Mente y cuerpo
A veces creo que el cuerpo es más listo que la mente. Le cortas una parte y es la mente la que sigue notando el miembro que falta. Y le sigue doliendo, aunque no esté. Cuando está dormida, a menudo la mente, cree que el cuerpo que acostumbraba a estar ahí... sigue estando y manda al cuerpo, que se mueve y se abraza a una masa de aire inerte. También a veces la mente salta por encima de las cosas, y es el cuerpo quien tiene que avisarla, quien manda una opresión en en el pecho, quien acelera el corazón para que la mente se pregunte qué pasa. Y en raras ocasiones, como si se tratara de un eclipse, el cuerpo y la mente se alinean...son las mayores alegrías y las mayores penas.
Aunque mi mente no quisiera pensarte, mi cuerpo lo haría por ella. Porque se me aceleran las pulsaciones y noto esa presión que del pecho pasa a mi espalda, y se desliza por mi brazo y me repta hacia abajo por las piernas, como una herida que sangra. Una herida sana que ojalá el tiempo no cure.
Aunque mi mente no quisiera pensarte, mi cuerpo lo haría por ella. Porque se me aceleran las pulsaciones y noto esa presión que del pecho pasa a mi espalda, y se desliza por mi brazo y me repta hacia abajo por las piernas, como una herida que sangra. Una herida sana que ojalá el tiempo no cure.