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Los ángeles no dejan de llorar
La realidad es bruta y la vida PUTA. Crónicas de vidas ansiosas.
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¿Llorar? ¡Sí, pero de pie y trabajando! --Alejandro Casona --
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Brava
Érase una vez un lobo y una oveja que se enamoraron.

La vida los trataba con benevolencia, felices del curso de sus decisiones. No obstante, en ocasiones, cuando el lobo pacía con sus amigos lobos, sentía la necesidad de contar que una vez mordió a la oveja, para que su orgullo siguiera intacto, demostrando que, aunque enamorado de oveja, era lobo y aun conservaba su bravía.

La oveja, sin embargo, ocultaba al resto de ovejas que una vez el lobo la había mordido, y tan bien lo ocultaba que a sus ojos aparecía como un recuerdo difuso que se dispersaba como la niebla ante el sol.

Pero entonces, el lobo llamaba a la puerta con sus amigos, y la oveja veía como miraban entre sus lanas donde guardaba la cicatriz, cicatriz ahora herida, que volvía de nuevo a sangrar.

-Pobrecita...qué tonta - se oían los pensamientos de los lobos si uno estaba lo suficientemente en silencio

No