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La Estantería
Vegana y buscando su lugar en el mundo.
Acerca de
Vegana y fuera de lo común. (¿Modesta? No Mamá, eso no lo pongo... ¿que por qué? Juer, pues porque no lo soy, anda que...) Preparando las maletas para viajar a todos esos lugares a los que mi evolución piensa llevarme y deseando, ante todo, ser feliz... siempre.
Sindicación
 
El Espíritu
Hoy en día hablar del espíritu, del alma, es poco más que sinónimo de "estar chalada" o de pertenecer a algún tipo de religión (palabra ésta, "religión", que también ha engrosado la lista de las palabras tabú de nuestra sociedad, tal vez porque las religiones que nos rodean tienen tantos defectos que se nos hace muy difícil creer que vayan a ayudarnos a encontrar la felicidad), de pertenecer a una secta, de tener comido el tarro. No, hablar del espíritu no está bien visto.

Y precisamente es ésto, el espíritu, lo más importante de nosotros. Porque es lo que nos define, lo que nos hace únicos, lo que nos empuja hacia unas acciones u otras, hacia unos caminos u otros.

Pero parece ser que ahora sólo es importante la materia, lo superficial, lo que se ve. Es importante tener un trabajo, una casa, un novio, unos hijos, un coche, unos viajes... Y sí, esas cosas son importantes, pero sólo si han sido deseadas con el alma, con el espíritu. Porque si no es así sólo son artículos vacíos o incluso cargas a nuestras espaldas. Cosas de las que hemos podido hablar con nuestros amigos pero que en realidad no nos han hecho felices.

La sociedad vive drogada de cosas que les proporcionan felicidad inmediata, cosas que por un instante les hacen sentirse llenos. Pero es luego, en la soledad de sus noches, donde se dan cuenta de que su infelicidad sigue ahí, pequeña o grande, pero ahí está. Y el dolor de no saber qué hacer para hacer que desaparezca se hace latente. Dos lágrimas sobre la almohada y se volverán a dormir. Y mañana lo habrán olvidado todo y volverán a drogarse de felicidad inmediata.

Hoy no es importante quererse a uno mismo. Cuidar de lo que uno siente, de no hacerse daño, de mirarse con lupa y saber qué es aquello que nos motiva, que es aquello que nos llena el corazón, que es aquello que nos impulsa a ser mejores personas con nosotros mismos y por ende con los demás.

Eso no es importante, eso suena a discurso, eso cansa y pasamos de largo a lo siguiente. Es mucho más fácil encontrar la felicidad rápida en ese jersey que tan bien me queda que ponerse a averiguar por qué hay ciertas cosas que me ocurren y que me hacen no sentirme tan bien como quisiera.

La diferencia es que cuando a mí me ocurren cosas malas analizo mi responsabilidad para solucionarlo, para conocerme, y por supuesto para conseguir que no me vuelva a ocurrir. Es tan simple como eso. No es que me duelan menos las cosas malas, es que al menos sólo me dolerán una vez.

Seguir al espíritu es difícil, es un camino mucho más duro que el de la materia, tal vez por eso es un camino menos concurrido. Pero las recompensas son mil veces más grandes. Yo soy cada día un poco más feliz, más capaz de crear mi propia felicidad sin necesitar que la vida me la proporcione.

Me da pena ver a los de mi edad, o la los más pequeños, tan preocupados por la imagen, por el dinero, por cosas que les encarcelan. No lo entiendo. Gente sin personalidad que se jactan del borreguismo de otros porque ahora está de moda jactarse del borreguismo. Cuando justo eso sigue siendo borreguismo, seguir lo que la mayoría piensa.

Espíritu de microondas, como dice mi madre. Creado rápido y sin fundamento, algo que parece espíritu por fuera, que puede dar el pego. Pero que sigue siendo nada más que algo vacío y sin sustancia.

Me dan pena esos que huyen del espíritu, porque son personas infelices y no parecen tener interés por dejar de serlo... y sobre todo me dan pena aquellos que ni siquiera saben que lo son, que pasan por alto los gritos de su corazón como el que pasa de largo por un escaparate que no le llama la atención.
 
¡Mi Greli me ha nombrado!
Ay que estoy que no me lo creo, todos estos días yo tan ocupada con mi reciente vuelta al mundo del webmaster, diseñando que te diseña la nueva imagen de mi Todo ALIAS de mi alma. Y hoy, que no tenía yo ganas de más trabajar (que es que ya he trabajado bastante en el aeropuerto, que me ha hecho gracia un caballero que me ha comentado hoy: "En este trabajo no te aburrirás ¿no?" y yo lo siento mucho, porque el hombre pretendía ser amable, y yo se lo agradezco, no sabe él cuánto, pero me ha salido del alma contestarle "Uy, y en mi casa me aburro todavía menos", porque yo no soy de esas que necesita estar ocupada, no, por muy mal que suene decirlo, yo arrepanchingada en mi sofá estoy de lo más entretenida y a gusto. Amos que si no fuera porque trabajar da dinero... pero vuelvo al tema, vuelvo...)

La Lluvia en Sevilla es Una MaravillaTotal que yo no sé si alguna vez lo había dicho, pero soy fan del Greli. Que la primera vez que lo leí pensé que tenía que ser delito en España tener tanto arte, pero claro, no iba ser yo la que le denunciara. Y sí señores, soy fan suyo, de su blog y de sus comentarios, enganchá que me tiene ya de por vida. Y hoy que necesitaba yo de su lluvia sevillana tan refrescante me encuentro con la sorpresa de que ¡me ha nombrado en uno de sus mensajes!

Y me ha hecho mucha ilusión, para qué voy a engañaros, porque si tú admiras a alguien (y yo al Greli le admiro, por su arte, por su gracia y por el cachito de su corazón que de momento he podido adivinar en él) pues ver que se toma la molestia en disiparte a tí unas dudas que tú tenías pues como que te llega, y a mí me ha llegado. ¡Gracias Greli! Yo es que soy muy apretá, pero no sabes cómo me alegro de haberme topado un día con tu blog y haber podido conocerte. Voy para allá para leermelo todo, todo y todo y comentarlo todo, todo y todo. ¡Eres un sol!

P.D.: Sí, efectivamente, tiene usted toda la razón, las fans somos patéticas, pero oye, no sé yo qué nos pasa en el cerebro, así como una chispa ahí cortocircuitando que ni vergüenza nos da de serlo ni ná, ¡qué cosas!
 
No puedo jugar a los video-juegos
Que no, que no me vais a convencer. Para empezar no me gusta jugar (salvo contadas excepciones en las que me obsesiono y me posesiono yo sóla conmigo misma y mi juego). ¿Qué? ¿Que entonces para qué tengo yo una Play Station 2? Pues para que mi madre me dejara libre el ordenador, ¿para qué más? Pero el caso es que ella se pasa el rato llamándome para todo, que si sáltame esa repisa, que si mata tú a éste que a tí se te da mejor, que niña cuál es el botón R3, etc, etc, etc...

El caso es que el otro día se alquiló (le alquilé) Prince of Persia: Warrior Within. Y nada, que me llama cada dos segundos para que le pase las cosas difíciles (y las no tan difíciles, que la joía es mu lista), y yo aquí, con la guía del juego en español y en inglés, rompiéndome el coco y los dedos dale que te pego al mando.

Bueno, pues resulta que le ha salido uno de estos monstruos mayores (no sé cuál será el término técnico pero es uno de estos con los que te tiras siete años para poder hacerle un poquito de pupita en un codo) y allí que estaba la Laura, dale que te pego al mando mientras mi madre gritaba "¡En los tobillos! ¡Dale en los tobillos!", porque por lo visto en la guía del juego decía eso.

Pues sí, al tal Golem me lo he cargado yo más ancha que pancha, una alegría que me ha dado... Tanta, tanta alegría que me he puesto cual gilipollas de ocho años (que no es que los de ocho años sean gilipollas, no, que es que yo parecía de ocho años y además gilipollas, las dos cosas juntas y revueltas) a dar vueltas por la habitación imitando al Prince of Persia éste. Pues qué impulso no me habré dado en una de mis supervueltas con espada falsa que he dado un tirabuzón en el aire y me he pegado un trompazo en el suelo que ríete tú del Golem... y de paso de mí.

¿Daños y perjuicios? Ninguno, ninguno, que una tiene clase hasta para caerse. Pero hay lección aprendida: Jugar perjudica seriamente la salud de la Laura y que al Prince of Persia va a volver a jugar mi tía la pelá, aunque la culpa haya sido mía, que eso es lo de menos...
 
Una llave de corazón
Hoy un compañero de trabajo me ha dado una llave:

- Esto qué es?
- Una llave.
- ¿Para qué?
- Para tí.
- ¿Y qué abre?
- Abre el corazón de todos los hombres.
- Ahhhhh, entonces me la quedo, me la quedo.

Ni que decir tiene que los dos nos hemos partido de risa con su ocurrencia. Pero luego cuando he llegado a casa y me he mirado en el bolsillo de la chaqueta ahí seguía la llave.

He estado pensando, está claro que seguramente será de una maleta, porque tiene esa pinta. Pero bueno, soñando un poco, ¿y si de verdad fuera la llave del corazón de todos los hombres? ¿Para qué serviría eso?

Así de primeras yo diría que no sirve de mucho. Me diría qué hombres son buenos de verdad y cuáles no. Me sería mucho más fácil distinguirlos. Pero en realidad siempre he pensado que lo difícil en esto del amor no es estar frente a la persona adecuada y no saber qué es ella. Siempre me ha preocupado más el no encontrar a esa persona. El pensar que puede estar a miles de kilómetros o que incluso puede no existir. Así que así mirado la llave me sirve de bien poco.

Eso sí, no sé si ha sido casualidad o qué, pero ha sido guardarme la llave en el bolsillo y tener un éxito espectacular entre el sexo masculino. Así que mañana por si acaso me la vuelvo a llevar, que yo trabajo en el aeropuerto señores, y si el amor de mi vida vive a miles de kilómetros, ¿qué mejor lugar para encontrarnos que un aeropuerto? (uf, se me ocurren miles más románticos y menos ruidosos, pero tampoco es plan de ponerse tiquismiquis, jeje)
 
Al borde...
A veces me pregunto cómo puedo ser así, cómo puedo aguantar lo que aguanto sin derrumbarme. Y ni siquiera sé si eso es bueno o es malo.

Hace dos meses que no escribo en mi diario. Iba a hacerlo para decir que me había comprado un coche, pero dos días después se murió mi Lobo, y entonces me pareció que era imposible que transmitiera la felicidad de haber cumplido mi sueño de comprarle a Mamá ese coche con el que siempre habíamos soñado, era imposible transmitir felicidad cuando tenía el corazón roto de dolor y pena.

Y han ido pasando los días. Y todo se habría sobrellevado de no ser por Roque, por esta enfermedad que nos está consumiendo a todos en casa. Empezó por estar cansado, luego fué no respirar bien, luego no poder levantarse y acostarse sin ayuda y ahora se ha lastimado una pata (seguramente se habrá caído en una de las veces que Mamá me ha llevado al trabajo y hemos tenido que dejarlo solo).

Esta noche me ha despertado cada hora y media porque no estaba cómodo y no podía dormir. Por supuesto yo tampoco he dormido. Y luego me pregunto cómo se me pueden olvidar cosas tan estúpidas como fichar en el trabajo. Lo que no sé es cómo puedo trabajar sin haber dormido.

La casa es un caos, todo está desordenado porque no tenemos fuerzas para más que estar pendientes de Roque. No tenemos fuerzas, ni ánimos. Así las cosas, no es extraño que ambas nos hayamos resfriado, que tengamos la boca llena de llagas o que nos duela tanto la cabeza.

Y aún así me levanto cada día intentando pensar que el día irá mejor, que la mala racha que parece haberse instalado en casa pasará como una mala borrasca. Pero no pasa, y no sé por qué hoy me estoy empezando a sentir sin fuerzas. No físicas, porque sé que donde me mande mi cabeza me lleva mi cuerpo, es que ya empiezo a perder los ánimos. Es que mi mente no para de pintar un mundo negro que mi realidad no hace más que confirmar. Es que no dejo de preguntarme cómo podemos Mamá y yo habernos merecido este castigo si en nuestra vida no hemos tenido más motivación que el hacer el menor daño posible a nuestro alrededor (razón principal por la que nos hicimos veganas).

Sé que cuento historias divertidas a veces. Sé que voy a este foro y al otro, a este blog y al otro, que me pongo en el messenger y todo parece ir bien. Pero no es más que una fachada y está empezando a desmoronarse.

Hay muchas cosas en la vida a las que he tenido que enfrentarme. Y siempre lo he hecho, valiente aun muriéndome de miedo, porque soy así y porque además me gusta ser así. Pero es que a esto no sé enfrentarme. Porque no depende de mí, porque es Roque el enfermo, es él el que lo pasa mal, el que está incómodo, el que no puede moverse ni respirar bien. Es él, y nosotras nos sentimos impotentes sin saber cómo ayudarle.

Me acuerdo de aquella noche que Roque la pasó asfixiándose que por la mañana Mamá y yo entre lágrimas nos planteábamos esa posibilidad que la gente tanto nos recomienda y de la que nosotras no queremos ni oir hablar. Me acuerdo que Mamá me dijo que ella no era capaz de hacerlo, y me acuerdo que yo le contesté que lo peor de todo era que yo estaba empezando a sentirme capaz de hacerlo. Pero luego miras a Roque a los ojos, y le ves que quiere vivir, nadie entiende por qué. El veterinario me dijo que Roque ya debería estar muerto, que era incomprensible que aún siguiera vivo. Pero el caso es que él quiere vivir, y siempre ha sido cabezón para aquello que quiere. Yo no soy nadie para arrebatarle ese derecho.

No hay solución en este post, no hay final feliz, sólo un corazón que se ahoga y necesitaba desahogarse. Sólo sinceridad. Sólo yo y mi pena, que aunque la deteste y huya de ella como si fuera maldita me persigue y me acompaña en estos días, y ya no me siento con fuerzas de correr más.

De final una esperanza, es lo último que se pierde ¿no? Ojalá todo se solucione, ojalá podamos ser felices, ojalá y este corazón mío vuelva a sentirse lleno y no encogido...

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