Brava II
Nuestra oveja enamorada del lobo, había sido lobo en otras ocasiones. Jugaban a intercambiarse las pieles según tuvieran ganas, por eso estaban colgadas del perchero al lado de la puerta. Porque entre los blancos y los negros hay una gran variedad de grises.
La oveja había estado enamorada de otras ovejas, de lobos, del perro pastor y del pastor, si me apuran. Por eso cuando aventuraba que pensaban de ella que era tonta o víctima, ella sonreía entre sus lanas convencida de ser más lista y más experimentada de lo que la suponían.
Entre el pelaje sombrío del disfraz de su lobo, ella había visto dos ojillos negros y exultantes de bondad. Claro está que con el disfraz iban las garras y que al jugar uno podía herir al otro de vez en cuando, dependiendo de quien lo llevara puesto. Sin embargo, las heriditas hechas desde la inocencia siempre son más fáciles de curar.
El problema de la oveja es que tenía algo que se llamaba Amor Propio. Era una vocecilla que le susurraba que ante llos ojos de los demás había que esconder las heridas. Que había que aparentar ser un ser infranqueable sin fisuras. Era lo que le habían enseñado. Que la sensibilidad es debilidad.
El lobo calló y la oveja se encogió de patas.
La oveja había estado enamorada de otras ovejas, de lobos, del perro pastor y del pastor, si me apuran. Por eso cuando aventuraba que pensaban de ella que era tonta o víctima, ella sonreía entre sus lanas convencida de ser más lista y más experimentada de lo que la suponían.
Entre el pelaje sombrío del disfraz de su lobo, ella había visto dos ojillos negros y exultantes de bondad. Claro está que con el disfraz iban las garras y que al jugar uno podía herir al otro de vez en cuando, dependiendo de quien lo llevara puesto. Sin embargo, las heriditas hechas desde la inocencia siempre son más fáciles de curar.
El problema de la oveja es que tenía algo que se llamaba Amor Propio. Era una vocecilla que le susurraba que ante llos ojos de los demás había que esconder las heridas. Que había que aparentar ser un ser infranqueable sin fisuras. Era lo que le habían enseñado. Que la sensibilidad es debilidad.
El lobo calló y la oveja se encogió de patas.
DesAhogo
Ahora soy más fuerte. Tengo la claridad que otras veces me falló o a la que yo fallé. Estoy preparada, comí basura de autoayuda y vomité silencios. Duermo tranquila.
Vosotros reíros de satisfacción. Vuestra ignorancia eran tan inmensa que ni siquiera sabiáis que partiáis de favoritos. No hay mal que por bien no venga, vosotros sois el mal que ha recibido el bien de mi fracaso. Lástima que eso no os haga tener más éxito. Seguís igual de patéticos.
Todo lo humano muere, todo lo humano es mortal.
Que no es lo mismo.
Vosotros reíros de satisfacción. Vuestra ignorancia eran tan inmensa que ni siquiera sabiáis que partiáis de favoritos. No hay mal que por bien no venga, vosotros sois el mal que ha recibido el bien de mi fracaso. Lástima que eso no os haga tener más éxito. Seguís igual de patéticos.
Todo lo humano muere, todo lo humano es mortal.
Que no es lo mismo.
Brava
Érase una vez un lobo y una oveja que se enamoraron.
La vida los trataba con benevolencia, felices del curso de sus decisiones. No obstante, en ocasiones, cuando el lobo pacía con sus amigos lobos, sentía la necesidad de contar que una vez mordió a la oveja, para que su orgullo siguiera intacto, demostrando que, aunque enamorado de oveja, era lobo y aun conservaba su bravía.
La oveja, sin embargo, ocultaba al resto de ovejas que una vez el lobo la había mordido, y tan bien lo ocultaba que a sus ojos aparecía como un recuerdo difuso que se dispersaba como la niebla ante el sol.
Pero entonces, el lobo llamaba a la puerta con sus amigos, y la oveja veía como miraban entre sus lanas donde guardaba la cicatriz, cicatriz ahora herida, que volvía de nuevo a sangrar.
-Pobrecita...qué tonta - se oían los pensamientos de los lobos si uno estaba lo suficientemente en silencio
La vida los trataba con benevolencia, felices del curso de sus decisiones. No obstante, en ocasiones, cuando el lobo pacía con sus amigos lobos, sentía la necesidad de contar que una vez mordió a la oveja, para que su orgullo siguiera intacto, demostrando que, aunque enamorado de oveja, era lobo y aun conservaba su bravía.
La oveja, sin embargo, ocultaba al resto de ovejas que una vez el lobo la había mordido, y tan bien lo ocultaba que a sus ojos aparecía como un recuerdo difuso que se dispersaba como la niebla ante el sol.
Pero entonces, el lobo llamaba a la puerta con sus amigos, y la oveja veía como miraban entre sus lanas donde guardaba la cicatriz, cicatriz ahora herida, que volvía de nuevo a sangrar.
-Pobrecita...qué tonta - se oían los pensamientos de los lobos si uno estaba lo suficientemente en silencio
Repaso
Hago limpieza y buceo entre hojas. Ya se ha acabado el otoño y esto es lo que ha dejado. Me sorprendo de leer tantos testimonios. ¡Cuánta gente juró amarme! ¡Qué poca gente me amó de verdad! ¿Acaso alguien?
Aun se ven las estelas de huida en el mar.
Aun se ven las estelas de huida en el mar.
No sense
Si no se me entiende cuando escribo, imagina cuando no escribo.
Respiro
Se me secó la tinta del tintero, así que me dediqué a escribir en el aire con mis dedos. Lo siento, no me mataste. Sólo estaba dándote un respiro.





