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La Estantería
Vegana y buscando su lugar en el mundo.
Acerca de
Vegana y fuera de lo común. (¿Modesta? No Mamá, eso no lo pongo... ¿que por qué? Juer, pues porque no lo soy, anda que...) Preparando las maletas para viajar a todos esos lugares a los que mi evolución piensa llevarme y deseando, ante todo, ser feliz... siempre.
Sindicación
 
¿Quién era yo?
A veces me pongo a leer mis antiguos diarios (creo que tengo ya 8) y repaso lo que ha sido mi vida. Todo depende del momento, de cómo me encuentre, de en qué sentimiento esté y qué es lo que pretendo recuperar: la alegría, momentos en los que estuve enamorada, momentos en los que fuí fuerte, en los que ocurrió algo desgarrador... En fín, que la lectura de mis diarios tiene el mismo efecto que una buena película, me transporta y me hace ser otra, otra que soy yo, que era yo, pero que ahora es otra, era otra... (no me he hecho un lío, pero sé que lo parece).

El caso es que hoy me han dado ardores ("ya ves tú qué cosa", estarás pensando), pero yo sé que los ardores no son ardores, que hablan de mí, de mi vida, de mi situación del momento. Terminando una inofensiva ensalada (que ha terminado por ser una asesina de mi esófago) me he dado cuenta de que lo que me llena es el asco. Mirad el post anterior, y el anterior si no me creéis. Últimamente todo me da asco, la gente, el trabajo, mi vida... parece fuerte, pero me gustan las cosas claras, mucho más cuando se trata de mí, no me quiero mentir, nunca.

Mi Diario nº 1Y yo no quiero estar así, primero porque es un sentimiento muy negativo, y segundo porque me está destrozando las tripas. Y no sé por qué he pensado en mi diario, en mí de pequeña. Me miro en esta foto que tengo aquí en el salón, tan feliz, tan inocente, y me acuerdo de quién era. Era todo brillo y ahora parezco una luz tenue. Diario número 1, siempre me río cuando leo mi primera entrada, mi primer intercambio entre el diario y yo, que es uno de mis mejores amigos, uno que incluso cuando no me entiende me escucha y me da consuelo.

Voy a recuperar ese espíritu, el del Diario número 1, el de la niña de la foto en mi salón, el del brillo constante. Porque esa era yo, está dentro de mí y puedo recuperarla. Y si no puedo crearé una nueva, porque lo que nunca, NUNCA imaginé cuando me imaginé de mayor es que iba a encontrarme en una situación en la que con una mirada profunda frente al espejo me dijera: Cariño mío, estás amargada.

La vida puede no haberme sido cómoda en muchos aspectos en los que a otros les ha ido de perlas. Puede que yo hubiese querido ser alguien que al final no pude ser, que aún no he podido ser. Pero la vida también me ha tratado bien, me ha mimado, me ha apretado mucho las cuerdas y aún así, cuando ya no podía más me ha tendido una mano y me ha salvado. Siempre me han dicho que soy una niña con suerte. Y de lo que estoy segura es de que sigo siendo esa niña de la foto, sólo que estoy asustada, porque me miro en el espejo y es como ver a una madre sin hijos, alguien ya mayor, hay alguien fuera que no es quien hay dentro.

Es curioso, me siento tan fuerte en unas cosas y tan débil en otras...

Podría echarle la culpa de este post sin claro sentido y oscuro sentimiento a la regla (que siempre ha sido mi mejor excusa), pero resulta que no la tengo así que simplemente dejaré de buscarle sentidos y culpas a las cosas. Creo que soy buena persona, que soy genial, que merezco cosas que no me doy y que quiero empezar a dármelas. Creo que ya no necesito el Diario número 1. ¿Significará esto que el blog se ha convertido en el diario 9? (Qué disgusto se va a llevar el 8, que aún está por la mitad, cuando se lo cuente).

Huele a dama de noche, ya he desconectado internet así que será mañana cuando publique esto, y eso no me suele gustar, porque pierde el encanto del momento, pero estoy cansada y mañana madrugo así que tendrá que ser así. 23:47h, sólo para que conste, y porque es una señal, Rambaldi me sigue acompañando, se ha convertido en mi Dios particular, no el grande, uno pequeñito que tiene más tiempo para mí y que también me hace la puñeta como el otro, pero le quiero igual. Bueno, yo es que me encariño enseguida con cualquier cosa, eso sí no lo he perdido, aunque a veces no lo muestre del todo, un 70% creo, que oye, tampoco es tan mal porcentaje.

Buenas noches, que soñéis con los angelitos y que encontréis ese sentimiento que os falta. O mejor aún, que no os falte ningún sentimiento. Besitos.
 
No

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