Mi viaje al pasado
Hace un rato estaba en mi habitación intentando disminuir su entropía cuando he encontrado un papel en el que había apuntado un sueño que tuve la noche del 30 de Junio del año pasado (cuando me despierto y recuerdo lo que he soñado, suelo apuntarlo para que no se me olvide y luego buscar su "interpretación"). Ya sé que hace muchísimo tiempo desde ese día, pero al leer el sueño, me ha hecho gracia y he pensado: pues voy a contarlo. Así que os lo cuento.
Como he dicho, este sueño lo tuve la noche del 30 de Junio. En esa fecha yo ya estaba oficialmente de vacaciones, habían acabado todos los exámenes y creo que ya habían salido algunas notas (unas buenas y otras desastrosamente malas). Como soy una persona positiva, lo de los exámenes (lo de los suspensos) no me afectaba mucho (quedaba todo un verano para estudiar), así que estaba contenta por estar por fin de vacaciones. Por otro lado, y como todos los españoles, también estaba un poco triste. Bueno, puestos en antecedentes, esto fue lo que soñé:
Sin saber cómo, viajé al pasado. Pero no al siglo pasado o al comienzo de los tiempos, sino que retrocedí sólo un mes en el tiempo: viajé hasta Mayo. Y lo primero que pensé fue esto:
1. ¡España aún puede ganar el mundial de fútbol! Este pensamiento me llenó de una gran alegría, pensé que las cosas podían cambiar, y que mi gran sueño de ver a España levantando la copa del mundo aún podía cumplirse.
2. Los exámenes. Pensar en los exámenes me llenó de angustia. Otra vez tenía que pasarme días enteros en mi habitación, encima de mis apuntes, angustiada porque no me va a dar tiempo a estudiarlo todo y bla, bla, bla...
Después de estos dos primeros pensamientos, y como en ese momento, en mi vida real, yo estaba obsesionada con el mundial, el sueño siguió por ahí. Debí de ir a algún partido, ya que en el sueño me veía a mí misma por la tele, y estaba en el campo (así que además de viajar en el tiempo, viajé en el espacio, aunque en esta dimensión tampoco me moví mucho...). No sé sí pasó algo más en ese pasado, pero de repente volví al presente. Aparecí en la universidad, y allí estaba mi abuela (cosa rarísima ya que ni siquiera vive en Madrid). También había muchos chicos que me abrazaron, creo que porque habían hecho el viaje en el tiempo conmigo, y habíamos vuelto sanos y salvos. Y ahí más o menos me desperté. Y España había perdido el Mundial. Y yo había suspendido los exámenes. Y tuve ganas de seguir durmiendo.
Como he dicho, este sueño lo tuve la noche del 30 de Junio. En esa fecha yo ya estaba oficialmente de vacaciones, habían acabado todos los exámenes y creo que ya habían salido algunas notas (unas buenas y otras desastrosamente malas). Como soy una persona positiva, lo de los exámenes (lo de los suspensos) no me afectaba mucho (quedaba todo un verano para estudiar), así que estaba contenta por estar por fin de vacaciones. Por otro lado, y como todos los españoles, también estaba un poco triste. Bueno, puestos en antecedentes, esto fue lo que soñé:
Sin saber cómo, viajé al pasado. Pero no al siglo pasado o al comienzo de los tiempos, sino que retrocedí sólo un mes en el tiempo: viajé hasta Mayo. Y lo primero que pensé fue esto:
1. ¡España aún puede ganar el mundial de fútbol! Este pensamiento me llenó de una gran alegría, pensé que las cosas podían cambiar, y que mi gran sueño de ver a España levantando la copa del mundo aún podía cumplirse.
2. Los exámenes. Pensar en los exámenes me llenó de angustia. Otra vez tenía que pasarme días enteros en mi habitación, encima de mis apuntes, angustiada porque no me va a dar tiempo a estudiarlo todo y bla, bla, bla...
Después de estos dos primeros pensamientos, y como en ese momento, en mi vida real, yo estaba obsesionada con el mundial, el sueño siguió por ahí. Debí de ir a algún partido, ya que en el sueño me veía a mí misma por la tele, y estaba en el campo (así que además de viajar en el tiempo, viajé en el espacio, aunque en esta dimensión tampoco me moví mucho...). No sé sí pasó algo más en ese pasado, pero de repente volví al presente. Aparecí en la universidad, y allí estaba mi abuela (cosa rarísima ya que ni siquiera vive en Madrid). También había muchos chicos que me abrazaron, creo que porque habían hecho el viaje en el tiempo conmigo, y habíamos vuelto sanos y salvos. Y ahí más o menos me desperté. Y España había perdido el Mundial. Y yo había suspendido los exámenes. Y tuve ganas de seguir durmiendo.
Y llegó el invierno
1. Ha nevado :)
2. Probé la coca-cola con café, y estaba buena. Primero sabe a coca-cola y al ratito te deja el regustillo del café. Extraño pero agradable. Compraré más.
3. ¡¡HA NEVADO!!
2. Probé la coca-cola con café, y estaba buena. Primero sabe a coca-cola y al ratito te deja el regustillo del café. Extraño pero agradable. Compraré más.
3. ¡¡HA NEVADO!!
I can´t believe they invented it!!
Bueno, bueno, bueno, bueno, bueno. Resulta que hoy al salir de clase por la tarde, no me veía llegando a casa y poniéndome a estudiar, así que, aprovechando que además hacía un poco de frío (¡¡por fin!!) decidí dar una vuelta, me bajé varias paradas de metro antes de la mía y fui andando desde ahí hasta la estación de tren. Cuando hago esto, siempre paro en 3 sitios (casi siempre en alguno más) que son:
- Vips (la tienda, no el restaurante).
- Starbucks (café laaaatte).
- Fnac (¿qué puedo comprar? ¿qué puedo comprar?).
Me encantan las tiendas Vips porque siempre tienen cosas raras, cosas que al menos yo no veo que vendan en ningún otro sitio, como coca-cola de vainilla, de cereza o "C2" (ésta, por más que miro la lata, no sé en qué se diferencia de la normal), esas galletas que saben a mantequilla pura o revistas extranjeras. Pues hoy entré, empecé a fisgar por las estanterías y de repente vi la primera novedad del día: ¡¡¡coca-cola con café!!!. Yo sé que suena raro, y aún no sé cómo sabe porque compré un botellín pero aún no lo he abierto, pero las 2 bebidas que más me gustan en el mundo son la coca-cola y el café, y ver las 2 cosas mezcladas en la misma lata, ¡es como un sueño hecho realidad!. Pero aún había otra sorpresa aguardándome. Allí, en el rincón más alejado, los vi: ¡¡¡sándwiches de chocolate!!!. Son estos sándwiches que anuncian en la tele, no recuerdo la marca, que los metes en la tostadora, o en el microondas, o en el horno, y te sale un sándwich todo jugoso y riquísimo. Yo los había visto mil veces en el Carrefour, pero los normales, los de jamón y queso, pero esto, ¡¡esto!! era como si se hubieran metido en mi cabeza y hubieran convertido en realidad mis deseos (que ya que se meten, podían hacer realidad otros más... importantes, pero bueno, bueno, no me quejo). ¿Y si me como un sándwich de chocolate mientras me bebo una coca-cola de café? ¿Y si inventaran un coca-cola con café Y chocolate? Mmmmmmmm....
- Vips (la tienda, no el restaurante).
- Starbucks (café laaaatte).
- Fnac (¿qué puedo comprar? ¿qué puedo comprar?).
Me encantan las tiendas Vips porque siempre tienen cosas raras, cosas que al menos yo no veo que vendan en ningún otro sitio, como coca-cola de vainilla, de cereza o "C2" (ésta, por más que miro la lata, no sé en qué se diferencia de la normal), esas galletas que saben a mantequilla pura o revistas extranjeras. Pues hoy entré, empecé a fisgar por las estanterías y de repente vi la primera novedad del día: ¡¡¡coca-cola con café!!!. Yo sé que suena raro, y aún no sé cómo sabe porque compré un botellín pero aún no lo he abierto, pero las 2 bebidas que más me gustan en el mundo son la coca-cola y el café, y ver las 2 cosas mezcladas en la misma lata, ¡es como un sueño hecho realidad!. Pero aún había otra sorpresa aguardándome. Allí, en el rincón más alejado, los vi: ¡¡¡sándwiches de chocolate!!!. Son estos sándwiches que anuncian en la tele, no recuerdo la marca, que los metes en la tostadora, o en el microondas, o en el horno, y te sale un sándwich todo jugoso y riquísimo. Yo los había visto mil veces en el Carrefour, pero los normales, los de jamón y queso, pero esto, ¡¡esto!! era como si se hubieran metido en mi cabeza y hubieran convertido en realidad mis deseos (que ya que se meten, podían hacer realidad otros más... importantes, pero bueno, bueno, no me quejo). ¿Y si me como un sándwich de chocolate mientras me bebo una coca-cola de café? ¿Y si inventaran un coca-cola con café Y chocolate? Mmmmmmmm....
Un domingo cualquiera
1. Me levanto, enciendo el móvil, lo dejo en la estantería. Al rato vuelvo a mirarlo. ¡Anda, si tengo un mensaje! (algo infrecuente últimamente). ¡Anda, si es de Carlos! Y esto es lo que decía: "Hola, qué tal? Supongo que estarás liada con los exámenes, como yo. Te vi en Telemadrid el otro día, saliste bastante bien, que no falten los profes! Tenemos que quedar cuando puedas, muchos besitos." Lo vuelvo a leer... ¿¿¿QUÉ??? ¿¿¿Cómo que "te vi en Telemadrid"??? ¿¿¿Qué hacía yo en la tele??? ¿Por qué, cómo, cuándo? Y entonces me acuerdo. Un día, allá a finales de Noviembre, cuando hacía frío, salíamos de clase Jose, Paula y yo cuando, justo antes de entrar al metro, nos paró una chica, micrófono en mano, escoltada por un chico con una cámara. Nos preguntó si nos habíamos enterado de que nuestra universidad da créditos a algunos alumnos seleccionados por encargarse de "vigilar" a los profesores. Lo que hacen es anotar si dan todas sus clases, si dan la hora completa, si mandan a un sustituto cuando faltan... pero todo esto sin dar el nombre del profesor espiado. El caso es que Jose y Paula no habían oído hablar de la noticia, pero yo sí. La chica me dijo que esperase y se puso a hablar con ellos, mientras el cámara lo grababa. Yo aproveché para escabullirme, no es que pase nada pero no me hacía mucha gracia que me grabaran. Pero cuando la chica acabó de hablar con ellos, me plantó el micrófono delante, el cámara dio un giro de 90 grados, y no me quedó otra que hablar y dejarme grabar. Y ahora resulta que he salido en Telemadrid. Al menos es un canal autonómico, no me habrá visto mucha gente...
2. O sí. Mientras escribo esto, tengo el messenger abierto. Se ha conectado hace un momento una amiga de la facultad, y lo primero que me ha dicho ha sido: "¿sabes que te vi el otro dia por la tele?". En fin, espero que estuviera bien peinada.
3. Sobre el tema del post anterior, la cosa se ha arreglado a medias. Fui a quejarme (¿yo quejándome? qué raro) y me cambié de grupo. Ahora "sólo" tengo que ir 3 viernes, de 12:30 a 15:30. Mejor que lo otro sí que es.
2. O sí. Mientras escribo esto, tengo el messenger abierto. Se ha conectado hace un momento una amiga de la facultad, y lo primero que me ha dicho ha sido: "¿sabes que te vi el otro dia por la tele?". En fin, espero que estuviera bien peinada.
3. Sobre el tema del post anterior, la cosa se ha arreglado a medias. Fui a quejarme (¿yo quejándome? qué raro) y me cambié de grupo. Ahora "sólo" tengo que ir 3 viernes, de 12:30 a 15:30. Mejor que lo otro sí que es.
Tendré mis viernes ocupados
Hoy por la mañana ha pasado algo que aún me tiene sumamente cabreada. Se lo he ido contando a todas las personas con las que me he ido encontrando, así que ahora os va a tocar a vosotros "escuchar" la perorata. Lo que ha pasado es una injusticia, y aunque pensándolo bien no es para tanto (no se ha muerto nadie ni las consecuencias son catastróficas ni es el fin del mundo), ninguna injusticia por nimia que sea debería cometerse, y además, yo estoy muy cabreada, así que empiezo el rollo.
Para que sepáis de lo que hablo, os cuento. Resulta que en mi carrera, absolutamente todas las asignaturas tienen una parte teórica y una práctica. Cuando te matriculas sabes los horarios de teoría que vas a tener, pero no tienes ni idea de cuándo serán las prácticas. Las prácticas normalmente se realizan un día a la semana (entre 2 y 5 horas) durante varias semanas, o bien de lunes a viernes (también de 2 a 5 horas) durante una o dos semanas. El grupo de prácticas se elige una vez empezado el curso, y siempre, siempre, siempre hay problemas, porque mucha gente tiene clases por la mañana y por la tarde, con lo cual durante las prácticas se tiene que perder la teoría. Vale. Pues resulta que hoy por la mañana teníamos que elegir el grupo de prácticas de una asignatura muy fea que se llama Biogeografía Ibérica. Yo estuve ayer mirando los horarios a través de Internet, y vi había 6 opciones (jueves o viernes de 9:30 a 12:30; jueves o viernes de 12:30 a 15:30 y jueves o viernes de 15:30 a 18:30). Vi, para mi alegría y sorpresa, que de 12:30 a 15:30 los jueves me venía genial. Había 2 grupos con ese horario (hay varios grupos con el mismo horario y el mismo día, porque los meten en distintos laboratorios). Esa era la única opción que me venía bien, ya que el resto de horas, los jueves, me tendría que perder clase, y los viernes, por poder podría ir, pero no hay clases de teoría y me fastidiaría bastante hacerme 3 horas de viaje (entre ida y vuelta) sólo por las puñeteras prácticas.
Así pues, fui hoy a la hora señalada al lugar indicado, con la feliz idea de meterme en uno de esos 2 grupos que me venían estupendamente bien. Aquí tengo que aclarar otra cosa. Somos 5 grupos de teoría y, por sorteo, resultó que a mi grupo le tocó elegir en tercer lugar. Dentro del grupo hicieron otro sorteo para ver en qué orden empezábamos a elegir, y salió que empezaban aquéllos cuyo apellido empezara por U. El mío empieza por M, así que me tocaba de las últimas, con lo que corría el riesgo de que, a la hora de apuntarme, los grupos que quería estuvieran completos y entonces tendría que meterme en otro.
Casi según llegué, mi gozo se fue al pozo. Fui a hablar con Jose y Paula, dos compañeros, y Paula me dijo que sólo podíamos elegir entre 4 grupos, que eran los que correspondían a nuestra clase y empezaban por D (a ver, nosotros estamos en la clase D, los grupos eran A1, A2, B1, B2, etc). Ninguno de los 2 grupos que yo querían eran "D", así que me tocaba fastidiarme. Me dio mucha rabia, entre otras cosas porque en ningún momento nadie nos había dicho que sólo podíamos meternos en los grupos correspondientes a nuestra clase (en otras ocasiones no ha sido así), pero pensé que me tenía que aguantar y ya está. Mis opciones quedaban reducidas a elegir los jueves de 9:30 a 12:30 o de 15:30 a 18:30, o bien los viernes de 9:30 a 12:30 o de 12:30 a 15:30. Decidí optar por los viernes de 9:30 a 12:30, para no perder ninguna clase de teoría. Así las cosas, por fin me tocó entrar a apuntarme, y pasó esto:
Yo: - Hola. Eh... ¿qué grupos quedan libres?
Pepe (Pepe = P.P. = puto profesor): - El D2.
Yo (sorprendida): - ¿Sólo?
Pepe: - Sí, sólo el D2. Los viernes a las 16:00 - (sorpresa! los horarios de Internet estaban mal).
Yo: - ¿Osea que es la única opción?
Pepe: - Sí.
Yo: - ¿No hay ninguna otra posibilidad de meterme en ningún otro grupo?
Pepe: - No.
Yo: - ¿Así que todos los que vengan detrás de mí se van a meter en el D2?
Pepe: - Sí.
Yo: - Vale, pues si no puedo elegir, me meteré en el D2. No podría venirme peor, pero bueno.
Pepe (haciéndose el gracioso): - Sí puedes elegir, entre el D2 o el D2.
Yo (cabreada y subiendo el tono, pero entendiendo que ha sido culpa de la Suerte y no del Pepe): - Vale, pues el D2.
Después de esto, salí del aula fastidiada, porque realmente era imposible encontrar alguna opción peor. Pero, al salir yo, el grupo D2 ya estaba casi completo y aún quedaban varias personas por apuntarse. Temiéndome que iba a pasar algo raro (que pasó), pero negándomelo a mí misma, fui a hablar con Jose y Paula, que aún no habían elegido, y les dije cómo estaba la situación. Al rato, entraron a apuntarse y salieron sonriendo. Sonia y yo, que les esperábamos fuera, fuimos a su encuentro.
Yo: - ¿Qué ha pasado?
Paula (con una sonrisa de oreja a oreja): - Pues que, como ya estaban todos los grupos completos, nos han dicho que qué horario nos viene mejor, y nos van a meter en el grupo que queríamos.
Yo (enfadada, cabreada, llena de ira, acalorada y enfurecida): - ¿¿¿¿¿¿QUÉ??????
Paula (sonriendo): - Sí.
Yo (hablando muy alto): - Osea que le he preguntado al Pepe si no había absolutamente ninguna posibilidad de meterme en otro grupo y me ha dicho que no, le he preguntado si todos los que iban detrás de mí se iban a tener que meter obligatoriamente en el D2 y me ha dicho que sí, y entráis vosotros, detrás de mí, y os metéis en el que queréis.
Paula (aún sonriendo, la muy...): - Pues, sí... es que estaban ya todos los grupos llenos, en alguno nos tenían que meter.
La conversación siguió durante un ratito más. Me enfadé tanto, tanto, tanto, que me acaloré, se me quitó el hambre y perdí la noción del tiempo de tal manera que ni recordaba qué día era. Lo que no puedo comprender por más que me esfuerzo es cómo narices se lo montan los "docentes" para organizarlo todo tan chapuceramente mal y que siempre se llenen todos los grupos. A ver, creo recordar que hicimos la matrícula en Octubre, y estamos en Enero. Han tenido un poco de tiempo para saber cuántos alumnos están matriculados en esa asignatura. Pues no llego a comprender cómo, si hay 200 alumnos, ponen 150 plazas de manera que siempre hay gente que se queda sin grupo y tienen que andar acoplando a la gente de mala manera. Y lo que me ha pasado (a mí y a más gente) es muy injusto. Yo me apunté antes que Jose y Paula y me tengo que joder e ir los viernes a las 4 de la tarde, y ellos van después y se meten en el grupo que les da la gana. Y todo después de que el Pepe me asegurara que toda la gente que se apuntara detrás de mí se apuntaría en el grupo D2. Es que me repatea, el tipo me miente en mi cara y se queda tan ancho. Y no vayas a quejarte, porque te soltarán que "así son las cosas", y punto. Pero es muy injusto. AAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!!
Para que sepáis de lo que hablo, os cuento. Resulta que en mi carrera, absolutamente todas las asignaturas tienen una parte teórica y una práctica. Cuando te matriculas sabes los horarios de teoría que vas a tener, pero no tienes ni idea de cuándo serán las prácticas. Las prácticas normalmente se realizan un día a la semana (entre 2 y 5 horas) durante varias semanas, o bien de lunes a viernes (también de 2 a 5 horas) durante una o dos semanas. El grupo de prácticas se elige una vez empezado el curso, y siempre, siempre, siempre hay problemas, porque mucha gente tiene clases por la mañana y por la tarde, con lo cual durante las prácticas se tiene que perder la teoría. Vale. Pues resulta que hoy por la mañana teníamos que elegir el grupo de prácticas de una asignatura muy fea que se llama Biogeografía Ibérica. Yo estuve ayer mirando los horarios a través de Internet, y vi había 6 opciones (jueves o viernes de 9:30 a 12:30; jueves o viernes de 12:30 a 15:30 y jueves o viernes de 15:30 a 18:30). Vi, para mi alegría y sorpresa, que de 12:30 a 15:30 los jueves me venía genial. Había 2 grupos con ese horario (hay varios grupos con el mismo horario y el mismo día, porque los meten en distintos laboratorios). Esa era la única opción que me venía bien, ya que el resto de horas, los jueves, me tendría que perder clase, y los viernes, por poder podría ir, pero no hay clases de teoría y me fastidiaría bastante hacerme 3 horas de viaje (entre ida y vuelta) sólo por las puñeteras prácticas.
Así pues, fui hoy a la hora señalada al lugar indicado, con la feliz idea de meterme en uno de esos 2 grupos que me venían estupendamente bien. Aquí tengo que aclarar otra cosa. Somos 5 grupos de teoría y, por sorteo, resultó que a mi grupo le tocó elegir en tercer lugar. Dentro del grupo hicieron otro sorteo para ver en qué orden empezábamos a elegir, y salió que empezaban aquéllos cuyo apellido empezara por U. El mío empieza por M, así que me tocaba de las últimas, con lo que corría el riesgo de que, a la hora de apuntarme, los grupos que quería estuvieran completos y entonces tendría que meterme en otro.
Casi según llegué, mi gozo se fue al pozo. Fui a hablar con Jose y Paula, dos compañeros, y Paula me dijo que sólo podíamos elegir entre 4 grupos, que eran los que correspondían a nuestra clase y empezaban por D (a ver, nosotros estamos en la clase D, los grupos eran A1, A2, B1, B2, etc). Ninguno de los 2 grupos que yo querían eran "D", así que me tocaba fastidiarme. Me dio mucha rabia, entre otras cosas porque en ningún momento nadie nos había dicho que sólo podíamos meternos en los grupos correspondientes a nuestra clase (en otras ocasiones no ha sido así), pero pensé que me tenía que aguantar y ya está. Mis opciones quedaban reducidas a elegir los jueves de 9:30 a 12:30 o de 15:30 a 18:30, o bien los viernes de 9:30 a 12:30 o de 12:30 a 15:30. Decidí optar por los viernes de 9:30 a 12:30, para no perder ninguna clase de teoría. Así las cosas, por fin me tocó entrar a apuntarme, y pasó esto:
Yo: - Hola. Eh... ¿qué grupos quedan libres?
Pepe (Pepe = P.P. = puto profesor): - El D2.
Yo (sorprendida): - ¿Sólo?
Pepe: - Sí, sólo el D2. Los viernes a las 16:00 - (sorpresa! los horarios de Internet estaban mal).
Yo: - ¿Osea que es la única opción?
Pepe: - Sí.
Yo: - ¿No hay ninguna otra posibilidad de meterme en ningún otro grupo?
Pepe: - No.
Yo: - ¿Así que todos los que vengan detrás de mí se van a meter en el D2?
Pepe: - Sí.
Yo: - Vale, pues si no puedo elegir, me meteré en el D2. No podría venirme peor, pero bueno.
Pepe (haciéndose el gracioso): - Sí puedes elegir, entre el D2 o el D2.
Yo (cabreada y subiendo el tono, pero entendiendo que ha sido culpa de la Suerte y no del Pepe): - Vale, pues el D2.
Después de esto, salí del aula fastidiada, porque realmente era imposible encontrar alguna opción peor. Pero, al salir yo, el grupo D2 ya estaba casi completo y aún quedaban varias personas por apuntarse. Temiéndome que iba a pasar algo raro (que pasó), pero negándomelo a mí misma, fui a hablar con Jose y Paula, que aún no habían elegido, y les dije cómo estaba la situación. Al rato, entraron a apuntarse y salieron sonriendo. Sonia y yo, que les esperábamos fuera, fuimos a su encuentro.
Yo: - ¿Qué ha pasado?
Paula (con una sonrisa de oreja a oreja): - Pues que, como ya estaban todos los grupos completos, nos han dicho que qué horario nos viene mejor, y nos van a meter en el grupo que queríamos.
Yo (enfadada, cabreada, llena de ira, acalorada y enfurecida): - ¿¿¿¿¿¿QUÉ??????
Paula (sonriendo): - Sí.
Yo (hablando muy alto): - Osea que le he preguntado al Pepe si no había absolutamente ninguna posibilidad de meterme en otro grupo y me ha dicho que no, le he preguntado si todos los que iban detrás de mí se iban a tener que meter obligatoriamente en el D2 y me ha dicho que sí, y entráis vosotros, detrás de mí, y os metéis en el que queréis.
Paula (aún sonriendo, la muy...): - Pues, sí... es que estaban ya todos los grupos llenos, en alguno nos tenían que meter.
La conversación siguió durante un ratito más. Me enfadé tanto, tanto, tanto, que me acaloré, se me quitó el hambre y perdí la noción del tiempo de tal manera que ni recordaba qué día era. Lo que no puedo comprender por más que me esfuerzo es cómo narices se lo montan los "docentes" para organizarlo todo tan chapuceramente mal y que siempre se llenen todos los grupos. A ver, creo recordar que hicimos la matrícula en Octubre, y estamos en Enero. Han tenido un poco de tiempo para saber cuántos alumnos están matriculados en esa asignatura. Pues no llego a comprender cómo, si hay 200 alumnos, ponen 150 plazas de manera que siempre hay gente que se queda sin grupo y tienen que andar acoplando a la gente de mala manera. Y lo que me ha pasado (a mí y a más gente) es muy injusto. Yo me apunté antes que Jose y Paula y me tengo que joder e ir los viernes a las 4 de la tarde, y ellos van después y se meten en el grupo que les da la gana. Y todo después de que el Pepe me asegurara que toda la gente que se apuntara detrás de mí se apuntaría en el grupo D2. Es que me repatea, el tipo me miente en mi cara y se queda tan ancho. Y no vayas a quejarte, porque te soltarán que "así son las cosas", y punto. Pero es muy injusto. AAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!!
5 cosas
Éste es un test que lleva un tiempo pululando por ahí, y como nadie me lo ha mandado hacer pero yo quiero hacerlo, pues lo hago. Consiste en contar 5 cosas que no sepáis sobre mí. Hay un montón de cosas que no sabéis sobre mí, así que intentaré escoger 5 que sean un poco originales, o diferentes, o raras. A ver si lo consigo:
1. Me sé la canción de la Abeja Maya en alemán. El año pasado empecé a estudiar alemán y la profesora nos dijo un día que nos iba a traer alguna película en alemán, o algún capítulo de la Abeja Maya, porque tenía unos cuantos. Al final nos trajo una película, pero a mí se me metió en la cabeza escuchar la Abeja Maya en alemán así que al final me las apañé para conseguir la canción, busqué también la letra, la escuché unas 500 veces seguidas y me la aprendí de memoria.
2. Odio el color amarillo. No me gusta nada de nada. No tengo ninguna explicación razonable para ello, simplemente es así. No me gustan los limones porque son amarillos (alguna vez los he probado y saben bien, pero no me gustan), ni la canción de los Beatles Yellow Submarine, porque el submarino es amarillo.
3. Me encantan los mundiales de fútbol. Normalmente no sigo la liga ni nada, pero cuando hay Mundiales, como el año pasado, me transformo. Veo todos los partidos que puedo, me pongo nerviosísima, digo cosas como "ha sido falta clarísima" o "¡pero si se ha tirao!", podría hablar durante horas de aquel penalty de Italia a Australia en el minuto 93 o del cabezazo de Zidane. Ah, y siempre estoy absolutamente convencida de que España va a ganar... hasta que pierde. Durante el Mundial aprendo muchas cosas, como los nombres, edades y clubes de muchísimos jugadores, pero no me preguntes fuera del Mundial quién es el último fichaje del Real Madrid, cuándo juega el Barça o cómo se llama el entrenador del Depor, porque no tengo ni idea.
4. Me gusta andar arrastrando los pies. No sé si está mal visto, o se considera de mala educación, o si simplemente nadie lo hace porque se va mejor y más rápido sin arrastrarlos, pero a mí es algo que me gusta hacer.
5. Cambio constantemente el aspecto de mi pelo. Desde que empecé la universidad, por poner un comienzo, lo he tenido corto, largo, igualado, a capas, castaño, con mechas, rubio, con flequillo, sin flequillo, con flequillo lateral, con la raya al medio, a un lado, diagonal... y no me gusta peinarme siempre de la misma manera, lo puedo llevar suelto, recogido, con coleta, con dos coletas, con moño, con dos moños... Se ve que mi "look" no me acaba de gustar :)
1. Me sé la canción de la Abeja Maya en alemán. El año pasado empecé a estudiar alemán y la profesora nos dijo un día que nos iba a traer alguna película en alemán, o algún capítulo de la Abeja Maya, porque tenía unos cuantos. Al final nos trajo una película, pero a mí se me metió en la cabeza escuchar la Abeja Maya en alemán así que al final me las apañé para conseguir la canción, busqué también la letra, la escuché unas 500 veces seguidas y me la aprendí de memoria.
2. Odio el color amarillo. No me gusta nada de nada. No tengo ninguna explicación razonable para ello, simplemente es así. No me gustan los limones porque son amarillos (alguna vez los he probado y saben bien, pero no me gustan), ni la canción de los Beatles Yellow Submarine, porque el submarino es amarillo.
3. Me encantan los mundiales de fútbol. Normalmente no sigo la liga ni nada, pero cuando hay Mundiales, como el año pasado, me transformo. Veo todos los partidos que puedo, me pongo nerviosísima, digo cosas como "ha sido falta clarísima" o "¡pero si se ha tirao!", podría hablar durante horas de aquel penalty de Italia a Australia en el minuto 93 o del cabezazo de Zidane. Ah, y siempre estoy absolutamente convencida de que España va a ganar... hasta que pierde. Durante el Mundial aprendo muchas cosas, como los nombres, edades y clubes de muchísimos jugadores, pero no me preguntes fuera del Mundial quién es el último fichaje del Real Madrid, cuándo juega el Barça o cómo se llama el entrenador del Depor, porque no tengo ni idea.
4. Me gusta andar arrastrando los pies. No sé si está mal visto, o se considera de mala educación, o si simplemente nadie lo hace porque se va mejor y más rápido sin arrastrarlos, pero a mí es algo que me gusta hacer.
5. Cambio constantemente el aspecto de mi pelo. Desde que empecé la universidad, por poner un comienzo, lo he tenido corto, largo, igualado, a capas, castaño, con mechas, rubio, con flequillo, sin flequillo, con flequillo lateral, con la raya al medio, a un lado, diagonal... y no me gusta peinarme siempre de la misma manera, lo puedo llevar suelto, recogido, con coleta, con dos coletas, con moño, con dos moños... Se ve que mi "look" no me acaba de gustar :)
Cuestionario sobre ti
Hace ya bastante tiempo que tengo pendiente un test de parte de Marvig. Y es éste:
1. Comenta con tu nombre y te diré algo sobre ti.
2. Te diré qué cantante / anime / juego me recuerda a ti.
3. Te diré algo que tenemos en común.
4. Te diré algo que envidie de ti.
5. Te diré el primer recuerdo que tengo sobre ti.
6. Te preguntaré algo que siempre he querido preguntarte.
7. Si relleno esto por ti, tendrás que poner el meme en tu blog para que yo pueda hacerlo.
¿Os animáis?
1. Comenta con tu nombre y te diré algo sobre ti.
2. Te diré qué cantante / anime / juego me recuerda a ti.
3. Te diré algo que tenemos en común.
4. Te diré algo que envidie de ti.
5. Te diré el primer recuerdo que tengo sobre ti.
6. Te preguntaré algo que siempre he querido preguntarte.
7. Si relleno esto por ti, tendrás que poner el meme en tu blog para que yo pueda hacerlo.
¿Os animáis?
Saw y Saw 2 en Navidad, la gran elección de Cuatro
Hola amigos! Tras una inusualmente cálida Navidad he vuelto al hogar, dulce hogar. En realidad volví el martes pasado, pero por unas cosas u otras no me he puesto a actualizar hasta hoy.
Estas Navidades, como acabo de decir, han sido extrañamente calurosas en Castilla y León. Salvo en Nochebuena y Navidad, que a las 10 de la noche el termómetro marcaba unos pocos grados bajo cero, el resto de los días el abrigo sobraba y más que invierno aquello casi parecía el comienzo de la primavera. Pese a todo, algunas cosas no cambian se ponga la meteorología como se ponga y en casa de mi abuela se seguían congelando las botellas de aceite en la despensa y a duras penas conseguíamos llegar a 20 grados en el salón ya bien entrado el día. Afortunadamente esta vez conseguí dormir todos los días menos el primero en la "zona caliente", donde la temperatura por la noche es de unos 10 a 15 grados (en la "zona fría" es de 0 a 5). Como mi abuela se muda de casa a sus 90 años y en la nueva habrá una calefacción decente (o indecente, pero calefacción al fin y al cabo y no 3 estufas rotando de habitación en habitación), es probable que ya nunca vuelva a hacer cosas como dormir con calcetines, gorro y guantes o despertarme en mitad de la noche para meter la cabeza bajo las mantas porque la nariz se me está quedando helada. Los tiempos cambian.
Las Navidades en general han estado bien. No he hecho nada especial, como gastar o sufrir inocentadas el día 28 ni salir en Nochevieja, pero lo he pasado bien jugando con mis tías al chinchón o intentando sacarle alguna palabra a mi primito de 2 años. Además, he conseguido esquivar el ataque del virus que perturbó la salud de casi toda mi familia (es curioso porque hace años yo era la primera en caer y la última en recuperarme completamente).
Pese ha todo, la Navidad nos ha dejado alguna sorpresa. El día 31 por la tarde, mi padre descubrió que unos simpáticos muchachos se habían divertido la noche anterior lanzando una o varias piedras contra el cristal delantero de nuestro coche, quedando éste inservible para su conducción. El seguro se hizo cargo de todo, pero pasando esto el día 31, el pensamiento de volver a casa el día 2 por la mañana se fue desvaneciendo poco a poco de nuestras mentes. Al final lo arreglaron el día 3, pero mi hermano y yo no pudimos esperar tanto y volvimos el 2, como estaba previsto inicialmente, en tren. Como somos especiales, mi hermano cogió un tren a las 13:30 y yo el siguiente, a las 16:50 (no me dio tiempo a coger el de las 13:30 porque me levanté tarde). Tras un viaje de 5 horas, hice el camino desde la estación hasta mi portal con la feliz idea de pasarme un par de horas tirada en el sofá cenando y viendo la tele... nada más lejos de la realidad. Cuando por fin llegué a casa mi hermano me abrió la puerta y, en vez de decirme "hola", me dijo:
- Tenemos un problema.
Y a continuación pronunció 4 palabras que, tras comprobar su veracidad, causaron en mí angustia y extrañeza a partes iguales:
- El hamster no está.
Cómo un animalito tan pequeño consiguió levantar toda la jaula (no salió por la puerta porque seguía cerrada y con el candado puesto) sin decapitarse en el intento, aterrizar en el suelo (la jaula está a una altura de un metro aproximadamente) y seguir vivito y coleando es algo que aún no entiendo. Tras el susto incial revisamos todos los rincones y recovecos de la casa (cuando yo llegué mi hermano ya llevaba 2 horas haciendo esto y sólo había encontrado un rastro de cacas detrás del sofá del salón), sacamos cajas de debajo de las camas, movimos sofás y sillones, pero nada, no aparecía. Tras una llamada de socorro de nuestra tía, que sabe lo que es que se te escape un hamster, empezamos a poner trozos de queso en todas las habitaciones. Hecho esto, nos metimos mi hermano y yo en una habitación con la luz apagada y sin hacer ruido, a ver si le oíamos. Y nada. Con creciente preocupación, decidí venirme al cuarto donde está el ordenador a mirar algunos e-mails... y llegó el fin de la aventura del animalito. Al abrir la puerta con cuidado, allí estaba ella, asomando la cabecita por detrás del sofá. Conseguimos cogerla y devolverla a su jaula sana y salva. Con la tontería eran las 12 de la noche, no había cenado y no me había tirado en el sofá, así que mi gran plan de levantarme al día siguiente completamente descansada y estudiar como una loca fracasó estrepitosamente... Otra vez será.
El día 5, que por la noche se llama "Noche de Reyes" pero por el día creo que no tiene un nombre oficial, lo pasé especialmente bien. Había quedado para ver la cabalgata y luego ir a cenar, y vi a muchos amigos a los que no veía desde el verano. Lo pasé realmente bien entre risas, caramelos y comida china y el tiempo pasó sin que me diera cuenta. No pude evitar sentir cierta envidia ya que a muchos de esos amigos España se les ha quedado pequeña y están viviendo en Manchester, Edimburgo, Hamburgo o Nueva Jersey, cosa que a mí me encantaría hacer, pero a pesar de todo lo pasé realmente bien escuchando sus historias en tierras extranjeras.
Y como he sido muy buena, los reyes se han acordado de mí y me han traído muchas cosas (muchas no, pero las necesarias). Así que todo va bien (es mentira, pero no puedo evitar ser una optimista compulsiva). Espero que a vosotros también os vaya bien.
Estas Navidades, como acabo de decir, han sido extrañamente calurosas en Castilla y León. Salvo en Nochebuena y Navidad, que a las 10 de la noche el termómetro marcaba unos pocos grados bajo cero, el resto de los días el abrigo sobraba y más que invierno aquello casi parecía el comienzo de la primavera. Pese a todo, algunas cosas no cambian se ponga la meteorología como se ponga y en casa de mi abuela se seguían congelando las botellas de aceite en la despensa y a duras penas conseguíamos llegar a 20 grados en el salón ya bien entrado el día. Afortunadamente esta vez conseguí dormir todos los días menos el primero en la "zona caliente", donde la temperatura por la noche es de unos 10 a 15 grados (en la "zona fría" es de 0 a 5). Como mi abuela se muda de casa a sus 90 años y en la nueva habrá una calefacción decente (o indecente, pero calefacción al fin y al cabo y no 3 estufas rotando de habitación en habitación), es probable que ya nunca vuelva a hacer cosas como dormir con calcetines, gorro y guantes o despertarme en mitad de la noche para meter la cabeza bajo las mantas porque la nariz se me está quedando helada. Los tiempos cambian.
Las Navidades en general han estado bien. No he hecho nada especial, como gastar o sufrir inocentadas el día 28 ni salir en Nochevieja, pero lo he pasado bien jugando con mis tías al chinchón o intentando sacarle alguna palabra a mi primito de 2 años. Además, he conseguido esquivar el ataque del virus que perturbó la salud de casi toda mi familia (es curioso porque hace años yo era la primera en caer y la última en recuperarme completamente).
Pese ha todo, la Navidad nos ha dejado alguna sorpresa. El día 31 por la tarde, mi padre descubrió que unos simpáticos muchachos se habían divertido la noche anterior lanzando una o varias piedras contra el cristal delantero de nuestro coche, quedando éste inservible para su conducción. El seguro se hizo cargo de todo, pero pasando esto el día 31, el pensamiento de volver a casa el día 2 por la mañana se fue desvaneciendo poco a poco de nuestras mentes. Al final lo arreglaron el día 3, pero mi hermano y yo no pudimos esperar tanto y volvimos el 2, como estaba previsto inicialmente, en tren. Como somos especiales, mi hermano cogió un tren a las 13:30 y yo el siguiente, a las 16:50 (no me dio tiempo a coger el de las 13:30 porque me levanté tarde). Tras un viaje de 5 horas, hice el camino desde la estación hasta mi portal con la feliz idea de pasarme un par de horas tirada en el sofá cenando y viendo la tele... nada más lejos de la realidad. Cuando por fin llegué a casa mi hermano me abrió la puerta y, en vez de decirme "hola", me dijo:
- Tenemos un problema.
Y a continuación pronunció 4 palabras que, tras comprobar su veracidad, causaron en mí angustia y extrañeza a partes iguales:
- El hamster no está.
Cómo un animalito tan pequeño consiguió levantar toda la jaula (no salió por la puerta porque seguía cerrada y con el candado puesto) sin decapitarse en el intento, aterrizar en el suelo (la jaula está a una altura de un metro aproximadamente) y seguir vivito y coleando es algo que aún no entiendo. Tras el susto incial revisamos todos los rincones y recovecos de la casa (cuando yo llegué mi hermano ya llevaba 2 horas haciendo esto y sólo había encontrado un rastro de cacas detrás del sofá del salón), sacamos cajas de debajo de las camas, movimos sofás y sillones, pero nada, no aparecía. Tras una llamada de socorro de nuestra tía, que sabe lo que es que se te escape un hamster, empezamos a poner trozos de queso en todas las habitaciones. Hecho esto, nos metimos mi hermano y yo en una habitación con la luz apagada y sin hacer ruido, a ver si le oíamos. Y nada. Con creciente preocupación, decidí venirme al cuarto donde está el ordenador a mirar algunos e-mails... y llegó el fin de la aventura del animalito. Al abrir la puerta con cuidado, allí estaba ella, asomando la cabecita por detrás del sofá. Conseguimos cogerla y devolverla a su jaula sana y salva. Con la tontería eran las 12 de la noche, no había cenado y no me había tirado en el sofá, así que mi gran plan de levantarme al día siguiente completamente descansada y estudiar como una loca fracasó estrepitosamente... Otra vez será.
El día 5, que por la noche se llama "Noche de Reyes" pero por el día creo que no tiene un nombre oficial, lo pasé especialmente bien. Había quedado para ver la cabalgata y luego ir a cenar, y vi a muchos amigos a los que no veía desde el verano. Lo pasé realmente bien entre risas, caramelos y comida china y el tiempo pasó sin que me diera cuenta. No pude evitar sentir cierta envidia ya que a muchos de esos amigos España se les ha quedado pequeña y están viviendo en Manchester, Edimburgo, Hamburgo o Nueva Jersey, cosa que a mí me encantaría hacer, pero a pesar de todo lo pasé realmente bien escuchando sus historias en tierras extranjeras.
Y como he sido muy buena, los reyes se han acordado de mí y me han traído muchas cosas (muchas no, pero las necesarias). Así que todo va bien (es mentira, pero no puedo evitar ser una optimista compulsiva). Espero que a vosotros también os vaya bien.





