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Me siento partícula, sólo eso
Sindicación
 
Con la música a otra parte
La música entró por el balcón porque yo dejé la puerta abierta, para que el sueño me abandonara sin explicaciones, tal como vino a media tarde. En un rincón del sofá dormía también un cojín de raso, siempre olvidado por tener las mejillas frías. En el otro extremo, mi cuerpo era un hospital (la soledad siempre requiere cuidados intensivos). Desde una silla, mi gato soportaba el aburrimiento y asistía resignado a esta especie de intermedio en la función, lanzando pequeños destellos con esos ojillos suyos de farolillo chino.

La música entró atravesando los visillos, la luz era una nota más, la brisa un conocido silencio en el pentagrama. El libro que me acompañaba sacudía sus páginas como campanillas asustadas. Lo había dejado en el suelo, abierto por la página 223, donde Rosa encuentra por fin una foto de su madre, a la que se supone que nunca conoció, y que resultó ser esa señora que una vez dejó pétalos de rosa en su ventana. Yo ya lo sabía, lo intuía desde el capítulo cinco, cuando describe cómo a la señora le temblaban las rosas, los pétalos o las manos, es lo mismo...

La música se agazapó en un rincón para no hacer ruido, pero evidentemente no lo consiguió. Una flauta juguetona y dos inquietos violines iniciaron la obertura haciéndome cosquillas en los pies. Los sentí como besos en las yemas de los dedos y, sin abrir los ojos, les dediqué un breve balanceo. Les siguió un piano que jugó a no tener teclas propias e insistió en hacer sonar las mías, concentrando todas las notas en una. Pulsaba una y otra vez la tecla circular. Cada vez sonaba más fuerte y yo lo sentía como un abrazo en espiral desde dentro. De vez en cuando unos platillos rompían la melodía, y yo lo interpreté como una promesa de horas de emoción. Se unieron el resto de instrumentos a esta sinfonía personal, ninguno de ellos perdía el compás, los susurros eran música y yo los canté como únicamente sé hacerlo: con pasión. Y todo acabó como empezó, sin avisar, pero dejando en el ambiente un halo de ternura que me acompañó toda la tarde, como una corona de besos musicales...
 
Comentario:
Soudthwind
Uy!! ya mismo estoy en ello, así da gusto, oye.
Besos, bruja
 
Comentario:
Uy¡¡ Me ha encantado Sabelilla, me he quedado con ganas de leer más. Anda, cuéntanos más cosas¡¡. Besos después de una semana intensiva.
 
Comentario:
Lola
Antes, después o durante, con permiso o sin él, con música o muda... gracias por tu visita.
Un beso de vuelta
 
Comentario:
Despues de la musica y con tu permiso, sere yo la que me cuele por tu ventana para seguir leyendo.
Un beso
 
Comentario:
Wolffo
Un placer si sonríes. Siempre que vengas estaré por aquí (desde que encontré este espacio no quiero salir de él)
Besos
 
Comentario:
Ay...
llevaba tiempo sin poder venir (joé, ni que fuera un habitual desde hace años...) y acabo de darme cuenta de mi error.
Escribes como un ángel, Sabelilla, como un ángel justiciero y buena persona.
Y no sé qué pasa con tus líneas que me llenan de sonrisillas.

Mil besos primaverales y vuelvo a apuntarme la cosa de visitarte más a menudo.

Bye!
No