Blogs.ya.com Quitar publicidad
La Estantería
Vegana y buscando su lugar en el mundo.
Acerca de
Vegana y fuera de lo común. (¿Modesta? No Mamá, eso no lo pongo... ¿que por qué? Juer, pues porque no lo soy, anda que...) Preparando las maletas para viajar a todos esos lugares a los que mi evolución piensa llevarme y deseando, ante todo, ser feliz... siempre.
Sindicación
 
Veganatura
Ya está, ya me he mudado:



o lo que es lo mismo http://veganatura.livejournal.com

Nos vemos por allí ;)
 
De mudanzas
No, qué va, ya me gustaría a mí que fuera de mudanza de verdad, de esas de "agarra el petate y vete a pasarlo bien". Nop, de lo que me mudo es de blog, de momento el próximo está en plena "modelación" en cuanto lo tenga listo os paso la dirección. Es que algunos amigos me dicen que éste se ve con las letras montadas si no lo ven en internet explorer. Bueno, eso y que la verdad estaba loca por cambiar a algo que vaya más con los cambios que se están produciendo en mi interior (no, no estoy en plena metamorfosis de Kafka, tan sólo en plena crisis existencial). Lo dicho, que ya os avisaré del nuevo blog. De momento os dejo con un besito. Bye bye...
 
Albóndigas de Soja con Salsa de Almendras
Ingredientes para aproximadamente 30 albóndigas.

Para las albóndigas:

  • 150 gr. de soja texturizada fina

  • 3 o 4 dientes de ajo picados

  • 2 cucharadas de perejil fresco picado

  • 1/2 cucharadita de nuez moscada

  • 1/2 cucharadita de comino molido

  • 50 gr. de pan rallado

  • 50 gr. de harina de trigo

  • 1 vaso de agua o leche de soja

  • 1 taza adicional de pan rallado para rebozar

  • sal y pimienta al gusto



Mezcla en una fuente grande la soja, el ajo, el perejil, las especias y 50 gramos de pan rallado. En otro recipiente mezcla la harina y el agua (o leche de soja) y bátelo un poco (esta mezcla debe tener la consistencia del huevo batido). Añade esto a la fuente y mezcla bien. La mezcla debe quedar algo seca pero untosa (puedes añadir leche de soja para hacerla más untosa o pan rallado para hacerla más seca, según te convenga). Haz bolitas con esta mezcla (más o menos del tamaño de una bola de ping-pong) presionando con las manos a la vez que haciendo la bola para que se mantengan todos los ingredientes unidos. Reboza cada bolita en el pan rallado adicional. Fríelas en abundante aceite caliente y cuando estén bien doraditas por todas partes ponlas a escurrir sobre papel absorbente.

Para la Salsa:

  • 4 cucharadas de almendras picadas

  • 2 cebollas cortadas en juliana

  • 2 zanahorias cortadas en rodajas

  • 2 dientes de ajo picados

  • 2 granos de pimienta negra

  • 3 clavos

  • 5 cucharadas de aceite de oliva

  • 1/2 vasito de vino blanco

  • 2 vasos de agua

  • sal al gusto



Poner en una cacerolita el aceite y dorar un diente de ajo, las cebollas y las zanahorias (añadidas a la cacerola en este orden) a fuego medio-fuerte. Pochar durante unos diez minutos. Añadir las almendras, la pimienta negra, los clavos y el otro diente de ajo y pochar otros 5 minutos más (éstos 4 últimos ingredientes suelo machacarlos en el mortero con ayuda de un poquitín de aceite, agua o vino blanco, pero si no tienes mortero añádelos tal cual). Añadir el vino blanco y dejar cocer hasta que casi se haya consumido. Añadir dos vasos de agua, tapar y dejar cocer a fuego medio-bajo unos 15 o 20 minutos. Retirar del fuego y batir con ayuda de una batidora hasta que quede una salsa suave.

Suelo servir las albóndigas por separado de la salsa para que se mantengan crujientes por más tiempo. Coloco luego la salsa en una salsera y que cada comensal se sirva la cantidad que quiera. También puedes servir las albóndigas con salsa de tomate y así se prueban en dos sabores distintos. ¡Prometo que está totalmente delicioso!
Etiquetas:     
 
Ex-teleadicta
Así es, acabo de darme cuenta de que ya no lo soy. Hubo un tiempo en que no había serie que se me resistiera. Ahora no hay serie que no me aburra.

Lo cierto es que he dejado de ver tanta serie porque todas me afectan. Casi todas hablan de muerte, de sufrimiento, de enfermedad. La mayoría de las personas creo que no se dan cuenta de ello, otras simplemente piensan que es algo de ficción y como algo de ficción da igual de lo que hable porque no es real.

Yo no digo que no lleven razón, ahora mismo hay pocas cosas que yo aseguraría, pero lo cierto es que esas cosas me afectan.

Un capítulo de Las Vegas: Danny vuelve de la guerra traumatizado porque ha tenido que ordenar un ataque sobre sus propios compañeros.

Un capítulo de Señora Presidenta: Un submarino espía encalla en aguas norcoreanas y está a punto de desatar la 4ª Guerra Mundial.

Y así un capítulo de House, Hospital Central, Urgencias, etc... implica enfermedad. Un capítulo de Entre Fantasmas, Medium, Tru Calling, etc... implica que alguien ha muerto.

Y ya no hablo de las comedias como por ejemplo Mujeres Desesperadas, en las que cuando no se matan unos a otros, se traicionan, se decepcionan, se lastiman...

Y claro, puede que yo me haya vuelto muy sensible pero si se supone que vemos las series de ficción porque son ficción, porque se supone que distraen de la realidad, ¿no deberían ser mejores que la realidad?

Y sí, la mayoría de ellas acaba con final... feliz... pero después de tanto sufrimiento, ¿en serio merece la pena? Ví durante mucho tiempo C.S.I. (de hecho he visto durante mucho tiempo todas esas series que he mencionado ahí arriba) y obviamente nunca me paraba a pensar en que eso sucediera en la realidad porque me hubiera parecido horroroso. El caso es que ahora no tengo esa inconsciencia. Ahora todas esas cosas las traslado a la realidad y me parecen horribles.

De momento (y digo de momento porque parece que descarto series por día) sólo puedo quedarme con dibujos animados (que por mucho que quiera es imposible que pueda llevar a la realidad) como Los Simpsons o Padre de Familia. Y otras como Lo que me gusta de tí y mi maravillosa Gilmore Girls (Las Chicas Gilmore).

Ya véis, mi lista de series que era infinita (unas amigas y yo la hicimos una vez y necesitamos más de dos folios) ahora se ha visto reducida a cuatro.

Eso no sería mayor problema de no ser porque todo ese tiempo que ocupaban las series ahora no lo ocupa nada. Simplemente estoy en un cambio, tendré que buscar nuevas distracciones. Desde luego me gustaría que fueran físicas, hacer algún tipo de deporte o salir de paseo. Pero de momento no hago más que encontrarle impedimentos, empezando por los 40 grados a la sombra que hace en Málaga y terminando porque la última vez que me puse a hacer deporte acabé con ambas manos escayoladas. Pero es un deseo, y lo pienso dejar ahí, para que se lleve a cabo del mejor modo posible para mí.

Lo dicho, estoy en un cambio, aún no sé a dónde me llevará, o qué encontraré en el camino, pero quiero andarlo, pasito a paso.
 
Centrifugado Rápido
Hoy no estoy de buen ánimo... Y no escribo porque en estos momentos mi cabeza es una lavadora en pleno centrifugado, se niega en rotundo a detenerse... y tiene miedo de recibir más información, más información negativa, se entiende. Pero aquí lo peor es que ya me cuesta discernir qué es negativo de qué es positivo. O más bien me cuesta encontrar algo de lo segundo en alguna parte.

Lo dicho, hoy no es día para escribir, hoy parece ser un día para deprimirse, qué bien...
 
Mientras tanto...
Tengo en el corazón una entrada que escribir en este blog sobre la nueva forma que tengo de ver parte de esta vida que aún no entiendo, que ni siquiera sé si es errónea o forma parte de esta crisis existencial en la que vivo y en la que me siento diminuta e indefensa como una hormiguita. Pero digamos que aún no han llegado las palabras justas...

Así que mientras tanto os recomiendo varios blogs veganos a los que de momento ando enganchada.

El primero no es uno sino dos que me tienen totalmente fascinada Islensku y su ternura para ver las cosas sencillas de la vida, su vitalidad y su capacidad de positivar el día a día, lo cotidiano, y convertirlo en una experiencia única. Y Osos y Kiwis, como le dije a Marta (su co-escritora), mostrando "la vida que me gustaría llevar". Paisajes increíbles y relatos conmovedores, llenos de magia y aventura. Ahora mismo para mí es como una ventana donde sentir el aire fresquito y relajante de la mañana. Como un banderín de meta que estoy deseando alcanzar.

En Contumismo he podido sentirme acompañada, he podido compartir lo que yo llamo "mis cosas veganas" y encontrar "las cosas veganas" de otros. Eso sin contar las risas y las sonrisas que algunos comentarios me provocan, y es que allí por suerte hay mucho sentido del humor... y del amor, por los animales, por el planeta y por nosotros mismos.

En El Filósofo Vegano me he comido la cabeza, algo que yo creía que no me gustaba, pero como ahora ando en crisis probando esto y aquello, buscando mi lugar, el filósofo ha hecho que le de vueltas a todo. Pero lo que más he recibido allí ha sido respeto y cariño, y es que el filósofo y sus tertulianos opinan y debaten con un pacifismo que ya querrían muchísimos políticos.

En El Delantal Verde, buf, allí he engordado 90 kilos mentales (suerte que no se me notan en las caderas como los de verdad), he visto recetas inspiradoras y trucos para hacer lo que más difícil me ha resultado siempre de hacer: el seitán. Eso y la simpatía de Magari (la dueña del delantal) lo mejor de este paraíso vegano.

Pues eso, que el que no se entretenga es porque no quiere. Que todos estos sitios son como lugares santos donde uno va a recoger paz para enfrentarse a lo cotidiano.

Nos vemos prontito.
 
Incomunicada [¡Ya está solucionado! Podéis dejar mensajitos, biennnnnn]
Ésta pensaba ser una entrada sobre la alegría que me ha dado descubrir un montón de nuevos sitios veganos (tengo que aprender a pronunciarlo sin que sea una palabra esdrújula, que después de 8 años ya me vale) y un montón de nuevos incipientes amigos.

Pero lo cierto es que descubierto ya que en el blog es imposible dejar comentarios (ya he escrito dos veces a ya.com y estoy esperando alguna respuesta como el que espera al novio en la estación de tren) y así como me hallo, incomunicada no me apetece dar trocitos de mí.

Porque sí, puede que sea vanidoso, pero me pregunto si alguien habrá querido comentar esto o aquello y eso desanima la verdad. Así que hasta que se solucione el problema aquí nos detenemos. Y si la cosa persiste en persistir habrá que buscar soluciones creativas, que otra cosa no, pero yo con la boca cerrada imposible que me quede.

Mil besitos y si a alguno le apetece comentar y ve que no puede y ve que sigue teniendo ganas y no le cuesta mucho trabajo pues que me mande un email (pinchais en mi nombre Keiko ahí abajo) que a mí eso de recibir correos me vuelve loca. ¡Besitos!
 
McKinley (el primer pasito hacia delante)
Hoy quiero hacer una presentación. Éste es McKinley y asegura que va a conquistar el mundo...

Tal vez debería empezar por explicar que duermo con muñecos desde que tengo memoria. O al menos desde que recuerdo que tengo memoria (si es que esa frase tiene algún sentido). Mi primer compañero de sueños fué Pedro, pero la verdad es que no le hacía mucho caso, era un oso y le recuerdo como tieso y rugoso, de color marrón. Vamos que no me inspiraba dulces sueños sino calor y aspereza. Así las cosas no costó mucho trabajo que Pepe le reemplazara en su función de almohada (bueno, les tengo más cariño que a las almohadas, pero básicamente sirven para que apoye mi cabeza en ellos). Pepe era una oveja rosa. ¿Que por qué siendo rosa y una tierna ovejita no le puse Pepita? Pues porque yo tenía cuatro años y se me antojó Pepe.

Mi tierno Pepe duró muchos años. Unos siete u ocho más o menos. Luego, un buen día a Mamá le regalaron un Isidoro. Sí, ya sabéis, ése de "Isidoro es genial, es el rey de la ciudad, nadie le puede igualar, tiene gracia de verdad" o algo parecido. Un gato Isidoro monísimo. Y como Pepe el pobre ya no podía más fué jubilado de su puesto. ¿Qué nombre le puse al Isidoro? Pues Isidoro, no está una para desperdiciar neuronas.

Ay mi Isidoro, era la comidilla de todas las fiestas de amigas que organizaba en casa. "¿Duermes con un muñeco? ¿Con lo grande que eres? Buajajajajaja..." Sí, sí, mucho "buajajaja" pero en menos de dos minutos ya lo tenían cogido y se apoyaban en él. Es que Isidoro tenía mucho magnetismo. También duró un montón de años, otros siete u ocho, y eso que tuve que coserle los brazos, las orejas, la nariz (eso lo que más, ¡todo el mundo lo agarraba de la nariz!)... Pero también tuve que jubilarlo, con todo el dolor de mi corazón (es que a éste lo quise más que a los otros, porque me pilló en plena adolescencia y fué mi pañuelo de lágrimas muchas veces, cosas de esa época.)
Una noche de Reyes llegó a casa Willy, una abeja de largos brazos y piernas que fué lo que mi madre pudo encontrar más parecido a mi pobre Isidoro. No hicimos muy buenas migas Willy y yo. Le veía un poco como intruso queriendo ocupar un lugar que no le correspondía. Eso sin contar con que tenía tacto aterciopelado y a mí eso me da una grima que para qué.

Pero bueno, al final acabé cediendo y con el tiempo Willy perdió el tacto aterciopelado y ya empecé a cogerle cariño y todo. Willy también duró lo que los otros y hace poco le jubilé porque aparte de tener que coserle ya hasta las pestañas decidí que una mujer de 27 años ¡no debe dormir con muñecos!
Una semana de insomnio me llevó a descubrir que me importa tres pitos que una mujer no deba dormir con muñecos, que yo o duermo con uno o no duermo, qué le vamos a hacer, cosas de las manías y costumbres.

Así que con estas premisas os vuelvo a presentar a McKinley (que se llama así porque mi madre me dijo que esta vez le pusiera al muñeco un nombre culto, y a mí se me vino el nombre del monte McKinley en Alaska, ayyyy, quién pudiera irse a Alaska con el calor que hace en Málaga...) Bueno, pues McKinley que no es de Alaska porque dice que en Alaska no hay ranas, que él es de San Francisco y que participa todos los años en el Mardi Gras aun sin ser gay, que dice que a él lo que le pasa es que le gustan más los colores que a Agata Ruiz de la Prada, repito, McKinley es una rana verde de tela de toalla (justo como a mí me gusta, medio suave, medio áspero, maniática que es una). Y le saqué la foto ayer, cuando llegó a casa, que se colocó debajo del mapamundi que me echaron por Reyes y me dijo: Aquí, aquí, que parezco el rey del mundo.

McKinley ha dado resultado, esta noche nada de insomnio así que como premio por hacer tan bien de almohada quita pensamientos nocturnos (que son los que normalmente no me dejan dormir, el que mi mente se ponga a trabajar tipo ordenador a eso de las 12 de la madrugada) aquí os dejo su foto, que sé que a él le gusta esto de ser el centro de atención.

Nedstat Basic - Web site estadísticas gratuito
El contador para sitios web particulares
Contador gratuito