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La Estantería
Vegana y buscando su lugar en el mundo.
Acerca de
Vegana y fuera de lo común. (¿Modesta? No Mamá, eso no lo pongo... ¿que por qué? Juer, pues porque no lo soy, anda que...) Preparando las maletas para viajar a todos esos lugares a los que mi evolución piensa llevarme y deseando, ante todo, ser feliz... siempre.
Sindicación
 
Memoria distorsionada
Hay una anécdota que siempre contamos todos, una de esas que no se sabe por qué has introducido en la mayoría de tus conversaciones.

¿Te has parado alguna vez a pensar si la historia en cuestión era así en realidad o de tanto contarla la has distorsionado un poco? (o una barbaridad, todo depende de lo que te guste adornar las historias, claro. Y no lo digo por mí, lo juro...)

Bueno, pues esa es la suerte de tener diarios, que ellos no mienten, o al menos mienten menos que el paso del tiempo. Y hoy me he propuesto un ejercicio. Voy a contaros una historia, una de esas que cuelo en muchas de mis conversaciones, y luego lo leeré en mi diario y lo transcribiré, ya veremos las sorpresas que nos depara mi facilidad para la exageración...

Historia contada:
Hace unos años (creo que fué en el 93) fuimos mi familia y yo de viaje a Galicia. El caso es que en una de esas excursiones organizadas fuimos en barco a ver la Rías (yo por aquel entonces aún no era vegetariana), allí en el barco nos hartaron a mejillones y a Ribeiro. Yo me bebí ocho vasos de esos de coca-cola pero llenitos de Ribeiro (porque el camarero era muy mono y me los traía a escondidas de mi mami) y claro, cogí una cogorza que a la hora de bajar del barco no había Dios que pusiera el pie en una especie de rueda donde había que pisar para bajarse. Encima nos había caído un chaparrón de la muerte y yo iba con zapatos de esparto que se hincharon una cosa mala y no veas tú tirar de aquello, era como tener dos Titanics, uno en cada pie. Desde entonces no soporto el alcohol, sólo de olerlo ya me pongo mala.

Versión original de mi Diario nº3 (literalmente del día 14/06/95):
"...Fuimos a la isla de La Toja, sí la de los jabones. Ese día si que llovía. Me mojé tanto que mis zapatos (que eran de esparto) se me mojaron tanto que se rompieron. Allí me compré una camiseta que dice Galicia Terra Meiga y jabones, colonia y sales de baño. Después todos nos subimos a un catamarán, que es un barco parecido a un autobús. Allí había dos muchachos muy guapos. Uno de ellos al entrar me dijo: "Pasa bombón". A mí me hizo muchísima gracia. Después, ese mismo camarero (ya que era el que nos servía la bebida y los mejillones típicos, todo por cuenta del viaje, es decir gratis) me dijo:
- Parece que tienes frío. Toma un poco de Ribeiro (vino blanco popular) tú verás como entras en calor.
- Por mí vale, pero primero le tienes que preguntar a mi madre.
Después de discutir y reirse con mi madre me puso el vino, después me puso otro vaso. Y como le había pillado echándole el segundo a mi prima Cristina, entonces, para que mi madre no le viera con la botella, llenó un vaso en la cocina y disimuladamente lo puso sobre mi vaso vacío. Total que me bebí tres vasos de vino y cogí un poquito el puntillo, pero nos reímos mucho..."

Jajaja, ya véis, los ocho vasos eran tres y la cogorza del copón un "puntillo", pero estaréis de acuerdo conmigo en que la versión original es mucho más pintoresca, se me han ido escapando detalles con los años. El próximo día pondré el día que me dieron mi primer beso (que no de amor), ahí sí que nos vamos a reir...
 
Comentario:
Ey, gracias por los comentarios. Ya sabía yo que no me pasaba a mí sola. La del beso ya no la puedo contar, porque cuando me puse a copiar ésta de Galicia me dió la nostalgia y me puse a leerme el diario entero, y claro, recién leído ya no tiene tanta gracia. Pero ya se me ocurrirá otra. Será por historias, si yo parezco una abuela con tantas anécdotas...
 
Comentario:
Tranqui, que todos tendemos a adornar nuestras batallitas! Muy chulo el blog, sigue así!

Por cierto, me encanta el fondo!
Hasta pronto!
 
Comentario:
Yo también he comprobado la "autoversión" de alguna que otra anécdota... Pero es que como bien nos has demostrado, con el tiempo se pierden los detalles y hay que redondear ;)

¿Pa cuándo nos dices que es la del beso?

BEsotes!!
 
Comentario:
sipis, un cambio notable jejejeje
yo creo que mas que mentir sin intencion o adornar demasiado las historias es que pasado un buen tiempo no las recordamos con detalles tal como fue (como cuando comentamos algo que hicimos hoy o ayer... que damos hasta las horas) sino que es un recuerdo emotivo, lo que recordamos es en base a lo que sentimos o queriamos sentir en ese momento ... pa mi que ahora necesitas 8 vasos pasa sentirte como cuando ocurrio el paseo.


Saludos
Isa
 
Comentario:
Que diferencia!!! jeje. Muy bueno tu blog! La verdad que esas cosas pasan todo el tiempo, no?
Gracias por votar en mi blog, suerte!!
Despues te voy a mandar un mail con unos codigos html para poner textos con diferentes formatos!
 
Comentario:
Sabés que tenés muchisima razón con lo de las anécdotas!!!
Con mis amigos cada vez que nos reunimos casi siempre aparece una u otra de viejos tiempos y siempre hay algo nuevo que agregar y/o recordar (y porqué no inventar) para que siga siendo gracioso o anécdotico. Igualmente nunca se cansa uno de seguir recordándolo :)

Saludos y muy lindo blog.
Gaby.
 
Comentario:
Y si que cambió la historia! es que lo que uno recuerda siempre es más extraño que lo que realmente pasó, pues uno le agrega emociones.
Muchas gracias por visitar mi blog y comentar.
No

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