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Acerca de
Me siento partícula, sólo eso
Sindicación
 
Pero antes de irme...
...hablemos de la fantasía, esa acrobacia que hacen juntos el corazón y la cabeza, y que no sé por qué razón, siempre empieza en tu boca o en la mía.

Ladran perros de colores, zumban monótonas las abejas, pasan molestando los distintos alaridos nocturnos, y yo no digo nada, pero la fantasía de que te sientes a mi lado y me enseñes tu primavera, me arranca el silencio del pecho, y la noche a partir de entonces es otra fantasía que no esperábamos, es una enorme pizarra negra donde escribir con tiza nuestro deseo. Luego el sol rompe de nuevo el cielo y la fantasía cambia otra vez su disfraz, entonces es un reloj de arena vaciándose, en el que se depositan junto a las mías todas las palabras que escribiste, para poder volver a usarlas en otra ocasión.

Me gusta que te quedes a mi lado porque es el único momento en que te recibo sincero, pero si te alejas, al menos me queda la fantasía de tus labios enmarcando una vocal, una palabra o, mejor aún, una sonrisa.
 
Fuera de servicio
Tengo vacaciones y me voy a la sierra, como mínimo una semana; echaré de menos este espacio, pero seguro que vuelvo con un montón de apuntes sobre otro montón de cosas. No llevo impermeable, así que me pienso empapar de todo.
Hasta pronto
 
La oscuridad, en el espejo, devuelve un reflejo de luz


He abandonado mis pasos donde hace tiempo sembré mis huellas, en la senda que lleva a tu casa. Allí llamé tantas veces a la puerta que todavía hoy se escuchan en mi pecho, donde debería bailar mi corazón, los profundos latidos de la aldaba. Ya no puedo seguir tu camino empedrado de ausencias.

Ya no tengo cabida para ninguna de tus razones y tampoco me puedes volver a arrebatar las mías, porque detrás de las últimas palabras que se acercaron a tu nombre, se escaparon el valor y la abundancia del amor que me colmaba. No lo siento por los adornos que puse en tu conciencia, que tanto empeño puse en alcanzar, lo siento por el tiempo innecesario que pasé en apaciguar la mía, porque ahora sé que hubiera sido más fácil sobrevivir a la catástrofe de haberte perdido.

Ahora cierro los ojos de la ilusión para abrir las ventanas del mundo, por las que seguro intentarán entrar miles de excusas para seguir amándote, pero bajaré las persianas, porque ahora sé que la luz te molesta, y ahora sé que yo soy luz.
 
Sssssss...
 
Con la música a otra parte
La música entró por el balcón porque yo dejé la puerta abierta, para que el sueño me abandonara sin explicaciones, tal como vino a media tarde. En un rincón del sofá dormía también un cojín de raso, siempre olvidado por tener las mejillas frías. En el otro extremo, mi cuerpo era un hospital (la soledad siempre requiere cuidados intensivos). Desde una silla, mi gato soportaba el aburrimiento y asistía resignado a esta especie de intermedio en la función, lanzando pequeños destellos con esos ojillos suyos de farolillo chino.

La música entró atravesando los visillos, la luz era una nota más, la brisa un conocido silencio en el pentagrama. El libro que me acompañaba sacudía sus páginas como campanillas asustadas. Lo había dejado en el suelo, abierto por la página 223, donde Rosa encuentra por fin una foto de su madre, a la que se supone que nunca conoció, y que resultó ser esa señora que una vez dejó pétalos de rosa en su ventana. Yo ya lo sabía, lo intuía desde el capítulo cinco, cuando describe cómo a la señora le temblaban las rosas, los pétalos o las manos, es lo mismo...

La música se agazapó en un rincón para no hacer ruido, pero evidentemente no lo consiguió. Una flauta juguetona y dos inquietos violines iniciaron la obertura haciéndome cosquillas en los pies. Los sentí como besos en las yemas de los dedos y, sin abrir los ojos, les dediqué un breve balanceo. Les siguió un piano que jugó a no tener teclas propias e insistió en hacer sonar las mías, concentrando todas las notas en una. Pulsaba una y otra vez la tecla circular. Cada vez sonaba más fuerte y yo lo sentía como un abrazo en espiral desde dentro. De vez en cuando unos platillos rompían la melodía, y yo lo interpreté como una promesa de horas de emoción. Se unieron el resto de instrumentos a esta sinfonía personal, ninguno de ellos perdía el compás, los susurros eran música y yo los canté como únicamente sé hacerlo: con pasión. Y todo acabó como empezó, sin avisar, pero dejando en el ambiente un halo de ternura que me acompañó toda la tarde, como una corona de besos musicales...
 
El hacedor de sueños
Los sueños son páginas desplegables en el libro de la vida. Cuando no hay suficiente realidad para contenerla, se despliegan los sueños como puentes levadizos. Por él cruzan las horas impacientes con la capacidad de ser minutos, días o siglos, y por él se precipitan los deseos imposibles en forma de aprendices de cometa. Algunos consiguen remontar el vuelo antes de llegar al suelo, llevándose la fantasía suspendida en una de sus cuerdas, y entonces todo es nuevo e inesperado, una aventura dentro de otra; pero otros simplemente caen al vacío como lágrimas de plomo, dejando tras de sí un sentimiento desesperado que permanece durante días. Aún así, sientes que estas vivo.

Yo quisiera ser hacedor de sueños y escribir en mi libro a todas horas, multiplicando una y otra vez la distancia que me separa de lo cotidiano, hasta ser no más que un recuerdo o una palabra diminuta en mi libro.
 
Mensaje en una botella, osea, que m'aburro
Soy una botella con TAPÓN de corcho. Un TAPÓN de quiTA y PON. PON TApa a esta botella y reventará. TAPÓNala con tu boca y te saciará.
 
Sin título
Hoy no es un día especial. Es lunes, no hay sol, no te volveré a ver. Hoy es un día narcotizante, apenas te recuerdo, y ni siquiera tengo fuerzas ni lucidez para la desesperación. Hoy tengo las arterias vacías, mi corazón no bombea, no hay nada para el arrastre. Mi amor hoy tiene otro nombre y no se llama amor. Es una pluma en el océano. Es una huella de gaviota en la playa. Es una burbuja entre tus dientes. No hay límites para la desazón, ni escondite para el sosiego. Hoy se reinventa nuestra historia sin título y cientos de incógnitas se acomodan en los renglones, entre saltos de página y capítulos en blanco. Hoy mi amor se desvanece. Es un mar que se evapora. Hoy nada será igual, nada ni siquiera será.
No tengo miedo. No tengas miedo. Mañana será otro día y volveré a beber con delirio el agua de tu fuente, con la misma sed de siempre, con la misma voluntad.
Hasta mañana, mi amor
 
Tierra, trágame
La Tierra casi es un sentimiento, una manera de ser. Ser Tierra es permanecer asilvestrado; ser bosque, piedra o animal; florecer, retozar, volar, contenerse, oler a madreselva a pesar de todo o simplemente no oler, estar en silencio.

El útero y el esperma. El alma hermafrodita. La música de la vida, la canción infinita. La esencia única y definitiva, de donde todo nace, florece o mana; a donde todo retorna y en donde todo muere (el discurso de Dios, interpretan algunos...). La madre hasta el fin.

Todos los días son tuyos, pero éste se celebra con nombre. Felicidades.