Remitente
Como no podía decir nada, me dediqué a preñar los silencios que nos separaban. Los rellené de emociones y sentimientos esperando que tú te dieras cuenta. Se me olvidó que cuando se construye un silencio, hay que ponerle remitente.
Seguimos de viaje
Seguimos de viaje
Comentario:
Cuando se construye un silencio, hay que ponerle una ventana. Y buscarle uns sol.





