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Los ángeles no dejan de llorar
La realidad es bruta y la vida PUTA. Crónicas de vidas ansiosas.
Acerca de
¿Llorar? ¡Sí, pero de pie y trabajando! --Alejandro Casona --
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EL AMOR DEL MARINERO
Ha habido marejada, y a la orilla han llegado restos de un naufragio mar adentro.

La tengo y no la tengo. Soy un hombre por ella, con ella y sin ella. Porque me ha enseñado a sentir, a llorar, a dolerme, a equivocarme, a amar. Los hombres no lloramos excepto cuando lloramos. A veces con lágrimas, a veces con miradas. El problema es que me he dejado las gafas de sol en una casa, junto a un trozo de mi piel y un trozo de hielo. Tendré que volver para recuperarlas.

Como perdí mis gafas, el sol me iluminó, pero también me cegó e hizo que me perdiera en una maraña. Lo que el sol cegó, la noche lo curó, con el brillo de una luna llena adelantada.
Lo curó a base de hacerte lo que pedías a gritos después de tanto daño y gritos de auxilio. Te llevé con mi frente pegada a la tuya a la cama. En un instante tu ropa había desaparecido y yo rápidamente me deshice de la mía. Te besé como reclamabas, te introduje aire para que por fin respiraras, ¡vive!. Mis manos se entrelazaron con las tuyas en un baile al son de tus suspiros. La pasión de mis ojos se reflejaba en los tuyos, que los míos a su vez reflejaban. Entre tus piernas lágrimas, entre las mías tu alma.

Me repetías que lo sentías, te disculpabas a la vez que me implorabas que por favor no parara. Fusión, comunión, el cuerpo tras el alma. “Lléname de ti, más dentro, mar adentro, haz que duela como te dolió a ti, perdóname pero no te vayas”.Tus piernas rodeaban mi cintura, respiraba tu olor de tu cuello y mi mano te sostenía por la espalda. Con la otra agarraba las sábanas, cogía impulso de ellas y de la marejada, esa marejada que arrastraba restos de un naufragio antiguo.

Cambio de ritmo. Cambio de tiempo. Despacio. Ahora despacio. “Hazme sentir lento, cómo poco a poco me rozas por dentro. Déjame, déjame a mi, estate quieto, siente como elijo llenarme con tu cuerpo” Y, así, poco a poco, veía como tú misma marcabas, llenabas tu piel, tu boca, conmigo.

Gritabas y yo gritaba. Y por fin los restos del naufragio se retiran. La marea los arrastra… otra vez… mar adentro, en la orilla queda un mar en calma. Me desplomo sobre ti y te susurro tu nombre al oído, tú susurras al mío. Se acabó. Fin de la confusión. Toda ella descansa sobre tu cuerpo. Ya puedo seguir mi camino. Ya estoy en paz.
 
Comentario:
El horizonte es tu cuerpo,
el horizonte es mi alma.
Llego a tu fin: más arena.
Llegas a mi fin: más agua.

J.R. Jiménez
 
Comentario:
La tengo y no la tengo. Un breve espacio, un abismo de tiempo que parece ayer. Dos almas. Una noche...el deseo se extiende como maquillaje por la piel. El amor resurge a borbotones como la sangre en una herida abierta. Vuelvo a darme cuenta de que la ausencia quema y el ansia ahoga. Al final espera la calma...
No