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Los ángeles no dejan de llorar
La realidad es bruta y la vida PUTA. Crónicas de vidas ansiosas.
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¿Llorar? ¡Sí, pero de pie y trabajando! --Alejandro Casona --
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Brava II
Nuestra oveja enamorada del lobo, había sido lobo en otras ocasiones. Jugaban a intercambiarse las pieles según tuvieran ganas, por eso estaban colgadas del perchero al lado de la puerta. Porque entre los blancos y los negros hay una gran variedad de grises.

La oveja había estado enamorada de otras ovejas, de lobos, del perro pastor y del pastor, si me apuran. Por eso cuando aventuraba que pensaban de ella que era tonta o víctima, ella sonreía entre sus lanas convencida de ser más lista y más experimentada de lo que la suponían.

Entre el pelaje sombrío del disfraz de su lobo, ella había visto dos ojillos negros y exultantes de bondad. Claro está que con el disfraz iban las garras y que al jugar uno podía herir al otro de vez en cuando, dependiendo de quien lo llevara puesto. Sin embargo, las heriditas hechas desde la inocencia siempre son más fáciles de curar.

El problema de la oveja es que tenía algo que se llamaba Amor Propio. Era una vocecilla que le susurraba que ante llos ojos de los demás había que esconder las heridas. Que había que aparentar ser un ser infranqueable sin fisuras. Era lo que le habían enseñado. Que la sensibilidad es debilidad.

El lobo calló y la oveja se encogió de patas.
 
Comentario:
¿La oveja tiene nombre y apellidos?. Jejeje.
Ya veo que sigues viva y dando que hablar....Besos
No