Necedad
No se si lo que me recorre los huesos es frío o calor. Me abandono a la alegría hasta que me detienen tus lamentos callados, esos que siento cuando no dices nada. No eres de los que lloran en voz alta y eso me preocupa más.
Qué necio sonreír con los mismos labios que te han besado.
Qué necio sonreír con los mismos labios que te han besado.





