El muerto de tu armario
Le miro y yo no veo sus ojos preciosos. Yo veo la traición, pero he de morderme la lengua porque es la misma traición del cuerpo que produce mi sombra. Quizás por eso yo no lo veo hermoso, ni inteligente, ni agradable ni misterioso. Quizás por eso yo lo veo turbio, tonto, desagradable y traidor. Aún así..una fuerza me atrae hacia él, una fuerza de gravedad que me indigna aún más si cabe. Algo me dice que tengo que quererle, porque de no ser así, la única acción coherente sería la de odiarme.
¿Por qué le niego la posibilidad de expiarse? Quizás porque me he creído todos esos cuentos morales de que para obtener perdón, hay que confesar la culpa.
Por mi culpa, por mi culpa... y también por tu gran culpa..Apenas me conoces y ya cargo con ella, como si no tuviera suficiente con la mía..Pero es que es la única acción coherente para no odiarme
¿Por qué le niego la posibilidad de expiarse? Quizás porque me he creído todos esos cuentos morales de que para obtener perdón, hay que confesar la culpa.
Por mi culpa, por mi culpa... y también por tu gran culpa..Apenas me conoces y ya cargo con ella, como si no tuviera suficiente con la mía..Pero es que es la única acción coherente para no odiarme