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7 vidas tiene un gato
---- Y la curiosidad una a una se las va quitando ----
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Sindicación
 
Un día especial
1. Estoy muy contenta. Y hoy es 29 de Febrero. Debería ser un día especial, creo yo, ya que sólo lo vivimos una vez cada 4 años. Debería celebrarse y ponérsele un nombre, como el "Día de la Oportunidad" o algo así. Y El Corte Inglés debería vender regalitos especiales para este día, aunque yo no los compraría.

2. Hace unos días recibí este premio (no consigo poner la imagen, así que pongo el enlace a la imagen). Me hizo especial ilusión porque últimamente he dudado mucho de la calidad de mi blog y bueno, que alguien decida hacerme mención especial levanta el ánimo bloggeril mucho, mucho. Ese alguien ha sido Señor Oscuro: ¡¡muchas gracias!!. Ahora, en teoría, yo debería otorgárselo a otras 7 personas... pero eso no lo voy a hacer, me escaqueo por todo el morro, ale. Es que a muchos bloggeros a los que sigo ya se lo han dado, y como no sé a quién sí y a quién no y tampoco podría elegir sólo a 7 personas... pues no se lo doy a nadie, o se lo doy a todos, pero no a 7. Qué manía con el 7.

3. No me parece bien que hayan hecho un musical con la historia de Ana Frank. Ya está, ya lo he dicho.
 
¡Porque yo no soy tonta!
La semana pasada se me metió en la cabeza comprarme unos patines. No es que la idea me surgiera de la nada, pero sí que fue algo repentino. El caso es que el sábado tuve que ir ya a por ellos, porque yo para estas cosas soy así: o lo hago inmediatamente o ya no lo hago nunca. Así que al Decathlon que me fui (¿¡por qué había tanta gente!?), me probé unos cuantos modelos en distintas tallas, rodé un poco por la tienda y finalmente me decidí. Los patines que quería (como todos los demás) tenían un 30% de descuento, pero aún así a mí me parecían un poco caros. A pesar de todo, yo estaba bastante decidida a comprarlos cuando mi madre, que lo pregunta todo, le preguntó al dependiente que hasta cuándo duraban las rebajas, a lo que él respondió apresuradamente: "no tengo ni idea"... ahí empecé a sospechar, porque, ¿cómo no lo iba a saber?

Tras otro rato probando y rodando, de repente me fijé en el cartelito que marcaba la rebaja. Indicaba en caracteres infinitamente grandes el porcentaje descontado, pero una observación más minuciosa reveló una información más interesante aún... en la esquina superior derecha del cartelito, con letras muy pequeñitas, se podía leer: "del 6 de Enero al 16 de Febrero". El sábado era 16 de Febrero... el dependiente había respondido de forma muy extraña que no sabía cuándo terminaba la oferta... ¡ja!

Resistiendo el impulso de comprar los patines en ese mismo momento, me fui a casa sin ellos, convencida de que al día siguiente habría una nueva oferta y valdrían algo menos. Y efectivamente, ayer volví a por ellos y los compré... ¡10 euros más baratos! ¿Se pensaban que me iban a engañar a mí? ¡Pues esta vez, al menos, no!
 
Fin de la primera parte
1. Por fin el jueves tuve el último examen de este primer cuatrimestre de mi nueva vida universitaria. Me puse nerviosa de la manera más tonta, por causas ajenas al examen en sí mismo, pero al final me salió muy bien, así que, qué más da.

2. Esta vez, además, el fin de semana post-exámenes ha sido mucho mejor que otros años. El viernes lo pasé realmente bien, aunque no hice lo que tenía pensado hacer. Pero acabé nuevamente en "mi" Bar y lo pasé genial con un amigo, un conocido y 2 simpatiquísimos desconocidos, con los que ya hay planes de quedar nuevamente. Encontrar casualmente gente tan maja siempre es motivo de alegría. Ayer vi a un amigo al que hacía mucho tiempo que no veía, fue también un buen día. Además he estado haciendo ejercicio, porque mis excesos chocolatiles han dejado secuelas... ¡y eso hay que remediarlo pero ya!

3. Estando en pleno proceso de meterme, metafóricamente hablando, los libros en mi cabezota, me encontré con casualidad con el CD recopilatorio de The Cardigans, que no he dejado de escuchar desde entonces. Y en honor a ellos, pongo aquí el vídeo de una de sus canciones que más me gustan a mí:

 
¡¡ESTO NO PUEDE SER!!
Esto no puede seguir así... de ninguna manera, no, no ¡¡NO!!:

6h40 - Voy a desayunar. Me preparo un vaso de leche con MUCHO colacao, pero no pasa nada, es por la mañana, eso lo voy a quemar a lo largo del día. Además, tengo sueño y necesito muchas energías para inventarme un examen. La fuente de energía es el chocolate, en este caso, el colacao.

11h15 - Ya he hecho el examen, y como medida preventiva contra el sopor que me va a invadir por la tarde, voy al Starbucks a por mi café favorito, intentando no pensar en lo caro que es. Llego, miro los paneles a pesar de que sé exactamente lo que quiero, me dirijo a la barra. Las monedas de chocolate me miran. Las monedas de chocolate me dominan. Pido mi café... y una moneda de chocolate blanco (enorme). No pasa nada. Acabo de salir del examen, necesito fuerzas para afrontar el coñazo de temario que tendré que estudiar por la tarde.

12h50 - Ya estoy en casa y, como he desayunado tan pronto... tengo hambre. Aún falta más de una hora para comer... No puedo aguantar, así que decido comerme un quesito para "matar el gusanillo". Voy hacia la cocina y una imagen hace interferencia con mis pensamientos: la tableta de chocolate con leche que está en mi armario desde hace más de un mes. Intento resistir la tentación.... no puedo. Voy a la habitación y cojo la tableta. Me como una fila de onzas de las 3 que quedan. Total, por comerme otra... lo que coma hoy no lo como mañana. Me como la segunda fila. Total, por una más... si ya es la última. Me la como. Empiezo a sentirme culpable... pero qué más da, con lo rico que estaba.

18:30
- Me estoy durmiendo encima de los apuntes. Voy a merendar, y así me entretengo un rato. Me voy a preparar un capuchino: café + leche + sacarina. Eso casi ni engorda ni nada, muy bien. Llego a la cocina... ¿capuchino? Llevo ya 2 cafés y una coca-cola... a ver si no voy a dormir por la noche... Pienso en los 2 paquetes de cereales (de chocolate, claro) que compré por la mañana... No debo, pero quiero... quiero... quiero... Cojo el tazón, la leche, el nesquick. Cambio de idea y en vez de cereales me zampo un mega-croissant, pero eso sí, en la leche había mucho, pero mucho MUCHO nesquick.

¡¡Esto no puede seguir así!! ¿Qué me está pasando? Yo ya había aprendido a controlarme, ¡¡si el chocolate había estado semanas en mi armario, tan ricamente!! Esto es un descontrol... habrá que tomar medidas drásticas, ¡¡¡YA!!!