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Los ángeles no dejan de llorar
La realidad es bruta y la vida PUTA. Crónicas de vidas ansiosas.
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¿Llorar? ¡Sí, pero de pie y trabajando! --Alejandro Casona --
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NOCHE EN VELA
Con una copa, dos o tres, charlamos, reímos y disertamos. Salen historias del pasado, nos ponemos al día, quien soy, quien fui, quien eres y por qué. La conversación se espesa y se hace interesante.

“¿Cómo puedes creer que amas a una persona y besar a otra?” – gran pregunta, ¿hay respuesta? -- No puedes decirle “te quiero” a una persona y marcharte a la cama de otra. No puedes pensar que alguien es el amor de tu vida y echar a correr. ¿No puedes? Sí, si puedes – corrijo -- Pero nadie te estará esperando. Es ingenuo, inmaduro y egoísta ¡Chasquea los dedos! (A ver si esta vez aparece alguien) Me veo en tu historia.

Es inútil gritar a los sordos, es inútil pintar para un ciego, escribir para un analfabeto y creerse las mentiras que uno mismo se lanza. Que hagamos que nos las creemos, no significa que lo hagamos, ¿acaso te las crees tú? Toma nota de esto.

Lo vas a tener que hacer mejor. Mucho mejor. En cualquier caso, ¡qué la pena te sea lo más leve o posible! Ya no soy la misma. Recogemos lo que sembramos. Yo sembré respeto y coherencia. ¿Qué sembraste tú? Ojala algo bueno. Porque lo bello no es siempre bueno, pero lo bueno siempre es bello.

El alcohol empieza a bajar, las energías y las ganas de hablar. Nos vamos a dormir, hace calor y no dejo de dar vueltas. Pero la noche acaba, escucho a los pájaros y mis ojos, despiertos pero cerrados, intuyen los primeros rayos de luz. La noche se ha acabado. Se acabaron las tinieblas.

--What a beautiful day! It’s a gorgeous day!
 
EL AMOR DEL MARINERO
Ha habido marejada, y a la orilla han llegado restos de un naufragio mar adentro.

La tengo y no la tengo. Soy un hombre por ella, con ella y sin ella. Porque me ha enseñado a sentir, a llorar, a dolerme, a equivocarme, a amar. Los hombres no lloramos excepto cuando lloramos. A veces con lágrimas, a veces con miradas. El problema es que me he dejado las gafas de sol en una casa, junto a un trozo de mi piel y un trozo de hielo. Tendré que volver para recuperarlas.

Como perdí mis gafas, el sol me iluminó, pero también me cegó e hizo que me perdiera en una maraña. Lo que el sol cegó, la noche lo curó, con el brillo de una luna llena adelantada.
Lo curó a base de hacerte lo que pedías a gritos después de tanto daño y gritos de auxilio. Te llevé con mi frente pegada a la tuya a la cama. En un instante tu ropa había desaparecido y yo rápidamente me deshice de la mía. Te besé como reclamabas, te introduje aire para que por fin respiraras, ¡vive!. Mis manos se entrelazaron con las tuyas en un baile al son de tus suspiros. La pasión de mis ojos se reflejaba en los tuyos, que los míos a su vez reflejaban. Entre tus piernas lágrimas, entre las mías tu alma.

Me repetías que lo sentías, te disculpabas a la vez que me implorabas que por favor no parara. Fusión, comunión, el cuerpo tras el alma. “Lléname de ti, más dentro, mar adentro, haz que duela como te dolió a ti, perdóname pero no te vayas”.Tus piernas rodeaban mi cintura, respiraba tu olor de tu cuello y mi mano te sostenía por la espalda. Con la otra agarraba las sábanas, cogía impulso de ellas y de la marejada, esa marejada que arrastraba restos de un naufragio antiguo.

Cambio de ritmo. Cambio de tiempo. Despacio. Ahora despacio. “Hazme sentir lento, cómo poco a poco me rozas por dentro. Déjame, déjame a mi, estate quieto, siente como elijo llenarme con tu cuerpo” Y, así, poco a poco, veía como tú misma marcabas, llenabas tu piel, tu boca, conmigo.

Gritabas y yo gritaba. Y por fin los restos del naufragio se retiran. La marea los arrastra… otra vez… mar adentro, en la orilla queda un mar en calma. Me desplomo sobre ti y te susurro tu nombre al oído, tú susurras al mío. Se acabó. Fin de la confusión. Toda ella descansa sobre tu cuerpo. Ya puedo seguir mi camino. Ya estoy en paz.
 
INSOMNIO
No es un buen día.
No ha sido una buena noche.
Mi cuerpo ha estado rodando por las sábanas, ritmicamente, agotándose cada segundo un poco más, con la cabeza encendida, pensando, pensando, tortura tras tortura.

Recogí una carta en una botella a la orilla de la playa, pero estaba en blanco, tan sólo, tú nombre. Miré al horizonte y lo grité pidiendo a los vientos que te llevaran mi voz junto a ti. Caí al suelo del esfuerzo, preguntándome si fue posible. Me acurruqué entre la arena y decidí dormirme con aquel abrazo que surgió de un cielo lunado, pero no pude.

Qué cansada estoy de que todas las voces me cuenten siempre lo mismo, ¿acaso estamos en un bucle en el tiempo en el que creemos avanzar pero estamos detenidos? Me ahogan, me impulsan hacia el fondo, donde otros me retienen, se me escapa el aire y se convierte en burbujas que anuncian la muerte. Pero vienes, siempre vienes tú, buceas en el mar que otros secaron. Apareces con el alma abierta, e introduces aire, por mi boca, devolviéndome la vida, con toda la esencia del mar en tus labios.

¡Qué pena que ni las letras ni tu voz tengan olor, para engañar a mis sentidos!
 
PASIOS
Abro las ojos
Suena la música. El disco comienza con su primera pista. Mi primera vista eres tú.
Tengo tus ojos clavados en los míos. El deseo me recorre y no tengo nada dentro de mi cuerpo capaz de dominarlo. Sé que estoy atrapada en él y tú conmigo.Te agarro de la mano y corremos entre las personas que se agolpan y llenan las aceras.
Huimos.

Me paro a tomar aliento. Noto tu mano en mi espalda, se mueve por debajo de mi camiseta, y acaricia mi piel. Me giro, te miro. Te miro a los ojos y te miro la boca. Te miro. Se nota que hace tiempo que no te veían. Hay un abismo detrás de cada mirada. No, todavía no. Cada una de mis manos coge las tuyas. Mis dedos se entremezclan con los tuyos. Nuestras manos se funden y dejo caerme sobre tus hombros. Respiro el olor de tu cuello y mi corazón late contra tu pecho.
Escóndamonos. Atrápame. Hazme olvidar recordando.

No tengo ganas de hablar. Las palabras estan huecas, las vocales vacías y las consonantes inconsistentes. Nada de lo que diga o digas tendrá más sentido que el tacto de tu lengua en mi boca, poseyéndome como el más dulce de los venenos. Mis venas te transportan y te noto recorrerme de arriba abajo, sin rincones donde pueda esconder el miedo.

Me dejo caer de rodillas. Mi cabeza se posa sobre tu estómago, como una mariposa en aquella flor, aquella y no otra. Te beso. Te agarro. Mis manos se asen de tu cintura. Respiro, tomo aire y me incorporo. Ahora sí, de esta no pasa. Mis labios rozan los tuyos, los apresan con toda la dulzura que puede tener un cuerpo que tiembla.¡Ya! Mi boca te muerde, te implora. Tu respiración marca mi deseo.

¡Vive! Resucita el instante, la pasión, eternidad contenida en el momento. Morirá en cuanto termine. Mis labios comienzan a estar amoratados, es la muerte la que viene a buscarme. No nos importa morir. No me importa morir besándote. He probado el sabor del dolor, he bebido lágrimas hasta ahogarme. Ya sé lo que hay del otro lado. Y si he de cruzar, será nadando hacia ti.

Las palabras, amor mío, están huecas ¿lo recuerdas? Sólo puedo poner mis manos en tu corazón y bombearlo con la fuerza que nunca me faltó.