Dilige, et quod vis fac
Querido amor,
Somos dos personas atormentadas, que no son lo que parecen, que no son lo que quieren ser. En lucha continua consigo mismas. No te pongas en medio en el fragor de la batalla, que la sangre salpica y las lanzas en forma de palabras afiladas rasgan las almas.
Querido amor,
En filosofía, “definir” consiste en traducir una cosa a términos lo más sencillos posibles, hasta que se llegua al átomo que es imposible seguir dividiendo en objetos más sencillos.
Querido amor,
Tú y yo somos dos personas que se quieren. No hay definición más sencilla.
“Ama y haz lo que quieras” – decía Agustín de Tarraste (San Agustín). Si te callas, hazlo por amor; si gritas, también hazlo por amor; si corriges, también por amor; si te abstienes, por amor; si dañas, por amor; si perdonas, por amor. Que la raíz del amor esté dentro de ti y nada podrá salir sino lo que es bueno.
No hay deuda o culpa que te una a otro ser humano si os amáis. Porque si amas estás haciendo lo único que has de hacer con tu vida. Porque si él siente que le amas, sobrarán explicaciones, como el que tropieza y sigue andando y no se queda mirando a la piedra que le hizo tropezar. Porque el amor es humano y está preñado de equívocos y confusiones, de heridas y remiendos, de lágrimas y rabia.
¡Qué corta es la vida, sobre todo si no la vives porque te pierdes pensando en el mañana!
Querido amor,
El último mañana es la muerte.
No pienses en el mañana antes de que llegue.
O piensa en un mañana sin besos.
Somos dos personas atormentadas, que no son lo que parecen, que no son lo que quieren ser. En lucha continua consigo mismas. No te pongas en medio en el fragor de la batalla, que la sangre salpica y las lanzas en forma de palabras afiladas rasgan las almas.
Querido amor,
En filosofía, “definir” consiste en traducir una cosa a términos lo más sencillos posibles, hasta que se llegua al átomo que es imposible seguir dividiendo en objetos más sencillos.
Querido amor,
Tú y yo somos dos personas que se quieren. No hay definición más sencilla.
“Ama y haz lo que quieras” – decía Agustín de Tarraste (San Agustín). Si te callas, hazlo por amor; si gritas, también hazlo por amor; si corriges, también por amor; si te abstienes, por amor; si dañas, por amor; si perdonas, por amor. Que la raíz del amor esté dentro de ti y nada podrá salir sino lo que es bueno.
No hay deuda o culpa que te una a otro ser humano si os amáis. Porque si amas estás haciendo lo único que has de hacer con tu vida. Porque si él siente que le amas, sobrarán explicaciones, como el que tropieza y sigue andando y no se queda mirando a la piedra que le hizo tropezar. Porque el amor es humano y está preñado de equívocos y confusiones, de heridas y remiendos, de lágrimas y rabia.
¡Qué corta es la vida, sobre todo si no la vives porque te pierdes pensando en el mañana!
Querido amor,
El último mañana es la muerte.
No pienses en el mañana antes de que llegue.
O piensa en un mañana sin besos.
Comentario:
Con decir "te quiero" acabas antes.
T'estimo x)
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