EL CORAZÓN DE ARISTÓTELES
Aristóteles pensaba que el corazón era el que sentía, pues se acelera con los sentimientos, luchando por independizarse del cuerpo y salir golpeando los barrotes de la cárcel que lo apresan.
Mi corazón se desmanda en mi pecho, tanto que duele, que se conecta directamente con mi vía lagrimal, que suda gotas de dolor por no poder respirar. Mi latido corta mi inspiración y mi expiración sale tan rápido que me deja sin aire. Aristóteles tenía razón.
Ha vuelto la ansiedad. Ha vuelto el sueño pesado que me secuestra sin fuerzas para resistirme. No sé para qué ha vuelto. No sé qué quiere de mi. No sé si es tu ausencia quien la ha llamado o es una señal de mi cuerpo para decirme que no puede seguir viviendo sin tu latido cerca.
Abrázame mientras lloro. Sólo te pido eso. No me preguntes, que no tengo respuestas. Que no sé por qué ha vuelto, ni qué ha venido a buscar, ni a qué tengo miedo. ¿Y si viene y no estoy contigo? ¿Y si ni siquiera puedo gritar para llamarte? ¿Y si no puedo despedirme? ¿Y si tú no piensas en mi cuando suceda? ¿Y si no puedo hacerme la fuerte? ¿Y si ni siquiera puedo contarte que ...?
No, no puedo contarte. Así que des-cuento los días que faltan para conocerte de nuevo y mientras tanto...muero, no por ti, sino por esta ansiedad que me encoge el alma y no sé donde quiere llevarme.
Mi corazón se desmanda en mi pecho, tanto que duele, que se conecta directamente con mi vía lagrimal, que suda gotas de dolor por no poder respirar. Mi latido corta mi inspiración y mi expiración sale tan rápido que me deja sin aire. Aristóteles tenía razón.
Ha vuelto la ansiedad. Ha vuelto el sueño pesado que me secuestra sin fuerzas para resistirme. No sé para qué ha vuelto. No sé qué quiere de mi. No sé si es tu ausencia quien la ha llamado o es una señal de mi cuerpo para decirme que no puede seguir viviendo sin tu latido cerca.
Abrázame mientras lloro. Sólo te pido eso. No me preguntes, que no tengo respuestas. Que no sé por qué ha vuelto, ni qué ha venido a buscar, ni a qué tengo miedo. ¿Y si viene y no estoy contigo? ¿Y si ni siquiera puedo gritar para llamarte? ¿Y si no puedo despedirme? ¿Y si tú no piensas en mi cuando suceda? ¿Y si no puedo hacerme la fuerte? ¿Y si ni siquiera puedo contarte que ...?
No, no puedo contarte. Así que des-cuento los días que faltan para conocerte de nuevo y mientras tanto...muero, no por ti, sino por esta ansiedad que me encoge el alma y no sé donde quiere llevarme.
Etiquetas: ansiedad
PRINCIPIO DEL TERCIO EXCLUSO
No todo es verdadero o falso. ¿Qué hay de los grises que pintan millones de vidas? Que hay de lo POSIBLE, aquello que no se decanta ni por un lado ni otro, tan sólo porque no le ha llegado el momento de mostrar su voz.
Lo POSIBLE somos tú y yo. Un puto milagro que se sostiene sobre el olvido por un hilo de sueños. ¡Qué frustración! Soplas y soplas para cortarlo, y resulta que no puedes vencerlo. Se sostiene violando las leyes de la gravitación.
Tú + y = -1. Tú + yo = 2.
¿Qué se sentirá saltando? A veces pienso que sólo cuando pierda todo, tendré de verdad algo. La verdad de lo que soy. Desnuda a excepción de mi mirada. Sin miedo porque todo estará perdido. Con la verdad de mirar a mi alrededor y ver si aún estás ahí, aunque sea en pensamiento.
A veces tengo el impulso de dejarme llevar por la autodestrucción de la verdad. A veces pienso en olvidarte, sería tan fácil..si no fuera porque es un puto milagro que se sostiene, a punto siempre de caer, pero que no cae nunca.
¿No será que es una verdad que no duele ésta y que nos empeñamos en soplar? ¿No será..?
AUNQUE TÚ NO LO SEPAS Y YO ME AVERGÜENCE
Me gustaría decir muchas cosas que no digo y me gustaría no decir otras que digo, metralla que rasga mi piel y penetra en mi carne. A veces la verdad espanta, asusta, y consigue el efecto contrario al que deseas.
Me invita a un café por soportarle, a él, desconocido borracho ya de mañana. Es muy guapo y no parece tonto. Me abre el camino para que huya de los demonios de la noche anterior.
No se pueden ocultar las lágrimas si son de sangre. Lo manchan, lo inundan todo y no sé donde esconderme para que se marchen. Hemos hecho un trato, y con mi palabra se ha ido también mi corazón, ese que late en el pecho a punto de estallar, conectado directamente con mi lagrimal.
El desconocido tiene nombre, y ya no es desconocido. Sé en qué trabaja, que tiene sobrinos, que estuvo en la expo de Sevilla en el 92, que era el deportista de la clase y que vive en el mismo portal que su amigo Jose. El no-desconocido me mira, me mira sólo a mi, me quita el gorro en un descuido y siento que me va a descubrir.
Me mira, como me mirarías tú, pero él me mira sólo a mi.
No soy lo suficiente. Nunca lo fui y sigo sin serlo, es lo que pienso, mientras él me mira. Mis pasados me lo confirmaron, me lo confirma mi presente. Temo y tiemblo, tiemblo y lloro
Me ha quitado el gorro, y ahora espero a que me abra la camisa, que deje mi pecho al descubierto para que vea la herida, inundada de palabras nunca dichas.
Dispara. Dispara otra vez, por favor...no me dejes moribunda. Remátame y no me dejes morir, porque no te voy a decir mentiras para seguir viva. La verdad, aunque mate. Puede que no sea hoy, ni mañana...pero sé que ahí seguirá la metralla. No te lo diré, no lo sabrás. Hemos hecho un trato, y con mi palabra se ha ido también mi corazón. Eres libre, yo no, porque yo soy lo suficiente, pero tú si lo eres.
Me despido del no-desconocido, por ti no volveré a verle. Aunque tu no lo sepas y yo me avergüence.
Me invita a un café por soportarle, a él, desconocido borracho ya de mañana. Es muy guapo y no parece tonto. Me abre el camino para que huya de los demonios de la noche anterior.
No se pueden ocultar las lágrimas si son de sangre. Lo manchan, lo inundan todo y no sé donde esconderme para que se marchen. Hemos hecho un trato, y con mi palabra se ha ido también mi corazón, ese que late en el pecho a punto de estallar, conectado directamente con mi lagrimal.
El desconocido tiene nombre, y ya no es desconocido. Sé en qué trabaja, que tiene sobrinos, que estuvo en la expo de Sevilla en el 92, que era el deportista de la clase y que vive en el mismo portal que su amigo Jose. El no-desconocido me mira, me mira sólo a mi, me quita el gorro en un descuido y siento que me va a descubrir.
Me mira, como me mirarías tú, pero él me mira sólo a mi.
No soy lo suficiente. Nunca lo fui y sigo sin serlo, es lo que pienso, mientras él me mira. Mis pasados me lo confirmaron, me lo confirma mi presente. Temo y tiemblo, tiemblo y lloro
Me ha quitado el gorro, y ahora espero a que me abra la camisa, que deje mi pecho al descubierto para que vea la herida, inundada de palabras nunca dichas.
Dispara. Dispara otra vez, por favor...no me dejes moribunda. Remátame y no me dejes morir, porque no te voy a decir mentiras para seguir viva. La verdad, aunque mate. Puede que no sea hoy, ni mañana...pero sé que ahí seguirá la metralla. No te lo diré, no lo sabrás. Hemos hecho un trato, y con mi palabra se ha ido también mi corazón. Eres libre, yo no, porque yo soy lo suficiente, pero tú si lo eres.
Me despido del no-desconocido, por ti no volveré a verle. Aunque tu no lo sepas y yo me avergüence.
TAUTOLOGÍA DE AMOR
Hay quien sólo cree en la verdad de la evidencia. El predicado está contenido en el sujeto, es decir, que nada añade que el sujeto no diga en su soledad. Un triángulo tiene tres ángulos, tautología que tiene en su sencillez el poder de la certidumbre. Son verdades y lo son siempre, eternas e inmutables. Fueron ciertas, lo son y lo serán.
Por eso cuando Yo digo "Yo te quiero", sabiendo que es verdad, acepto resignada que en mi propia ensencia, en mi yo más último estás tú. "Yo" soy yo contigo, y si te quiero ahora, también te quise y también te querré, ocurra lo que ocurra, haya ocurrido lo que ya ocurrido. Te quise antes sin saberlo, te quiero ahora, aunque con miedo, te querré en el inmediato segundo que sucede a este pensamiento.
Sólo en mi último segundo de vida, la verdad temblará como una mentira. Porque no existirá futuro donde sea verdad mi YO, que se diluirá en el concepto de un nuevo tiempo. Y aún sabiéndolo, lo callo, guardo mi secreto en la caja del silencio.
No hace falta saber quien eres, no hace falta que tú lo sepas, es la grandeza de la tautología, aunque no tenga lógica.
Por eso cuando Yo digo "Yo te quiero", sabiendo que es verdad, acepto resignada que en mi propia ensencia, en mi yo más último estás tú. "Yo" soy yo contigo, y si te quiero ahora, también te quise y también te querré, ocurra lo que ocurra, haya ocurrido lo que ya ocurrido. Te quise antes sin saberlo, te quiero ahora, aunque con miedo, te querré en el inmediato segundo que sucede a este pensamiento.
Sólo en mi último segundo de vida, la verdad temblará como una mentira. Porque no existirá futuro donde sea verdad mi YO, que se diluirá en el concepto de un nuevo tiempo. Y aún sabiéndolo, lo callo, guardo mi secreto en la caja del silencio.
No hace falta saber quien eres, no hace falta que tú lo sepas, es la grandeza de la tautología, aunque no tenga lógica.
SUSTRACCIÓN
¿Por qué vienes a robarme en sueños? ¿No ves que me quitas el aliento de un golpe seco? Róbame tus palabras. Adelante, destrúyelas con tu risa, recupéralas, jamás diré a nadie que las he oído. Róbame la mías, no me dejes proferirlas. Ríete de lo que soy y de lo que creías que era. Touché.
Quítame hasta lo que no he tenido, ¿quieres recuperar tu sombra? Yo le pediré a la luna que hay en mi ventana que te la devuelva. ¿Quieres recuperar tu voz? La desenterraré de mi almohada. ¿Quieres tu alma? Te recuerdo que no me la diste, pero aquí tienes mi pecho, por si alguna lágrima vertiste en él. Ábrelo o ¿ya está abierto? Arremete, y vuelca en ti mi odio.
Escóndete hasta del miedo. Da tantos golpes como gritos ahogaste en un tiempo donde yo no había nacido. No entierres tu pasado, es más fácil enterrarme a mi y disimular que nunca ha sucedido. Mi pecho estalla. Me autodestruyo, por ti.
No te diré que te echo de menos y que en mis sueños voy a buscarte, hasta eso te lo llevaste.
Quítame hasta lo que no he tenido, ¿quieres recuperar tu sombra? Yo le pediré a la luna que hay en mi ventana que te la devuelva. ¿Quieres recuperar tu voz? La desenterraré de mi almohada. ¿Quieres tu alma? Te recuerdo que no me la diste, pero aquí tienes mi pecho, por si alguna lágrima vertiste en él. Ábrelo o ¿ya está abierto? Arremete, y vuelca en ti mi odio.
Escóndete hasta del miedo. Da tantos golpes como gritos ahogaste en un tiempo donde yo no había nacido. No entierres tu pasado, es más fácil enterrarme a mi y disimular que nunca ha sucedido. Mi pecho estalla. Me autodestruyo, por ti.
No te diré que te echo de menos y que en mis sueños voy a buscarte, hasta eso te lo llevaste.
LA MANTA
Debería concentrarme y pensar en lo que tengo delante. Debería pensar en lo que leo y no leer lo que pienso o intentar leer lo que piensas. Pero hoy me siento muy idiota.
Hace tiempo mi primo tenía una perra. ¿Te acuerdas? Se llamaba Duna y era una de esas perras preciosas de anuncio. Las que además guían a los ciegos. Duna era extremadamente silenciosa. A veces entrabas en una sala y no te dabas cuenta de que estaba hasta horas más tarde. A ello contribuía que siempre en las reuniones familiares se escondía debajo de la mesa.
Un día le pregunté a mi primo por qué creía que lo hacía.
--¿Tú de pequeña no tenías un sitio donde te escondías para estar sola?
--Sí, me metía debajo de la cama.
--Pues yo creo que Duna busca algo así. Un lugar donde estar tranquila y pensar sin que la miren, pero donde a la vez pueda mirar. No sé. Creo que se siente protegida.
Ya no me meto debajo de la cama. Entre otras cosas porque ahora hay otra cama..debajo de esa cama.Sin embargo, cuando algo se me clava en el pecho, justo en el lado en el que está el corazón y mi brazo se vuelve inútil..me tiro en la cama y me cubro con mi manta, de los pies a la cabeza. Respiro y me envuelvo en mi propio dióxido de carbono y juego a que no existo. Las cosas existen, pero como no hay sujeto que las padezca, no hacen daño, ni preocupan. Juego a no existir. Y las horas pasan sin que yo sea consciente de si pasan aprisa o despacio. Me olvido de mí, y tu no haces daño. Puedo mirarte desde mi rincón del universo, y tu sonrisa es una sonrisa, sin tener en cuenta que serían mis lágrimas, si yo existiera claro...
Hace tiempo mi primo tenía una perra. ¿Te acuerdas? Se llamaba Duna y era una de esas perras preciosas de anuncio. Las que además guían a los ciegos. Duna era extremadamente silenciosa. A veces entrabas en una sala y no te dabas cuenta de que estaba hasta horas más tarde. A ello contribuía que siempre en las reuniones familiares se escondía debajo de la mesa.
Un día le pregunté a mi primo por qué creía que lo hacía.
--¿Tú de pequeña no tenías un sitio donde te escondías para estar sola?
--Sí, me metía debajo de la cama.
--Pues yo creo que Duna busca algo así. Un lugar donde estar tranquila y pensar sin que la miren, pero donde a la vez pueda mirar. No sé. Creo que se siente protegida.
Ya no me meto debajo de la cama. Entre otras cosas porque ahora hay otra cama..debajo de esa cama.Sin embargo, cuando algo se me clava en el pecho, justo en el lado en el que está el corazón y mi brazo se vuelve inútil..me tiro en la cama y me cubro con mi manta, de los pies a la cabeza. Respiro y me envuelvo en mi propio dióxido de carbono y juego a que no existo. Las cosas existen, pero como no hay sujeto que las padezca, no hacen daño, ni preocupan. Juego a no existir. Y las horas pasan sin que yo sea consciente de si pasan aprisa o despacio. Me olvido de mí, y tu no haces daño. Puedo mirarte desde mi rincón del universo, y tu sonrisa es una sonrisa, sin tener en cuenta que serían mis lágrimas, si yo existiera claro...
GANAR O PERDER
El Real Madrid había ganado la Liga. No había sido un final agónico, al menos no para el ganador. Sin embargo, cuanto más se tiene, más se quiere, y ahora parecía que el verdadero reto era ganar la Champions. Es curioso cómo los equipos modestos se acostumbran a no desear demasiado. Desear es peligroso, abre un campo de expectativas etéreas que flotan alrededor, dando y quitando el aire azarosamente, haciéndote sentir suspendido sobre el vacío.
Fuimos a ver el partido. No notaste que estaba sentada mientras tú saltabas a cada instante, coreabas el nombre de jugadores y gritabas con todas tus fuerzas. Yo no miraba al campo, miraba todas las partes de tu cuerpo, agitándose como a cámara lenta. Fue entonces cuando se hizo el silencio.
Todo el mundo se puso en pie, tus pies dejaron de tocar el suelo y yo paré el tiempo. El sol se detuvo, allá donde se encontrara, en su órbita alrededor de la Tierra. No oiste mi voz llamándote. No hizo falta. Te diste la vuelta, y no viste como el balón golpeaba la red. Me miraste y lo supiste. Aunque nadie alrededor se dio cuenta.
--Vámonos. No es nuestro partido. Tú y yo somos colistas
--¿Dónde vamos?
--Al verdadero partido.
Supongo que es duro perder, pero más duro no haber tenido.
Fuimos a ver el partido. No notaste que estaba sentada mientras tú saltabas a cada instante, coreabas el nombre de jugadores y gritabas con todas tus fuerzas. Yo no miraba al campo, miraba todas las partes de tu cuerpo, agitándose como a cámara lenta. Fue entonces cuando se hizo el silencio.
Todo el mundo se puso en pie, tus pies dejaron de tocar el suelo y yo paré el tiempo. El sol se detuvo, allá donde se encontrara, en su órbita alrededor de la Tierra. No oiste mi voz llamándote. No hizo falta. Te diste la vuelta, y no viste como el balón golpeaba la red. Me miraste y lo supiste. Aunque nadie alrededor se dio cuenta.
--Vámonos. No es nuestro partido. Tú y yo somos colistas
--¿Dónde vamos?
--Al verdadero partido.
Supongo que es duro perder, pero más duro no haber tenido.





