La Palabra
"Esta camiseta es tuya"..
"¿En serio.., estás seguro?"..
"Claro, la trajiste tú y además dos: una para cada uno". Se me graba una sonrisa deslumbrante en la cara, casi de nostalgia.
"No me acordaba de eso".
Esa camiseta simbolizaba uno de los días que mejor me lo había pasado últimamente.
Simbolizaba una noche de risas y pasión, de placer y emoción..., de locura...
Y cómo no..., de alcohol y sexo...
Después de haber echado unas risas durante la cena, nos fuimos a tomar unas copas, y allí fue donde me regalaron las camisetas.
Unos bailes precedieron aquellas horas de conversación, y más risas.
Cuando mi compañero salió para llevar a otro compañero al hotel, me quedé a solas con otro que había venido desde Sevilla en viaje de formación de equipos nuevos.
Así que estuve bailando con él, mientras me piropeaba sin cesar.
Es lo que tienen los andaluces: que son aduladores natos.
Llegó de nuevo mi compañero y nos fuimos los tres a otro sitio, esta
vez por Torre Europa. Hasta que llegó la hora de recogerse.
Llevamos a este tercero al hotel, y mi compañero me llevó hasta donde estaba mi coche.
Sin embargo, aparcó el suyo en un sitio "tranquilo" donde buscar un rato de intimidad.
Nos fuimos a la parte de atrás de su coche; nos besamos..., tocamos..., le desabroché el pantalón y se lo bajé. Cogí su mano y se la dirigí a mi pelo para que agarrara mi melena y dirigiera mi cabeza hacia su polla.
Se la chupé.
Yo estaba muy mojada, así que me puse encima de él y estuvimos follando en esa postura todo el rato.
Diosss..., qué placer sentía en cada movimiento, cómo la sentía dentro de mí, me llenaba y hacía que me corriera una y otra vez...
En aquel momento yo sólo podía pronunciar una palabra...
"¿En serio.., estás seguro?"..
"Claro, la trajiste tú y además dos: una para cada uno". Se me graba una sonrisa deslumbrante en la cara, casi de nostalgia.
"No me acordaba de eso".
Esa camiseta simbolizaba uno de los días que mejor me lo había pasado últimamente.
Simbolizaba una noche de risas y pasión, de placer y emoción..., de locura...
Y cómo no..., de alcohol y sexo...
Después de haber echado unas risas durante la cena, nos fuimos a tomar unas copas, y allí fue donde me regalaron las camisetas.
Unos bailes precedieron aquellas horas de conversación, y más risas.
Cuando mi compañero salió para llevar a otro compañero al hotel, me quedé a solas con otro que había venido desde Sevilla en viaje de formación de equipos nuevos.
Así que estuve bailando con él, mientras me piropeaba sin cesar.
Es lo que tienen los andaluces: que son aduladores natos.
Llegó de nuevo mi compañero y nos fuimos los tres a otro sitio, esta
vez por Torre Europa. Hasta que llegó la hora de recogerse.
Llevamos a este tercero al hotel, y mi compañero me llevó hasta donde estaba mi coche.
Sin embargo, aparcó el suyo en un sitio "tranquilo" donde buscar un rato de intimidad.
Nos fuimos a la parte de atrás de su coche; nos besamos..., tocamos..., le desabroché el pantalón y se lo bajé. Cogí su mano y se la dirigí a mi pelo para que agarrara mi melena y dirigiera mi cabeza hacia su polla.
Se la chupé.
Yo estaba muy mojada, así que me puse encima de él y estuvimos follando en esa postura todo el rato.
Diosss..., qué placer sentía en cada movimiento, cómo la sentía dentro de mí, me llenaba y hacía que me corriera una y otra vez...
En aquel momento yo sólo podía pronunciar una palabra...





