EL 9 DE JUNIO.
"¿Vamos a mi casa?" - le dije...
Aceptó...
Salí de la oficina temblando más que una hoja en un día ventoso...
Llegué al coche..., esperé...
Por una parte estaba angustiada y pensaba: "qué haces loca...vete, no le esperes..."
Pero por otra no quería dejar pasar la oportunidad de estar con él...
Marqué su número de teléfono..., mierda..., no me acuerdo exáctamente cuál es...
Alcé la mirada y apareció en su coche a mi encuentro...
La parte angustiada dijo: "...demasiado tarde..."
Cuando cerré la puerta del coche noté cómo mi cuerpo ardía en deseo..., sentía los pómulos al rojo vivo y estaba excitada al máximo. Decidí encender el climatizador para aplacar un poco la mezcla de nerviosismo y deseo que sentía...
El trayecto a mi casa se hizo interminable..., atascos..., vaya...
Miraba el reloj..., tenemos sólo 1 hora. "¡Qué locura!, no nos va a dar tiempo a nada" - pensaba.
Miré por el retrovisor para comprobar que él todavía me seguía con su coche.
Llegamos a mi casa. Aparcamos los coches...
Subimos. Entramos a mi casa. Le digo que me espere en el sofá del salón que yo voy al baño.
Cuando salgo, está sentado esperándome..., me acerco. Cojo su cabeza que está a la altura de mi barriga..., se la acaricio...
Con un ligero movimiento le echo hacia atrás y me subo encima suyo.
Le miro..., le beso..., no puedo creer que esté con él...
Nos quitamos la parte de arriba y le acaricio los hombros y el pecho...
Él me chupa las tetas...
Empezamos a rozarnos..., al principio suavemente y luego más fuerte.
Me tumba..., me quita el pantalón..., me despoja del tanga y me come el coño con fuerza...
Al momento cambiamos, le quito el pantalón y le chupo la polla...
Me subo encima y sigo con los movimientos que había comenzado antes...
Me la mete..., uf!, de repente todo el deseo que sentía se convierte en placer.
Placer en el que me hundo, y me dejo invadir por dicha sensación...
Empezamos a follar con fuerza...
Se levanta, yo cogida a él, y me folla de pie..., al minuto estamos en mi cama follando como locos..., esta vez yo de espaldas a él..., se acerca a mi oído y suelta "jodida". Se eleva, me agarra con fuerza del culo para ponerme a cuatro patas; "...vamos..., muévete..." - me dice mientras me folla con ímpetu.
Noto en mi coño cómo me golpean sus huevos..., siento que libero fuerza..., me corro..., otra vez...
De repente me da la vuelta y esta vez follamos de frente, yo con mis piernas en sus hombros..., me excito sólo con verle la cara de morboso que pone..., se muerde el labio inferior en un gesto de brutalidad cada vez que me enviste...
Me folla con fuerza y rapidez..., saca la polla y se corre en mi pecho....
Nos tumbamos..., 5 minutos..., luego hay que irse...
"¿Qué te ha parecido?" - le pregunto.
No me contesta..., se ríe...
Cuando salimos a coger los coches me dice: " Tú has estado muy bien...", y mientras se va a su coche me pregunta a voz en grito: "¿Y yo?"...
Decididamente es una locura...
Aceptó...
Salí de la oficina temblando más que una hoja en un día ventoso...
Llegué al coche..., esperé...
Por una parte estaba angustiada y pensaba: "qué haces loca...vete, no le esperes..."
Pero por otra no quería dejar pasar la oportunidad de estar con él...
Marqué su número de teléfono..., mierda..., no me acuerdo exáctamente cuál es...
Alcé la mirada y apareció en su coche a mi encuentro...
La parte angustiada dijo: "...demasiado tarde..."
Cuando cerré la puerta del coche noté cómo mi cuerpo ardía en deseo..., sentía los pómulos al rojo vivo y estaba excitada al máximo. Decidí encender el climatizador para aplacar un poco la mezcla de nerviosismo y deseo que sentía...
El trayecto a mi casa se hizo interminable..., atascos..., vaya...
Miraba el reloj..., tenemos sólo 1 hora. "¡Qué locura!, no nos va a dar tiempo a nada" - pensaba.
Miré por el retrovisor para comprobar que él todavía me seguía con su coche.
Llegamos a mi casa. Aparcamos los coches...
Subimos. Entramos a mi casa. Le digo que me espere en el sofá del salón que yo voy al baño.
Cuando salgo, está sentado esperándome..., me acerco. Cojo su cabeza que está a la altura de mi barriga..., se la acaricio...
Con un ligero movimiento le echo hacia atrás y me subo encima suyo.
Le miro..., le beso..., no puedo creer que esté con él...
Nos quitamos la parte de arriba y le acaricio los hombros y el pecho...
Él me chupa las tetas...
Empezamos a rozarnos..., al principio suavemente y luego más fuerte.
Me tumba..., me quita el pantalón..., me despoja del tanga y me come el coño con fuerza...
Al momento cambiamos, le quito el pantalón y le chupo la polla...
Me subo encima y sigo con los movimientos que había comenzado antes...
Me la mete..., uf!, de repente todo el deseo que sentía se convierte en placer.
Placer en el que me hundo, y me dejo invadir por dicha sensación...
Empezamos a follar con fuerza...
Se levanta, yo cogida a él, y me folla de pie..., al minuto estamos en mi cama follando como locos..., esta vez yo de espaldas a él..., se acerca a mi oído y suelta "jodida". Se eleva, me agarra con fuerza del culo para ponerme a cuatro patas; "...vamos..., muévete..." - me dice mientras me folla con ímpetu.
Noto en mi coño cómo me golpean sus huevos..., siento que libero fuerza..., me corro..., otra vez...
De repente me da la vuelta y esta vez follamos de frente, yo con mis piernas en sus hombros..., me excito sólo con verle la cara de morboso que pone..., se muerde el labio inferior en un gesto de brutalidad cada vez que me enviste...
Me folla con fuerza y rapidez..., saca la polla y se corre en mi pecho....
Nos tumbamos..., 5 minutos..., luego hay que irse...
"¿Qué te ha parecido?" - le pregunto.
No me contesta..., se ríe...
Cuando salimos a coger los coches me dice: " Tú has estado muy bien...", y mientras se va a su coche me pregunta a voz en grito: "¿Y yo?"...
Decididamente es una locura...
Palabras
Me dices que tú no me preguntas dónde voy....
Me reprochas que yo no te digo dónde estoy...
Sin embargo, me he pasado 3 años explicándote el porqué de mis cosas, de lo que quiero, de lo que no quiero, de lo que necesito, y de lo que es innecesario para mí...
Y yo ahora me pregunto: ¿de qué sirve decirte las cosas?...¿de qué han servido todas esas palabras?...
Sirven para que tires la toalla a la mínima de cambio..., que no luches..., que te retires....
Sirven para sembrar el odio entre nosotros...
Al fín y al cabo son sólo eso: palabras....
Me reprochas que yo no te digo dónde estoy...
Sin embargo, me he pasado 3 años explicándote el porqué de mis cosas, de lo que quiero, de lo que no quiero, de lo que necesito, y de lo que es innecesario para mí...
Y yo ahora me pregunto: ¿de qué sirve decirte las cosas?...¿de qué han servido todas esas palabras?...
Sirven para que tires la toalla a la mínima de cambio..., que no luches..., que te retires....
Sirven para sembrar el odio entre nosotros...
Al fín y al cabo son sólo eso: palabras....
El Beso.
Después de aquel día sentía que había una especie de "complicidad" entre nosotros. Qué tontería más grande..., entre los hombres, algunos se pasan casi media vida compartiendo momentos en los bares y no creo que se sientan "cómplices" de nada, quéva...
En fin..., yo me sentía así..., y me gustaba sentirme así...
De esta forma, y a base de contarnos nuestra vida y, claro está, de vacilar el uno con el otro, el tonteo se iba a presentar entre nosotros en cerocoma....
Y así sucedió... Nos pasabamos las horas hablando por el mensen.
Al principio me costó adaptarme. Le veía muy directo, tajante y pelín chulo.
Utilizaba palabras mal sonantes a la mínima de cambio, y yo eso es algo a lo que no estoy acostumbrada. Incluso llegué a preguntarme varias veces qué narices hacía yo hablando con un tipo así...
Claro, de tú a tú era casi totalmente diferente.
Por eso creo que tampoco le dí mucha importancia.
Una vez, hablando como siempre por el mesen, vacilando y diciendonos guarradas, él me desafió a ir a su mesa a saberqué..., y como tengo un defecto muy grande, que es que me gustan los desafíos más que a un tonto un lápiz, pues me lancé a ello.
Me levanté decidida y me dirigí a su despacho..., entré..., cerré la puerta..., y me apoyé en la mesa justo al lado suyo de espaldas a la puerta.
Él me miró y seguidamente bajó su mano hasta meterla por debajo de mi falda. Me tocó la pierna y fue subiendo hasta que llegó..., en ese momento le quité la mano y salí de su despacho toda orgullosa por haber tenido la osadía de hacer lo que hice.
¿Por qué lo hice?. Porque otro de los defectos grandes que tengo es que me gusta mucho este tipo de juego. Y con él más aún.
Me sentía muy atraída por él, cada día más. Y me encantaba sentirme su centro de atención en ese aspecto.
Después vinieron más desafíos casi cada día del tipo: "...tráeme tus bragas...", "...ven aquí y cierra la puerta de mi despacho que te voy a tocar...". A él le encantaba decirme los días que tenía que llevar falda para poder llevarlos a cabo.
También solíamos salir a comer juntos, y durante el transcurso del trayecto en el coche, nos tocábamos el uno al otro.
Me pasaba el día entero mojada. Me excitaba mucho todo aquello, y sobre todo verle a él cómo disfrutaba.
A veces me sorprendía lo morboso que podía llegar a ser y me gustaba al mismo tiempo...
Un día decidimos que aquello era demasiado arriesgado. Llevarlo a cabo en el trabajo implicaba que alguna vez más de uno de nuestros compañeros pudiera pillarnos (si es que realmente no llegaron a hacerlo).
Así que lo dejamos..., aunque no las guarradas vía mesen.
Antes le pedí algo: besarle en la boca.
Llevaba mucho tiempo deseando besarle y sentir su lengua contra la mía. Atrapar sus labios con los míos y saborearlos.
Parece raro, pero en todo el tiempo que estuvimos así, núnca nos besamos, no, nos limitábamos a tocarnos nada más.
Nos besamos.
Que yo le pidiera eso debió descolocarle, porque cuando se fue de la oficina me llamó para preguntarme si me estaba despidiendo de él.
No, me apetecía hacerlo. Deseaba hacerlo...
Y núnca supe cuánto, hasta que lo hice...
En fin..., yo me sentía así..., y me gustaba sentirme así...
De esta forma, y a base de contarnos nuestra vida y, claro está, de vacilar el uno con el otro, el tonteo se iba a presentar entre nosotros en cerocoma....
Y así sucedió... Nos pasabamos las horas hablando por el mensen.
Al principio me costó adaptarme. Le veía muy directo, tajante y pelín chulo.
Utilizaba palabras mal sonantes a la mínima de cambio, y yo eso es algo a lo que no estoy acostumbrada. Incluso llegué a preguntarme varias veces qué narices hacía yo hablando con un tipo así...
Claro, de tú a tú era casi totalmente diferente.
Por eso creo que tampoco le dí mucha importancia.
Una vez, hablando como siempre por el mesen, vacilando y diciendonos guarradas, él me desafió a ir a su mesa a saberqué..., y como tengo un defecto muy grande, que es que me gustan los desafíos más que a un tonto un lápiz, pues me lancé a ello.
Me levanté decidida y me dirigí a su despacho..., entré..., cerré la puerta..., y me apoyé en la mesa justo al lado suyo de espaldas a la puerta.
Él me miró y seguidamente bajó su mano hasta meterla por debajo de mi falda. Me tocó la pierna y fue subiendo hasta que llegó..., en ese momento le quité la mano y salí de su despacho toda orgullosa por haber tenido la osadía de hacer lo que hice.
¿Por qué lo hice?. Porque otro de los defectos grandes que tengo es que me gusta mucho este tipo de juego. Y con él más aún.
Me sentía muy atraída por él, cada día más. Y me encantaba sentirme su centro de atención en ese aspecto.
Después vinieron más desafíos casi cada día del tipo: "...tráeme tus bragas...", "...ven aquí y cierra la puerta de mi despacho que te voy a tocar...". A él le encantaba decirme los días que tenía que llevar falda para poder llevarlos a cabo.
También solíamos salir a comer juntos, y durante el transcurso del trayecto en el coche, nos tocábamos el uno al otro.
Me pasaba el día entero mojada. Me excitaba mucho todo aquello, y sobre todo verle a él cómo disfrutaba.
A veces me sorprendía lo morboso que podía llegar a ser y me gustaba al mismo tiempo...
Un día decidimos que aquello era demasiado arriesgado. Llevarlo a cabo en el trabajo implicaba que alguna vez más de uno de nuestros compañeros pudiera pillarnos (si es que realmente no llegaron a hacerlo).
Así que lo dejamos..., aunque no las guarradas vía mesen.
Antes le pedí algo: besarle en la boca.
Llevaba mucho tiempo deseando besarle y sentir su lengua contra la mía. Atrapar sus labios con los míos y saborearlos.
Parece raro, pero en todo el tiempo que estuvimos así, núnca nos besamos, no, nos limitábamos a tocarnos nada más.
Nos besamos.
Que yo le pidiera eso debió descolocarle, porque cuando se fue de la oficina me llamó para preguntarme si me estaba despidiendo de él.
No, me apetecía hacerlo. Deseaba hacerlo...
Y núnca supe cuánto, hasta que lo hice...
El Retonno.
Sí.., amigos, sí..., aquí estoy de nuevo..., que no renovada. Yo no...
Ahora..., mi vida...., ha cambiado desde la cabeza a los pies, yatedigo...
Sí, sí..., mucho..., muchísimo..., casi está irreconocible. La única que permanezco igual soy yo..., y mi trabajo.
Por dónde empezar...., averaver...
Podría empezar por mi compañero del cual escribí un post en diciembre del año pasado.
En aquel post expresaba el "deseo" que sentía hacia él. Lo pongo entre comillas porque no era el deseo en el sentido más estricto de la palabra. Sí, le veía y me gustaba lo que veía. Aunque reconozco que alguna que otra fantasía sexual me monté con él, jeje.... Pero nada más allá.
Sin embargo, con el tiempo empezamos a tener más relación entre nosotros. Yo le contaba mis problemas con mis compañeras de trabajo, y él me contaba sus descontentos con los compañeros de BCN.
Así, me dí cuenta del pedazo de tío que tenía en frente. Sí, sí, en frente. Mi mesa está justo en frente de su despacho y yo le veo constantemente a través del cristal.
Pues así es imposible no fijarse..., en su perfil, sobre todo en su perfil.
A parte de ser un hombre atractivo, amable, sincero, que sabe escuchar y con el que se puede charlar y bromear, encima, está bueno.
A mí se me ponían las pupilas de corazoncitos cada vez que se acercaba a mi mesa...
Y claro, le miraba..., pero como miran las tontas soltando un suspirito (aaaaahh)...
Me encantaba verle acercarse por el pasillo, oler su perfume, quería estar con el grupo donde estuviera él, sólo por el simple hecho de estar a su lado, me encantaba llegar a la oficina y verle en su despacho.
Pero claro, yo tenía pareja, y a mi el hecho de fantasear con él me hacía gracia. Me gustaba, porque sabía que no llegaríamos a nada. Así que me dejaba llevar por la imaginación.
Pasado el tiempo empezamos a tomar más confianza y a tratarnos más.
Y un buen día me dijo que me fuera a tomar unas cañas con él y un amigo suyo que trabaja para uno de nuestros distribuidores.
En ese momento no iba a ir, claroqueno..., porque no me parecía correcto ausentarme de mi trabajo. Así que fue él el que me dijo que diría que me iba con él a conocer a su distribuidor. Ya teníamos la excusa perfecta.
Así que acepté..., y nos fuimos de cañas él, su amigo y yo...
La verdad es que me aburrí bastante. Porque ellos tenían conversaciones que me sonaban a chino, al ser tan amigos es normal. En fin...
Me juré que no volvería a ir de cañas con el tipo este.
Pero..., aaaamigos, el destino me volvió a tentar con él, las cañas y la primavera...
Un verdadero cóctel molotov.
Recuerdo que esta vez fue un viernes. Nosotros los viernes salimos a las 15h. Pues lagranchula y él a las 13h. o así, ya estaban en una terracita tomándola..., "qué maravilla..., eso era vida", pensaba.
Estuvimos hablando de muchas cosas, tanto del terreno laboral, como del terreno personal.
De lo segundo nos centramos en lo difícil de las relaciones de pareja: la convivencia, la fidelidad, los desencantos, etc... Él tenía bastante más experiencia, ya que llevaba 11 años con mujer (no esposa) y un hijo en común.
Después de unas cuantas cervezas, y como ambos nos sentíamos a gusto, decidimos quedarnos a comer juntos.
Terminada la comida, llegaban las copas y, hubo un detalle que me marcó bastante: me tocó la pantorrilla a posta...
Claro, mi primera reacción fue decirle: "qué haces...". Y su lógica respuesta fue: "tocarte la pantorrilla..."
Me quedé sorprendida, atónita..., no sabía si darle un tortazo por la osadía o echarme a reír por la naturalidad de su respuesta.
Así que no le dí más importancia, y una vez terminamos las copas, de vuelta a casa.
Me gustó..., me gustó mucho el rato que pasamos juntos, porque me sentí identificada con él en ciertos aspectos de mi vida sentimental.
Y ya se sabe..., mal de muchos...
Poseso...
Ahora..., mi vida...., ha cambiado desde la cabeza a los pies, yatedigo...
Sí, sí..., mucho..., muchísimo..., casi está irreconocible. La única que permanezco igual soy yo..., y mi trabajo.
Por dónde empezar...., averaver...
Podría empezar por mi compañero del cual escribí un post en diciembre del año pasado.
En aquel post expresaba el "deseo" que sentía hacia él. Lo pongo entre comillas porque no era el deseo en el sentido más estricto de la palabra. Sí, le veía y me gustaba lo que veía. Aunque reconozco que alguna que otra fantasía sexual me monté con él, jeje.... Pero nada más allá.
Sin embargo, con el tiempo empezamos a tener más relación entre nosotros. Yo le contaba mis problemas con mis compañeras de trabajo, y él me contaba sus descontentos con los compañeros de BCN.
Así, me dí cuenta del pedazo de tío que tenía en frente. Sí, sí, en frente. Mi mesa está justo en frente de su despacho y yo le veo constantemente a través del cristal.
Pues así es imposible no fijarse..., en su perfil, sobre todo en su perfil.
A parte de ser un hombre atractivo, amable, sincero, que sabe escuchar y con el que se puede charlar y bromear, encima, está bueno.
A mí se me ponían las pupilas de corazoncitos cada vez que se acercaba a mi mesa...
Y claro, le miraba..., pero como miran las tontas soltando un suspirito (aaaaahh)...
Me encantaba verle acercarse por el pasillo, oler su perfume, quería estar con el grupo donde estuviera él, sólo por el simple hecho de estar a su lado, me encantaba llegar a la oficina y verle en su despacho.
Pero claro, yo tenía pareja, y a mi el hecho de fantasear con él me hacía gracia. Me gustaba, porque sabía que no llegaríamos a nada. Así que me dejaba llevar por la imaginación.
Pasado el tiempo empezamos a tomar más confianza y a tratarnos más.
Y un buen día me dijo que me fuera a tomar unas cañas con él y un amigo suyo que trabaja para uno de nuestros distribuidores.
En ese momento no iba a ir, claroqueno..., porque no me parecía correcto ausentarme de mi trabajo. Así que fue él el que me dijo que diría que me iba con él a conocer a su distribuidor. Ya teníamos la excusa perfecta.
Así que acepté..., y nos fuimos de cañas él, su amigo y yo...
La verdad es que me aburrí bastante. Porque ellos tenían conversaciones que me sonaban a chino, al ser tan amigos es normal. En fin...
Me juré que no volvería a ir de cañas con el tipo este.
Pero..., aaaamigos, el destino me volvió a tentar con él, las cañas y la primavera...
Un verdadero cóctel molotov.
Recuerdo que esta vez fue un viernes. Nosotros los viernes salimos a las 15h. Pues lagranchula y él a las 13h. o así, ya estaban en una terracita tomándola..., "qué maravilla..., eso era vida", pensaba.
Estuvimos hablando de muchas cosas, tanto del terreno laboral, como del terreno personal.
De lo segundo nos centramos en lo difícil de las relaciones de pareja: la convivencia, la fidelidad, los desencantos, etc... Él tenía bastante más experiencia, ya que llevaba 11 años con mujer (no esposa) y un hijo en común.
Después de unas cuantas cervezas, y como ambos nos sentíamos a gusto, decidimos quedarnos a comer juntos.
Terminada la comida, llegaban las copas y, hubo un detalle que me marcó bastante: me tocó la pantorrilla a posta...
Claro, mi primera reacción fue decirle: "qué haces...". Y su lógica respuesta fue: "tocarte la pantorrilla..."
Me quedé sorprendida, atónita..., no sabía si darle un tortazo por la osadía o echarme a reír por la naturalidad de su respuesta.
Así que no le dí más importancia, y una vez terminamos las copas, de vuelta a casa.
Me gustó..., me gustó mucho el rato que pasamos juntos, porque me sentí identificada con él en ciertos aspectos de mi vida sentimental.
Y ya se sabe..., mal de muchos...
Poseso...





