¡Qué ilusión!
Hace unos cuantos meses, Renfe convocó un concurso en el que los participantes debían escribir un breve relato de no más de 99 palabras cuyo tema principal tenía que ser "El tren". Había 3 premios para los 3 mejores. Yo escribí y mandé mi relato, pero no gané. Sin embargo, unos días después de elegir a los ganadores, decidieron editar un librito con los 99 mejores relatos de entre todos los presentados... y ahí sí que estaba yo :)
Me llamaron a casa diciendo que el libro lo editarían para Navidad, que me mandarían un ejemplar a casa... y nunca más se supo. ¡Hasta hoy! Hace un rato he sabido que el pasado día 23, Día del Libro, por fin publicaron los relatos. Y al parecer los libritos (que más bien deben de ser cuadernillos, pero decir "libritos" queda mejor, jo) están disponibles en varias estaciones, encima de los torniquetes, para que cualquiera los coja y los lea... ¡y me lea!
Bueno, pues que la noticia me ha hecho ilusión, la verdad. Para los que no os hagáis con el librito, aquí os dejo mi relato, por si lo queréis leer:
Como cada día, tu mirada se cruza con la mía durante una eternidad que dura sólo un segundo. Como cada día, olvido al instante las preocupaciones que nublaban mi mente. Sonriente, tomo asiento y, mientras miro por la ventana, me invento tu vida. Hoy te toca ser el amable abogado que emplea su tiempo ayudando a los necesitados. Siempre eres el bueno de mi película. Sin darme cuenta, hemos llegado a tu parada. Nuestras miradas vuelven a cruzarse y te veo alejarte por el andén. Continúo mi viaje deseando que llegue mañana para volver a mirarte, como cada día.
¡99 palabras justas!
Me llamaron a casa diciendo que el libro lo editarían para Navidad, que me mandarían un ejemplar a casa... y nunca más se supo. ¡Hasta hoy! Hace un rato he sabido que el pasado día 23, Día del Libro, por fin publicaron los relatos. Y al parecer los libritos (que más bien deben de ser cuadernillos, pero decir "libritos" queda mejor, jo) están disponibles en varias estaciones, encima de los torniquetes, para que cualquiera los coja y los lea... ¡y me lea!
Bueno, pues que la noticia me ha hecho ilusión, la verdad. Para los que no os hagáis con el librito, aquí os dejo mi relato, por si lo queréis leer:
Como cada día, tu mirada se cruza con la mía durante una eternidad que dura sólo un segundo. Como cada día, olvido al instante las preocupaciones que nublaban mi mente. Sonriente, tomo asiento y, mientras miro por la ventana, me invento tu vida. Hoy te toca ser el amable abogado que emplea su tiempo ayudando a los necesitados. Siempre eres el bueno de mi película. Sin darme cuenta, hemos llegado a tu parada. Nuestras miradas vuelven a cruzarse y te veo alejarte por el andén. Continúo mi viaje deseando que llegue mañana para volver a mirarte, como cada día.
¡99 palabras justas!
El hombre feliz
I. Ayer estuve, por fin, en la inauguración del III Festival de Cine Universitario (Unifest). Digo por fin porque, ya que una amiga mía forma parte de la organización del festival, he querido ir desde su primera edición, pero hasta este año no me ha sido posible.

Después de presentar el certamen, explicar todo lo que van a hacer hasta el sábado, que es cuando termina, y dar los agradecimientos oportunos, proyectaron los 3 cortometrajes ganadores del premio Goya este año, en las categorías de ficción, animación y documental. Me gustaron mucho los 3, yo diría que por igual, pero aquí quería hablar del cortometraje documental, titulado El hombre feliz.
Este corto cuenta la historia de Pepe Perea Perdigones, un hombre de 70 y pico años que vive en un modesto piso de Alcorcón con su mujer, y se define a sí mismo como "feliz". Este hecho es motivo de intriga y posterior estudio por parte de una doctora en Antropología de una universidad de Wisconsin, que conoce casualmente a Pepe y quiere explicar los motivos de su felicidad, ya que Pepe no reúne ninguno de los requisitos que supuestamente son necesarios para ser feliz (tener un determinado coche, un chalé en Marbella, y otros por el estilo que no recuerdo). Con dicho propósito, la doctora reúne a un pequeño equipo de investigación compuesto por ella y otras 2 personas, y lo primero que hacen es desconfiar de la felicidad de Pepe. Según ellos, es imposible que alguien pueda ser feliz sin reunir los requisitos necesarios para serlo, así que Pepe tiene que estar fingiendo su felicidad. Para comprobar si finge o no, el equipo decide entrevistar a todos los familiares, amigos y otros conocidos de Pepe (la encargada del quiosco, el director de su banco, su médico...). Todos ellos coinciden en que Pepe es verdaderamente feliz, que siempre le han visto contento, alegre, sonriente, animando a los demás, de buen humor, etc. Ante tales evidencias, el equipo de investigación se vuelve a Wisconsin con el misterio de la felicidad de Pepe sin resolver y una conclusión: Pepe es, quizá, el último miembro de una especie que ya no se puede salvar. Una especie de seres humanos capaces de ser felices con cosas simples y una vida normal y corriente.
El corto me gustó mucho, pero lo que me parece tremendo es que era el de la categoría documental, es decir... la historia de la investigación sobre la felicidad de Pepe es real. Me parece tremendo que una doctora en Antropología realmente se viniera desde los Estados Unidos a intentar explicar los motivos de la felicidad de un hombre cualquiera. ¿No tenía nada mejor que hacer? Y ese afán por explicar las razones de su felicidad... si él es feliz, que lo dejen tranquilo, mejor que intenten explicar las razones de la infelicidad de muchas personas, para intentar ayudarlas, ¿no?
Al acabar la gala de inauguración, algunos de los asistentes y participantes en el festival fuimos a un bar cercano, donde pudimos saludar a Pepe y su mujer, que habían ido a presentar su corto (ya que la directora del mismo no había podido acudir). Realmente tenía el aspecto de un hombre alegre y feliz. Yo me alegro por él, sin preguntarme el por qué. Creo que a veces no es necesaria una explicación.
II. Hace unos días, Abeja-Maya me concedió el Premio Blog Amigable. ¡Muchas gracias, Abejita!.

Después de presentar el certamen, explicar todo lo que van a hacer hasta el sábado, que es cuando termina, y dar los agradecimientos oportunos, proyectaron los 3 cortometrajes ganadores del premio Goya este año, en las categorías de ficción, animación y documental. Me gustaron mucho los 3, yo diría que por igual, pero aquí quería hablar del cortometraje documental, titulado El hombre feliz.
Este corto cuenta la historia de Pepe Perea Perdigones, un hombre de 70 y pico años que vive en un modesto piso de Alcorcón con su mujer, y se define a sí mismo como "feliz". Este hecho es motivo de intriga y posterior estudio por parte de una doctora en Antropología de una universidad de Wisconsin, que conoce casualmente a Pepe y quiere explicar los motivos de su felicidad, ya que Pepe no reúne ninguno de los requisitos que supuestamente son necesarios para ser feliz (tener un determinado coche, un chalé en Marbella, y otros por el estilo que no recuerdo). Con dicho propósito, la doctora reúne a un pequeño equipo de investigación compuesto por ella y otras 2 personas, y lo primero que hacen es desconfiar de la felicidad de Pepe. Según ellos, es imposible que alguien pueda ser feliz sin reunir los requisitos necesarios para serlo, así que Pepe tiene que estar fingiendo su felicidad. Para comprobar si finge o no, el equipo decide entrevistar a todos los familiares, amigos y otros conocidos de Pepe (la encargada del quiosco, el director de su banco, su médico...). Todos ellos coinciden en que Pepe es verdaderamente feliz, que siempre le han visto contento, alegre, sonriente, animando a los demás, de buen humor, etc. Ante tales evidencias, el equipo de investigación se vuelve a Wisconsin con el misterio de la felicidad de Pepe sin resolver y una conclusión: Pepe es, quizá, el último miembro de una especie que ya no se puede salvar. Una especie de seres humanos capaces de ser felices con cosas simples y una vida normal y corriente.
El corto me gustó mucho, pero lo que me parece tremendo es que era el de la categoría documental, es decir... la historia de la investigación sobre la felicidad de Pepe es real. Me parece tremendo que una doctora en Antropología realmente se viniera desde los Estados Unidos a intentar explicar los motivos de la felicidad de un hombre cualquiera. ¿No tenía nada mejor que hacer? Y ese afán por explicar las razones de su felicidad... si él es feliz, que lo dejen tranquilo, mejor que intenten explicar las razones de la infelicidad de muchas personas, para intentar ayudarlas, ¿no?
Al acabar la gala de inauguración, algunos de los asistentes y participantes en el festival fuimos a un bar cercano, donde pudimos saludar a Pepe y su mujer, que habían ido a presentar su corto (ya que la directora del mismo no había podido acudir). Realmente tenía el aspecto de un hombre alegre y feliz. Yo me alegro por él, sin preguntarme el por qué. Creo que a veces no es necesaria una explicación.
II. Hace unos días, Abeja-Maya me concedió el Premio Blog Amigable. ¡Muchas gracias, Abejita!.
Brillante





