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Los ángeles no dejan de llorar
La realidad es bruta y la vida PUTA. Crónicas de vidas ansiosas.
Acerca de
¿Llorar? ¡Sí, pero de pie y trabajando! --Alejandro Casona --
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AUGUSTO Y EL LEÓN
Supongo que no me entiendes, tú que tanto me conoces, tú que me creaste. Y ahora una persona, recién llegada a mi vida, es capaz de sentir lo que siento con sólo mirarme. De repente no hay secretos, y en un coche, cuatro personas me escuchan contando los episodios más irrisorios de mi vida. El destino pasa así, en un segundo, por delante de mi parabrisas sucio.

Me escucha hablar de mis miedos, de mis ilusiones rotas, de mi pasado y mi presente. No puedo hablar del futuro, no se puede hablar de algo que no existe. En mi bolsillo un león, recuerdo de su signo del zodíaco y de su nombre. En su mirada otro león, agazapado, expectante. Analiza lo que cuento, pero sobre todo analiza mis gestos, cómo subo y bajo las cejas, sonrío y me pongo seria, aparecen y desaparecen mis hoyuelos mientras mis palabras ríen y lloran a un mismo tiempo.

No, no me entiendes. No entiendes lo qué está pasando. No entiendes que te entiendo y no puedo contártelo. Tú, que tanto amor me diste y tanto me quitaste, tú has traído a mi vida un alma en vilo pero en equilibrio, que me abraza con las palmas de las manos abiertas, y que se funde latido con latido.

Gracias a las personas que lo dan todo desde el primer instante. A ti, gracias.