¿Es lo correcto?...
¿Qué es lo correcto? No recuerdo las veces que me habré hecho esta pregunta. ¿Correcto es lo que quieren los demás?, ¿es hacer lo que te dicen porque ellos creen saber qué es lo que te conviene?. ¿Lo correcto es sacrificar tus ilusiones para satisfacer las ilusiones y necesidades de otra gente?. Por desgracia, me he pasado mucho tiempo pensando que sí.
No hay peor cárcel que la que nos creamos nosotros mismos. Esa que no tiene barrotes, pero sí una fina línea que dibujamos con trazos temblorosos y que somos incapaces de cruzar. Difícil de cruzar por los demás, que tiendo a pensar que me necesitan (simple comodidad que les ofrece tenerme siempre ahí), por no querer hacer daño a la gente que me importa, por miedo a lanzarme al vacío y no saber volar, por eso nunca doy el paso.
He ido viendo pasar mis sueños a través de los barrotes vacíos, uno a uno. A veces, he logrado alcanzar alguno, pero no sacia el ansia de querer ir más allá de mi celda. Mi corazón quiere ser libre y duele tanto sentir como se entristece, que a veces creo que se está muriendo de pena. Pero hay tantas voces diciéndome qué hacer, qué camino tomar, que a penas puedo oír sus lamentos. Mi corazón quiere ser feliz, pero eso... no es lo correcto.

¿O quizás sí?...
No hay peor cárcel que la que nos creamos nosotros mismos. Esa que no tiene barrotes, pero sí una fina línea que dibujamos con trazos temblorosos y que somos incapaces de cruzar. Difícil de cruzar por los demás, que tiendo a pensar que me necesitan (simple comodidad que les ofrece tenerme siempre ahí), por no querer hacer daño a la gente que me importa, por miedo a lanzarme al vacío y no saber volar, por eso nunca doy el paso.
He ido viendo pasar mis sueños a través de los barrotes vacíos, uno a uno. A veces, he logrado alcanzar alguno, pero no sacia el ansia de querer ir más allá de mi celda. Mi corazón quiere ser libre y duele tanto sentir como se entristece, que a veces creo que se está muriendo de pena. Pero hay tantas voces diciéndome qué hacer, qué camino tomar, que a penas puedo oír sus lamentos. Mi corazón quiere ser feliz, pero eso... no es lo correcto.

¿O quizás sí?...
Mensaje...
-Lo siento
-Perdona, pero no sé quien eres.
-No me atrevo a decirte quien soy
-Me sabría mal que si te has equivocado de número, la persona a la que va dirigido el mensaje, no sepa que lo sientes.
-No me he equivocado
-Que un número de teléfono que no conozco me diga que lo siente, para mí no significa nada, porque los números ni sienten ni padecen.
....
La lluvia...
Se ha pasado todo el día lloviendo. Mi sombra no puede salir a correr y me mira resignada porque quiere mas de lo justo, pero no puede ser. Y mirando por la ventana me entretengo viendo las gotas morir en los charcos. Me gustan los días de lluvia. Su olor, el sonido del agua al caer, la paz que me transmite.
Y me da por recordar tantos momentos vividos bajo la lluvia. Como aquel verano que una tarde decidimos salir a pasear y a merendar al lago. Nos pilló una tormenta de camino y decidimos refugiarnos bajo un porche con unos cuantos excursionistas mas. Todos mirando al cielo y haciendo bromas como un gran grupo de amigos. Había un niño pequeño que lloraba porque le daba miedo la tormenta y los truenos. Y le empezamos a contar cuentos llenos de magia, mientras compartíamos la merienda con todos. No llegamos al lago. Permanecimos allí rodeados de duendes y hadas, hablando con Dioses que riegan montañas y escuchando árboles que cuentan secretos cuando sopla el viento. Me acuerdo de la expresión del niño al oír las historias, la mirada atenta y la boca abierta. Ya no temía a la tormenta porque ya sabía lo que era...
El olor al monte mojado, el cantar de los pajarillos cuando la lluvia esta empezando a cesar...cómo lo echo de menos... Y mirando a través de mi ventana decido volver a la realidad. Hay que seguir adelante.

Hoy es el día. Hoy emprendes un largo viaje. Si todo sale bien, volverás en 4 meses. Si algo sale mal, regresaras antes. Yo desde aquí te mandaré fuerzas para que nada te pase.
Mucha suerte y vuelve...
Y me da por recordar tantos momentos vividos bajo la lluvia. Como aquel verano que una tarde decidimos salir a pasear y a merendar al lago. Nos pilló una tormenta de camino y decidimos refugiarnos bajo un porche con unos cuantos excursionistas mas. Todos mirando al cielo y haciendo bromas como un gran grupo de amigos. Había un niño pequeño que lloraba porque le daba miedo la tormenta y los truenos. Y le empezamos a contar cuentos llenos de magia, mientras compartíamos la merienda con todos. No llegamos al lago. Permanecimos allí rodeados de duendes y hadas, hablando con Dioses que riegan montañas y escuchando árboles que cuentan secretos cuando sopla el viento. Me acuerdo de la expresión del niño al oír las historias, la mirada atenta y la boca abierta. Ya no temía a la tormenta porque ya sabía lo que era...
El olor al monte mojado, el cantar de los pajarillos cuando la lluvia esta empezando a cesar...cómo lo echo de menos... Y mirando a través de mi ventana decido volver a la realidad. Hay que seguir adelante.

Hoy es el día. Hoy emprendes un largo viaje. Si todo sale bien, volverás en 4 meses. Si algo sale mal, regresaras antes. Yo desde aquí te mandaré fuerzas para que nada te pase.
Mucha suerte y vuelve...
Mirando al cielo...
Hoy es uno de esos dias en los que siento una calma interior, viene y se va sin avisar. Es como si mi cuerpo se diera cuenta de la necesidad de esa paz y sin susurrarmelo siquiera, me inunda en un mar de aceite. Pero esta vez creo que nace de otras raices. Puede que el tener noticias de un amigo que siempre me ha transmitido tranquilidad haya influido. El saber que está bien, el saber que quizás pronto nos veremos y que me dará el abrazo que me debe... El saber que, aunque estemos lejos, nos une el mismo cielo... me da calma.
He conocido a mucha gente, pero en muy poca he confiado como lo hice con él. Si algún día dejara de tener notícias suyas, si nuestras vidas se alejasen para siempre, derramaría una lágrima cada día de mi vida, y me la secaría dandole gracias por haberme hecho sentir tan especial.

" Que se caiga el Sol a cachos y con él el Dios borracho, que te quiso hacer sufrir. Que te echó su mal aliento, que yo transformé en cemento, para hacerte sonreir... " Marea
He conocido a mucha gente, pero en muy poca he confiado como lo hice con él. Si algún día dejara de tener notícias suyas, si nuestras vidas se alejasen para siempre, derramaría una lágrima cada día de mi vida, y me la secaría dandole gracias por haberme hecho sentir tan especial.

" Que se caiga el Sol a cachos y con él el Dios borracho, que te quiso hacer sufrir. Que te echó su mal aliento, que yo transformé en cemento, para hacerte sonreir... " Marea
Otro año mas...
Ya está aquí la Navidad y parece que fue hace...un año?. No son mis fiestas favoritas, pero me gusta ver a la gente felizmente estresada en los centros comerciales. Yo también ando liada con el trabajo. Es lo que tiene estar en una tienda donde algunos de los productos que se venden necesitan cuidados diarios. Pero he encontrado un huequecito, aprovechando mi insomnio, para desearos...
¡¡Felices fiestas!!
Mañana he de tomar una decisión importante. Puede que no sea para tanto, pero a mi me está quitando horas de sueño. Me siento entre la espada y la pared, pero creo que voy a seguir un consejo que me han dado, "piensa y hazlo por ti". Pase lo que pase se que tengo gente que va a estar a mi lado, eso me tranquiliza. Ya veremos lo que pasa...
Voy a pensar más en mí, a ver si así se me enreda el alma...
¡¡Felices fiestas!!
Mañana he de tomar una decisión importante. Puede que no sea para tanto, pero a mi me está quitando horas de sueño. Me siento entre la espada y la pared, pero creo que voy a seguir un consejo que me han dado, "piensa y hazlo por ti". Pase lo que pase se que tengo gente que va a estar a mi lado, eso me tranquiliza. Ya veremos lo que pasa...
Voy a pensar más en mí, a ver si así se me enreda el alma...