Célula vegetal, deja de apaisarte
No sé en qué momento decidí no acercarme a ti. Nunca pensé en dejarte, no hablo de eso, hablo de evitarte.
Con mis manos sobre tu piel, nada vuelve a ser igual.
Tengo miedo de transformarme, de agotarme hasta ese deterioro irreversible que es conversar contigo. Por eso últimamente envuelvo mis pensamientos con otros materiales, prescindo de tu gramaje.
No eres útil. No me quieres. No te amo. No me consuelas. Nada quiero de ti.
Pero, ¿por qué me lo pones tan difícil? ¿Por qué siempre estás donde no tienes que estar? ¿Por qué siempre acabas en mi papelera? ¿Es por voluntad propia o soy yo, que te convierto en arruga?
¿Y por qué, a pesar de recuperarte, no soy capaz de reconocer mi firma?
Eres el peor de mis verdugos. Te detesto.
¡Te necesito!
Con mis manos sobre tu piel, nada vuelve a ser igual.
Tengo miedo de transformarme, de agotarme hasta ese deterioro irreversible que es conversar contigo. Por eso últimamente envuelvo mis pensamientos con otros materiales, prescindo de tu gramaje.
No eres útil. No me quieres. No te amo. No me consuelas. Nada quiero de ti.
Pero, ¿por qué me lo pones tan difícil? ¿Por qué siempre estás donde no tienes que estar? ¿Por qué siempre acabas en mi papelera? ¿Es por voluntad propia o soy yo, que te convierto en arruga?
¿Y por qué, a pesar de recuperarte, no soy capaz de reconocer mi firma?
Eres el peor de mis verdugos. Te detesto.
¡Te necesito!