Miedo.
...sí..., tengo miedo...
Miedo a no querer avanzar..., a que no quieras avanzar.
Miedo a que te acomodes..., a poder vivir así..., que no pidas más de lo que tienes..., y busques en mí lo que en tu vida no tienes..., a que completes así tu vida...
Mientras la mía sigue incompleta...
A no poder elegir..., a no querer elegir...
Miedo a perder la memoria..., a que desaparezcan todos nuestros momentos..., a "perdernos" a nosotros..., a quedarnos atrapados en el tiempo...
A veces pienso que tenemos un futuro juntos..., que llegará el día en que estemos juntos...
Otros...., otros pienso que es inútil, que seguiremos así mucho tiempo...
Sí, tengo miedo...
Miedo a desesperar..., a buscar lo que necesito..., a encontrar lo que anhelo...
Miedo a perder tu olor..., tu tacto..., tu sabor...
Miedo a perderte..., otra vez....
Y tú me preguntas... "¿me necesitas?"...
Eres parte de mí..., de mi vida..., de mi tiempo..., de mi sentir...
Sin tí me siento vacía..., sola..., triste..., marchita..., sin ilusión..., perdida...
Alimento mi esperanza cada día con una mirada..., un gesto..., un abrazo..., un beso...
Cada día me alimento de tí...
Dime..., si me quitan mi alimento...
¿Cómo podría sobrevivir?.
Miedo a no querer avanzar..., a que no quieras avanzar.
Miedo a que te acomodes..., a poder vivir así..., que no pidas más de lo que tienes..., y busques en mí lo que en tu vida no tienes..., a que completes así tu vida...
Mientras la mía sigue incompleta...
A no poder elegir..., a no querer elegir...
Miedo a perder la memoria..., a que desaparezcan todos nuestros momentos..., a "perdernos" a nosotros..., a quedarnos atrapados en el tiempo...
A veces pienso que tenemos un futuro juntos..., que llegará el día en que estemos juntos...
Otros...., otros pienso que es inútil, que seguiremos así mucho tiempo...
Sí, tengo miedo...
Miedo a desesperar..., a buscar lo que necesito..., a encontrar lo que anhelo...
Miedo a perder tu olor..., tu tacto..., tu sabor...
Miedo a perderte..., otra vez....
Y tú me preguntas... "¿me necesitas?"...
Eres parte de mí..., de mi vida..., de mi tiempo..., de mi sentir...
Sin tí me siento vacía..., sola..., triste..., marchita..., sin ilusión..., perdida...
Alimento mi esperanza cada día con una mirada..., un gesto..., un abrazo..., un beso...
Cada día me alimento de tí...
Dime..., si me quitan mi alimento...
¿Cómo podría sobrevivir?.
Se me resiste.
Por qué "coños" tiene que haber días como éste...
Nada, que me ha dado por llorar. Seráposible...
Pero no en plan "mevoyalbañoquesemecaelalagrimilla", nononono...
En plan "comonollegonidecoñaaquímismoquepachulayo"...
En fín, hoy ha sido uno de esos días en los que me he ido hundiendo progresivamente en la miseria y, claro, como el trabajo tampoco es que ayude, pues ala, cada dos por tres con la cara hinchada cual pez globo.
Que viene el mensajero..., a llorar...
Que te invitan a café..., a llorar...
Es un marrón, porque claro, la gente te ve y se preocupa por tí. Y te pregunta....
Lo cual es peor en estos casos..., así que con tu cara que ni las cataratas del Niágara, dices lo típico: "nada"...
Hacía tiempo que no me pasaba algo así..., bueno, últimamente ha sido algo frecuente. No mucho, pero ha ocurrido más de lo esperado.
Si ya lo decía yo: "estoy aprovechando la felicidad que tengo ahora que luego vendrán tiempos peores".
Y no me equivocaba.
Siempre suelo intentar controlar todo en mi vida: mi familia, mi trabajo, mis amigos, mi pareja, mi casa, todo en general y nada en particular.
Pero el llanto es algo que siempre se me ha resistido. Vamos, que cuando dice "allá voy" es que ya te puedes ir preparando que va para largo.
Retomando el tema de los tiempos peores, es cierto. Mi vida hace unos meses dió un giro inesperado, y creo que después de semejante triplecontirabuzón, todavía estoy intentando estabilizarme de una puñetera vez.
Y eso claro, no es algo que pase de la noche a la mañana.
Tarda...
Y tiene sus etapas...
Y ésta por la que estoy pasando es una de ellas sin la cual, la siguiente no sucedería.
En situaciones así es bonito ver el aprecio y el cariño que la gente te demuestra.
Te sientes apreciado, y eso, aunque no consuela, sí que reconforta...
...y mucho...
Nada, que me ha dado por llorar. Seráposible...
Pero no en plan "mevoyalbañoquesemecaelalagrimilla", nononono...
En plan "comonollegonidecoñaaquímismoquepachulayo"...
En fín, hoy ha sido uno de esos días en los que me he ido hundiendo progresivamente en la miseria y, claro, como el trabajo tampoco es que ayude, pues ala, cada dos por tres con la cara hinchada cual pez globo.
Que viene el mensajero..., a llorar...
Que te invitan a café..., a llorar...
Es un marrón, porque claro, la gente te ve y se preocupa por tí. Y te pregunta....
Lo cual es peor en estos casos..., así que con tu cara que ni las cataratas del Niágara, dices lo típico: "nada"...
Hacía tiempo que no me pasaba algo así..., bueno, últimamente ha sido algo frecuente. No mucho, pero ha ocurrido más de lo esperado.
Si ya lo decía yo: "estoy aprovechando la felicidad que tengo ahora que luego vendrán tiempos peores".
Y no me equivocaba.
Siempre suelo intentar controlar todo en mi vida: mi familia, mi trabajo, mis amigos, mi pareja, mi casa, todo en general y nada en particular.
Pero el llanto es algo que siempre se me ha resistido. Vamos, que cuando dice "allá voy" es que ya te puedes ir preparando que va para largo.
Retomando el tema de los tiempos peores, es cierto. Mi vida hace unos meses dió un giro inesperado, y creo que después de semejante triplecontirabuzón, todavía estoy intentando estabilizarme de una puñetera vez.
Y eso claro, no es algo que pase de la noche a la mañana.
Tarda...
Y tiene sus etapas...
Y ésta por la que estoy pasando es una de ellas sin la cual, la siguiente no sucedería.
En situaciones así es bonito ver el aprecio y el cariño que la gente te demuestra.
Te sientes apreciado, y eso, aunque no consuela, sí que reconforta...
...y mucho...
La Palabra
"Esta camiseta es tuya"..
"¿En serio.., estás seguro?"..
"Claro, la trajiste tú y además dos: una para cada uno". Se me graba una sonrisa deslumbrante en la cara, casi de nostalgia.
"No me acordaba de eso".
Esa camiseta simbolizaba uno de los días que mejor me lo había pasado últimamente.
Simbolizaba una noche de risas y pasión, de placer y emoción..., de locura...
Y cómo no..., de alcohol y sexo...
Después de haber echado unas risas durante la cena, nos fuimos a tomar unas copas, y allí fue donde me regalaron las camisetas.
Unos bailes precedieron aquellas horas de conversación, y más risas.
Cuando mi compañero salió para llevar a otro compañero al hotel, me quedé a solas con otro que había venido desde Sevilla en viaje de formación de equipos nuevos.
Así que estuve bailando con él, mientras me piropeaba sin cesar.
Es lo que tienen los andaluces: que son aduladores natos.
Llegó de nuevo mi compañero y nos fuimos los tres a otro sitio, esta
vez por Torre Europa. Hasta que llegó la hora de recogerse.
Llevamos a este tercero al hotel, y mi compañero me llevó hasta donde estaba mi coche.
Sin embargo, aparcó el suyo en un sitio "tranquilo" donde buscar un rato de intimidad.
Nos fuimos a la parte de atrás de su coche; nos besamos..., tocamos..., le desabroché el pantalón y se lo bajé. Cogí su mano y se la dirigí a mi pelo para que agarrara mi melena y dirigiera mi cabeza hacia su polla.
Se la chupé.
Yo estaba muy mojada, así que me puse encima de él y estuvimos follando en esa postura todo el rato.
Diosss..., qué placer sentía en cada movimiento, cómo la sentía dentro de mí, me llenaba y hacía que me corriera una y otra vez...
En aquel momento yo sólo podía pronunciar una palabra...
"¿En serio.., estás seguro?"..
"Claro, la trajiste tú y además dos: una para cada uno". Se me graba una sonrisa deslumbrante en la cara, casi de nostalgia.
"No me acordaba de eso".
Esa camiseta simbolizaba uno de los días que mejor me lo había pasado últimamente.
Simbolizaba una noche de risas y pasión, de placer y emoción..., de locura...
Y cómo no..., de alcohol y sexo...
Después de haber echado unas risas durante la cena, nos fuimos a tomar unas copas, y allí fue donde me regalaron las camisetas.
Unos bailes precedieron aquellas horas de conversación, y más risas.
Cuando mi compañero salió para llevar a otro compañero al hotel, me quedé a solas con otro que había venido desde Sevilla en viaje de formación de equipos nuevos.
Así que estuve bailando con él, mientras me piropeaba sin cesar.
Es lo que tienen los andaluces: que son aduladores natos.
Llegó de nuevo mi compañero y nos fuimos los tres a otro sitio, esta
vez por Torre Europa. Hasta que llegó la hora de recogerse.
Llevamos a este tercero al hotel, y mi compañero me llevó hasta donde estaba mi coche.
Sin embargo, aparcó el suyo en un sitio "tranquilo" donde buscar un rato de intimidad.
Nos fuimos a la parte de atrás de su coche; nos besamos..., tocamos..., le desabroché el pantalón y se lo bajé. Cogí su mano y se la dirigí a mi pelo para que agarrara mi melena y dirigiera mi cabeza hacia su polla.
Se la chupé.
Yo estaba muy mojada, así que me puse encima de él y estuvimos follando en esa postura todo el rato.
Diosss..., qué placer sentía en cada movimiento, cómo la sentía dentro de mí, me llenaba y hacía que me corriera una y otra vez...
En aquel momento yo sólo podía pronunciar una palabra...
Fotos.
Ojalá pudiera hacer un álbum de fotos con todas las imágenes que tengo de mi compañero almacenadas en mi cabeza.
Tengo imágenes suyas desde aquellos días en que le veía pasar desde otro departamento diferente al que estoy ahora.
Su semblante era bastante serio y distante.
Aunque le veía por la oficina (bastante poco, la verdad), nunca llegué a propiciar ningún contacto más allá de un simple saludo.
Después vino mi cambio de departamento. En este caso estaba todo el día en frente suya, y le observaba más detenidamente.
Le miraba y me gustaba lo que veía...
Le veía trabajar con el ordenador, hablar por el móbil, hablar con otros compañeros..., y empezó a pasearse por delante de mi mesa...
De esta forma llegamos a mantener un contacto más cercano.
Como si de un muñeco se tratara, la imagen de él proyectada en mi mente empezó a transformarse; ya no era la misma persona seria y distante. Ahora era más cercano, afable, sociable e incluso, bromista.
Recuerdo perfectamente el día que empezó a mostrarse más natural conmigo: fue el día que una compañera nos dejaba por cambio de residencia, y aparecía en mi vida una de las personas que en tan poco tiempo ha llenado una parte vacía de mí...
Quién me iba a decir que ese día sería el comienzo de una nueva etapa en mi vida.
A partir de ahí más imágenes para el recuerdo...
Echando la vista atrás, me he dado cuenta que aquellas imágenes en las que le veo reir a carcajadas, mirarme con ternura, sonreirme, son las que ocupan un 90% en mi cabeza.
El otro 10% está ocupado por aquellas en las que tiene la mirada triste con media sonrisa.
Estas últimas son de las que, poco a poco, y día a día me voy despojando para seguir recopilando aquellas en las que le veo (siento) tan feliz conmigo.
Tengo imágenes suyas desde aquellos días en que le veía pasar desde otro departamento diferente al que estoy ahora.
Su semblante era bastante serio y distante.
Aunque le veía por la oficina (bastante poco, la verdad), nunca llegué a propiciar ningún contacto más allá de un simple saludo.
Después vino mi cambio de departamento. En este caso estaba todo el día en frente suya, y le observaba más detenidamente.
Le miraba y me gustaba lo que veía...
Le veía trabajar con el ordenador, hablar por el móbil, hablar con otros compañeros..., y empezó a pasearse por delante de mi mesa...
De esta forma llegamos a mantener un contacto más cercano.
Como si de un muñeco se tratara, la imagen de él proyectada en mi mente empezó a transformarse; ya no era la misma persona seria y distante. Ahora era más cercano, afable, sociable e incluso, bromista.
Recuerdo perfectamente el día que empezó a mostrarse más natural conmigo: fue el día que una compañera nos dejaba por cambio de residencia, y aparecía en mi vida una de las personas que en tan poco tiempo ha llenado una parte vacía de mí...
Quién me iba a decir que ese día sería el comienzo de una nueva etapa en mi vida.
A partir de ahí más imágenes para el recuerdo...
Echando la vista atrás, me he dado cuenta que aquellas imágenes en las que le veo reir a carcajadas, mirarme con ternura, sonreirme, son las que ocupan un 90% en mi cabeza.
El otro 10% está ocupado por aquellas en las que tiene la mirada triste con media sonrisa.
Estas últimas son de las que, poco a poco, y día a día me voy despojando para seguir recopilando aquellas en las que le veo (siento) tan feliz conmigo.
El alcohol.
"...o dejamos el alcohol....o lo dejamos...."
Esa fue la categórica frase que le dije a mi compañero el pasado miercoles, después de haber estado comiendo juntos y haber pasado la lluviosa tarde en un bar tomando chupitos....
A eso de las 20h. de la tarde, ni él ni yo eramos una mínima parte de nosotros debido a la cantidad y, claro está, los efectos del susodicho brebaje...
Y es que casi siempre ha sido así..., desde que empezamos a tontear, nuestro inseparable amigo alcohol ha estado ahí...
No es para alarmarse tampoco..., quién no se ha pillado un pedete de vez en cuando, aunque ahora que lo pienso, al final siempre acababamos más "contentos" que unas castañuelas...
Recuerdo especialmente el primer día que ví los efectos del alcohol en mi compañero. No entendía nada de lo que estaba viendo...
En parte lógico debido al grado de alcohol en sangre que gastaba en aquel momento...
Empezó a decirme una serie de cosas que a mí me sonaban completamente a chino...
"Está celoso...., no hombre cómo va a estarlo..., no tiene razones..."
Según él, sí. Siempre según su juicio había estado haciendo "manitas" con su amigo...
Acabáramos..., manitas..., pues qué bonito, no?, qué tierno..., en fín. Teniendo en cuenta que el amigo cuando va fino es de lo más arisco, y pelín "camorras", que se puede ser..., pues embelesadita me hayaba, así que no pude aguantar la tentación de..., hacer manitas...con él.
Yo no entendía nada...., vuelvo a repetir que con toda lógica.
A mí me bastaba con tener a mi compañero cerca..., así ya era la mujer más feliz del mundo.
No entendía que no viera eso y que me "viera" haciendo manitas con su amigo...
Así que me dió por llorar..., porque, en mi submundo de alcohol, tenía miedo que aquello "pudiera" alejarme de él.
Berrinche a lo tonto..., luego estuvimos la mar de bien. Lo pasamos genial...
La otra situación, fue aquella en la que nos fuimos de marcha toda la noche..., y en plena Pza. Sta. Ana, cual borrachos que éramos, nos enzarzamos en una discusión sin ton ni son...
Otra más para el bote...
La última fue la del dicho miercoles..., que ya está bien.... Porque entre medias ha habido alguna que otra discusión y vuelta a los mismos temas y "malos rollos".
Así que rezo para que el amigo dé de lado la pocimita mágica...
Si es que muchas veces más me valdría pensar un poquito las cosas que digo...
Esa fue la categórica frase que le dije a mi compañero el pasado miercoles, después de haber estado comiendo juntos y haber pasado la lluviosa tarde en un bar tomando chupitos....
A eso de las 20h. de la tarde, ni él ni yo eramos una mínima parte de nosotros debido a la cantidad y, claro está, los efectos del susodicho brebaje...
Y es que casi siempre ha sido así..., desde que empezamos a tontear, nuestro inseparable amigo alcohol ha estado ahí...
No es para alarmarse tampoco..., quién no se ha pillado un pedete de vez en cuando, aunque ahora que lo pienso, al final siempre acababamos más "contentos" que unas castañuelas...
Recuerdo especialmente el primer día que ví los efectos del alcohol en mi compañero. No entendía nada de lo que estaba viendo...
En parte lógico debido al grado de alcohol en sangre que gastaba en aquel momento...
Empezó a decirme una serie de cosas que a mí me sonaban completamente a chino...
"Está celoso...., no hombre cómo va a estarlo..., no tiene razones..."
Según él, sí. Siempre según su juicio había estado haciendo "manitas" con su amigo...
Acabáramos..., manitas..., pues qué bonito, no?, qué tierno..., en fín. Teniendo en cuenta que el amigo cuando va fino es de lo más arisco, y pelín "camorras", que se puede ser..., pues embelesadita me hayaba, así que no pude aguantar la tentación de..., hacer manitas...con él.
Yo no entendía nada...., vuelvo a repetir que con toda lógica.
A mí me bastaba con tener a mi compañero cerca..., así ya era la mujer más feliz del mundo.
No entendía que no viera eso y que me "viera" haciendo manitas con su amigo...
Así que me dió por llorar..., porque, en mi submundo de alcohol, tenía miedo que aquello "pudiera" alejarme de él.
Berrinche a lo tonto..., luego estuvimos la mar de bien. Lo pasamos genial...
La otra situación, fue aquella en la que nos fuimos de marcha toda la noche..., y en plena Pza. Sta. Ana, cual borrachos que éramos, nos enzarzamos en una discusión sin ton ni son...
Otra más para el bote...
La última fue la del dicho miercoles..., que ya está bien.... Porque entre medias ha habido alguna que otra discusión y vuelta a los mismos temas y "malos rollos".
Así que rezo para que el amigo dé de lado la pocimita mágica...
Si es que muchas veces más me valdría pensar un poquito las cosas que digo...
Jesús.
Ayer me volví a encontrar con Jesús.
¿Quién es Jesús?. Eso me pregunto yo muchas veces…
La primera vez que le ví fue en un bar del centro de Madrid, por Huertas. Estuvimos hablando casi toda la noche y después, desapareció…Como por arte de magia.
Lo que hablamos ese día fue lo típico cuando conoces a alguien por primera vez: que si vienes mucho por aquí, que si a qué te dedicas, que si qué edad tienes…
Yo soy soltera, y desde hace poquito tiempo, sin compromiso.
Él, llevaba anillo de casado, lo cual significa que tiene compromiso. Eso fue lo que me comentó, que aunque no lo estaba sí que tenía pareja desde hacía 11 años.
¿Qué hace una persona con compromiso de bares, y solo?.
Supongo que buscaba libertad.
“De vez en cuando no está mal, no?...”, me dijo…
Claro que no…, todo depende de las intenciones que lleves.
Sus intenciones eran bastante claras…, compartimos algo más que palabras.
Después de aquella noche, nos volvimos a encontrar en un bar de copas por mi barrio.
Ya es casualidad…, desde luego que sí.
Me hizo mucha ilusión verle. Se estaba dejando perilla.
Ufff…. No me acordaba de lo guapo que era…, y lo mucho que le deseaba…
Ese día fue diferente. Se quitó el anillo y compartimos también muchas risas y mucho cariño.
Ese día me sorprendió, parecía una persona completamente diferente a la que había conocido la primera vez.
A veces parecía que nos conocieramos de más tiempo…, todo era tan natural…, había mucha más confianza que la que se podía esperar de un segundo encuentro.
El tercer encuentro fue el del día de ayer.
Yo iba caminando por la calle, por la Cruz Verde, cuando se acercó a mi un hombre trajeado diciendo que creía que me conocía y si me animaba a tomar una copa con él.
Yo iba muy metida en “mi mundo” y apenas le presté atención. Me pareció un caradura y lo único que esperaba era que aquel tipo me dejara en paz.
Sin embargo, me quedé con la intriga de si realmente nos conocíamos. Porque, sinceramente, a mí también me resultaba familiar…
Así que me dí media vuelta, y me dirí al bar.
Cuando me senté enfrente suya creí reconocerle: era Jesús?.
Sí…, era él. Tenía la perilla más crecida y, vestido de traje, no le reconocí.
Estuvimos hablando todo el rato, pero esta vez nos contamos las historias que acontecen en nuestra vida. Cosas más serias y trascendentales…
Otra casualidad más entre nosotros…, vivimos una situación personal tan parecida como dos gotas de agua….
¿Cuándo me dará otra vez la vida la oportunidad de volverle a ver?.
En parte, ahí está la clave del encanto que tiene estar con él.
¿Quién es Jesús?. Eso me pregunto yo muchas veces…
La primera vez que le ví fue en un bar del centro de Madrid, por Huertas. Estuvimos hablando casi toda la noche y después, desapareció…Como por arte de magia.
Lo que hablamos ese día fue lo típico cuando conoces a alguien por primera vez: que si vienes mucho por aquí, que si a qué te dedicas, que si qué edad tienes…
Yo soy soltera, y desde hace poquito tiempo, sin compromiso.
Él, llevaba anillo de casado, lo cual significa que tiene compromiso. Eso fue lo que me comentó, que aunque no lo estaba sí que tenía pareja desde hacía 11 años.
¿Qué hace una persona con compromiso de bares, y solo?.
Supongo que buscaba libertad.
“De vez en cuando no está mal, no?...”, me dijo…
Claro que no…, todo depende de las intenciones que lleves.
Sus intenciones eran bastante claras…, compartimos algo más que palabras.
Después de aquella noche, nos volvimos a encontrar en un bar de copas por mi barrio.
Ya es casualidad…, desde luego que sí.
Me hizo mucha ilusión verle. Se estaba dejando perilla.
Ufff…. No me acordaba de lo guapo que era…, y lo mucho que le deseaba…
Ese día fue diferente. Se quitó el anillo y compartimos también muchas risas y mucho cariño.
Ese día me sorprendió, parecía una persona completamente diferente a la que había conocido la primera vez.
A veces parecía que nos conocieramos de más tiempo…, todo era tan natural…, había mucha más confianza que la que se podía esperar de un segundo encuentro.
El tercer encuentro fue el del día de ayer.
Yo iba caminando por la calle, por la Cruz Verde, cuando se acercó a mi un hombre trajeado diciendo que creía que me conocía y si me animaba a tomar una copa con él.
Yo iba muy metida en “mi mundo” y apenas le presté atención. Me pareció un caradura y lo único que esperaba era que aquel tipo me dejara en paz.
Sin embargo, me quedé con la intriga de si realmente nos conocíamos. Porque, sinceramente, a mí también me resultaba familiar…
Así que me dí media vuelta, y me dirí al bar.
Cuando me senté enfrente suya creí reconocerle: era Jesús?.
Sí…, era él. Tenía la perilla más crecida y, vestido de traje, no le reconocí.
Estuvimos hablando todo el rato, pero esta vez nos contamos las historias que acontecen en nuestra vida. Cosas más serias y trascendentales…
Otra casualidad más entre nosotros…, vivimos una situación personal tan parecida como dos gotas de agua….
¿Cuándo me dará otra vez la vida la oportunidad de volverle a ver?.
En parte, ahí está la clave del encanto que tiene estar con él.
El viaje a ninguna parte... (II)
Cuando salimos del garito donde estabamos tomando copas, estaba lloviendo...
Cogimos el metro y nos dirigimos hacia allí...
Sin embargo, al llegar al sitio, parecía estar cerrado. Era como si nunca hubiera existido aquel lugar...
Se nos acercó otra pareja también extrañados de no encontrar algo que antes estaba justo allí.
"Yo conozco otro sitio que también está muy bien..., es discreto y muy limpio..., está por Arturo Soria... Si quereis vamos juntos, yo tengo el coche ahí..."
Mi compañero me miró..., yo le miré..., hice un gesto conforme y así se lo hicimos saber a aquel tipo.
No me gustó aquello, meterme en un coche de una pareja extraña. Además él no me inspiraba ninguna confianza.
Aunque estar con mi compañero me hacía sentir protegida, no pude evitar estar cogida de su mano durante el tiempo que duró el trayecto hasta llegar a aquel lugar.
Recuerdo la mirada de aquel tipo reflejada en el retrovisor..., esas miradas son difíciles de olvidar..., asustan por la voracidad que desprenden.
Además, sentía que intentaba llegar al centro de mi cabeza..., y yo en aquel momento me sentía muy vulnerable. Estaba en una situación totalmente nueva para mí y, no estaba del todo segura de querer conocer lo que estaba a punto de descubrir...
Cuando llegamos, les dijimos que se nos adelantaran porque teníamos que ir a sacar algo de dinero. Él nos indicó dónde era y desapareció con su "pareja". Cuando le perdí de vista me sentí liberada. Aunque fijo que no me duraría mucho...
Bien. Dinero en la cartera y..., hacia allí que nos dirigimos.
El aspecto exterior es de un chalet normal y corriente que, a la luz del día, cualquiera diría que nadie vive allí.
Llamamos a la puerta, y un señor nos abrió..., entramos...
Mi primera sensación fue de nerviosismo..., la tenue luz, parejas contadas bebiendo en una barra como si esperaran a otras parejas..., unas escaleras que conducían a saber dónde tanto hacia arriba como hacia abajo, eran transitadas por otra gente, ataviadas sólo con una toalla...,
"Dios dónde me he metido..."
Nos dirigimos a la barra y nos pedimos una copa cada uno. El mismo señor que nos abrió la puerta me pidió el bolso y la chaqueta para dejarla en el guardarropas.
Justo en frente de la barra había una sala con sillones y mesas..., y más luz tenue..., a continuación de la misma había una puerta con más escaleras que conducían a otro lugar escondido...
La gente subía y bajaba, entraba y salía relajadamente..., y eso me tranquilizó en parte..., todo era muy natural...
En ese momento bajó por las escaleras la "pareja" del tipo que nos había llevado hasta allí.
"Estamos en la parte de arriba".
"Dios mío qué coño habrá en la parte de arriba...", sentía tanta curiosidad como nerviosismo al mismo tiempo.
Nosotros nos quedamos un rato, y cuando me encontré más tranquila (tengo que ponerle una vela a San White Label...), le dije a mi compañero de irnos a aquella sala que se encontraba en frente de la barra...
Cuando ya me "aclimaté" a aquel sitio, le dije a mi compañero que subieramos arriba.
Arriba había una sala diáfana con más sillones y pantallas con películas porno constantemente.
En frente de donde estabamos sentados, había una pareja: ella iba con una toalla y él iba vestido..., ella de vez en cuando dejaba que se le viera el pecho.
¿Provocación?..., quién sabe...
Más gente que subía y bajaba por las escaleras...
En ese momento llegó aquel tipo con su "pareja" y otra pareja más, que nos dijo que donde estaba sentada aquella pareja, había un pasillo que conducía a una sala. La sala oscura...
"Yo ya me he corrido allí dos veces..., ¿os venís a arriba?..."
"Todavía nos estamos aclimatando", dijo mi compañero.
Yo permanecía escuchando con la mirada al suelo, no quería volver a cruzar mirada con la suya...
"¿No te atreves?", dijo dirigiendose a mí...
"Mierda, lagranchula esto no es un desafío..., así que estate quieta!...", asaltó mi cabeza.
Permanecimos en silencio...
Por fín, el tipo viendo que no iba a conseguir lo que buscaba, se fue...
Qué alivio sentí...
Al decirnos eso de la sala oscura, mi compañero se acercó a ver qué había allí...
"Dios!, no me dejes sola..."
Yo no me atreví a ir..., me quedé esperandole...
Volvió y me contó lo que pudo vislumbrar, que no fue mucho ya que como su nombre indica, está oscuro... No sabes a lo que te expones.
Yo ya sentía más curiosidad que otra cosa, así que le dije a mi compañero que fueramos a ver qué había arriba...
Fuimos..., era la última planta: la buhardilla..., y allí descubrimos que, alrededor del ojo de la escalera estaba todo lleno de colchones..., y gente follando.
Me puse nerviosa, casi no ví ni la cantidad de gente que había...y quise bajar de ahí lo antes posible.
Volvimos a la planta de abajo.
El alcohol empezó a hacer efecto sobre mí. Me relajé, y me levanté para ver qué coño había en la sala oscura..., pero...., me quedé en el humbral de la sala...
No veía nada..., sólo las toallas de la gente que relucían por la luz negra...
Me asusté, y volví a paso ligero con mi compañero.
En ese momento bajó una chica rubia por las escaleras de la parte de arriba. Me gustó verla, con su paso firme, y su toalla...
Se dirigió al baño. Salió..., y se dirigía de nuevo a la parte de arriba.
"Dios!, le arrancaría la toalla...", pensé...
Cuando iba por las escaleras mi voz se coló por mi boca: "Rubia que te como!..",
y mi cabeza dijo: "¿Quién ha dicho eso?..."
Ella se dió la vuelta y dijo: "que te como...", y desapareció escaleras arriba.
Nos quedamos hablando de las toallas que la gente llevaba.
En ese momento llegó la camarera y mi compañero le preguntó dónde se conseguían.
Ella nos dijo que se podían adquirir en la parte de abajo, bajando por las escaleras que estaban al lado de la barra. Donde los vestuarios.
Al rato apareció con un par de toallas para cada uno. Así que nos dirigimos allí a ponernos "cómodos".
Una vez nos cambiamos nos quedamos en aquella parte del chalet.
Había una sala con un jacuzzi, con sillas y mesas alrededor y, justo en frente del mismo, camas en todo lo largo de la pared, separadas entre cada dos.
Dejamos las copas y las toallas en una de las camas y nos fuimos al jacuzzi.
El agua estaba caliente..., fue agradable sentir el agua recorriendo mi cuerpo desnudo.
Observé a mi compañero también desnudo...
Disfrutaba viendo su cuerpo...
Me relajé por completo y mi compañero y yo estuvimos jugueteando y acariciandonos...
Yo me sentaba encima de él..., me encantaba sentir su cuerpo.
La mezcla entre el calor del agua y su cuerpo me hacían vibrar, y me excité muchísimo...
Cuando pasó un buen rato, salimos del agua y nos fuimos a la cama.
Yo estaba tumbada boca arriba y mi compañero a mi izquierda de lado...
Dios!, cómo le deseaba en ese momento...
Me masturbó mientras yo observaba a otra pareja follar con fuerza..., ella gemía..., creo que le gustaba que la oyeramos.
Yo me excitaba con cada golpe de cadera que él le propinaba a ella, a la vez que sentía los dedos de mi compañero dentro de mí...
Pero..., llegó la hora de cerrar aquel lugar. Así que nos vestimos..., salimos..., cogimos un taxi y nos fuimos a dormir a mi casa.
Llegamos y me quedé dormida casi al instante de sentir la serenidad de la cama.
A la mañana siguiente, me desperté..., y le ví.
No quise tocarle siquiera no fuera a desvanecerse, como en un sueño.
No lo había soñado, no..., este no era un sueño de tantos que anteriormente había tenido: el día anterior juntos, la noche en aquel lugar..., no..., estaba allí...conmigo.
Se despertó..., y al rato, empezamos a acariciarnos y besarnos.
Recuerdo que estando dentro de mí me dijo: "te quiero..."
Exploté de placer en aquel momento..., y todavía hoy le escucho decirme esas palabras..., que..., ahora como antes, estarán sólo en mis sueños...
Cogimos el metro y nos dirigimos hacia allí...
Sin embargo, al llegar al sitio, parecía estar cerrado. Era como si nunca hubiera existido aquel lugar...
Se nos acercó otra pareja también extrañados de no encontrar algo que antes estaba justo allí.
"Yo conozco otro sitio que también está muy bien..., es discreto y muy limpio..., está por Arturo Soria... Si quereis vamos juntos, yo tengo el coche ahí..."
Mi compañero me miró..., yo le miré..., hice un gesto conforme y así se lo hicimos saber a aquel tipo.
No me gustó aquello, meterme en un coche de una pareja extraña. Además él no me inspiraba ninguna confianza.
Aunque estar con mi compañero me hacía sentir protegida, no pude evitar estar cogida de su mano durante el tiempo que duró el trayecto hasta llegar a aquel lugar.
Recuerdo la mirada de aquel tipo reflejada en el retrovisor..., esas miradas son difíciles de olvidar..., asustan por la voracidad que desprenden.
Además, sentía que intentaba llegar al centro de mi cabeza..., y yo en aquel momento me sentía muy vulnerable. Estaba en una situación totalmente nueva para mí y, no estaba del todo segura de querer conocer lo que estaba a punto de descubrir...
Cuando llegamos, les dijimos que se nos adelantaran porque teníamos que ir a sacar algo de dinero. Él nos indicó dónde era y desapareció con su "pareja". Cuando le perdí de vista me sentí liberada. Aunque fijo que no me duraría mucho...
Bien. Dinero en la cartera y..., hacia allí que nos dirigimos.
El aspecto exterior es de un chalet normal y corriente que, a la luz del día, cualquiera diría que nadie vive allí.
Llamamos a la puerta, y un señor nos abrió..., entramos...
Mi primera sensación fue de nerviosismo..., la tenue luz, parejas contadas bebiendo en una barra como si esperaran a otras parejas..., unas escaleras que conducían a saber dónde tanto hacia arriba como hacia abajo, eran transitadas por otra gente, ataviadas sólo con una toalla...,
"Dios dónde me he metido..."
Nos dirigimos a la barra y nos pedimos una copa cada uno. El mismo señor que nos abrió la puerta me pidió el bolso y la chaqueta para dejarla en el guardarropas.
Justo en frente de la barra había una sala con sillones y mesas..., y más luz tenue..., a continuación de la misma había una puerta con más escaleras que conducían a otro lugar escondido...
La gente subía y bajaba, entraba y salía relajadamente..., y eso me tranquilizó en parte..., todo era muy natural...
En ese momento bajó por las escaleras la "pareja" del tipo que nos había llevado hasta allí.
"Estamos en la parte de arriba".
"Dios mío qué coño habrá en la parte de arriba...", sentía tanta curiosidad como nerviosismo al mismo tiempo.
Nosotros nos quedamos un rato, y cuando me encontré más tranquila (tengo que ponerle una vela a San White Label...), le dije a mi compañero de irnos a aquella sala que se encontraba en frente de la barra...
Cuando ya me "aclimaté" a aquel sitio, le dije a mi compañero que subieramos arriba.
Arriba había una sala diáfana con más sillones y pantallas con películas porno constantemente.
En frente de donde estabamos sentados, había una pareja: ella iba con una toalla y él iba vestido..., ella de vez en cuando dejaba que se le viera el pecho.
¿Provocación?..., quién sabe...
Más gente que subía y bajaba por las escaleras...
En ese momento llegó aquel tipo con su "pareja" y otra pareja más, que nos dijo que donde estaba sentada aquella pareja, había un pasillo que conducía a una sala. La sala oscura...
"Yo ya me he corrido allí dos veces..., ¿os venís a arriba?..."
"Todavía nos estamos aclimatando", dijo mi compañero.
Yo permanecía escuchando con la mirada al suelo, no quería volver a cruzar mirada con la suya...
"¿No te atreves?", dijo dirigiendose a mí...
"Mierda, lagranchula esto no es un desafío..., así que estate quieta!...", asaltó mi cabeza.
Permanecimos en silencio...
Por fín, el tipo viendo que no iba a conseguir lo que buscaba, se fue...
Qué alivio sentí...
Al decirnos eso de la sala oscura, mi compañero se acercó a ver qué había allí...
"Dios!, no me dejes sola..."
Yo no me atreví a ir..., me quedé esperandole...
Volvió y me contó lo que pudo vislumbrar, que no fue mucho ya que como su nombre indica, está oscuro... No sabes a lo que te expones.
Yo ya sentía más curiosidad que otra cosa, así que le dije a mi compañero que fueramos a ver qué había arriba...
Fuimos..., era la última planta: la buhardilla..., y allí descubrimos que, alrededor del ojo de la escalera estaba todo lleno de colchones..., y gente follando.
Me puse nerviosa, casi no ví ni la cantidad de gente que había...y quise bajar de ahí lo antes posible.
Volvimos a la planta de abajo.
El alcohol empezó a hacer efecto sobre mí. Me relajé, y me levanté para ver qué coño había en la sala oscura..., pero...., me quedé en el humbral de la sala...
No veía nada..., sólo las toallas de la gente que relucían por la luz negra...
Me asusté, y volví a paso ligero con mi compañero.
En ese momento bajó una chica rubia por las escaleras de la parte de arriba. Me gustó verla, con su paso firme, y su toalla...
Se dirigió al baño. Salió..., y se dirigía de nuevo a la parte de arriba.
"Dios!, le arrancaría la toalla...", pensé...
Cuando iba por las escaleras mi voz se coló por mi boca: "Rubia que te como!..",
y mi cabeza dijo: "¿Quién ha dicho eso?..."
Ella se dió la vuelta y dijo: "que te como...", y desapareció escaleras arriba.
Nos quedamos hablando de las toallas que la gente llevaba.
En ese momento llegó la camarera y mi compañero le preguntó dónde se conseguían.
Ella nos dijo que se podían adquirir en la parte de abajo, bajando por las escaleras que estaban al lado de la barra. Donde los vestuarios.
Al rato apareció con un par de toallas para cada uno. Así que nos dirigimos allí a ponernos "cómodos".
Una vez nos cambiamos nos quedamos en aquella parte del chalet.
Había una sala con un jacuzzi, con sillas y mesas alrededor y, justo en frente del mismo, camas en todo lo largo de la pared, separadas entre cada dos.
Dejamos las copas y las toallas en una de las camas y nos fuimos al jacuzzi.
El agua estaba caliente..., fue agradable sentir el agua recorriendo mi cuerpo desnudo.
Observé a mi compañero también desnudo...
Disfrutaba viendo su cuerpo...
Me relajé por completo y mi compañero y yo estuvimos jugueteando y acariciandonos...
Yo me sentaba encima de él..., me encantaba sentir su cuerpo.
La mezcla entre el calor del agua y su cuerpo me hacían vibrar, y me excité muchísimo...
Cuando pasó un buen rato, salimos del agua y nos fuimos a la cama.
Yo estaba tumbada boca arriba y mi compañero a mi izquierda de lado...
Dios!, cómo le deseaba en ese momento...
Me masturbó mientras yo observaba a otra pareja follar con fuerza..., ella gemía..., creo que le gustaba que la oyeramos.
Yo me excitaba con cada golpe de cadera que él le propinaba a ella, a la vez que sentía los dedos de mi compañero dentro de mí...
Pero..., llegó la hora de cerrar aquel lugar. Así que nos vestimos..., salimos..., cogimos un taxi y nos fuimos a dormir a mi casa.
Llegamos y me quedé dormida casi al instante de sentir la serenidad de la cama.
A la mañana siguiente, me desperté..., y le ví.
No quise tocarle siquiera no fuera a desvanecerse, como en un sueño.
No lo había soñado, no..., este no era un sueño de tantos que anteriormente había tenido: el día anterior juntos, la noche en aquel lugar..., no..., estaba allí...conmigo.
Se despertó..., y al rato, empezamos a acariciarnos y besarnos.
Recuerdo que estando dentro de mí me dijo: "te quiero..."
Exploté de placer en aquel momento..., y todavía hoy le escucho decirme esas palabras..., que..., ahora como antes, estarán sólo en mis sueños...
El viaje a ninguna parte...(I)
"Podríamos irnos de viaje por ahí..., a Vigo o a otro sitio..."
Esas palabras me hicieron la mujer más feliz del mundo.
¿Por qué?. Porque me demostraron que él quería pasar más tiempo conmigo..., conocernos más supongo. O símplemente estar juntos sin prisas y relajados....
Al final decidimos irnos a Alicante. Dios!!!, qué ilusión me hacía pensar en que iba a estar más de dos horas con él.
Sin embargo, el viaje no lo pudimos llevar a cabo, y después de lo acontecido recientemente, creo que fue un adelanto de lo que iba a venir después.
En vez del viaje, lo que sí pudimos llevar a cabo fue un día y medio juntos por Madrid.
Él llegó a mi casa con su maleta alrededor de las doce de la mañana. Se cambió..., me vestí..., y nos fuimos al centro..., a Latina.
Estuvimos de cañas..., comimos..., y tomamos copas...
Charlamos todo el rato..., pero sobre todo hubo risas, muchas risas, y cariño..., mucho cariño.
A ciertas horas de la recién llegada noche, decidimos irnos a Huertas.
Allí estuvimos compartiendo una botella de vino, y luego vinieron más copas. No sin antes haber pasado por la pertinente discusión de borrachera.
Qué graciosos debíamos de estar los dos..., cómo me habría gustado haber sido cualquiera de aquellos que pasaban por nuestro lado y vernos en situación...
Sin embargo, la noche no terminó ahí...
Él me dijo:
"¿Nos vamos, entonces...?"
Por supuesto que yo ya sabía a dónde se refería...,
"Qué emoción...", pensé...
Así que acepté. Y nos fuimos...
To be continued...
Esas palabras me hicieron la mujer más feliz del mundo.
¿Por qué?. Porque me demostraron que él quería pasar más tiempo conmigo..., conocernos más supongo. O símplemente estar juntos sin prisas y relajados....
Al final decidimos irnos a Alicante. Dios!!!, qué ilusión me hacía pensar en que iba a estar más de dos horas con él.
Sin embargo, el viaje no lo pudimos llevar a cabo, y después de lo acontecido recientemente, creo que fue un adelanto de lo que iba a venir después.
En vez del viaje, lo que sí pudimos llevar a cabo fue un día y medio juntos por Madrid.
Él llegó a mi casa con su maleta alrededor de las doce de la mañana. Se cambió..., me vestí..., y nos fuimos al centro..., a Latina.
Estuvimos de cañas..., comimos..., y tomamos copas...
Charlamos todo el rato..., pero sobre todo hubo risas, muchas risas, y cariño..., mucho cariño.
A ciertas horas de la recién llegada noche, decidimos irnos a Huertas.
Allí estuvimos compartiendo una botella de vino, y luego vinieron más copas. No sin antes haber pasado por la pertinente discusión de borrachera.
Qué graciosos debíamos de estar los dos..., cómo me habría gustado haber sido cualquiera de aquellos que pasaban por nuestro lado y vernos en situación...
Sin embargo, la noche no terminó ahí...
Él me dijo:
"¿Nos vamos, entonces...?"
Por supuesto que yo ya sabía a dónde se refería...,
"Qué emoción...", pensé...
Así que acepté. Y nos fuimos...
To be continued...





