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El antagonico de mi mism...
Bla, bla, bla ...
Acerca de
Cada que escribo es como caminar sobre brazas ardiendo, cada letra una punzada que va minando mi cuerpo, ¿porqué lo sigo haciendo?, no se, talvez me gusta cortarme de a poquito, verme sangrar a gotitas, sentir que me ven y que yo los veo, que cada palabra es un cruce de miradas…



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Amantes...
Sindicación
 
La vida...
¿La vida me hizo así?
No culpo a la infancia trágica
No culpo a las experiencias dolorosas
A los malos amantes
A quienes rompieron mi inocencia
A los hombres en general

¿La vida mi hizo así?
¿O simplemente un día mi naturaleza aletargada
por los dogmas sociales despertó?
Y se fue vertiendo por cada poro, hasta hacer de mí
Lo que ahora la gente olfatea, degusta y consume,
En otras tantas desecha y vomita

¿La vida me hizo así?
¿O fue Dios?
¿El destino?
No lo se, pero en ocasiones me asusta lo que soy
Y el espejo me regala imágenes que no reconozco…
 
Marla (II)
Los días largos y ásperos, pero la misma actividad rutinaria de la política, un correo lleno de cadenas y escudriñando los espacios creados y recién renovados por aquel ausente, por ese traidor, declive nuevamente, el hecho de pensar en ese ente, en sus ultimas palabras, en la incongruencia, en la mentira, mal usada su retórica, lo conozco demasiado bien como para caer mareada de nuevo como en un principio, cuando todo era interesante, pero poco a poco la magia termino, mostró el cobre, la poesía de poco vale si es para engañar, las letras se vuelven dolorosas cuando nos damos cuenta que hemos sido timados; un respiro profundo, de nuevo pensando y pensando en eso, ¿porqué no lo dejo morir?, ¿porqué entro a ver sus letras?, ¿porqué me duele tanto?, chingao fue mucho tiempo, ¿de verdad lo amaba tanto?, muchas historias, muchas vidas, tantas anécdotas, ¿dónde esta mi fortaleza?, otro respiro profundo me lleva a ella, me blindo de nuevo, no hay victimas ni muertos, se lo demostrare…
Entre tanta gente creo que lo pude ver, caminando aletargado como siempre, de pronto movimientos tísicos de cabeza, no puedo asegurar que sea pero tampoco que no sea, hay demasiada gente; regreso a casa y pongo el disco ese ultimo que no permití que me regalara, de pronto una canción, esa letra, la pongo dos, tres, diez veces, ¡carajo! ¿Quién nos estuvo observando? Nos robaron las experiencias, el pensamiento o ¿sería una premonición?, no puedo evitarlo, frente a la pantalla, le escribo esa letra… “Días extraños”... las malditas coincidencias…

 
Marla...
Sentada frente al teléfono, sus ojos envueltos en dudas observaban con extrañeza el auricular, frío, inmóvil, en silencio.
Entre un resquicio de sus dudas una lagrima comenzó a florecer, la respiración entrecortada, las manos frías, la vista se hizo lago, la nariz enrojecida y goteante, el gesto descompuesto, un enorme signo de interrogación inundo sus pensamientos, ¿porqué?...
La fortaleza del espíritu seco las lagrimas minutos después, para dar entrada a una bandada de conjeturas, de suposiciones, formando poco a poco una coraza de odio, de rencor, de desaliento y frustración. El dolor era más intenso al pensarlo en otros brazos, en otro idilio, cual foco fundido fuiste cambiada, una y otra vez repetía esta letanía que hacia más hondo el hueco en el pecho, que clavaba las uñas en un abrazo interno, imágenes fuertes, devastadoras que oprimían el corazón, pero que a la postre darían más rápido y mayor alivio, sus ojos vertían recuerdos amorosos pero ahora su lugar estaba ocupado por alguien más, un rostro irreconocible, paseando por los mismos lugares, oyendo las mismas frases, las bromas, las risas, sintiendo, el rose de labios, los abrazos, la excitación, el deseo…
 
Angel