El mayordomo
Vendrán los años que vengan, pero no esperes que te traigan otro amor como éste. Y eso no quita que tu destino sea odiarme y que yo lo supiera desde el principio; ni que al final se descubra que el asesino era el mayordomo y que tú nunca me quisiste.
Entrañas
Vomité las entrañas y al fin lo entendí todo: se me había atragantado el corazón.
Remitente
Como no podía decir nada, me dediqué a preñar los silencios que nos separaban. Los rellené de emociones y sentimientos esperando que tú te dieras cuenta. Se me olvidó que cuando se construye un silencio, hay que ponerle remitente.
Seguimos de viaje
Seguimos de viaje





