TRANSFORMACIONES
--Víctor – la voz sonó a su espalda, pronunciando su nombre con todas sus sílabas
--Joder – es lo único que pudo decir, antes aún de girarse, conocía su voz demasiado bien como para dudar, aunque su tono fuese más taciturno de lo habitual, sabía que era ella.
--Por favor Víctor… – imploró
--No, Nuria, vete – el pulso se le había acelerado, el corazón se desmandaba, los ojos le temblaban como cuando un niño está a punto de echarse a llorar. Ya no era dueño de sí, la maldición había despertado
--Víctor, no haces caso a mis mensajes, olvidas contestar a mis llamadas… entiendo que no quieras saber más de mí pero déjame decirte algo
--¡No! No es que no quiera saber de ti, es que es justo lo contrario – dijo con furia girándose y encontrándose sus ojos frente a frente, como la primera vez – Es que es justo lo contrario, es que quiero saber de ti, pero después de pensarte, viene el dolor, el dolor punzante en el pecho, viene del recuerdo doloroso de que no fue porque tú no quisiste que fuera…porque intenté luchar contra un fantasma y ser mejor que él, pero fallé.
-- Yo te quería, sólo quiero que sepas eso. No todo fue mentira. Te quería, Víctor. Siempre te querré. Pero tenía un compromiso, un matrimonio, una alianza…
--Nuria, tú marido estaba y está muerto. Yo estaba vivo y me dejaste por un muerto que ni siquiera en vida te trató bien
--Eso no cambiaba nada. De hecho lo empeoraba todo.
--Sí. Él era una víctima ¿verdad? ¿Qué culpa tenía él de haberse muerto? Pobrecillo… Está claro que tenía que haberme matado yo para haber sido digno de tu amor.
--No digas esas cosas
--Yo era el malo, te permitía ser feliz, sonreír de nuevo, te ofrecía una vida llena de felicidad… y mientras él, el pobre…, estaba muerto y a los muertos se les perdona todo.
Estaba oscuro y sólo sus voces y el eco rasgaban el silencio en un aparcamiento donde un centenar de coches yacían dormidos.
--A lo mejor era yo la que no te merecía – dijo rompiendo un breve silencio – a lo mejor sentía que eras demasiado bueno para mí, y que un día te darías cuenta y desaparecerías de mi vida.
--Ese día ha llegado, Nuria. Ahora ya sé que no merezco una persona que elija hacerme daño cuando hay otra opción. ¿Por qué siempre elegís hacerme daño?
--No sé qué te harían las demás, sólo sé que yo… sólo sé… -- titubeó -- que tú eres mi última posibilidad de ser feliz
--Quédate con tu muerto, Nuria. Quédate con tu cadáver, con tu montón de huesos, con tu pasado inerte, quédate con el recuerdo, y deja que los que estamos vivos podamos vivir.
--¿La quieres? ¿La quieres como me querías a mí? No puedo irme sin saberlo
Víctor se dio media vuelta, abrió la puerta de su coche y mientras entraba dijo lo único que podía decir.
--Soy un hombre de ciencia, Nuria. Soy un hombre de hechos. Debiste quitarte la alianza antes de venir. Sí, la quiero, aunque no como a ti, gracias a Dios.
--Joder – es lo único que pudo decir, antes aún de girarse, conocía su voz demasiado bien como para dudar, aunque su tono fuese más taciturno de lo habitual, sabía que era ella.
--Por favor Víctor… – imploró
--No, Nuria, vete – el pulso se le había acelerado, el corazón se desmandaba, los ojos le temblaban como cuando un niño está a punto de echarse a llorar. Ya no era dueño de sí, la maldición había despertado
--Víctor, no haces caso a mis mensajes, olvidas contestar a mis llamadas… entiendo que no quieras saber más de mí pero déjame decirte algo
--¡No! No es que no quiera saber de ti, es que es justo lo contrario – dijo con furia girándose y encontrándose sus ojos frente a frente, como la primera vez – Es que es justo lo contrario, es que quiero saber de ti, pero después de pensarte, viene el dolor, el dolor punzante en el pecho, viene del recuerdo doloroso de que no fue porque tú no quisiste que fuera…porque intenté luchar contra un fantasma y ser mejor que él, pero fallé.
-- Yo te quería, sólo quiero que sepas eso. No todo fue mentira. Te quería, Víctor. Siempre te querré. Pero tenía un compromiso, un matrimonio, una alianza…
--Nuria, tú marido estaba y está muerto. Yo estaba vivo y me dejaste por un muerto que ni siquiera en vida te trató bien
--Eso no cambiaba nada. De hecho lo empeoraba todo.
--Sí. Él era una víctima ¿verdad? ¿Qué culpa tenía él de haberse muerto? Pobrecillo… Está claro que tenía que haberme matado yo para haber sido digno de tu amor.
--No digas esas cosas
--Yo era el malo, te permitía ser feliz, sonreír de nuevo, te ofrecía una vida llena de felicidad… y mientras él, el pobre…, estaba muerto y a los muertos se les perdona todo.
Estaba oscuro y sólo sus voces y el eco rasgaban el silencio en un aparcamiento donde un centenar de coches yacían dormidos.
--A lo mejor era yo la que no te merecía – dijo rompiendo un breve silencio – a lo mejor sentía que eras demasiado bueno para mí, y que un día te darías cuenta y desaparecerías de mi vida.
--Ese día ha llegado, Nuria. Ahora ya sé que no merezco una persona que elija hacerme daño cuando hay otra opción. ¿Por qué siempre elegís hacerme daño?
--No sé qué te harían las demás, sólo sé que yo… sólo sé… -- titubeó -- que tú eres mi última posibilidad de ser feliz
--Quédate con tu muerto, Nuria. Quédate con tu cadáver, con tu montón de huesos, con tu pasado inerte, quédate con el recuerdo, y deja que los que estamos vivos podamos vivir.
--¿La quieres? ¿La quieres como me querías a mí? No puedo irme sin saberlo
Víctor se dio media vuelta, abrió la puerta de su coche y mientras entraba dijo lo único que podía decir.
--Soy un hombre de ciencia, Nuria. Soy un hombre de hechos. Debiste quitarte la alianza antes de venir. Sí, la quiero, aunque no como a ti, gracias a Dios.
Comentario:
se te ha olvidado mi cumpleaños.
Comentario:
El silencio es un error. Si tienes algo que decir, que decirle a alguien hazlo,¿Por qué?, porque el no hacerlo es una tortura a medio y largo plazo, porque para ti tienen sentido, porque el que no consigas lo que desees no le quita valor a tus palabras y porque en ocasiones hay que echarle un par de huevos que coño (en tu caso ovarios) y punto.
Un beso
Un beso
Comentario:
Cris, iba a dejar la historia aquí. Este era el final. Aunque se me olvidó inconscientemente ponerlo en el título. Algunos me han instado a hacer una última parte, pero tú eres la que me ha convencido de que tenga una entrega más. Sí, has sido tú, aunque sea sin saberlo.
Habrá una parte más...
Nena, que te quiero mogollón. Agárrate a ese amor, el mío y el de los demás que te quieren
Claro que SÉ lo que sientes, está debajo de mi piel. Dije muchísimas cosas, y aún se me quedaron tantas... Y ya no es el momento, por eso me condeno a mi misma al silencio. Sin embargo, a veces brotan y necesito decirlas, decír-se-las. No, no es el momento, pero ojalá pudiera meterlas en un sobre y enviarlas al pasado, donde aún tuvieran sentido.
Habrá una parte más...
Nena, que te quiero mogollón. Agárrate a ese amor, el mío y el de los demás que te quieren
Claro que SÉ lo que sientes, está debajo de mi piel. Dije muchísimas cosas, y aún se me quedaron tantas... Y ya no es el momento, por eso me condeno a mi misma al silencio. Sin embargo, a veces brotan y necesito decirlas, decír-se-las. No, no es el momento, pero ojalá pudiera meterlas en un sobre y enviarlas al pasado, donde aún tuvieran sentido.
Comentario:
Tengo amigos, buenos amigos (algunos de ellos los comparto contigo), que me quieren, que me cuidan. Me conocen bien y pueden llegar a imaginar cómo me siento.
Pero tú, sólo tú, cuando me dices "Lo sé", no me das a entender que me comprendes, sino que sientes o has sentido lo mismo.
Estoy rota. Perdida.
Ojalá algún día, aunque sea remoto, pueda decirle "...pero no como a ti, gracias a Dios."
Un beso grande.
Pero tú, sólo tú, cuando me dices "Lo sé", no me das a entender que me comprendes, sino que sientes o has sentido lo mismo.
Estoy rota. Perdida.
Ojalá algún día, aunque sea remoto, pueda decirle "...pero no como a ti, gracias a Dios."
Un beso grande.
Comentario:
¿Quién será capaz de cazarte a ti, soltera de oro...?
Comentario:
creo que estoy perdida mi niña...
Comentario:
Esta historia no tiene final.
Y sí. Estamos locos.
Y sí. Estamos locos.
Comentario:
¿Este es el final? No jorobes...
Comentario:
¿tú crees que la magia consiste en ser capaz de desafiar las leyes de la física?
Comentario:
Hoy triplico la dosis de Sumial...
Te quiero, pequeña.
Te quiero, pequeña.





