ELEGIR TU CIELO (Última parte de "Elegir tu infierno")
Y a pesar de todo, hubo una época en la que fuimos felices…
Víctor viaja en el tiempo
Víctor ahora tiene 9 años
--Abuelo, tengo miedo a la muerte
--Uy, mal asunto, de eso nadie se escapa – el abuelo ya está muerto, aunque sea un anacronismo decirlo.
--¿Dónde vamos cuando morimos, abuelo?
--Al cielo
--¿Los buenos y los malos?
--Yo creo que sí. Al morir todos nos hacemos igual de buenos y de malos, porque nos hacemos igual de inteligentes y de guapos – el abuelo ríe aunque Víctor no lo entiende porque está pensando en otras cosas
--¿Los indios van al cieo?
--Sí
--¿Los vikingos han ido al cielo?
--Sí
--¿Los hombres prehistóricos fueron al cielo?
--También.
--¿Y mis hamsters?
--Pues esos no lo sé, ya te lo diré cuando suba.
--Abuelo…¡no cabemos todos!
--Sí cabemos, el cielo es infinito.
--No sé lo que es infinito.
--Piensa que corres por un camino muy grande
--¿Igual que esta cuesta? – es de noche y el abuelo y Víctor pasean por la “cuesta del pueblo”, no hay mucho mejor qué hacer.
--Igual. Y cuando llegas a lo que es el final, hay otro camino igual de largo, y cuando llegas a lo último que veías, vuelves a ver otro camino que empieza y así siempre.
--Ahh y… ¿siempre va a haber seres humanos?
--Supongo que no, todo lo que nace muere
--¿Entonces por qué el cielo es infinito? Bastaría con que hubiese una casa por persona y como no somos infinitos, no habrá casas infinitas, sólo un número muy muy grande.
-- Joder listillo…
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Víctor ahora tiene un año menos que en su último encuentro con Nuria. Es el momento de su entrevista para la beca de investigación.
--Cuénteme su día ideal – le espeta al Dra. Allbright, que cierra así una entrevista donde ya se ha revisado someramente el currículum del, todavía, aspirante.
-- Pues… -- Víctor no esperaba un tipo de pregunta así y para contestar, vuelve al pasado del pasado – He dormido ocho horas seguidas, al menos, y me levanto descansado, da igual si hace sol o está nublado, las dos cosas me gustan. Voy a una exposición al planetario con alguien que me hace reír y qué disfruta de lo que yo disfruto. Aprendo algo nuevo, que se asienta sobre algo que ya sabía y me siento aún más apasionado. Miro a una cúpula de estrellas y pienso que han estado ahí miles de años, que otros seres humanos las han mirado y que ahora mismo las están mirando. Me siento parte de ellas y me mareo pensando en la infinitud del universo del que me siento parte. Me asomo a un mirador y leo algo que me gusta para unos oídos atentos, que me contestan con otra lectura. Tomo algo caliente, me fumo un cigarro, hablo de todo lo que he pensado, pequeño y grande. Descanso en un sofá, bajo el calor de una manta y veo una película, o un documental, o una ópera o un partido, da igual, hasta que me quedo dormido. Esos son… esos serían mis días perfectos – Y se calla que piensa en Nuria, entre sus brazos, bajo la misma manta, con sus dedos con sus dedos entrelazados, la suavidad de su piel y sus caricias, sus besos nunca saciantes, ni saciados, y cómo la televisión se convierte en una voz lejana, banda sonora de una noche de pasión y abrazos. Sabe que Nuria le está esperando, cocinando, con un montón de libros sobre la mesa y un dvd preparado. Hubo un tiempo en que fueron felices.
-- La entrevista ha terminado. Gracias.
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Víctor vuelve de su viaje en el tiempo.
Hubo una época en que fuimos felices en esta vida – piensa -- ¿Dónde fueron esos momentos? Quizás los repetimos vida tras vida. Pero ¿qué pasaría si en esta hubiéramos fallado? – se atormenta -- ¿Se puede ir contra el destino? Y… si se puede ¿qué consecuencias sufrimos? – acaba por cuestionarse, temiendo que sabe la respuesta.
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--Abuelo ¿no será que subimos al cielo y después bajamos? ¿No será que hay dos escaleras? ¿No será que somos siempre los mismos, qué nos reciclamos?
--Más vale que no, Víctor, estaríamos condenados.
Víctor viaja en el tiempo
Víctor ahora tiene 9 años
--Abuelo, tengo miedo a la muerte
--Uy, mal asunto, de eso nadie se escapa – el abuelo ya está muerto, aunque sea un anacronismo decirlo.
--¿Dónde vamos cuando morimos, abuelo?
--Al cielo
--¿Los buenos y los malos?
--Yo creo que sí. Al morir todos nos hacemos igual de buenos y de malos, porque nos hacemos igual de inteligentes y de guapos – el abuelo ríe aunque Víctor no lo entiende porque está pensando en otras cosas
--¿Los indios van al cieo?
--Sí
--¿Los vikingos han ido al cielo?
--Sí
--¿Los hombres prehistóricos fueron al cielo?
--También.
--¿Y mis hamsters?
--Pues esos no lo sé, ya te lo diré cuando suba.
--Abuelo…¡no cabemos todos!
--Sí cabemos, el cielo es infinito.
--No sé lo que es infinito.
--Piensa que corres por un camino muy grande
--¿Igual que esta cuesta? – es de noche y el abuelo y Víctor pasean por la “cuesta del pueblo”, no hay mucho mejor qué hacer.
--Igual. Y cuando llegas a lo que es el final, hay otro camino igual de largo, y cuando llegas a lo último que veías, vuelves a ver otro camino que empieza y así siempre.
--Ahh y… ¿siempre va a haber seres humanos?
--Supongo que no, todo lo que nace muere
--¿Entonces por qué el cielo es infinito? Bastaría con que hubiese una casa por persona y como no somos infinitos, no habrá casas infinitas, sólo un número muy muy grande.
-- Joder listillo…
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Víctor ahora tiene un año menos que en su último encuentro con Nuria. Es el momento de su entrevista para la beca de investigación.
--Cuénteme su día ideal – le espeta al Dra. Allbright, que cierra así una entrevista donde ya se ha revisado someramente el currículum del, todavía, aspirante.
-- Pues… -- Víctor no esperaba un tipo de pregunta así y para contestar, vuelve al pasado del pasado – He dormido ocho horas seguidas, al menos, y me levanto descansado, da igual si hace sol o está nublado, las dos cosas me gustan. Voy a una exposición al planetario con alguien que me hace reír y qué disfruta de lo que yo disfruto. Aprendo algo nuevo, que se asienta sobre algo que ya sabía y me siento aún más apasionado. Miro a una cúpula de estrellas y pienso que han estado ahí miles de años, que otros seres humanos las han mirado y que ahora mismo las están mirando. Me siento parte de ellas y me mareo pensando en la infinitud del universo del que me siento parte. Me asomo a un mirador y leo algo que me gusta para unos oídos atentos, que me contestan con otra lectura. Tomo algo caliente, me fumo un cigarro, hablo de todo lo que he pensado, pequeño y grande. Descanso en un sofá, bajo el calor de una manta y veo una película, o un documental, o una ópera o un partido, da igual, hasta que me quedo dormido. Esos son… esos serían mis días perfectos – Y se calla que piensa en Nuria, entre sus brazos, bajo la misma manta, con sus dedos con sus dedos entrelazados, la suavidad de su piel y sus caricias, sus besos nunca saciantes, ni saciados, y cómo la televisión se convierte en una voz lejana, banda sonora de una noche de pasión y abrazos. Sabe que Nuria le está esperando, cocinando, con un montón de libros sobre la mesa y un dvd preparado. Hubo un tiempo en que fueron felices.
-- La entrevista ha terminado. Gracias.
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Víctor vuelve de su viaje en el tiempo.
Hubo una época en que fuimos felices en esta vida – piensa -- ¿Dónde fueron esos momentos? Quizás los repetimos vida tras vida. Pero ¿qué pasaría si en esta hubiéramos fallado? – se atormenta -- ¿Se puede ir contra el destino? Y… si se puede ¿qué consecuencias sufrimos? – acaba por cuestionarse, temiendo que sabe la respuesta.
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--Abuelo ¿no será que subimos al cielo y después bajamos? ¿No será que hay dos escaleras? ¿No será que somos siempre los mismos, qué nos reciclamos?
--Más vale que no, Víctor, estaríamos condenados.
Comentario:
Sí, Cris. Es eso. No hay ira. En todo caso, melancolía.
LLorar no es malo, pero recuerda... ¡de pie!
Caperu, se te echaba de menos, aunque ya sabes que te sigo.
Soul, ya te lo he dicho, pero te lo recuerdo. Yo me voy, pero siempre vuelvo.
Estamos locos? Parece que más de los que piensas y pienso... pueden entender lo que escribo.
Un beso a todos
LLorar no es malo, pero recuerda... ¡de pie!
Caperu, se te echaba de menos, aunque ya sabes que te sigo.
Soul, ya te lo he dicho, pero te lo recuerdo. Yo me voy, pero siempre vuelvo.
Estamos locos? Parece que más de los que piensas y pienso... pueden entender lo que escribo.
Un beso a todos
Comentario:
Me niego a reconocer una eterna condena... (No digo si creo o no que la haya, ya no sé que pensar... pero me da igual, me niego a reconocerla).
Me has hecho llorar. Mucho. Con esa tristeza que sólo tú entiendes. Ya sin rabia, pero tan, tan melancólica...
Me has hecho llorar. Mucho. Con esa tristeza que sólo tú entiendes. Ya sin rabia, pero tan, tan melancólica...
Comentario:
"Y detrás de un juego de palabras, algo que intenta ser una verdad. ¿Juegas?"
Sí, juego. Aunque sin enterarme de nada. Empiezo a no creer en la verdad.
un beso.
Sí, juego. Aunque sin enterarme de nada. Empiezo a no creer en la verdad.
un beso.
Comentario:
Yo no se si lo he entendido como se pretende, pero por ahora mi comentario es este.
No creo en un destino infinitamente repetido, o mejor no quiero creerlo, por la simple razón de que prefiero un sin-destino infinitamente repetido, y tener la oportunidad de poder demostrar que no se repetirán los errores, la oportunidad de ganarnos esa escalera de subida y no de bajada.
Por otro lado en un universo como este es relativamente absurdo una condena así. Nada puede ser cíclico ni repetido. Si, cierto es que el universo se contrae y se expande, pero no será eternamente. Tiene razón el abuelo de Víctor, todo lo que nace muere, todo al fin y al cabo termina haciéndose polvo.
Me queda la satisfacción de saber que al morir y ser finalmente polvo, el siguiente big-bang me mandara a formar parte de una nebulosa, pues eso son y eso somos, polvo. ( y también gas, pero es que si lo pongo quedaría mal)
Gracias por volver.
No creo en un destino infinitamente repetido, o mejor no quiero creerlo, por la simple razón de que prefiero un sin-destino infinitamente repetido, y tener la oportunidad de poder demostrar que no se repetirán los errores, la oportunidad de ganarnos esa escalera de subida y no de bajada.
Por otro lado en un universo como este es relativamente absurdo una condena así. Nada puede ser cíclico ni repetido. Si, cierto es que el universo se contrae y se expande, pero no será eternamente. Tiene razón el abuelo de Víctor, todo lo que nace muere, todo al fin y al cabo termina haciéndose polvo.
Me queda la satisfacción de saber que al morir y ser finalmente polvo, el siguiente big-bang me mandara a formar parte de una nebulosa, pues eso son y eso somos, polvo. ( y también gas, pero es que si lo pongo quedaría mal)
Gracias por volver.
Comentario:
creo que nos has dejado sin palabras, y eso q tu de eso tienes unas cuantas. creo que pocos entienden lo que escribes, no?





