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La Estantería
Vegana y buscando su lugar en el mundo.
Acerca de
Vegana y fuera de lo común. (¿Modesta? No Mamá, eso no lo pongo... ¿que por qué? Juer, pues porque no lo soy, anda que...) Preparando las maletas para viajar a todos esos lugares a los que mi evolución piensa llevarme y deseando, ante todo, ser feliz... siempre.
Sindicación
 
Bye, bye
Me marcho una temporadita. Es mi último mes al servicio Iberiano y va a ser movidito. (Lo cual significa que prácticamente viviré allí). Eso me va a tener un poquitín alejada de vosotros. Pero nada, nada, no lloréis por mí que volveré a daros el tostón en cuanto esté de vacaciones.

Aunque no sé yo, que me he hecho con un ejemplar de "El encanto de la vida simple" y en eso estoy, intentando dejar atrás una muda de piel, una antigua Laura, para ver si encuentro una nueva donde me ubique mejor. Que me estoy dando cuenta de un montón de cosas que me sobran y de otras muchas que me hacen feliz, y oye, pues eso siempre es bueno.

De momento me queda otro día para estar por aquí, así que técnicamente mis vacaciones de internet comienzan mañana. Lo digo porque lo mismo se me ocurre venir a contaros algo... que lo mismo no, jeje.

Bueno, pues eso, que más que echar de menos escribir pues seguramente echaré de menos leer por ahí a esa pandilla de mentes y corazones privilegiados que me tienen enganchados a sus blogs: Greli, LaVip, Danimartin, Ardelia, Isa, AIMa, Gala, Wanxi... (La lista os la dejo a posta para que vayáis a visitarlos, ¿se ha notado mucho? Es que eso de hacer publicidad gratuíta estará feo pero a mí me gusta mucho, que no todo tiene que tener precio en esta vida oiga.)

Besitos a todos y a pasarlo bien, que esta vida va de eso ¿o no os habíais dado cuenta?

Hoy os canto Now and forever de Richard Marx.
 
No me pienso presentar a Operación Triunfo
Pero sí que me han dado ganas de cantaros. Pero tranquilos que no os pienso soltar un temazo de tres minutos tipo Eurovisión, que yo con 22 segunditos de nada ya me conformo. Éste tema "Leave (Get out)" de Jojo, (si pinchas en el link te lleva a una página donde pienso colgar las canciones que me apetezca cantar. Síiiii, la que canta soy yo) se me vino a la cabeza (y por consiguiente a la boca) en el instante en el que el chico que llevaba cuatro meses tirándome los tejos descaradamente y por el que yo ya estaba empezando a sentir más de la cuenta me confesaba entre dientes y en una conversación casual (como el que quiere decirlo pero no quiere) que tenía novia.

Ahí fué cuando descubrí que cuando me pongo a cantar una canción así sin más no es casual, siempre tiene algún mensaje oculto para mí. El caso anterior estaba claro, un "Márchate, ahora mismo, es el final de lo nuestro. Es muy tarde y no puedo esperar a que te marches, porque sé lo de ella y me pregunto cómo pude tragarme todas esas mentiras..." era justo lo que mi cuerpo pedía a gritos.

Hoy me ha pasado un caso parecido, (claro que éste menos dramático). Me he encontrado con una compañera que me cae de fábula por la calle. Ella iba acompañada de su novio y yo de mi madre. Total que íbamos en la misma dirección y me he puesto a hablar como una cotorra porque en realidad no sabía de qué hablar con ella fuera del aeropuerto (supongo que esas cosas pasan). Total que justo después de que su novio, (de un modo muy poco sutil por cierto, aunque en el fondo se lo agradezco) se decidiera a tirar de ella para llevarla por otra calle y así interrumpir nuestro paseo forzado todos juntitos, me puse a tararear una canción, una que no tarareo nunca porque ni siquiera es una que me guste mucho. Pero claro, sabiendo lo que dice la letra tiene su sentido: "You say it best, when you said nothing at all" de Ronan Keating (Lo dices mejor cuando no dices nada en absoluto). Pues eso, que pa la próxima vez a ver si consigo dejar a la sin hueso oculta, y si no sé qué decir mejor no digo nada, porque eso de parlotear como un loro como que ni está bonito ni a mí me sienta bien ni na...
 
Pantalones que reivindican e Impresoras que tienden la ropa
Pues sí, hoy estamos de rebajas, dos posts por el precio de uno...

Tengo el honor de comunicarles (por mucho que a mi Greli le vaya a sentar mal la noticia, y juro que no lo he hecho a posta y que sigo pensando eso de ¡faldas para los hombres ya!) que ayer, por primera vez decidí que era el momento de decir basta. Me armé de valor y me compré un precioso pantalón azul a juego con mi uniforme y allá que desterré a la falda de mi vida (y espero que para siempre). Y es que no podía más. Aparte del frío y de la incomodidad ya era cuestión de orgullo. Que si la empresa ha decidido que en el nuevo uniforme (que según dicen refleja los cambios de los tiempos en que vivimos) las mujeres por fín vamos a poder elegir entre falda y pantalón, no podía yo soportar el suplicio de aguantarme con la falda ni un día más.

Que me da igual que prometan que el nuevo uniforme lo vamos a poder estrenar a final de mes. ¡Me da igual! Laura ya se ha armado de su pantalón reivindicativo. De momento pasé desapercibida (es que los pantalones están hechos para mí, tanto que nadie se dió cuenta de que ya no llevaba falda) y orgullosa paseé por todo el aeropuerto con esos pantalones que no eran normales, no, eran reivindicativos. Decían claramente: "Llevo desde que llegué a esta empresa gritando a los cuatro vientos que la obligación de las mujeres a llevar falda es machista y hoy por fín he ganado la batalla". Ya veremos cuando me tope con la jefa-jefaza, pero oye, de momento la alegría de la victoria no me la estropea nadie, jajaja.

Por si acaso la jefa-jefaza me larga a la calle... jajaja, no, no, es broma, es broma... espero... Empecemos otra vez: Como el 2 de Marzo se acaba mi contrato y me quedo en la puñetera calle hasta Agosto ya tengo planeado una estrategia de currículums a mansalva por todo el aeropuerto. Y hoy que me había yo propuesto imprimir los dichosos CVs, va mi impresora y dice que "tararín que te ví". Le meto unos folios, le doy a imprimir, aquello que va de fábula hasta que a la loca le da por torcerme los folios y arrugármelos en un lado como una posesa. ¡Noooooooo! ¡Noooooooo! No precisamente hoy con mi estrategia de currículums.

Total, que como no es la primera vez que mi loquilla se me descoca y hace su guerra contra los folios allá que la desarmo y... ¿qué me encuentro dentro?... ¡Una pinza de tender la ropa! Allí, dentro de la impresora. Que ya me diréis a mí cómo ha entrado y sobre todo por qué ha entrado. Y sí, que una vez fuera la pinza pues nada, todo ha sido imprimir y cantar, pero claro, la preocupación ahora por el misterio de la pinza como que no me lo quita nadie.

Que si yo tuviera un hermano de esos cabrones a los que les gusta hacerte la puñeta, pos la cosa estaría clara. Pero siendo hija única y estando como está la impresora, oculta en lo más recóndito de mi escritorio y tapada por todas partes, pues que no, que no me lo explico... y que miedo me da y todo intentarlo si quiera. Que todo lo que entra sale, pero ¿cómo entra lo que entra cuando no tiene sitio para entrar? ¿Por qué se habrán acabado los Expedientes-X con el filón que tenían Mulder y Scully si me hubieran conocido?
 
Un día porno en el aeropuerto
Tranquilos los menores, estáis a salvo de escandalizaros, que la cosa no pasa de la mera anécdota.

Primer asunto porno del día: Yo facturando un vuelo a Munich y allá que un pasajero, que había escuchado una conversación entre una compañera y yo sobre un herpes labial (qué pasa, aquí hay conversaciones para todos los gustos) y sobre todo, queriendo el pobre alardear de su dominio del español va y me suelta:

El Buen Hombre Alemán: Mucho pecho.

Y allá que mi compañera y yo nos quedamos mirándonos atónitas y repetimos por si es que nos falla el oído con tanta megafonía va y viene.

Mi Compañera y Yo: ¿Mucho pecho?
EBHA: Sí, sí, mucho pecho, mucho pecho.

Y ahí ya que a mí me dan ganas de levantarme y darle un sopapo. Se ve que mi cara de "no te pases conmigo salido y mucho menos delante de tu señora esposa" surte efecto (suelte ser de efecto inmediato) va y se lo replantea:

EBHA: De tu novio, sí, mucho pecho de tu novio hacia tí... por eso lo de boca.

Y ahí mi compi y yo en un coro unísono le soltamos un "Ahhhhh, muchos besos, B E S O S, no pecho".

EBHA: Ah, besos, besos.
Mi Compi: Sí hombre, que eso de pecho es otra cosa, es otra cosa.

Y mi compi que le explica, muy explícitamente ella, señalándose los suyos y el hombre que pega un brinco y suelta otra vez, por si no nos había quedado claro su error:

EBHA: Noooo, noooo, besos, besos.

La cara de la mujer, sin entender lo que había pasado porque ella de español na de na, viendo la descomposición de su marido y la pechá de reir que nos estábamos pegando mi compi y yo, no tenía precio.

Segundo asunto porno del día: Embarcando un vuelo a Madrid. Me pongo a pedir la documentación a los pasajeros que esperan ya en cola para así agilizar el embarque. Llego a una pareja y justo cuando él me va a dar su DNI algo se le cae del bolsillo. Yo que allá que me lanzo al suelo a cogerlo para devolvérselo (muy amable yo) y justo cuando casi lo tengo en la mano me doy cuenta de que son... ¡un par de condones! Pero claro, ya así, agachada, me daba fatiga no dárselos, dejarlos ahí en el suelo sabiéndose de más que yo los había visto.

Así que, con toda la naturalidad del mundo (vamos, como si cogiera condones del suelo a diario) allá que los cojo, se los devuelvo y paso al siguiente pasajero. Y mientras escucho al pobre hombre balbucear una especie de risa nerviosa y a la compañera que iba con él repitiendo una y otra vez con voz picarona: "Andaaaa... andaaaa... andaaaa", que yo no sé si significaba, "anda que la que lías en el aeropuerto", "anda que mira que llevas condones", "anda de esa marca no la solemos usar nosotros" o un "anda y luego cuando lleguemos los probamos". Eso ni me quedó claro ni era asunto de mi incumbencia.

Eso sí, cuando se lo conté a mis compis, aparte del descojone general, todos coincidieron en algo: "Estas cosas sólo te pasan a tí".
 
Miss Eléctrica
Juer, acabo de darme cuenta del pedazo de relato que escribí la otra vez. Pero es muy interesante, ¡lo juro!, jajajajaja.

Estoy harta de decirle a mi madre que me dan calambre las personas, los mostradores, los carros de la compra, la puerta de los coches, la antena de la tele... y que cuando me quito los jerseys suena a chispazos. Hasta recuerdo que una vez apagué la tele y la luz de la habitación, puse mi dedo cerca de la pantalla y allá que un rayo azul salió tipo Poltergeist derechito para mi dedo.

Pero aún con todas estas pruebas mi madre seguía creyendo que oye, que yo exageraba (qué desconfiada madre).

Total, que ayer, justo antes de meterme en la cama, cuando iba a quitarme la rebeca de lana (sintética, por supuestísimo) que me había hecho ella, le dije: "Apaga la luz y mira hacia mí, ya verás, ya." Así que ella muy obediente, apaga la luz mirando hacia mí, yo que me quito la rebeca y allí que escucho una especie de "prprprpr" (el ruido que hacen muchos chispazos juntos vamos) e inmediatamente después un "¡Ay Dios mío!"

Mamá: ¡Ay nena! ¡Que era azul! ¡Azul y no veas qué pedazo de luz! ¡Nena, que eso era un chispazo enorme!
Yo: ¿Lo ves? Para que luego digas que yo exagero.
Mamá: Pero nena, que eso no es normal, que ya me estoy asustando y to. Que tú me lo habías dicho pero yo no sabía que era así de grande la cosa, ¡que parecían fuegos artificiales!


Así que ahora está por ahí investigando de que manera aquí, la moi, la miss eléctrica, puede deshacerse de tanta carga (negativa o positiva, eso aún no se sabe, o a lo mejor depende del día), que dice que a lo mejor me voy a tener que comprar un colgante de madera o ir por ahí abrazándome a los árboles tipo Mowgli.

Dice mi madre que si alguien sabe de alguna solución que la avise, que pa mí que ya le da miedo que cualquier día entre yo en cortocircuito o en combustión espontánea, jajaja.

 
A la caza y captura del Uniforme Nuevo
Misión: Recoger el uniforme nuevo
Objetivos secundarios: Encontrar el nuevo edificio de oficinas donde se aloja el departamento de Personal y donde también se aloja el departamento (jajajajajajaja, perdón, pero ya lo entenderéis luego...) de Vestuario.

Miércoles, 10 de la mañana.
Después de un turno de trabajo de 5 de la madrugada a 10 de la mañana (que también son ganas) me decido a probar suerte y adentrarme en el más allá del aeropuerto, a la zona anteriormente denominada como "allí no hay ná más que campo" y que ahora se suponía que alojaba el nuevo edificio de oficinas de la empresa, a ver si por fín me daban mi uniforme nuevo de pija del copón vestida por Adolfo Domínguez de la muerte mortal.

Allá que viene mi madre a recogerme en nuestro coche de las Polly Pocket (Seat Arosa para más señas) y allá que nos lanzamos a la aventura "obra a través" (que no campo a través, que no, que allí no hay más que obras, obras y más obras). Y allá que siguiendo las indicaciones de una compañera: "... Está más allá de mercancías (que me dió fatiga decirle que yo ni pajolera idea de dónde estaba mercancías y ni siquiera que existía un tal mercancías por allí)... un edificio ocre (que vaya mierda de color, me dieron ganas de soltar, pero me aguanté, que no era momento), pues allí, allí es..."

Así que con esas indicaciones, y los cuatro obreros con cascos y con esas señales redondas de "obligatorio por aquí" llegamos a la dichosa mercancías (que me dí cuenta por los ocho kilos de camiones que no nos dejaban pasar) y como era "más allá" pues más allá que seguimos con los obreros con cascos y las señalitas de obligatorio y más obra a través que te crió.

Hasta que por fín, a la lejanía (porque mira que estaba lejos el joío) allí que ví el estridente edificio ocre, que hasta miedo daba ahí plantado en mitad de ninguna parte y sin logotipo de empresa ninguno. Eso sí, con un parking muy hermoso tipo Carrefour que obviamente estaba vacío (porque supongo yo que sólo unos pocos elegidos habrán pasado la prueba de llegar hasta allí sin perderse en el camino). Mami aparca el coche fuera del parking (porque hasta cosa nos dió romper ese perfecto vacío) y me suelta allí con un "buena suerte" que no hizo sino aumentar la tensión y el miedo del momento.

Llego a las puertas y se abren automáticas, al otro lado un guardia sentado tras una mesa (¡por fín un ser humano más allá de los obreros y sus cascos!). Le pregunto por la oficina y me dice que es "al fondo en unas escaleras como éstas de aquí pero más allá, luego cruzando un puente y al fondo y a la derecha", y yo ya, entre tanto oir lo de fondo y lo de puente y lo de más allá estaba que no sabía si venía a recoger el uniforme nuevo o aquel edificio ocre futurista era el purgatorio, aquel hombre era San Pedro y yo me había muerto sin saberlo ni ná.

Subo las escaleras, cruzo el puente y ahí que me da un mareo. ¿Habéis tenido alguna vez una pesadilla con un pasillo largo y más largo que no se acaba nunca, lleno de puertas sin carteles de ningún tipo? Pues yo sí, y aquello era eso mismo. Yo me lanzo a andar, mirando para atrás de vez en cuando, pensando que de un momento a otro aquellas escaleras y aquel puente por el que acababa de subir desaparecerían y yo me quedaría encerrada de por vida en un pasillo sin fin lleno de puertas sorpresa.

Fin de pasillo, giro a la derecha y ¡tarán! otro pasillo igualito igualito igualito, pero ¡já! allí que en una esquina veo un cartelito en una de las puertas: "C.C.O.O." Y yo en ese momento que me siento más sindicalista que nunca allí que me asomo y pregunto a otro ser humano de verdad por el departamento de vestuario. Allí que el hombre lanza una carcajada y me dice un lastimero "Anda, ven" y yo que ya sin miedo (porque cuando a mí me da mucho miedo de una vez pues como que ya se me pasa y ya ni miedo me da ni nada) voy y le acompaño.

Allí, en un recoveco bajo unas escaleras una puerta blanca con un folio que dice "Vestuario" y allí que una abre, y allí que se encuentra en una especie de sala de máquinas y a la izquierda un cuartillo con un mostrador mu chico y con el señor de vestuario dentro. Jajajajajaja, ahí la que se descojonó fuí yo. Sí, sí, un edificio taco de moderno pa luego tener al hombre ahí a la intemperie en un puesto de patatas, jajajajajajajaja, si es que de acordarme me meo, jajajajajaja...

En fín, que allí que el hombre me da una lista, allí que dice que me busque, allí que yo me encuentro, allí que el hombre se va y allí que vuelve con una caja tamaño cama individual, allí que no sabe cómo colocarla en el mostrador de papas y allí que me dice que revise lo que hay dentro y que lo tache de un papel. Allí que yo compruebo, sin mirar mucho porque me estaba dando un frío en el mostrador de papas que claro, como el hombre ni freía papas ni na, que lo único que había allí eran cajas y papeles, pos como que la intemperie se hacía más dura. Allí que le digo que me lo llevo y ahí que es cuando empieza mi pesadilla.

Y es que no hay justicia, a los agentes de vuelo se las han enviado a casa, via Seur o MRW o yo que sé, y nosotros allí tercermundistas perdidos con mucho glamour de Adolfo Domínguez pero teniendo que cargar una caja del tamaño de Portugal pasillo interminable arriba, escaleras abajo y parking a través. Sólo mis brazos y mis dos pares de ovarios saben lo que fué eso. Con deciros que pa subirlo a mi casa hizo falta que subiéramos a por bolsas y luego bajáramos a meter ahí amontonado el uniforme para poder subirlo de una vez.

¿La recompensa? Ayyyyyyyyy, que estoy monísima de la muerte mortal, que por fín llevaré pantalones, que parezco una modelo de pasarela y que seremos las pijas del mundo mundial luciendo a Adolfo Domínguez por todas partes (que hay que ver lo pijo que es el uniforme, que tiene más detallitos que un poster de "¿Dónde está Wally?"). Eso sí, en la gabardina me caben Blancanieves y los siete enanitos, pero yo no pienso ir a devolverlo. Yo no vuelvo al edificio ocre hasta que me lo exigan causas de fuerza mayor, y la gabardina no es una de ellas.



De momento nos tenemos que aguantar con el traje antiguo (a pesar de que Madrid y Barcelona ya lo han estrenado), que dolor me ha dado y todo volver a enfundarme en la falda ésta, que le tengo una hincha que pa qué. Pero bueno, habrá que tener paciencia, ahí arriba os dejo la foto, pero que conste que nuestro color es el negro (es que sólo he encontrado la foto en rojo) por mucho que se empeñen en decir que es azul noche... negro como el tizón, lo que yo te diga.

 
Bolígrafos crueles
Yo estas Navidades empeñada en comprarme un bolígrafo de la marca kukuxumusu, que tan de moda está ahora (aunque yo hace poco que la descubrí buscando como siempre en la sección de papelería del El Corte Inglés a ver si Busquets había pasado ya de la pana [que me da grima tocarla por traumas infantiles que ahora no vienen al caso, jeje] y se había decidido por fín por un nuevo diseño original y alegre, de los que a mí me gustan).

Total, que no encontré nada de la marca Busquets, ni tan siquiera de mi Agatha Ruiz de la Prada. Pero aparecieron los bolis esos de la marca de ahí arriba (que me niego a volver a repetir en todo este post) y me parecieron graciosos (a mí todo lo que lleve animalitos suele encantarme, qué le vamos a hacer).

No me compré nada (gracias a Dios) porque ando yo últimamente indecisa con esto de los bolis (posiblemente porque tengo la casa llena de bolis Pilot de todos los tamaños y colores y ya me parece abuso).

Pero claro, mi Madre que había oído que me habían hecho gracia los dichosos bolis andaba preguntándoles a los Reyes Magos si la marca esa experimentaba su tinta en animales y así saber si debía incluirlos en su carta o no.

Como los Reyes andaban ocupados en el Toys'r'us pues me dediqué yo a la búsqueda en el Google de mis amores. ¡Y ay con lo que me encontré!

Ahora resulta que la marca esa de marras había nacido como una idea en los san fermines y encima se jactan de patrocinar la ¿fiesta? Porque digo yo que será fiesta para los bárbaros porque para los que tenemos un mínimo de corazón y sobre todo para los pobres toros cuyo único delito ha sido nacer en un país retrasado ya me dirás tú dónde está la fiesta.

Total, que cada uno haga lo que quiera (que para eso estamos en un país libre... no para los toros, eso desde luego...) pero está claro que yo no voy a comprar ni un sólo producto de la marca kukuxumusu (pues sí, me veo en la obligación de volver a nombrarlos porque he dado tantas marcas de bolis en este post que no quiero yo llevar a nadie a confusiones), por patrocinar una abominación y masacre contra otra especie. Por ser partícipes de la crueldad y el asesinato. Y por hacer chiste del dolor y el sufrimiento de unos animales inocentes que de haber nacido en un lugar mejor se pasarían la vida pastando en los prados como debiera ser.

Que la tinta con la que escribo las palabras que salen de mi alma no vayan manchadas de la sangre de seres inocentes es mi derecho, y para mi corazón, casi una obligación.
 
Es mejor no forzarse
Ya me gustaría a mí estar contenta, que ya hasta me canso a mí misma, y sobre todo empezar el año así, diciendo una que no levanta cabeza, que por más que se empeña en dejar pasar, en mirar a otro lado y en sonreir pues que sí, que puede que lo consiga por fuera, que hasta lo parezca, pero mi interior es el que ha dicho ya basta.

Mi corazón está triste, acabo de darme cuenta de que es una realidad y que de momento no puedo cambiarlo. Que forzándolo a curarse sólo estoy consiguiendo que tarde más en hacerlo.

Perdí a mi ángel y sigo sin poder superarlo, esa es la realidad, mi realidad de todos los días donde vea lo que vea todo me recuerda a él. De que lo superaré estoy segura, pero por ahora sólo tengo ganas de dejarlo todo, de marcharme lejos, de olvidarme del mundo (que en este momento me parece tan duro).

Por eso he optado por el silencio, porque los pensamientos negativos son lo único que pueblan mi mente , y sinceramente, por suerte mi mente no está acostumbrada a eso, una niña de naturaleza feliz como yo no puede soportar mucho tiempo la tristeza. Así que ahora cuando un pensamiento negativo viene a apoderarse de mí me pongo a mirar un árbol, una plantita, una paloma, el cielo, las nubes, dejo que el viento me sople en la cara y cierro los ojos e imagino que lo único que me rodea es naturaleza.

No sé si mi método es bueno o no pero ahora mismo es lo único que me consuela. Prefiero que nadie lea esto, que las cosas pasen y sea como si nunca hubieran existido. Que dentro de unos días, o unas semanas o cuando sea todo sea un mal recuerdo y no algo que ocupe mi corazón las 24 horas. Crisis tenemos todos y tenemos derecho a ellas. Seguro que de esto salgo más fuerte aunque ahora hasta me moleste pensarlo.

Un besito a los que se preocupan por mí pero que no hace falta, lo juro, yo siempre me recupero y además por muy mal que esté nunca pierdo las ganas de dar y recibir cariño. Feliz 2006, de corazón, que os traiga felicidad a todos, que os llene de buenas cosas y de buenos sueños cumplidos. Que seais felices, hasta las perdices (nada de comérselas, eso prohibido).

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