ELEGIR TU INFIERNO
Víctor trabajaba en el departamento de Física de la universidad más grande de Europa, que aunque parezca imposible, está en España. Durante sus estudios hizo diversos proyectos que gustaron y enlazando uno con otro se vio formando parte del equipo que le había estado formando durante esos años. La profesora Wright era su ídolo. Americana de origen, residía en España y hablaba un castellano casi perfecto, con un acento, eso sí, que desvelaba su procedencia.
Madelaine Wright había pasado los cincuenta años, aunque su piel aterciopelada luchaba duramente para ocultarlo. Tenía unos enormes ojos azul oscuros, siempre perfilados con un color negro que le daba un aspecto especialmente exótico acompañado de su pelo rubio cano.
Víctor que no llegaba a la treintena, se embelesaba escuchándola hablar de las posibilidades de la física cuántica, de los átomos, de la materia y del vacío del universo.
-- Los átomos son vacío, son tendencias. Toda una vida es un vacío, indeterminación pura y ¿sabes lo que es la indeterminación pura, Victor?
-- Libertad...
-- Sí. Es libertad – y tras una pausa continuó -- Las tendencias se fijan cuando las fijamos con la mirada… ¿Dónde habré puesto mis notas? Aquí. Cuando el cerebro humano no está procesando la realidad concreta. Es decir, cuando no estás mirando lo único que existen son ondas de posibilidad. Cuando miras, fijas las ondas convirtiéndolas en partículas.
-- Mirar es escoger.
-- ¿Cómo? – preguntó la profesora
-- Cuando miras el cerebro fija tendencias, escoge la forma de fijar y entender la realidad. En cada mirada hay elección. Mirar es escoger.
--Brillante, Victor, brillante. Pero no es suficiente. ¿Qué vas a hacer con la física cuántica?
Y mientras Victor miraba a la señora Wright, notaba que ella le trataba como un hijo, y él se sentía Edipo, porque su fascinación iba hasta tal punto que su cuerpo reaccionaba con una erección con cada uno de los desafíos que ella le lanzaba.
Esa tarde había quedado con Nuria. Él sabía a lo que venía. Venía a fijar una tendencia, venía a poner fin a su historia de amor.
--Lo siento, Víctor – dijo ella – mirándole a los ojos.
En ese instante, recordó que cuando era pequeño le preguntó a su padre cómo se pegaba un buen puñetazo a un niño que siempre le andaba pegando. Su padre se arrodilló a su altura y le dijo: “Apunta hijo, aquí, a los ojos. ¿Y ahora? – preguntó el niño – Ahora baja el puño y dile la verdad, eso duele más que cualquier otra cosa, sobre todo cuando se hace mirando a los ojos.”
-- Mírame a los ojos y dime que no me quieres
-- No puedo hacer eso, yo sí te quiero pero no puedo. No puedo dar marcha atrás, enfrentarme a otro fracaso, a otro paso hacia atrás. Simplemente no puedo
Él retrocedió unos pasos y miró a su alrededor. Era un aparcamiento gris, le llevaría tan sólo unos segundos calcular cuántos coches había aparcados y con un cálculo estadístico podía hacer incluso una aproximación de la media de años que tenían y del tanto por ciento por colores.
-- Me asusta tu mirada, ¿qué vas a hacer? – repuso ella, sin duda asustada porque sabía que Víctor podía enfrentarse a los enigmas del universo, pero no podía enfrentarse a sus sentimientos.
-- Voy a elegir, como tú ya has elegido tu propio infierno.
Y se dio media vuelta. Y dejó de ver a Nuria sabiendo que así la convertía en una tendencia y estaba creando multitud de mundos paralelos, esperando que uno de ellos o varios cumplieran con el devenir universal. Y sintió en la nuca el movimiento, como si le clavara una mirada o mil, sintió las ondas de posibilidad libres, absolutamente libres.
-- ¿No vas a mirarme?
-- No
Madelaine Wright había pasado los cincuenta años, aunque su piel aterciopelada luchaba duramente para ocultarlo. Tenía unos enormes ojos azul oscuros, siempre perfilados con un color negro que le daba un aspecto especialmente exótico acompañado de su pelo rubio cano.
Víctor que no llegaba a la treintena, se embelesaba escuchándola hablar de las posibilidades de la física cuántica, de los átomos, de la materia y del vacío del universo.
-- Los átomos son vacío, son tendencias. Toda una vida es un vacío, indeterminación pura y ¿sabes lo que es la indeterminación pura, Victor?
-- Libertad...
-- Sí. Es libertad – y tras una pausa continuó -- Las tendencias se fijan cuando las fijamos con la mirada… ¿Dónde habré puesto mis notas? Aquí. Cuando el cerebro humano no está procesando la realidad concreta. Es decir, cuando no estás mirando lo único que existen son ondas de posibilidad. Cuando miras, fijas las ondas convirtiéndolas en partículas.
-- Mirar es escoger.
-- ¿Cómo? – preguntó la profesora
-- Cuando miras el cerebro fija tendencias, escoge la forma de fijar y entender la realidad. En cada mirada hay elección. Mirar es escoger.
--Brillante, Victor, brillante. Pero no es suficiente. ¿Qué vas a hacer con la física cuántica?
Y mientras Victor miraba a la señora Wright, notaba que ella le trataba como un hijo, y él se sentía Edipo, porque su fascinación iba hasta tal punto que su cuerpo reaccionaba con una erección con cada uno de los desafíos que ella le lanzaba.
Esa tarde había quedado con Nuria. Él sabía a lo que venía. Venía a fijar una tendencia, venía a poner fin a su historia de amor.
--Lo siento, Víctor – dijo ella – mirándole a los ojos.
En ese instante, recordó que cuando era pequeño le preguntó a su padre cómo se pegaba un buen puñetazo a un niño que siempre le andaba pegando. Su padre se arrodilló a su altura y le dijo: “Apunta hijo, aquí, a los ojos. ¿Y ahora? – preguntó el niño – Ahora baja el puño y dile la verdad, eso duele más que cualquier otra cosa, sobre todo cuando se hace mirando a los ojos.”
-- Mírame a los ojos y dime que no me quieres
-- No puedo hacer eso, yo sí te quiero pero no puedo. No puedo dar marcha atrás, enfrentarme a otro fracaso, a otro paso hacia atrás. Simplemente no puedo
Él retrocedió unos pasos y miró a su alrededor. Era un aparcamiento gris, le llevaría tan sólo unos segundos calcular cuántos coches había aparcados y con un cálculo estadístico podía hacer incluso una aproximación de la media de años que tenían y del tanto por ciento por colores.
-- Me asusta tu mirada, ¿qué vas a hacer? – repuso ella, sin duda asustada porque sabía que Víctor podía enfrentarse a los enigmas del universo, pero no podía enfrentarse a sus sentimientos.
-- Voy a elegir, como tú ya has elegido tu propio infierno.
Y se dio media vuelta. Y dejó de ver a Nuria sabiendo que así la convertía en una tendencia y estaba creando multitud de mundos paralelos, esperando que uno de ellos o varios cumplieran con el devenir universal. Y sintió en la nuca el movimiento, como si le clavara una mirada o mil, sintió las ondas de posibilidad libres, absolutamente libres.
-- ¿No vas a mirarme?
-- No
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siempre me gusto tu amplitud de miras.................llegaras lejos, quiza sola o no correspondida como debes, pero no tu sigue tu vuelo, siempre se encuentra a gente volando en paralelo
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Como es que ahora te ha dado por la fisica?? no era tu campo... ejem mejor no sigo. jeje
ultimamente vivo acelerada y machacada, apenas sin tiempo.
en cuanto tenga un ratito me siento contigo y la fisica cuantica.
muchos besos.
ultimamente vivo acelerada y machacada, apenas sin tiempo.
en cuanto tenga un ratito me siento contigo y la fisica cuantica.
muchos besos.
Comentario:
JAJAJAJAJAJA. Ya veo que sigues fijando o determinandonos a los que no compartimos tú idea, ayer nos tachastes de mentes poco abiertas y aquí de despistados. Bonita forma de fijarte a tí misma dentro de tu propia reflexión. Ya he leido el relato completo, y mantengo mi postura de disconformidad, y de que ambas actitudes son totalmente cobardes............podría seguir hurgando por ahí, pero prefiero, si me lo permites recordar una vieja cita; "o nacemos y morimos por accidente, o nacemos y morimos de acuerdo a un plan", y sólo un loco envidiaría conocer la respuesta a semejante secreto. Ya conoces mi forma de pensar :P
Ciao, besos
Ciao, besos
Comentario:
Qué me gusta a mí esa idea de que mirar es escoger... y qué me gusta la idea de mundos paralelos que se forman por decenas... Cómo me abres la mente, pequeña gran mujer!
Me gusta este nuevo estilo... que viva la física cuántica!
Mmmmmmuaks
PD: sobre todo... qué me gusta a mí que me hagas sonreír con sólo darme un abrazo y cinco besos apretaos en la frente... si es que te quiero, joder
Me gusta este nuevo estilo... que viva la física cuántica!
Mmmmmmuaks
PD: sobre todo... qué me gusta a mí que me hagas sonreír con sólo darme un abrazo y cinco besos apretaos en la frente... si es que te quiero, joder
Comentario:
si mirar es fijar tendencias, segun tu.
Observar deberia ser, determinar esa tendencia y darle un lugar propio en el espacio.
Me rayo..ajajaj
Observar deberia ser, determinar esa tendencia y darle un lugar propio en el espacio.
Me rayo..ajajaj
Comentario:
no creo que te entienda mucho, pero lo intento.
Oye, no hay novedad y llevo estudiando desde las 8 de la mañana, ya toca relajarme no? y desvariar. ya que no puedo emborracharme, me bebo mis fantasias y me lo monto solita. Besos, angel.
Oye, no hay novedad y llevo estudiando desde las 8 de la mañana, ya toca relajarme no? y desvariar. ya que no puedo emborracharme, me bebo mis fantasias y me lo monto solita. Besos, angel.
Comentario:
Guauuuuu, no sólo eres la primera en comentarme, sino que también eres la primera que lo entiendes, que hay mucho despistado por ahí y yo que tampoco soy fácil... Pero nunca dije que lo fuera..
Observar debe ser marcarse el camino... por lo menos
Observar debe ser marcarse el camino... por lo menos
Comentario:
¡PLAS,PLAS,PLAS!. Bueno!!!!.
Si mirar es escoger y fijar tendencias. Observar?
Si mirar es escoger y fijar tendencias. Observar?