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Me siento partícula, sólo eso
Sindicación
 
El desayuno

Un leve roce y tu cuerpo caliente: el desayuno está servido.

La noche se ha ido descosiendo hasta dejarnos desnudos; de la ventana cuelgan las campanillas que sólo suenan de día, y las minúsculas partículas de polvo se mantienen en suspenso; yo digo que se entienden, y que por eso se reúnen y permanecen en pequeños grupos inertes a la espera de algún acontecimiento que las balancee. El haz de luz es un guante de terciopelo que no se aventura a tocarnos, sino que nos mide. También yo mido la luz que queda detenida en tu espalda, la cuantifico, la huelo como si te estuviera leyendo, y es entonces cuando considero la posibilidad de atravesarte, de remover el cabello que otorga importancia a tu nuca; todavía guarda la temperatura de un sueño constante, de una historia donde los hechos suceden alrededor de una hoguera, en torno a la cual danzan los demás anacrónicamente mientras tú y yo conversamos e intercambiamos nuestra ropa. Ahora tú eres yo y yo soy tú, dices en el sueño mientras inicias el juego de pronombres -me fascina tu destreza para inventar el caos-, y aún en este lado se escuchan tan alto las risas que pones en mi boca, que tengo la tentación de dejar que duermas, pero en lugar de eso, hago sonar los cascabeles de tu cabello, de donde salen caballitos alocados galopando en todas direcciones. Yo los veo atravesar el aire de la habitación y se me encoge el alma. Pienso en todas las veces que, siendo niña, pedí un deseo, y creo estar viéndolo cumplido en ese momento. Me abrazas. Te beso. Me anudo a tu cuerpo y me desato en tus manos. Todos los caballitos hacen cabriolas mientras tú cabalgas sobre mí, y las minúsculas partículas, igual que nosotros, se agitan en su pequeño mundo de inercias.


 
Crónicas de Matrix
Las cosas por Matrix van a peor, se ha abierto otro agujero. Agárrate a la escarpia, Juani, que nos caemos. Resulta que se nos ha pinchado el flotador, y lo más seguro es que no podamos bañarnos este verano, ¿qué te parece? Ya hemos dado parte a la constructora, pero dice que no se hace cargo, así que no sé qué vamos a hacer, porque yo ya he gastado mi caja de parches, y dudo que a los demás les quede alguno. Hemos hecho un pedido por fax, pero tampoco nos hacen ni caso...

Por otra parte, mis clases de rumano siguen adelante, hago muchos progresos. En cuanto me suelte, agarro el teléfono y hago un recital. Mientras tanto ensayo redactando pagarés, que es muy divertido (siempre me ha gustado rellenar formularios, de ahí mi afición a la química)

Ah, todos los enanos se han ido a tu despacho, ahora que está vacío. De vez en cuando también lo ocupan unos señores que se creen muy grandes, pero yo los veo de igual tamaño que a los enanos robabolis. El caso es que cuando estos señores se reúnen en tu despacho, hasta las moscas se salen, ya te digo. Sólo los enanos permanecen en él, sólo ellos saben lo que acuerdan los señores. Ahora, que como algún día pille a un enano de ésos, además de quitarle los bolis, lo someto a un interrogatorio intensivo de tres días que, como sabes, para los enanos son como tres lustros, a ver si por fin consigo enterarme de algo (espero que los enanos sean bilingües y hablen bien el castellano, o como mínimo el rumano...)

También decirte que se ha iniciado la ronda de entrevistas, hay de todo, como en Operación Triunfo. Ya te avisaré para la gran final.

Y bueno, hasta aquí la crónica de Matrix. Disculpa la letra, pero es que he tenido clase de chupitología antes de venir aquí, y ya sabes cómo me sienta...

Un besazo de tamaño mapa mundi. Nos vemos!

PD: De vez en cuando me entra la morriña, pero voy, toco tu grapadora y enseguida se me pasa...