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7 vidas tiene un gato
---- Y la curiosidad una a una se las va quitando ----
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Sindicación
 
Las pequeñas cosas
Ayer hablé con Abel. Es un chico al que conozco de la escuela de idiomas, aunque nunca hemos estado juntos en ninguna clase. Durante un año le veía con mucha frecuencia en el grupo de conversación de inglés que teníamos, me caía bien aunque nunca llegamos a ser muy amigos ni hablábamos mucho. A veces quedábamos los del grupo y salíamos a cenar, pero tampoco en esas ocasiones hablaba mucho con él. Luego se fue a Manchester con una beca erasmus y le agregué al messenger para saber qué tal le iba y poder saber de él de vez en cuando. Tampoco así hablábamos mucho, dos o tres frases cada vez que coincidíamos y ya. No sabíamos qué decirnos. Ahora se ha ido a trabajar a Nueva Jersey. Ayer, cuando ni siquiera me había dado cuenta de que estaba conectado, de repente me habló. Y luego me siguió hablando. Y siguió, y siguió, y no paraba, hasta que a las 2 de la mañana ya le dije que me tenía que ir a dormir. Me contó un montón de cosas y me fui muy contenta. Es increíble lo poco que hace falta para alegrarle el día a alguien.
 
¿Nos hemos vuelto todos locos?
Pues no acaba de empezar el nuevo día y casi me caigo de la silla del susto al escuchar una noticia loca y absurda: el alcalde de Getafe, Pedro Castro (del PSOE) pretende que su ciudad pase a ser capital de la Comunidad de Madrid. El tío se levanta, se asea, come, y de repente va y suelta esto. Así, como si nada. Para llevar a cabo tal barbaridad, alega que Getafe "está incluida dentro de la Ley de Grandes Ciudades, además de ser cabecera de la zona sur de Madrid (mira que yo vivo en la zona sur de Madrid y no me habían informado de esto), y contar con la Universidad Carlos III (la mayoría de las ciudades del sur de Madrid tienen universidad), Obispado, Hospital (la mayoría de las ciudades del sur de Madrid tienen hospital), Conservatorio de Música, y tener el 70 por ciento de la industria aeronáutica de España o un equipo de fútbol en primera división". Sigue el hombre diciendo que esto no es una osadía, ya que "todos los grandes proyectos, primero fueron sueños" y que "el objetivo sería pasar de ser Getafe capital del sur de Madrid (¿¿pero desde cuándo es Getafe capital del sur de Madrid??), a capital de la Comunidad de Madrid".


- Pedro Castro -

Pues eso, que anonadada me he quedado. En las noticias salían vecinos de Getafe diciendo que de las ciudades del sur de Madrid, Getafe es la más bonita, la mejor (¿qué van a decir si viven ahí? Yo desde luego no estoy de acuerdo). Lo mejor es que el alcalde en funciones de Leganés, José Luis Pérez Ráez (también del PSOE), ha sugerido que ya que está, que pida la alcaldía de Plutón, ahora que ya no es un planeta a lo mejor al resto del mundo le da igual.

En fin, en fin, vaya manera de empezar este nuevo día... ¡a ver cómo acaba!
 
Time goes by
Hoy ha sido un día bastante tonto. Básicamente no he hecho nada de nada. Normalmente estudio menos de lo que me propongo, pero hoy me he pasado: apenas he abierto un libro. En fin... Tampoco he salido a la calle, ni he hablado con nadie por teléfono, ni he visto una película que llevaba tiempo queriendo ver, ni he leído uno de los muchos libros que me quiero leer, ni he avanzado con mis revistas atrasadas de National Geographic. Nada. Nada de nada. Tampoco he visto la tele (vaaale, esto no es verdad del todo, pero como si no la hubiera visto) ni me he enterado de alguna gran noticia. Lo más remarcable que he hecho hoy ha sido ver un capítulo de Frasier. Y encima he estado todo el día cansada (me acuesto tarde y no puedo dormir por la mañana) y con dolor de espalda. ¡Pues vaya!

Al menos ayer subió mi autoestima. Quedé con una amiga y con unos amigos suyos ingleses que han venido a pasar una semana a su casa. Cuando me hablaban, en inglés, les entendía igual de bien que si lo hicieran en español, sin esforzarme ni nada. ¡Qué buena soy! (Lo siento, no quiero sonar creída, pero para una cualidad que tengo...).


 
Insomnio
Es la 1:10 de la madrugada y acaba de terminar Nip/Tuck. Hoy ha acabado muy pronto, mejor, porque ayer dormí poco y mañana me levanto a las 9, me voy a ir a la cama inmediatamente y podré dormir casi 8 horas.

Me meto en la cama a la 1:15. Los días anteriores hacía algo de fresco pero ha vuelto el calor, así que hoy no me taparé con el edredón. Apago la luz y mi mente se evade a mi mundo feliz. Siempre viajo a mi mundo feliz antes de quedarme dormida, a no ser que alguna preocupación no me deje pensar en otra cosa. Ahora no hay nada que me preocupe tanto así que puedo vagar alegremente por ese lugar en el que soy la persona que me gustaría ser y mi vida transcurre como me gustaría que transcurriese. Todo va bien, pero cuando por fin consigo ponerme cómoda, algo perturba mi tranquilidad. Es un ruidito casi imperceptible pero muy molesto. Es la radio de la habitación de al lado. Mi hermano se fue a la cama hace más de una hora, seguro que ya está dormido, intentaré olvidarme del maldito ruido hasta que me duerma. Doy una vuelta. Ahora la radio se oye más, vuelvo a la posición en la que estaba. Ahora no puedo dejar de pensar en la maldita radio, no me deja dormir, así nunca podré dormirme. Doy otra vuelta. Otra más. Se acabó, no puedo y no puedo. Me levanto y aporreo la pared. Mi hermano, que definitivamente estaba dormido, apaga la radio y empieza a hablar, aunque no sé lo que dice, no le entiendo bien, probablemente me estará insultando así que paso de él y vuelvo a la cama. Vaya diferencia, ahora sí estoy en silencio. Es la 1:31, volveré a mi mundo feliz y en seguida estaré dormida.

Son las 2:10. Me aburro en mi mundo feliz y no puedo dormirme. De hecho, estoy más despierta que durante el día. Doy una vuelta. Abro los ojos en la oscuridad, ya que me cuesta menos tenerlos abiertos que cerrados. Parece que se me quedan las piernas frías. Me tapo con el edredón, pero al rato tengo mucho calor así que vuelvo a destaparme. Me levanto y voy a la cocina a beber agua. Son casi las 2:30. Vuelvo a la cama. Pienso en el personaje de Edward Norton en El club de la lucha, no recuerdo el nombre del personaje a pesar de que he visto la película 3 o 4 veces., pero siempre que no puedo dormir me acuerdo de él. "Nunca estás despierto del todo y nunca estás dormido del todo", decía. Lo mío no es para tanto, afortunadamente. Quizá debería levantarme y hacer algo, como escribir o leer. Pero mañana me tengo que levantar a las 9, mejor quedarme en la cama, llevo ya más de una hora, no puedo tardar en quedarme dormida.

Son las 2:45. He perdido la cuenta de las veces que me he levantado a beber agua y al baño, y de las veces que me he tapado y vuelto a destapar. No me puedo quitar de la cabeza la música de Eternal sunshine of the spotless mind (me niego a escribir la horrible traducción que se hizo en España del título). Vi la película por última vez hace pocos días, es tan bonita y melancólica. Y la banda sonora está muy bien. De repente pienso en algo que leí una vez en una revista. Era un artículo en el que decían que algunas personas que llevan años teniendo problemas para dormir lo solucionan simplemente cambiando de posición su cama, orientando la cabecera hacia el norte. ¿Hacia dónde estará orientada mi cabecera? Tengo una brújula en el armario... Me levanto, enciendo la luz, abro el armario, busco la brújula, la encuentro, la saco, la miro... vaya, resulta que mi cama está orientada hacia el norte. Vaya, vaya. Quizá yo necesito orientarla hacia otro punto. ¿A quién podría consultarle esto? Es igual. Pongo la brújula en el armario, lo cierro, apago la luz y vuelvo a la cama. Empiezo a tener sueño. Ya era hora, son las 3:00. Si me duermo inmediatamente aún tendré 6 horas de sueño. 6 horas está bien. Sí.

Son las 3:20. No me dormiré nunca. Es curioso cómo podemos controlar casi todas las actividades que realizamos pero no podemos dormirnos a voluntad. Es como cuando te vas de viaje y puedes controlarlo absolutamente todo menos el tiempo. Pienso en la transmisión del impulso nervioso y en las cavidades revestidas de clatrina. El examen es dentro de 2 semanas, está todo controlado. Oigo ruidos en el pasillo. Alguien se ha levantado. Va a la cocina, está allí un rato y vuelve a la cama. Recuerdo una vez que oí ruidos en la cocina por la noche, me levanté y no había nadie. Seguro que había sido el viento, pero tenía una sensación de intranquilidad muy fuerte. Cogí un cuchillo y volví a la cama, dejándolo en la mesilla. Por la mañana me sentí estúpida. Además, ¿qué hubiera hecho si de verdad hubiera habido un intruso y hubiera venido a atacarme? ¿Le habría apuñalado con mi cuchillo? No creo. Pero por la noche las cosas se piensan de otra manera. Son las 3:40...

Oigo mucho ruido en el pasillo. Tengo la garganta reseca. Miro el reloj: ¡son las 8:30! Así que por fin conseguí dormirme cerca de las 4. Me queda media hora para levantarme. Sólo he dormido unas 4 horas y media, pero todo irá bien. Hay mucho ruido por el pasillo y hay mucho ruido en la calle: están levantando la acera de enfrente y los muy malditos empiezan a taladrar a las 8. Además, la acera estaba bien como estaba... Bueno es igual, a ver si consigo dormir aunque sólo sea 15 minutos más. No me duermo. Voy a quitar el despertador porque total, ya estoy despierta. Doy más vueltas. Pasa el tiempo. Estoy muy cansada, me quedaré un poco más. Sólo un ratito más...

Mierda. Son las 9:50. Debería llevar 50 minutos levantada. Estoy muy cansada pero me tengo que levantar ya. YA. Me levanto. Subo la persiana, abro la ventana, voy a desayunar, vuelvo a la habitación, hago la cama, me ducho, me visto. Hace días que no escribo en el blog. Escribiré sobre todo lo que me pasó por la cabeza ayer, cuando no podía dormirme. Aunque seguro que se me olvidan muchas cosas...
 
El efecto de lo que no se dice
Hoy he hablado por teléfono con mi tía, que ha ido a León para asistir a la comida que sirve como excusa para que toda la familia se reúna una vez al año, para verse los unos a los otros y saber qué es de cada uno; es difícil juntarnos a todos ya que vivimos en distintas ciudades, pero una vez al año nos ponemos de acuerdo. Este año he faltado yo porque tenía que trabajar, así que al llegar a casa he decidido llamar para saber cómo había ido todo, qué tal lo habían pasado y esas cosas. De repente se ha puesto mi primo, al que vi por última vez hace 4 meses aunque casi no tuvimos la ocasión de hablar, porque quería hablar conmigo. Me he alegrado, pero cuando se ha puesto, me ha dicho: "Hola, que hemos decidido que vamos a comprar una play station entre todos para dejarla aquí [en casa de nuestra abuela] y jugar y ver películas cuando vengamos, ¿contamos contigo para comprarla?". Ni siquiera estoy segura de que me dijera "hola". No me preguntó qué tal me había ido a mí el día. No me preguntó qué tal estaba, qué tal me va todo. Sólo quería mi dinero. Le veo unas 3 veces al año y, para una vez que me habla por teléfono, en un día en que yo he estado sola mientras todos ellos han estado juntos, pasándolo bien, sólo me ha preguntado si les iba a dar dinero y se ha ido deprisa a seguir con lo que estaba haciendo. Antes de que se fuera le he preguntado si me habían echado de menos y me ha dicho: "Sí, muchísimo". Qué bien habría quedado si no se hubiera empezado a reír a continuación. Espero que lo estén pasando bien. Yo ahora estoy triste.
 
¿Cuándo se volvió loco el mundo?
En Estados Unidos ha cundido el pánico porque una pasajera subió a un avión llevando consigo un destornillador y vaselina... el piloto declaró el estado de emergencia, cambió el rumbo y aterrizó en otra ciudad. En Londres no puedes subir al avión con bebidas isotónicas, ni con un libro, te dan una bolsa de plástico para que metas el pasaporte y listos... ¿¿Qué está pasando?? El mundo occidental se está volviendo loco tan deprisa que ni siquiera nos damos cuenta.

Esta mañana ha llovido copiosamente en Madrid y en la calle había... ¡¡20 grados!! Otros años salir a la calle era una tortura y cuando llegaba la noche y me iba a la cama, sudaba y daba mil vueltas antes de conseguir quedarme dormida, para despertarme a la mañana siguiente empapada en sudor. Este año incluso he dormido tapada alguna noche y si salgo y voy a volver tarde, me llevo una chaqueta. Una vez más... ¿Qué está pasando?

Ayer leí una frase que me gustó: Don't love someone you can live with, love someone you can't live without.
 
Pensamientos
1. Quiero al doctor McNamara.
2. Quiero que llegue la Navidad.
 
El secreto está en la masa
Hace unos días, mirando un libro de cocina italiana, vi la receta para hacer la masa de la pizza, y tuve la genial idea de hacerla yo misma con mis circunstancias. Hice la pizza esta mañana, para comer. Así fue la cosa:

La masa de la pizza

Ingredientes (para 6 personas): 350 g. de harina, 30 g. de levadura, 4 cucharadas de aceite de oliva, sal y azúcar.

1. Diluir la levadura en un vaso de agua tibia, añadir una buena cucharada de harina, tapar y dejar reposar durante una hora en un lugar templado. -- Primer paso, primer problema. La levadura que he comprado, tras media hora recorriendo el Carrefour hasta conseguir encontrarla, es "de panadería" y por detrás de la caja pone que 1 sobre de ésta levadura (5'5 gramos) equivale a 14 gramos de levadura fresca tradicional. ¿Qué significa esto? ¿Cojo 30 g. o "el equivalente" a 30 g. de esta levadura? Tras un breve titubeo, decido poner 30 g. y seguir adelante.

2. Poner el resto de la harina sobre una superficie lisa y limpia y formar un volcán haciendo un hueco en el centro. Volcar en él la masa de la levadura, media cucharadita de sal, una pizca de azúcar y el aceite de oliva; mezclar y añadir agua poco a poco, amasándolo hasta obtener una masa elástica que se desprenda de las manos y no se pegue en la superficie de trabajo. Darle forma de bollo de pan y dejarla reposar durante dos horas (hasta que duplique su tamaño) en un lugar templado. -- Ahora sí que la hemos liado. Vale, limpio la encimera, que es lisa, y hago el volcán con la harina. Parece muy pequeño, pero así tendrá que ser. "La masa de la levadura" desde luego no parece una masa, está bastante líquida, así que mejor echo antes la sal, el azúcar y el aceite. Empiezo a echar "la masa de la levadura". Oh no, está rebosando el volcán de harina, se escurre por la encimera y empieza a caer al suelo, pasando por la lavadora, que está debajo de la encimera. Vale, no pasa nada, lo tengo todo controlado. Paro el derrame de levadura como puedo, intentando que toda "la masa" se mezcle con la harina para que deje de ser un líquido y deje de escurrirse. Consigo parar el derrame y, tras un rato intentando formar una masa con todos los ingredientes, me encuentro con las manos pegajosas y toda la encimera manchada con la masa. Intento juntarlo todo para hacer una gran masa pero es imposible, está pegada a la encimera y tampoco puedo quitarme la de las manos. Echo un poco de agua, manchando el vaso y el grifo de masa, pero sigue pegándose por todas partes. No pasa nada, está todo controlado. Voy a coger un plato para poner la masa, como pueda, y dejarlo reposar las 2 horas. Saco el plato, pongo el plato en el otro lado de la encimera, vuelvo a la masa y se cae y rompe el plato. Ahora absolutamente todo el suelo de la cocina está lleno de minúsculos cristalitos de porcelana, la encimera está llena de una masa dispersa y todo lo que toco lo mancho de masa. Bueno. Cojo otro plato y, no sé ni cómo, pongo toda la cantidad posible de masa encima (desde luego, no tiene forma de bollo de pan). Pongo el plato en una bandeja y me lo llevo a otra habitación a reposar. La cocina es un caos.

3. Amasar ligeramente para cortar la fermentación y extender la masa con un rodillo. Volver a formar un panecillo y dejar fermentar durante 15 minutos más antes de extender, formando una o dos pizzas, sobre una fuente plana y engrasada con un poco de aceite. -- Bien, vale. La masa realmente ha duplicado su tamaño, eso debe significar que todo va bien a pesar de todo. Vuelvo a la cocina con la bandeja (el plato ha sido engullido por la masa, que lo ha rebosado). Cojo la masa, que se me vuelve a pegar a las manos. La pongo en la encimera, a la que también se sigue pegando. Queda bastante cantidad de masa en el plato y la bandeja, pero no la puedo quitar. Bueno, da igual, voy a seguir con lo que tengo. Formo una especie de bloque sólido, amaso y amaso y cojo el rodillo. En cuanto el rodillo toca la masa, ésta se le pega, y no se quita nada bien. Es imposible extender la masa con el rodillo, así que lo despego como puedo (se lleva otro poco de masa con él) y sigo amasando con las manos. Ahora sí consigo hacer, más o menos y tras añadir un poco más de agua, un panecillo. Lo vuelvo a poner en el plato y lo dejo ahí quietecito otros 15 minutos. Pasan los 15 minutos, y vuelvo al ataque. Saco todas las sartenes del horno, las disperso como puedo por la sala, ya que en la cocina no caben, y la bandeja donde voy a poner la pizza. Despego la masa del plato y la pongo en la bandeja, completamente embadurnada de aceite. Intento nuevamente extender con el rodillo pero es imposible, se sigue pegando. Paso del rodillo. Intento extenderla con las manos pero se me sigue pegando. Restriego toda la masa en el aceite de la bandeja y, por fin, consigo que no se me pegue a las manos. Pongo la masa en el centro de la bandeja y empiezo a extenderla. Consigo que quede una forma rectangular bastante aceptable, aunque es imposible que de ahí salga comida para 6 personas.

4. Disponer los ingredientes sobre la pizza y hornear durante unos 15 o 20 minutos (hasta que la masa esté crujiente) en horno precalentado a 250º C. -- Es el momento más feliz de la mañana. Por fin sé que todo va a salir bien, ahora sólo hay que poner encima los ingredientes de la pizza: tomate, queso, jamón, bacon, cebolla y una salchicha. Meto la bandeja con la pizza en el horno, y a esperar. Tras 15 minutos de observar el campo de batalla que es la cocina (el suelo, barrido 2 veces, sigue teniendo cristalitos, gotas de agua -presuntamente- y algún pegote de masa; toda la encimera está sucia de la masa, así como todos los cacharros que había en el fregadero y los boles que tuve que tocar cuando fui a coger el plato; el estropajo y la bayeta están para tirarlos a la basura; la vitrocerámica tiene grasa incrustada de días anteriores y hay periódicos con grasa en la otra encimera) saco la pizza del horno. Definitivamente no hay comida para 6 personas, como mucho hay para 3 que coman poco (el resto de la masa está dispersa por la cocina, mis manos y hasta mi vestido). Además, a pesar de que la he dejado 15 minutos escasos, los bordes y los trocitos de salchicha se han quemado, y al verlo he sacado la bandeja tan rápidamente que yo también me he quemado los dedos. Pero ya está hecho. Ya sólo queda disfrutar comiendo... y luego ya se limpiará el desastre de la cocina.

La verdad es que la pizza estaba buenísima, pero, ¡a qué precio!
 
Teleoperadora
He leído por ahí algunos blogs donde sus dueños, que son teleoperadores, se quejan del sufrimiento que les provoca este trabajo: sueldos basura, ser ignorados/maltratados/ninguneados por sus jefes, tener que aguantar a ciertos personajes indeseables que hacen uso del servicio para el que ellos trabajan... Al principio pensaba que los teleoperadores exageraban, que ese trabajo no podía ser tan malo... desde hace unas semanas sé que no es tan malo. Desde hace unas semanas soy teleoperadora. Yo estoy a gusto en mi trabajo y desde luego, si lo odiara tanto, me buscaría otro.
de líneas 118 y del Servicio Amigo de Amena, que presta prácticamente el mismo servicio que las líneas 118. Vale, nadie se va a hacer rico trabajando de teleoperador y sí, a veces hay que aguantar a gente maleducada, borde e indeseable que te hablan como si fueras su esclavo, te cuelgan sin darte las gracias y hasta te insultan cuando no les puedes ayudar. Yo personalmente estoy harta de los "amenos" que llaman al Servicio Amigo y quieren consultar el saldo/quitar el buzón de voz/habilitar su teléfono para usarlo en el extranjero/darse de baja/recuperar mensajes borrados/etc,etc,etc, estoy harta de decirles que para eso tienen que llamar al 470, que es Atención al Cliente, y harta de que algunos no lo acepten porque "ya he llamado pero no me contestan" (¡pues vuelve a llamar más tarde!) o "es que he llamado pero me sale una grabación" (vamos a ver... ¿y si la escuchas?). Pero también me siento bien cuando alguien llama porque necesita un número de teléfono o una dirección y soy capaz de encontrar esa información y dársela. Sé que a mucha gente le parecerá tonto, pero es que ese es mi trabajo, ese precisamente. Creo que a algunos de los que escriben esos blogs en el fondo les gusta el trabajo de teleoperador, porque así pueden pasarse el resto del tiempo quejándose por las condiciones "infrahumanas" de su trabajo. Quejarse es fácil y cómodo.
 
¿Cuánta comida es demasiada comida?
No puedo parar de comer. No puedo. Pasta, queso, pan, fresas, helado... y aunque llega un momento en que paro, sé que podría seguir y seguir y seguir comiendo. Hoy empiezo otra vez con dieta: ensalada para comer y ensalada para cenar.

Llevo desde finales de Julio sin apenas ver la tele, por fin he conseguido desengancharme de los programas basura que llenan las mañanas, tardes y noches de Telecinco (reconozco que los veía). Me siento orgullosa.
 
Una vida nueva
Hoy, de madrugada (es que los Lunes madrugo mucho muchísimo) comienzo mi andadura como "bloggera". Espero que todo salga bien. Gracias por leerme a todo el que me lea.