Y hoy, que no tenía yo ganas de más trabajar (que es que ya he trabajado bastante en el aeropuerto, que me ha hecho gracia un caballero que me ha comentado hoy: "En este trabajo no te aburrirás ¿no?" y yo lo siento mucho, porque el hombre pretendía ser amable, y yo se lo agradezco, no sabe él cuánto, pero me ha salido del alma contestarle "Uy, y en mi casa me aburro todavía menos", porque yo no soy de esas que necesita estar ocupada, no, por muy mal que suene decirlo, yo arrepanchingada en mi sofá estoy de lo más entretenida y a gusto. Amos que si no fuera porque trabajar da dinero... pero vuelvo al tema, vuelvo...)
Total que yo no sé si alguna vez lo había dicho, pero soy fan del Greli. Que la primera vez que lo leí pensé que tenía que ser delito en España tener tanto arte, pero claro, no iba ser yo la que le denunciara. Y sí señores, soy fan suyo, de su blog y de sus comentarios, enganchá que me tiene ya de por vida. Y hoy que necesitaba yo de su lluvia sevillana tan refrescante me encuentro con la sorpresa de que ¡me ha nombrado en uno de sus mensajes!
Y me ha hecho mucha ilusión, para qué voy a engañaros, porque si tú admiras a alguien (y yo al Greli le admiro, por su arte, por su gracia y por el cachito de su corazón que de momento he podido adivinar en él) pues ver que se toma la molestia en disiparte a tí unas dudas que tú tenías pues como que te llega, y a mí me ha llegado. ¡Gracias Greli! Yo es que soy muy apretá, pero no sabes cómo me alegro de haberme topado un día con tu blog y haber podido conocerte. Voy para allá para leermelo todo, todo y todo y comentarlo todo, todo y todo. ¡Eres un sol!
P.D.: Sí, efectivamente, tiene usted toda la razón, las fans somos patéticas, pero oye, no sé yo qué nos pasa en el cerebro, así como una chispa ahí cortocircuitando que ni vergüenza nos da de serlo ni ná, ¡qué cosas!
Total que yo no sé si alguna vez lo había dicho, pero soy fan del Greli. Que la primera vez que lo leí pensé que tenía que ser delito en España tener tanto arte, pero claro, no iba ser yo la que le denunciara. Y sí señores, soy fan suyo, de su blog y de sus comentarios, enganchá que me tiene ya de por vida. Y hoy que necesitaba yo de su lluvia sevillana tan refrescante me encuentro con la sorpresa de que ¡me ha nombrado en uno de sus mensajes!Y me ha hecho mucha ilusión, para qué voy a engañaros, porque si tú admiras a alguien (y yo al Greli le admiro, por su arte, por su gracia y por el cachito de su corazón que de momento he podido adivinar en él) pues ver que se toma la molestia en disiparte a tí unas dudas que tú tenías pues como que te llega, y a mí me ha llegado. ¡Gracias Greli! Yo es que soy muy apretá, pero no sabes cómo me alegro de haberme topado un día con tu blog y haber podido conocerte. Voy para allá para leermelo todo, todo y todo y comentarlo todo, todo y todo. ¡Eres un sol!
P.D.: Sí, efectivamente, tiene usted toda la razón, las fans somos patéticas, pero oye, no sé yo qué nos pasa en el cerebro, así como una chispa ahí cortocircuitando que ni vergüenza nos da de serlo ni ná, ¡qué cosas!
No puedo jugar a los video-juegos
Que no, que no me vais a convencer. Para empezar no me gusta jugar (salvo contadas excepciones en las que me obsesiono y me posesiono yo sóla conmigo misma y mi juego). ¿Qué? ¿Que entonces para qué tengo yo una Play Station 2? Pues para que mi madre me dejara libre el ordenador, ¿para qué más? Pero el caso es que ella se pasa el rato llamándome para todo, que si sáltame esa repisa, que si mata tú a éste que a tí se te da mejor, que niña cuál es el botón R3, etc, etc, etc...
El caso es que el otro día se alquiló (le alquilé) Prince of Persia: Warrior Within. Y nada, que me llama cada dos segundos para que le pase las cosas difíciles (y las no tan difíciles, que la joía es mu lista), y yo aquí, con la guía del juego en español y en inglés, rompiéndome el coco y los dedos dale que te pego al mando.
Bueno, pues resulta que le ha salido uno de estos monstruos mayores (no sé cuál será el término técnico pero es uno de estos con los que te tiras siete años para poder hacerle un poquito de pupita en un codo) y allí que estaba la Laura, dale que te pego al mando mientras mi madre gritaba "¡En los tobillos! ¡Dale en los tobillos!", porque por lo visto en la guía del juego decía eso.
Pues sí, al tal Golem me lo he cargado yo más ancha que pancha, una alegría que me ha dado... Tanta, tanta alegría que me he puesto cual gilipollas de ocho años (que no es que los de ocho años sean gilipollas, no, que es que yo parecía de ocho años y además gilipollas, las dos cosas juntas y revueltas) a dar vueltas por la habitación imitando al Prince of Persia éste. Pues qué impulso no me habré dado en una de mis supervueltas con espada falsa que he dado un tirabuzón en el aire y me he pegado un trompazo en el suelo que ríete tú del Golem... y de paso de mí.
¿Daños y perjuicios? Ninguno, ninguno, que una tiene clase hasta para caerse. Pero hay lección aprendida: Jugar perjudica seriamente la salud de la Laura y que al Prince of Persia va a volver a jugar mi tía la pelá, aunque la culpa haya sido mía, que eso es lo de menos...
El caso es que el otro día se alquiló (le alquilé) Prince of Persia: Warrior Within. Y nada, que me llama cada dos segundos para que le pase las cosas difíciles (y las no tan difíciles, que la joía es mu lista), y yo aquí, con la guía del juego en español y en inglés, rompiéndome el coco y los dedos dale que te pego al mando.Bueno, pues resulta que le ha salido uno de estos monstruos mayores (no sé cuál será el término técnico pero es uno de estos con los que te tiras siete años para poder hacerle un poquito de pupita en un codo) y allí que estaba la Laura, dale que te pego al mando mientras mi madre gritaba "¡En los tobillos! ¡Dale en los tobillos!", porque por lo visto en la guía del juego decía eso.
Pues sí, al tal Golem me lo he cargado yo más ancha que pancha, una alegría que me ha dado... Tanta, tanta alegría que me he puesto cual gilipollas de ocho años (que no es que los de ocho años sean gilipollas, no, que es que yo parecía de ocho años y además gilipollas, las dos cosas juntas y revueltas) a dar vueltas por la habitación imitando al Prince of Persia éste. Pues qué impulso no me habré dado en una de mis supervueltas con espada falsa que he dado un tirabuzón en el aire y me he pegado un trompazo en el suelo que ríete tú del Golem... y de paso de mí.
¿Daños y perjuicios? Ninguno, ninguno, que una tiene clase hasta para caerse. Pero hay lección aprendida: Jugar perjudica seriamente la salud de la Laura y que al Prince of Persia va a volver a jugar mi tía la pelá, aunque la culpa haya sido mía, que eso es lo de menos...
Una llave de corazón
Hoy un compañero de trabajo me ha dado una llave:
- Esto qué es?
- Una llave.
- ¿Para qué?
- Para tí.
- ¿Y qué abre?
- Abre el corazón de todos los hombres.
- Ahhhhh, entonces me la quedo, me la quedo.
Ni que decir tiene que los dos nos hemos partido de risa con su ocurrencia. Pero luego cuando he llegado a casa y me he mirado en el bolsillo de la chaqueta ahí seguía la llave.
He estado pensando, está claro que seguramente será de una maleta, porque tiene esa pinta. Pero bueno, soñando un poco, ¿y si de verdad fuera la llave del corazón de todos los hombres? ¿Para qué serviría eso?
Así de primeras yo diría que no sirve de mucho. Me diría qué hombres son buenos de verdad y cuáles no. Me sería mucho más fácil distinguirlos. Pero en realidad siempre he pensado que lo difícil en esto del amor no es estar frente a la persona adecuada y no saber qué es ella. Siempre me ha preocupado más el no encontrar a esa persona. El pensar que puede estar a miles de kilómetros o que incluso puede no existir. Así que así mirado la llave me sirve de bien poco.
Eso sí, no sé si ha sido casualidad o qué, pero ha sido guardarme la llave en el bolsillo y tener un éxito espectacular entre el sexo masculino. Así que mañana por si acaso me la vuelvo a llevar, que yo trabajo en el aeropuerto señores, y si el amor de mi vida vive a miles de kilómetros, ¿qué mejor lugar para encontrarnos que un aeropuerto? (uf, se me ocurren miles más románticos y menos ruidosos, pero tampoco es plan de ponerse tiquismiquis, jeje)

- Esto qué es?
- Una llave.
- ¿Para qué?
- Para tí.
- ¿Y qué abre?
- Abre el corazón de todos los hombres.
- Ahhhhh, entonces me la quedo, me la quedo.
Ni que decir tiene que los dos nos hemos partido de risa con su ocurrencia. Pero luego cuando he llegado a casa y me he mirado en el bolsillo de la chaqueta ahí seguía la llave.
He estado pensando, está claro que seguramente será de una maleta, porque tiene esa pinta. Pero bueno, soñando un poco, ¿y si de verdad fuera la llave del corazón de todos los hombres? ¿Para qué serviría eso?
Así de primeras yo diría que no sirve de mucho. Me diría qué hombres son buenos de verdad y cuáles no. Me sería mucho más fácil distinguirlos. Pero en realidad siempre he pensado que lo difícil en esto del amor no es estar frente a la persona adecuada y no saber qué es ella. Siempre me ha preocupado más el no encontrar a esa persona. El pensar que puede estar a miles de kilómetros o que incluso puede no existir. Así que así mirado la llave me sirve de bien poco.
Eso sí, no sé si ha sido casualidad o qué, pero ha sido guardarme la llave en el bolsillo y tener un éxito espectacular entre el sexo masculino. Así que mañana por si acaso me la vuelvo a llevar, que yo trabajo en el aeropuerto señores, y si el amor de mi vida vive a miles de kilómetros, ¿qué mejor lugar para encontrarnos que un aeropuerto? (uf, se me ocurren miles más románticos y menos ruidosos, pero tampoco es plan de ponerse tiquismiquis, jeje)
Al borde...