EL HOMBRE EXCEDENTE (Título © de mi Greli)
Bueno, pues como lo prometido es deuda y yo ya tengo bastante con la luz, el agua, el teléfono y la contribución, pa una que es gratis aquí me dispongo a pagarla... (Aviso que la historia es larga de narices y que nadie está obligada a leerla, que luego no quiero yo reclamaciones, jejeje)
Lo malo de que tu turno en embarque empiece a la mitad de un vuelo es exactamente eso, que te has perdido la mitad del vuelo. Y en otras ocasiones ese hecho no tendría la menor importancia, pero tratándose de un Barcelona retrasado más de tres horas por motivos técnicos pues como que la cosa sí que adquiere su trascendencia.
Allí que llego yo a la puerta, la B15 para más señas. Un Barcelona en remoto (eso significa que los pasajeros han de ir en autobús para coger el avión porque está aparcado en pista... lo sé, me ha quedado muy profesional la explicación...). Mis tres compis que me explican que salen de su turno, o sea, que me quedo sola. Pero que no hay ningún problema, sólo faltan dos pasajeros y la confirmación de la supervisora de un pasajero de clase preferente al que se le va a meter en este vuelo porque el suyo sale con mucho retraso.
Llaman por teléfono, mi compi atiende justo antes de marcharse, le dan la confirmación y allá que el señor Capellán (que así se llamaba el caballero business, no se me olvidará en la vida) tiene permiso para subir al avión. Y allá que el hombre pues que pasa por la puerta y se va caminito al autobús camino de su señor avión. Me quedo más solita que la una a la espera de los dos pasajeros que me faltan. Aparecen dos supervisoras (porque, por cierto, en los Barcelonas y Madriles pues siempre debe haber un supervisor por si se presentan problemas [nótese el énfasis de la palabra debe]) que al verme allí me sueltan: "Ay, pero si es Laurita, entonces no pasa nada, la podemos dejar sola. Nos vamos para el núcleo."
Y yo allí que por un lado como que me siento halagada y por otro... por otro estoy más sola que la una en un Barcelona, ¡leñes! Llamo por megafonía a los dos periquitos que me faltan, que manda cojones que llevan 5 maletas y una conexión a Roma. Allá que pasan por delante dos pardillos muy tranquilos ellos y yo que ya tengo vista de lince pa estas cosas que les grito: "¿¡Barcelona!?" Y ellos con toda la tranquilidad de su alma asienten con la cabeza y allá que yo ya como una energúmena: "¡Que les llevamos llamando 10 minutos! ¡¿No entienden que el avión se va sin ustedes?! ¡Que tienen que estar en la puerta a la hora indicada!" Los dos me miran como si la historia no fuera con ellos y yo que voy avisando a coordinación de que mando los dos últimos que faltaban, eso justo antes de darme cuenta de que debo acompañarles yo hasta el autobús (dos plantas más abajo) porque estando más sola que la una como estoy pues como que o lo hago yo o no lo hace nadie, claro.
En eso aparece Paco (sí, el supervisor que cuenta historias de la mili) que me quiere decir no se qué. Y yo con mi impertinencia de siempre: "¡Ahora no Paco que tengo que llevar a estos señores al autobús, que se me va el avión de hora!". Menos mal que Paco es un cielo y él que me entiende me contesta: "Sí, venga, venga, no te preocupes, yo te vigilo tus cosas mientras, aquí te espero."
Y allí que la Laura y todas sus carnes se baja los dos pisos de rampa corriendo con los dos periquitos detrás, allá que le digo al del autobús que se los lleve, que ya están todos. Y allá que la Laura y sus carnes vuelven a subir los dos pisos de rampa corriendo. Allí me esperaba Paco, con un montón de papeles y un walkie-talkie. Que también se terminaba su turno y me lo dejaba todo para que cuando terminara el vuelo lo llevara al núcleo. "Pos vale Paco, déjalo por ahí todo". Me siento en la silla y doy un suspiro pa recuperar el aliento por fín.
Dos segundos después llaman por el zapatófono (un interfono del año catapún que bien podría ser de una de las primeras películas de James Bond, digo yo que será por eso su nombre). Y allá que una voz me suelta un: "¿Embarque?". Y yo, pues como que no me llamo embarque, pero vamos, que digo yo que se referiría a mí... total, no había otra.
- Dime
- Que la azafata ha contado y dice que tenemos un pasajero de más, que me sobra uno.
Y ahí que se me encienden las luces esas naranjas de alarma con su ¡nino, nino, nino!, tan propio y característico. Primero fué el pánico, luego la sorpresa y por último la lógica (¿habéis visto qué bien me calmo? jajaja).
- Amos a ver, ¿cómo que te sobra uno? ¿Habéis contado al preferente al que se ha aceptado del otro vuelo?
Y ahí que llegó el Apocalipsis:
- ¡¿Qué?! ¡¿Cómo que se ha aceptado a un preferente?! ¡No puede ser! ¡Que la capacidad del avión está reducida a 136 pasajeros por causas técnicas! ¡Que os hemos avisado! Que si habéis aceptado a uno más son 137 ("Qué bien sumas", me dieron ganas de decirle, pero no era el momento.) y el avión no despega si no hay 136, ¡ni uno más!
Total, que allí que le explico que yo he llegado al vuelo a la mitad, que a mí nadie me ha avisado de nada pero que yo he escuchado cómo aceptaban el preferente, mis supervisores y coordinación. Y allí que como respuesta recibo un "Vale, vale" y me cuelgan.
Rauda y veloz llamo al núcleo y les explico la situación. Obviamente las supervisoras eran las mismas que hacía dos minutos habían pasado por mi puerta, total, que ellas tampoco tenían ni idea de nada. Pero que oyes, que si sobraba el señor Capellán pues allá que "Anda Laura llégate al avión y te lo traes, que no creo yo que te ponga problemas". Nooooooooo, ¿problemas? ¿qué dices? ¿un business? quita, quita...
Vuelve a sonar el zapatófono y su "¿Embarque?" y mi "Dime". "¿A qué puerta te mandamos el autobús para que vengas al avión a por el pasajero?" Uy, ¿pero puedo escoger?... Total que con mi lógica aplastante le digo que obviamente la B15 que es en la que estoy. Miro a mi alrededor, los papeles del vuelo, los de Paco y el walkie siguen por ahí desparramados y yo que tengo que largarme a un avión a hacer de Relaciones Públicas (sin ser mi ocupación ni mucho menos recibir el menor suplemento por ello). Así que hago zafarrancho y menos el walkie y mi bolso lo achucho todo en el primer cajón que me encuentro. Y allá que la Laura y sus carnes vuelven a bajar corriendo las dos plantas a la espera del autobús.
Y el autobús que no llega... y que no llega... y que no llega... y yo que empiezo a perder la paciencia (y los nervios, que ya me quedaban bien pocos). Me doy cuenta de que llevo un walkie así que para tranquilizarme me digo a mí misma que el walkie es como una radio y ya que vamos a esperar pos que podemos entretenernos. Así que lo enciendo y allá que escucho:
- ...Más problemas en el Barcelona. Hay un pasajero que dice que está harto y que se baja... No, no, son dos... sí, dos pasajeros, que dicen que se quieren bajar del avión...
Y ya que me caía por la frente un goterón de esos de los dibujitos chinos. Y en eso que aparece una furgoneta con dos que me miran con cara de lástima. Para frente a mí y el conductor me hace un gesto con la mano para que me suba. Y yo que ya lo mismo me da ocho que ochenta allá que me subo (total, estaría bueno que me secuestraran en la pista del aeropuerto).
- ¿Eres la que va pa el Barcelona?
- Yo misma.
- Angelito mía, anda que no tienen poca vergüenza esta gente, mandar a una eventual a comerse los marrones.
Y yo ahí que iba a gritar un "¡Tiene usted más razón que un Santo!", pero que me contengo por prudencia y porque tenía tres pasajeros esperándome para los que necesitaba guardarme todas mis energías.
Allá que llego al monstruo ése (el avión, es que me dan miedo, ¿no lo había dicho?) y una comitiva compuesta por un azafato, una azafata, un comandante, una coordinadora y dos pasajeros muy mosqueados que esperan a ver quién es la que llega. Jajajaja, anda que la cara que se les quedó cuando me vieron a mí. Fíjate si les resulté poco importante que siguieron a lo suyo como si no hubiera llegado nadie (cosa que yo les agradecí, por supuesto).
Resumiendo lo que aconteció en el avión (si es que eso se puede a estas alturas), el pasajero número 1 no llevaba maletas y al comandante le parecía estupendo que se quisiera bajar por propia voluntad ya que así se resolvía el problema del business excedente. En cambio el pasajero número 2 tenía una maleta en conexión a Roma (otro para Roma) y en caso de que se bajara habría que perder el tiempo en buscarla y tal y tal... Mientras más pasajeros querían bajarse animados por (y discúlpenme por la sinceridad) el gilipollas del azafato que andaba por ahí diciendo que sí, que todos iban a perder la conexión y que sí, que lo mejor que podían hacer era bajarse. Y ahí fué donde llegó mi primera intervención como Relaciones Públicas (o Chaquetas Rojas, que es así como les llamamos, por si la foto no lo deja claro),
dentro de aquel monstruo de avión lleno de gente que me miraba como si yo fuera famosa o algo. Les expliqué que si perdían la conexión ya lo tendrían previsto en Barcelona donde se lo solucionarían exactamente del mismo modo en que se lo pudiéramos solucionar nosotros en Málaga. Y la gente me creyó (me ha sonado a lo de "Y vió Dios que era bueno", jajaja) (ojo, que me creyeron porque era verdad, que otra cosa no pero que de mentirosa ni las pestañas).
Claro, con mi primera intervención allá que azafatos, coordinadores y comandantes ya me preguntaron quién era yo. Allá que me dieron ganas de decirles "Absolutamente nadie" pero como que me atuve a la verdad y contesté que era de embarque. Y allá que me soltaron toda clase de improperios del tipo de "No sabéis hacer nada bien" "Nos habéis mandado a nosotros el marrón y os habéis lavado las manos" "Es que el modo en que trabajáis es Tercermundista" y bla, bla, bla que yo miraba a las montañas y uy mira qué bonitas esas nubes...
Cuando el comandante se cansó de que le ignorara me dijo que su problema era el pasajero número dos y su maleta en conexión. Que a él ya le daba igual si el hombre se bajaba o no pero que tenía que decidirse porque él quería irse ya. Y allá que llegó mi segunda intervención como Relaciones Públicas. Allá que fuí a hablar con el pasajero nº 2 y allá que el hombre me explicó que el no quería una solución en Barcelona porque podía volar cualquier otro día del año, que lo suyo era por placer y que prefería bajarse y que le devolvieran el dinero. "Pues véngase conmigo", fué mi respuesta y claro, con mi poder de convocatoria allá que el hombre se vino detrás mía muy obediente él. Dieron órdenes de buscarle la maleta y yo pregunté (casi suplicando): "¿Me los puedo llevar ya?" La respuesta fué un sí rotundo y allá que yo me monté en el autobús con los dos señores. Llegando a la puerta B15 (y su rampa de dos pisos que me tocaba subir otra vez) me topé de frente a una de las supervisoras, que por lo visto el comandante del Barcelona había pedido que fuera al avión alguien que tuviera mando.
- Pues no sé Manoli, pero que yo sepa ya estaba todo solucionado.
Manoli llama por teléfono y pregunta. Que no, que no tiene que ir, que la chica a la que habían mandado (séase yo) es muy apañada y lo ha solucionado todo estupendamente. Y ahí ya que ni me sentí halagada ni nada, que ya hasta me sonó a coña, que estaba yo ya muy hartita de diplomacias y comandantes y la madre que los parió.
Despacito, despacito me fuí camino de la oficina de Relaciones Públicas escoltada por mis fieles pasajeros 1 y 2. Y allá que los solté, y allá que los dos me sonrieron felices, "Muchas gracias señorita, ha sido usted muy amable." y yo que devuelvo la sonrisa y que me marcho deprisita, deprisita no me fueran a pillar para cualquier otro asunto diplomático, que ya no me fiaba yo ni de mi mare.
Cuando llegué al núcleo allí me esperaban las dos supervisoras con un "Ay mi Laurita, pobrecita mía lo que la hemos hecho pasar". Y después de pedirme que les contara todo lo que había pasado en aquel avión y partirse de risa con cada cosa que salía por mi boca, las dos estuvieron de acuerdo que la culpa era de mi mal karma, que si algo así tiene que pasar en el aeropuerto hay un 99,9% de probabilidades de que me toque a mí... Y vió Laura que era cierto.
Con respecto al señor Capellán, el señor excedente, allá que se quedó en el avión, nadie le dijo que se bajara porque ya no hacía falta. Recuerdo que yo le miré, allí sentadito en su confortable asiento, y él me miró y se le escapó una media-carcajada, porque él sabía que era el hombre excedente y que todo ese follón estaba causado por su persona. Pero a él plín, que digo yo que dormirá en Pikolín...
Lo malo de que tu turno en embarque empiece a la mitad de un vuelo es exactamente eso, que te has perdido la mitad del vuelo. Y en otras ocasiones ese hecho no tendría la menor importancia, pero tratándose de un Barcelona retrasado más de tres horas por motivos técnicos pues como que la cosa sí que adquiere su trascendencia.
Allí que llego yo a la puerta, la B15 para más señas. Un Barcelona en remoto (eso significa que los pasajeros han de ir en autobús para coger el avión porque está aparcado en pista... lo sé, me ha quedado muy profesional la explicación...). Mis tres compis que me explican que salen de su turno, o sea, que me quedo sola. Pero que no hay ningún problema, sólo faltan dos pasajeros y la confirmación de la supervisora de un pasajero de clase preferente al que se le va a meter en este vuelo porque el suyo sale con mucho retraso.
Llaman por teléfono, mi compi atiende justo antes de marcharse, le dan la confirmación y allá que el señor Capellán (que así se llamaba el caballero business, no se me olvidará en la vida) tiene permiso para subir al avión. Y allá que el hombre pues que pasa por la puerta y se va caminito al autobús camino de su señor avión. Me quedo más solita que la una a la espera de los dos pasajeros que me faltan. Aparecen dos supervisoras (porque, por cierto, en los Barcelonas y Madriles pues siempre debe haber un supervisor por si se presentan problemas [nótese el énfasis de la palabra debe]) que al verme allí me sueltan: "Ay, pero si es Laurita, entonces no pasa nada, la podemos dejar sola. Nos vamos para el núcleo."Y yo allí que por un lado como que me siento halagada y por otro... por otro estoy más sola que la una en un Barcelona, ¡leñes! Llamo por megafonía a los dos periquitos que me faltan, que manda cojones que llevan 5 maletas y una conexión a Roma. Allá que pasan por delante dos pardillos muy tranquilos ellos y yo que ya tengo vista de lince pa estas cosas que les grito: "¿¡Barcelona!?" Y ellos con toda la tranquilidad de su alma asienten con la cabeza y allá que yo ya como una energúmena: "¡Que les llevamos llamando 10 minutos! ¡¿No entienden que el avión se va sin ustedes?! ¡Que tienen que estar en la puerta a la hora indicada!" Los dos me miran como si la historia no fuera con ellos y yo que voy avisando a coordinación de que mando los dos últimos que faltaban, eso justo antes de darme cuenta de que debo acompañarles yo hasta el autobús (dos plantas más abajo) porque estando más sola que la una como estoy pues como que o lo hago yo o no lo hace nadie, claro.
En eso aparece Paco (sí, el supervisor que cuenta historias de la mili) que me quiere decir no se qué. Y yo con mi impertinencia de siempre: "¡Ahora no Paco que tengo que llevar a estos señores al autobús, que se me va el avión de hora!". Menos mal que Paco es un cielo y él que me entiende me contesta: "Sí, venga, venga, no te preocupes, yo te vigilo tus cosas mientras, aquí te espero."
Y allí que la Laura y todas sus carnes se baja los dos pisos de rampa corriendo con los dos periquitos detrás, allá que le digo al del autobús que se los lleve, que ya están todos. Y allá que la Laura y sus carnes vuelven a subir los dos pisos de rampa corriendo. Allí me esperaba Paco, con un montón de papeles y un walkie-talkie. Que también se terminaba su turno y me lo dejaba todo para que cuando terminara el vuelo lo llevara al núcleo. "Pos vale Paco, déjalo por ahí todo". Me siento en la silla y doy un suspiro pa recuperar el aliento por fín.Dos segundos después llaman por el zapatófono (un interfono del año catapún que bien podría ser de una de las primeras películas de James Bond, digo yo que será por eso su nombre). Y allá que una voz me suelta un: "¿Embarque?". Y yo, pues como que no me llamo embarque, pero vamos, que digo yo que se referiría a mí... total, no había otra.
- Dime
- Que la azafata ha contado y dice que tenemos un pasajero de más, que me sobra uno.
Y ahí que se me encienden las luces esas naranjas de alarma con su ¡nino, nino, nino!, tan propio y característico. Primero fué el pánico, luego la sorpresa y por último la lógica (¿habéis visto qué bien me calmo? jajaja). - Amos a ver, ¿cómo que te sobra uno? ¿Habéis contado al preferente al que se ha aceptado del otro vuelo?
Y ahí que llegó el Apocalipsis:
- ¡¿Qué?! ¡¿Cómo que se ha aceptado a un preferente?! ¡No puede ser! ¡Que la capacidad del avión está reducida a 136 pasajeros por causas técnicas! ¡Que os hemos avisado! Que si habéis aceptado a uno más son 137 ("Qué bien sumas", me dieron ganas de decirle, pero no era el momento.) y el avión no despega si no hay 136, ¡ni uno más!
Total, que allí que le explico que yo he llegado al vuelo a la mitad, que a mí nadie me ha avisado de nada pero que yo he escuchado cómo aceptaban el preferente, mis supervisores y coordinación. Y allí que como respuesta recibo un "Vale, vale" y me cuelgan.
Rauda y veloz llamo al núcleo y les explico la situación. Obviamente las supervisoras eran las mismas que hacía dos minutos habían pasado por mi puerta, total, que ellas tampoco tenían ni idea de nada. Pero que oyes, que si sobraba el señor Capellán pues allá que "Anda Laura llégate al avión y te lo traes, que no creo yo que te ponga problemas". Nooooooooo, ¿problemas? ¿qué dices? ¿un business? quita, quita...
Vuelve a sonar el zapatófono y su "¿Embarque?" y mi "Dime". "¿A qué puerta te mandamos el autobús para que vengas al avión a por el pasajero?" Uy, ¿pero puedo escoger?... Total que con mi lógica aplastante le digo que obviamente la B15 que es en la que estoy. Miro a mi alrededor, los papeles del vuelo, los de Paco y el walkie siguen por ahí desparramados y yo que tengo que largarme a un avión a hacer de Relaciones Públicas (sin ser mi ocupación ni mucho menos recibir el menor suplemento por ello). Así que hago zafarrancho y menos el walkie y mi bolso lo achucho todo en el primer cajón que me encuentro. Y allá que la Laura y sus carnes vuelven a bajar corriendo las dos plantas a la espera del autobús.
Y el autobús que no llega... y que no llega... y que no llega... y yo que empiezo a perder la paciencia (y los nervios, que ya me quedaban bien pocos). Me doy cuenta de que llevo un walkie así que para tranquilizarme me digo a mí misma que el walkie es como una radio y ya que vamos a esperar pos que podemos entretenernos. Así que lo enciendo y allá que escucho:
- ...Más problemas en el Barcelona. Hay un pasajero que dice que está harto y que se baja... No, no, son dos... sí, dos pasajeros, que dicen que se quieren bajar del avión...
Y ya que me caía por la frente un goterón de esos de los dibujitos chinos. Y en eso que aparece una furgoneta con dos que me miran con cara de lástima. Para frente a mí y el conductor me hace un gesto con la mano para que me suba. Y yo que ya lo mismo me da ocho que ochenta allá que me subo (total, estaría bueno que me secuestraran en la pista del aeropuerto).- ¿Eres la que va pa el Barcelona?
- Yo misma.
- Angelito mía, anda que no tienen poca vergüenza esta gente, mandar a una eventual a comerse los marrones.
Y yo ahí que iba a gritar un "¡Tiene usted más razón que un Santo!", pero que me contengo por prudencia y porque tenía tres pasajeros esperándome para los que necesitaba guardarme todas mis energías.
Allá que llego al monstruo ése (el avión, es que me dan miedo, ¿no lo había dicho?) y una comitiva compuesta por un azafato, una azafata, un comandante, una coordinadora y dos pasajeros muy mosqueados que esperan a ver quién es la que llega. Jajajaja, anda que la cara que se les quedó cuando me vieron a mí. Fíjate si les resulté poco importante que siguieron a lo suyo como si no hubiera llegado nadie (cosa que yo les agradecí, por supuesto).
Resumiendo lo que aconteció en el avión (si es que eso se puede a estas alturas), el pasajero número 1 no llevaba maletas y al comandante le parecía estupendo que se quisiera bajar por propia voluntad ya que así se resolvía el problema del business excedente. En cambio el pasajero número 2 tenía una maleta en conexión a Roma (otro para Roma) y en caso de que se bajara habría que perder el tiempo en buscarla y tal y tal... Mientras más pasajeros querían bajarse animados por (y discúlpenme por la sinceridad) el gilipollas del azafato que andaba por ahí diciendo que sí, que todos iban a perder la conexión y que sí, que lo mejor que podían hacer era bajarse. Y ahí fué donde llegó mi primera intervención como Relaciones Públicas (o Chaquetas Rojas, que es así como les llamamos, por si la foto no lo deja claro),
dentro de aquel monstruo de avión lleno de gente que me miraba como si yo fuera famosa o algo. Les expliqué que si perdían la conexión ya lo tendrían previsto en Barcelona donde se lo solucionarían exactamente del mismo modo en que se lo pudiéramos solucionar nosotros en Málaga. Y la gente me creyó (me ha sonado a lo de "Y vió Dios que era bueno", jajaja) (ojo, que me creyeron porque era verdad, que otra cosa no pero que de mentirosa ni las pestañas).Claro, con mi primera intervención allá que azafatos, coordinadores y comandantes ya me preguntaron quién era yo. Allá que me dieron ganas de decirles "Absolutamente nadie" pero como que me atuve a la verdad y contesté que era de embarque. Y allá que me soltaron toda clase de improperios del tipo de "No sabéis hacer nada bien" "Nos habéis mandado a nosotros el marrón y os habéis lavado las manos" "Es que el modo en que trabajáis es Tercermundista" y bla, bla, bla que yo miraba a las montañas y uy mira qué bonitas esas nubes...
Cuando el comandante se cansó de que le ignorara me dijo que su problema era el pasajero número dos y su maleta en conexión. Que a él ya le daba igual si el hombre se bajaba o no pero que tenía que decidirse porque él quería irse ya. Y allá que llegó mi segunda intervención como Relaciones Públicas. Allá que fuí a hablar con el pasajero nº 2 y allá que el hombre me explicó que el no quería una solución en Barcelona porque podía volar cualquier otro día del año, que lo suyo era por placer y que prefería bajarse y que le devolvieran el dinero. "Pues véngase conmigo", fué mi respuesta y claro, con mi poder de convocatoria allá que el hombre se vino detrás mía muy obediente él. Dieron órdenes de buscarle la maleta y yo pregunté (casi suplicando): "¿Me los puedo llevar ya?" La respuesta fué un sí rotundo y allá que yo me monté en el autobús con los dos señores. Llegando a la puerta B15 (y su rampa de dos pisos que me tocaba subir otra vez) me topé de frente a una de las supervisoras, que por lo visto el comandante del Barcelona había pedido que fuera al avión alguien que tuviera mando.
- Pues no sé Manoli, pero que yo sepa ya estaba todo solucionado.
Manoli llama por teléfono y pregunta. Que no, que no tiene que ir, que la chica a la que habían mandado (séase yo) es muy apañada y lo ha solucionado todo estupendamente. Y ahí ya que ni me sentí halagada ni nada, que ya hasta me sonó a coña, que estaba yo ya muy hartita de diplomacias y comandantes y la madre que los parió.
Despacito, despacito me fuí camino de la oficina de Relaciones Públicas escoltada por mis fieles pasajeros 1 y 2. Y allá que los solté, y allá que los dos me sonrieron felices, "Muchas gracias señorita, ha sido usted muy amable." y yo que devuelvo la sonrisa y que me marcho deprisita, deprisita no me fueran a pillar para cualquier otro asunto diplomático, que ya no me fiaba yo ni de mi mare.
Cuando llegué al núcleo allí me esperaban las dos supervisoras con un "Ay mi Laurita, pobrecita mía lo que la hemos hecho pasar". Y después de pedirme que les contara todo lo que había pasado en aquel avión y partirse de risa con cada cosa que salía por mi boca, las dos estuvieron de acuerdo que la culpa era de mi mal karma, que si algo así tiene que pasar en el aeropuerto hay un 99,9% de probabilidades de que me toque a mí... Y vió Laura que era cierto.
Con respecto al señor Capellán, el señor excedente, allá que se quedó en el avión, nadie le dijo que se bajara porque ya no hacía falta. Recuerdo que yo le miré, allí sentadito en su confortable asiento, y él me miró y se le escapó una media-carcajada, porque él sabía que era el hombre excedente y que todo ese follón estaba causado por su persona. Pero a él plín, que digo yo que dormirá en Pikolín...Comentario:
ayyyyy komo te echaba de menossss con lo que me gusta que me dejen comentarios...y tu siempre lo haces (comprobado esta todos los que as dejado en pokito rato)y que alegrias me das porque todos ellos son como una nueva entrada en mi blog...un nuevo punto de vista...con sus gusanos...sus moratones(me a gustado muxo)un amigo simpre me dice que no me preocupe por pasar desapercibida fisicamente que lo importante esta dentro,yo tambein lo pienso(sino no estaria todo el dia dando le vueltas a la cabeza que lo beuno que tiene ademas esk lo escribo en mi blog y me kedo como dios y si ademas luego me comentas muxisimo mejor xD)y veo que tu eres de las mias que algun dia se alguien se dara cuenta de que nunk se abburiran con nosotras... xD
eso de que te gustan mis escritos tanto...muxas gracias pero nose no es para tanto ademas se me ace raro porque soy una persona de ciencias y se sueel decir que nosotros a los numeros...pero yo me desaogo escribiendo y eso es lo importante
lo del "si yo fuera" te lo digo soy rebelde a veces me acreado algun k otro problema en el instituto y en mi vida personal...pero esk no me puedo callar...y lo mas importante: amo la libertad es lo mas importante para mi y kiza por ello sea como soy...fijate tu si me gusta k acabe tatuandome unas alas en la espalda...la gente se keda un poko pillada pork es algo un poko raro pero no veas lo feliz k soy con ellas...
bueno me callo ya k me estoy pasando un poko...
besitos y sigo dandote las gracias por estra ahi leyendo...
eso de que te gustan mis escritos tanto...muxas gracias pero nose no es para tanto ademas se me ace raro porque soy una persona de ciencias y se sueel decir que nosotros a los numeros...pero yo me desaogo escribiendo y eso es lo importante
lo del "si yo fuera" te lo digo soy rebelde a veces me acreado algun k otro problema en el instituto y en mi vida personal...pero esk no me puedo callar...y lo mas importante: amo la libertad es lo mas importante para mi y kiza por ello sea como soy...fijate tu si me gusta k acabe tatuandome unas alas en la espalda...la gente se keda un poko pillada pork es algo un poko raro pero no veas lo feliz k soy con ellas...
bueno me callo ya k me estoy pasando un poko...
besitos y sigo dandote las gracias por estra ahi leyendo...
Comentario:
AlMa: Ay, qué me alegro de tu nueva inspiración pa la escritura. Ya te he dejado por allí algunos comentarios, que tenía mono de tí, jajaja.
Sista: No, si lo de largo no lo puede poner en duda nadie, jajaja, pero me alegro de que al menos te haya parecido divertido. A mí en el momento me pareció una putada pero ¿no son las putadas las creadoras de grandes anécdotas? jajaja
Marivip: A tí te ha gustado saber mi nombre y a mí leer MarivipSuperstar en tu nick, ya era hora de que asumieras tu identidad de estrella. Pos digo yo que algún día no estaría mal oir tus relatos aeroportuarios, lo mismo así conozco la otra parte, porque la que aquí escribe no ha volado en su vida (y eso que ahora puedo hacerlo casi gratis). Y no hija no, ese no podía ser tu primo porque grande era un rato grande pero sobre todo, feo también lo era un rato el joío, jajaja. Y recogiendo fuerzas estoy, ya ves, me paso el día tumbada en el sofá. Claro que ni eso ni la pechá zampá que me estoy dando ayudan algo a la segunda parte, esa de perder las carnes, jajaja. Mañana me pongo a dieta, lo juro, o por lo menos lo intentojuro, jajaja...
Sista: No, si lo de largo no lo puede poner en duda nadie, jajaja, pero me alegro de que al menos te haya parecido divertido. A mí en el momento me pareció una putada pero ¿no son las putadas las creadoras de grandes anécdotas? jajaja
Marivip: A tí te ha gustado saber mi nombre y a mí leer MarivipSuperstar en tu nick, ya era hora de que asumieras tu identidad de estrella. Pos digo yo que algún día no estaría mal oir tus relatos aeroportuarios, lo mismo así conozco la otra parte, porque la que aquí escribe no ha volado en su vida (y eso que ahora puedo hacerlo casi gratis). Y no hija no, ese no podía ser tu primo porque grande era un rato grande pero sobre todo, feo también lo era un rato el joío, jajaja. Y recogiendo fuerzas estoy, ya ves, me paso el día tumbada en el sofá. Claro que ni eso ni la pechá zampá que me estoy dando ayudan algo a la segunda parte, esa de perder las carnes, jajaja. Mañana me pongo a dieta, lo juro, o por lo menos lo intentojuro, jajaja...
Comentario:
Bueno, ya he estoy aquí!!! que es que me había perdido yo por la T4 no había forma de llegar hasta aquí, to el rato cambiándome la puerta de embarque, que es que vamos... que tengo los pies destrozaos!!! jajajaja
Que no, que es bromita, pero.... te juro que esto si me ha pasado a mi hace nada nadita y como que me venía al pelo para explicar porque no llegué hasta aquí el otro día, cuando después de comentarte el post anterior, te dije que me venia rauda y veloz para este y no había llegado.
La cuestión es que me lié a enlazarte (que ya era hora, por cierto, que siempre tenía muchas cosas que hacer y siempre dejaba esta tarea para otro día) y cuando ya por fin te tenía colocada y enmarcada y me disponía a entrar aquí para ver que había pasado con el excedente, pues que llamaron y me tuve que ir, y hasta hoy, vamos que mas perdida que en la T4 con perdida de conexion Valencia,jaaaaaaa
Pero como diría el Capellán este, "Nunca es tarde si la dicha es buena" pues aquí que estoy yo para comentarte, y que mientras te leía estaba yo todo el rato pensando si el comandante ese que te increpaba sería mi primo, si, mi primo, es que tengo un primo comandante de Iberia que se mueve por esas latitudes, fijatetú! jaaaa...pero no, seguro que no era el, porque mi primo, es como el primo de zumosol, y no por lo grandote, que precisamente grandote no es, pero si por lo guapisimo que es y por lo fácil que lo soluciona todo siempre apenas sin hablar,jaaaaaa
En fin, que esta claro que vivir en un aeropuerto, ya sea trabajando, o de paso, porque aunque sea de paso, a veces parece que estas viviendo allí toda tu vida y que te conoces ya a todo dios que por allí se mueve, es lo mas estresante del mundo. Espero que en este tiempito de vacaciones, recuperes fuerzas, hagas acopio de mas dosis de paciencia, que no se ni de donde la sacas, y pierdas algo de carnes para para poder subir y bajar rampas de nuevo.
Besostes, Laurita. (Me ha encantado saber tu nombre)
Que no, que es bromita, pero.... te juro que esto si me ha pasado a mi hace nada nadita y como que me venía al pelo para explicar porque no llegué hasta aquí el otro día, cuando después de comentarte el post anterior, te dije que me venia rauda y veloz para este y no había llegado.
La cuestión es que me lié a enlazarte (que ya era hora, por cierto, que siempre tenía muchas cosas que hacer y siempre dejaba esta tarea para otro día) y cuando ya por fin te tenía colocada y enmarcada y me disponía a entrar aquí para ver que había pasado con el excedente, pues que llamaron y me tuve que ir, y hasta hoy, vamos que mas perdida que en la T4 con perdida de conexion Valencia,jaaaaaaa
Pero como diría el Capellán este, "Nunca es tarde si la dicha es buena" pues aquí que estoy yo para comentarte, y que mientras te leía estaba yo todo el rato pensando si el comandante ese que te increpaba sería mi primo, si, mi primo, es que tengo un primo comandante de Iberia que se mueve por esas latitudes, fijatetú! jaaaa...pero no, seguro que no era el, porque mi primo, es como el primo de zumosol, y no por lo grandote, que precisamente grandote no es, pero si por lo guapisimo que es y por lo fácil que lo soluciona todo siempre apenas sin hablar,jaaaaaa
En fin, que esta claro que vivir en un aeropuerto, ya sea trabajando, o de paso, porque aunque sea de paso, a veces parece que estas viviendo allí toda tu vida y que te conoces ya a todo dios que por allí se mueve, es lo mas estresante del mundo. Espero que en este tiempito de vacaciones, recuperes fuerzas, hagas acopio de mas dosis de paciencia, que no se ni de donde la sacas, y pierdas algo de carnes para para poder subir y bajar rampas de nuevo.
Besostes, Laurita. (Me ha encantado saber tu nombre)
Comentario:
Jajajaja, qué curioso lo del walkie, oye! xD
No voy a decirte que no ha sido un post largo (que eso no se puede negar) pero ha sido divertido a más no poder, así que no se hace largo como realmente es jaja (te juro que yo me entiendo!)
:**** (esto es un peasso beso!)
No voy a decirte que no ha sido un post largo (que eso no se puede negar) pero ha sido divertido a más no poder, así que no se hace largo como realmente es jaja (te juro que yo me entiendo!)
:**** (esto es un peasso beso!)
Comentario:
lo consegui,lo lei entero a pesar de estar muerta de sueño...
dios mio,pero en que movidas te pueden meter???si esk no ay derecho eso si...y k bein te vienen para entretenernos despues ehh!!
bueno,me alegro de poder volver a leerte,yo parece que vuelvo a escribir(aleluya!!!)y ahora si que si me voy a la camita que estoy que me caigo
bss
dios mio,pero en que movidas te pueden meter???si esk no ay derecho eso si...y k bein te vienen para entretenernos despues ehh!!
bueno,me alegro de poder volver a leerte,yo parece que vuelvo a escribir(aleluya!!!)y ahora si que si me voy a la camita que estoy que me caigo
bss
Comentario:
jeje, me alegro que te haya gustado pero sobre todo ¡enhorabuena por tu fuerza de voluntad y valor para acabártelo entero! Si ahora se hiciera el concurso al post más largo me lo llevo fijo. Eso sí, dato curioso, el walkie de la foto es el mismo modelo que el que tenemos allí en el aeropuerto ¡lo juro por Snoopy! que anda que no tardé nada en encontrarlo en el Google, jajaja. Besitos sista ( :* me encantan tus besos, jajaja)
Comentario:
Hay que ver qué arte tiene mi sista para escribir, dios mío! jaja, lo que me he reído.
Lo que tiene una que hacer a veces... si es que estos jefes! Tch... xD
Un beso muy grande, sista! Me alegra muchísimo volver a leerte por aquí!
:* <- es un beso...jaajaja.
Lo que tiene una que hacer a veces... si es que estos jefes! Tch... xD
Un beso muy grande, sista! Me alegra muchísimo volver a leerte por aquí!
:* <- es un beso...jaajaja.





