logotipo

img_google
El Ave Fénix.
Dícese del animal mitológico que resurge de sus cenizas.
Acerca de
Hay que afrontar la vida tal y como se nos presenta. Luchar contra corriente sólo nos proporciona frustraciones.
Sindicación
 
La Palabra
"Esta camiseta es tuya"..
"¿En serio.., estás seguro?"..
"Claro, la trajiste tú y además dos: una para cada uno". Se me graba una sonrisa deslumbrante en la cara, casi de nostalgia.

"No me acordaba de eso".

Esa camiseta simbolizaba uno de los dí­as que mejor me lo habí­a pasado últimamente.
Simbolizaba una noche de risas y pasión, de placer y emoción..., de locura...

Y cómo no..., de alcohol y sexo...

Después de haber echado unas risas durante la cena, nos fuimos a tomar unas copas, y allí­ fue donde me regalaron las camisetas.
Unos bailes precedieron aquellas horas de conversación, y más risas.

Cuando mi compañero salió para llevar a otro compañero al hotel, me quedé a solas con otro que habí­a venido desde Sevilla en viaje de formación de equipos nuevos.
Así­ que estuve bailando con él, mientras me piropeaba sin cesar.

Es lo que tienen los andaluces: que son aduladores natos.

Llegó de nuevo mi compañero y nos fuimos los tres a otro sitio, esta
vez por Torre Europa. Hasta que llegó la hora de recogerse.

Llevamos a este tercero al hotel, y mi compañero me llevó hasta donde estaba mi coche.
Sin embargo, aparcó el suyo en un sitio "tranquilo" donde buscar un rato de intimidad.
Nos fuimos a la parte de atrás de su coche; nos besamos..., tocamos..., le desabroché el pantalón y se lo bajé. Cogí­ su mano y se la dirigí­ a mi pelo para que agarrara mi melena y dirigiera mi cabeza hacia su polla.
Se la chupé.

Yo estaba muy mojada, así que me puse encima de él y estuvimos follando en esa postura todo el rato.

Diosss..., qué placer sentía en cada movimiento, cómo la sentía dentro de mí, me llenaba y hacía que me corriera una y otra vez...

En aquel momento yo sólo podía pronunciar una palabra...


No