Bailo si me pones música
Las pastillas están por el suelo, no sé si son las tuyas o las mías. Me ofreces una y la tomo. No sé lo que es. Me lo explicas pero no te oigo. Miro la pastilla con atención y todos mis pensamientos se diluyen con efervescencia. Es el único veneno que hoy por hoy puede matarme, y por eso mismo lo tomo, a ver qué puede hacerme. Si sobrevivo, sobreviviré a todo.
No parezco fuerte, pero puedo levantarte como un peso muerto. El problema es que no tengo donde llevarte. Tendrás que despertarte. Yo no puedo hacerlo por ti. Yo no quiero hacerlo por ti. Si caigo más bajo, salgo por encima.
Bailo si me pones música.
No parezco fuerte, pero puedo levantarte como un peso muerto. El problema es que no tengo donde llevarte. Tendrás que despertarte. Yo no puedo hacerlo por ti. Yo no quiero hacerlo por ti. Si caigo más bajo, salgo por encima.
Bailo si me pones música.
El silencio del techo
Nunca mereció la pena restaurar aquel techo. ¿Quién iba a verlo tras una puerta cerrada bajo tantos candados? Los colores primarios, que formaban un precioso policromado en su día, habían sido ocultados bajo una capa de tiempo gris. La madera, fuerte en su momento, estaba carcomida y la luz se colaba entre sus grietas, como las gotas de lluvia en días de invierno.
Dentro era tal la oscuridad que ni el sol habría brillado de haber estado en su interior. Estaba tan vacío y abandonado que hasta se escuchaba el eco del silencio.
El eco del silencio, rebotando en la paredes agrietadas...
El eco del....
El eco...
El ...
...
Un día, los candados se caen, la puerta se abre y las paredes le preguntan al techo : "¿Tienes miedo?" Y el techo, sonríe: "No, ya no"
Dentro era tal la oscuridad que ni el sol habría brillado de haber estado en su interior. Estaba tan vacío y abandonado que hasta se escuchaba el eco del silencio.
El eco del silencio, rebotando en la paredes agrietadas...
El eco del....
El eco...
El ...
...
Un día, los candados se caen, la puerta se abre y las paredes le preguntan al techo : "¿Tienes miedo?" Y el techo, sonríe: "No, ya no"
UN NUEVO RECUERDO
Viajé a un mundo que no habría sabido ni imaginar. Unos días lejos de todo pensamiento. Llegué recordando, me fui recordando más. Menos mal que los recuerdos no se desgatan de usarlos y que mi piel los guarda sellados a fuego. Ya tengo un sitio donde huir cuando te eche de menos. Ya sé que escenario poner detrás, sonidos, olores, tacto y el sabor salado de una lugar en la que la arena se cuela más adentro que la propia sangre.
Y NO DIGO QUE SEA BUENO
No me voy a ir. Estoy aquí en días como este, en días como mañana. Puedes intentar echarme, puedes decidir no quererme, puede que hasta con el tiempo se borren mis huellas de tu piel. No me iré. Prueba a echarme. Empújame con todas tus fuerzas, prueba las mías. Prueba a olvidarme. No voy a irme, yo no te olvidaré.
No seré tu voz en sueños. No seré tu beso al llegar a casa. No seré quien te acompañe mientras tiemblas. No me dejarás. Y yo no te dejaré que me veas llorar. No correré tras de ti. No sé hacerlo. Sólo me quedaré a tu lado, caminando transparente e invisible a todos tus sentidos. A todos...menos a uno.
Nadie estuvo cuando lo necesitaste. No te confiaste a nadie y no espero que ahora lo hagas a mi. Pero estoy enfrentada a la vida. Le he declarado la guerra, por hacerte aquello. Sé que no puedo vencerla y que moriré en el intento. Sin embargo, esta vez no te encontrará en aquella maldita soledad. Insúltame si lo necesitas. Grítame si te duele. Si no puedes quererme, al menos tendrás a alguien a quien odiar.
¿Por qué? Porque nunca has conocido a nadie como yo. Y no digo que sea bueno...
No seré tu voz en sueños. No seré tu beso al llegar a casa. No seré quien te acompañe mientras tiemblas. No me dejarás. Y yo no te dejaré que me veas llorar. No correré tras de ti. No sé hacerlo. Sólo me quedaré a tu lado, caminando transparente e invisible a todos tus sentidos. A todos...menos a uno.
Nadie estuvo cuando lo necesitaste. No te confiaste a nadie y no espero que ahora lo hagas a mi. Pero estoy enfrentada a la vida. Le he declarado la guerra, por hacerte aquello. Sé que no puedo vencerla y que moriré en el intento. Sin embargo, esta vez no te encontrará en aquella maldita soledad. Insúltame si lo necesitas. Grítame si te duele. Si no puedes quererme, al menos tendrás a alguien a quien odiar.
¿Por qué? Porque nunca has conocido a nadie como yo. Y no digo que sea bueno...
PALABRAS
Putas palabras envenenadas. Las necesitas aún cuando las odias. ¿Cón qué si no voy a poder tocarte?
Y no te digo nada de lo que siento, por mucho que hable.
Cambio palabras por besos.
Y no te digo nada de lo que siento, por mucho que hable.
Cambio palabras por besos.