Empezamos
Como más adelante vereis esta historia cuenta las idas y venidas de una relación sentimental entre chicas. Está puramente creada desde la imaginación, aunque no negaré que hay pequeñas pinceladas de mi vida en ella, pero básicamente todo en ella es ireal.
Intentaré ir actualizándola cada poco tiempo. Aviso que solo no soy escritora, simplemente una aficionada. Hace un tiempo comencé a escribirla en mi blog, pero como las ideas cada vez fluyen con más claridad he decidido crear un blog exclusivamente para la historia.
No sé si os llegará a gustar más o menos, pero en todo caso espero que la disfrutéis.
Intentaré ir actualizándola cada poco tiempo. Aviso que solo no soy escritora, simplemente una aficionada. Hace un tiempo comencé a escribirla en mi blog, pero como las ideas cada vez fluyen con más claridad he decidido crear un blog exclusivamente para la historia.
No sé si os llegará a gustar más o menos, pero en todo caso espero que la disfrutéis.
- 1 -
Camino a casa, de vuelta del trabajo, Marta recuerda que debe de pasar por el super a hacer algo de compra. Su nevera está algo vacía, lleva días que casi no pisa la casa. El trabajo la tiene saturada. Entra, coge el carrito, va mirando los productos de las estanterías. Coge un cartón de leche, un paquete de yogurs, unos packs de cerveza, unas chuletas de ternera, patatas fritas y unos kiwis. Por lo menos esta noche saldrá del paso. Va a caja, embolsa la compra, y nota como la cajera la penetra con la mirada. Empieza a notar como la calor azora su cara, y decide coger rápido la vuelta y salir de allí.
Coloca las bolsas de la compra cuidadosamente en el asiento trasero de su Volkswagen Passat. Es de color negro metalizado. Entra a dejar el carrito, nuevamente se siente observada. La intrigante mirada de la cajera persigue el contoneo del cuerpo de marta, camino de la salida. Sube al coche y suspira. "Estoy agotada" piensa.
Frente a la puerta del garage acciona el mando, observa con paciencia como la puerta sube lentamente. "Por fin en casa". Sube las bolsas y las deja desordenadas encima de la mesa de la cocina.
Suena el teléfono. Un tono. Dos tonos. Tres tonos. Al cuarto logra alcanzar el teléfono.
"Marta?".......- si, soy yo, quien habla?
"No conoces mi voz?"..........- me suena, quien eres?
"Adivinalo, hace año y medio que no nos vemos desde que me fuí de la ciudad".........- Laura?
Colgó el teléfono, y fue directa a la cama. Ya colocaría la compra más tarde. Cerró los ojos y se dejó envolver por esa voz dulce, cálida. Esa voz que durante tanto tiempo la desperto con un "buenos dias". Esa voz que acariciaba sus oidos con susurros cada noche. Esa voz que un día dijo "adios", y que después de tanto tiempo le erizaba el bello como el primer día.
Coloca las bolsas de la compra cuidadosamente en el asiento trasero de su Volkswagen Passat. Es de color negro metalizado. Entra a dejar el carrito, nuevamente se siente observada. La intrigante mirada de la cajera persigue el contoneo del cuerpo de marta, camino de la salida. Sube al coche y suspira. "Estoy agotada" piensa.
Frente a la puerta del garage acciona el mando, observa con paciencia como la puerta sube lentamente. "Por fin en casa". Sube las bolsas y las deja desordenadas encima de la mesa de la cocina.
Suena el teléfono. Un tono. Dos tonos. Tres tonos. Al cuarto logra alcanzar el teléfono.
"Marta?".......- si, soy yo, quien habla?
"No conoces mi voz?"..........- me suena, quien eres?
"Adivinalo, hace año y medio que no nos vemos desde que me fuí de la ciudad".........- Laura?
Colgó el teléfono, y fue directa a la cama. Ya colocaría la compra más tarde. Cerró los ojos y se dejó envolver por esa voz dulce, cálida. Esa voz que durante tanto tiempo la desperto con un "buenos dias". Esa voz que acariciaba sus oidos con susurros cada noche. Esa voz que un día dijo "adios", y que después de tanto tiempo le erizaba el bello como el primer día.
-2 -
Subo la persiana y noto como el sol invade mi interior, como el calor recorre toda mi piel. Noto el contacto suave de tus labios sobre mi mejilla, y tus brazos rodeando mi cintura.
Me siento invadida de esas sensaciones, me siento infinitamente bien al sentirte tan cerca.
Noto tu respiración en mi oido, y un nuevo beso suena en la habitación. No puedo evitar suspirar. Es todo tan perfecto....
Al girarme el roce de las cortinas me devuelven a la realidad. Busco tu silueta, tu imagen. No estás. Todo fue fruto de la imaginación. Una mala pasada de la nostalgia. Efectos secundarios de esa llamada.
Vuelta al día a día cotidiano. Puntos del día: ponerse presentable, desayunar, prepararse para la reunión, volver a casa, ponerme presentable para la cena, y que sea lo que dios quiera.
Me siento invadida de esas sensaciones, me siento infinitamente bien al sentirte tan cerca.
Noto tu respiración en mi oido, y un nuevo beso suena en la habitación. No puedo evitar suspirar. Es todo tan perfecto....
Al girarme el roce de las cortinas me devuelven a la realidad. Busco tu silueta, tu imagen. No estás. Todo fue fruto de la imaginación. Una mala pasada de la nostalgia. Efectos secundarios de esa llamada.
Vuelta al día a día cotidiano. Puntos del día: ponerse presentable, desayunar, prepararse para la reunión, volver a casa, ponerme presentable para la cena, y que sea lo que dios quiera.
- 3 -
Cerró la puerta del despacho, sin hacer ruido, como si quisiera pasar desapercibida.
Tras el sonido de la puerta cerrada escucha:
-Marta, entra por favor………………
Con cara de agobio Marta entra al despacho.
-Dime Ana ¿que se me olvidó?, ¿alguna certificación?, ¿no te di el informe del nuevo edificio en Playa Honda?.
-Nada Marta, me lo diste todo. Llevo observándote todo el día, ¿qué te ocurre, estás como en otro mundo?, y no saliste a almorzar, a comer tampoco. Te pasa algo.
Marta se queda mirando a Ana, ¿como es posible que la conociera tan bien?.
Marta y Ana se conocieron hacía ya casi diez años. Marta había conocido a Ana a través de una chica del chat en el que solía entrar a veces para pasar el rato. Ana era la novia de esta chica. Ana siempre que veía a Marta la saludaba, aunque no eran amigas por aquellos entonces se llevaban muy bien. Tenían un trato afable. Con el paso de un año y pico se volvieron a encontrar por el chat, pero esta vez Marta y Ana. No la novia de Ana y Marta. Ana le contó a Marta que lo había dejado con la chica esta, y quedaron de verse algún día. Ahí empezó lo que a día de hoy es una gran historia de amistad.
-He quedado a cenar con Laura.
-¿Cómoooooooooooooo?
-He quedado a cenar con Laura.
-Pero ¿no estaba en Bruselas?
-Ha vuelto, me llamó anoche a casa, me pidió que fuera a cenar con ella.
-¿Y vas a ir?, estás loca, loca de remate.
-Quizás, ahora me voy, a las diez pasa a recogerme, y mira que horas son, aún me queda ducharme y cambiarme.
-Vale, ¿mañana me cuentas no?
-Vale, buenas noches Ana
-Buenas noches a ti también.
Ana se quedó mirando como cerraba la puerta, y un alo de dudas se veía a su alrededor. “Espero que todo vaya bien, que consiga mantenerse en su sitio”, “Laura no la merece, no después de cómo se comportó con ella”.
Tras el sonido de la puerta cerrada escucha:
-Marta, entra por favor………………
Con cara de agobio Marta entra al despacho.
-Dime Ana ¿que se me olvidó?, ¿alguna certificación?, ¿no te di el informe del nuevo edificio en Playa Honda?.
-Nada Marta, me lo diste todo. Llevo observándote todo el día, ¿qué te ocurre, estás como en otro mundo?, y no saliste a almorzar, a comer tampoco. Te pasa algo.
Marta se queda mirando a Ana, ¿como es posible que la conociera tan bien?.
Marta y Ana se conocieron hacía ya casi diez años. Marta había conocido a Ana a través de una chica del chat en el que solía entrar a veces para pasar el rato. Ana era la novia de esta chica. Ana siempre que veía a Marta la saludaba, aunque no eran amigas por aquellos entonces se llevaban muy bien. Tenían un trato afable. Con el paso de un año y pico se volvieron a encontrar por el chat, pero esta vez Marta y Ana. No la novia de Ana y Marta. Ana le contó a Marta que lo había dejado con la chica esta, y quedaron de verse algún día. Ahí empezó lo que a día de hoy es una gran historia de amistad.
-He quedado a cenar con Laura.
-¿Cómoooooooooooooo?
-He quedado a cenar con Laura.
-Pero ¿no estaba en Bruselas?
-Ha vuelto, me llamó anoche a casa, me pidió que fuera a cenar con ella.
-¿Y vas a ir?, estás loca, loca de remate.
-Quizás, ahora me voy, a las diez pasa a recogerme, y mira que horas son, aún me queda ducharme y cambiarme.
-Vale, ¿mañana me cuentas no?
-Vale, buenas noches Ana
-Buenas noches a ti también.
Ana se quedó mirando como cerraba la puerta, y un alo de dudas se veía a su alrededor. “Espero que todo vaya bien, que consiga mantenerse en su sitio”, “Laura no la merece, no después de cómo se comportó con ella”.
- 4 -
Suena el timbre de la puerta……….nuevamente suena una segunda vez. Es persistente.
-¿Ya está aquí? Ay madre, pero si aún falta media hora, y yo en toalla todavía.
-¿Si?
-Soy Laura, ¿bajas?
-Pues..resulta que me pillas en toalla aún, lo siento, espera te abro y subes.
-Vale.
Vuelve a sonar el timbre. Marta cogiendo la toalla para que no hubiera sorpresas. Mira por la rendija, la observa durante unos segundos. Ahí está después de tanto tiempo. El nuevo sonido del timbre la saca de su observación desde detrás de la mirilla. La puerta se abre, se quedan mirando, ninguna se mueve, ninguna habla, las dos esperando que la otra de el paso. La mirada verde y la negra penetrándose mutuamente. Una sonrisa se esboza, y otra sonrisa responde. Al fin un “hola” interrumpe el silencio del momento. Marta se hace a un lado sin retirar su mirada de los ojos color manzana de Laura.
Laura avanza un paso y llega a la altura de Marta. El silencio es penetrante en cada gesto de ambas. La sujeta de la mano libre, la aprieta, y le da un beso en la mejilla.
-No te preocupes ya sé que me adelantado. Te ves hermosa con el pelo húmedo, ¿te lo dejarás rizado hoy?.
-Ahora siempre lo llevo rizado, es más cómodo, doy menos vueltas a la hora de salir de casa. Pero no te quedes ahí, pasa, ponte música o la tv, lo que tu quieras, procuraré tardar poco. Salí algo tarde del trabajo hoy.
-Que no te preocupes, terminar de arreglarte.
Marta confusa cierra la puerta y la ve caminar hacia la salita. Los recuerdos la invaden, se queda absorta en ellos. La tenía tan cerca, esa mujer que tanto quiso, esa mujer por la que lloró tantas noches, esa mujer que fue su mujer, esa mujer la que tanto dolor le hizo sentir. Entró al baño cerró la puerta, y comenzó a vestirse, jeans bajo de cintura, jersey de cuello de barco negro, y zapatos negros y cinturón negro como complementos, junto a un bolso negro también.
Sale del baño, apoyándose sobre el marco de la puerta le dice:
-¿Vamos?, ya estoy lista.
Laura gira la cabeza y la mira, otra vez la mirada verdosa la atraviesa.
-Si, claro, que rápida. Te dicho que estás muy bonita?, has mejorado mucho tu aspecto.
-Deja de halagarme y mueve ese culito del sofá, tengo hambre.
-Jajaja, tu tan directa como siempre, no cambies nunca.
-No lo haré, no porque tu me lo pidas, sino porque me gusta como soy.
-¿Ya está aquí? Ay madre, pero si aún falta media hora, y yo en toalla todavía.
-¿Si?
-Soy Laura, ¿bajas?
-Pues..resulta que me pillas en toalla aún, lo siento, espera te abro y subes.
-Vale.
Vuelve a sonar el timbre. Marta cogiendo la toalla para que no hubiera sorpresas. Mira por la rendija, la observa durante unos segundos. Ahí está después de tanto tiempo. El nuevo sonido del timbre la saca de su observación desde detrás de la mirilla. La puerta se abre, se quedan mirando, ninguna se mueve, ninguna habla, las dos esperando que la otra de el paso. La mirada verde y la negra penetrándose mutuamente. Una sonrisa se esboza, y otra sonrisa responde. Al fin un “hola” interrumpe el silencio del momento. Marta se hace a un lado sin retirar su mirada de los ojos color manzana de Laura.
Laura avanza un paso y llega a la altura de Marta. El silencio es penetrante en cada gesto de ambas. La sujeta de la mano libre, la aprieta, y le da un beso en la mejilla.
-No te preocupes ya sé que me adelantado. Te ves hermosa con el pelo húmedo, ¿te lo dejarás rizado hoy?.
-Ahora siempre lo llevo rizado, es más cómodo, doy menos vueltas a la hora de salir de casa. Pero no te quedes ahí, pasa, ponte música o la tv, lo que tu quieras, procuraré tardar poco. Salí algo tarde del trabajo hoy.
-Que no te preocupes, terminar de arreglarte.
Marta confusa cierra la puerta y la ve caminar hacia la salita. Los recuerdos la invaden, se queda absorta en ellos. La tenía tan cerca, esa mujer que tanto quiso, esa mujer por la que lloró tantas noches, esa mujer que fue su mujer, esa mujer la que tanto dolor le hizo sentir. Entró al baño cerró la puerta, y comenzó a vestirse, jeans bajo de cintura, jersey de cuello de barco negro, y zapatos negros y cinturón negro como complementos, junto a un bolso negro también.
Sale del baño, apoyándose sobre el marco de la puerta le dice:
-¿Vamos?, ya estoy lista.
Laura gira la cabeza y la mira, otra vez la mirada verdosa la atraviesa.
-Si, claro, que rápida. Te dicho que estás muy bonita?, has mejorado mucho tu aspecto.
-Deja de halagarme y mueve ese culito del sofá, tengo hambre.
-Jajaja, tu tan directa como siempre, no cambies nunca.
-No lo haré, no porque tu me lo pidas, sino porque me gusta como soy.
- 5 -
Bajando en el ascensor los perfumes se entremezclaban, se confundían el uno con el otro, jugueteaban a ver cual superaba al otro. Marta mirando al suelo del ascensor. Laura sin parar de hablar, Marta respondía con monosílabos. Llegan a la planta baja, el baiven brusco del ascensor lanza a Marta sobre Laura. Laura la sujeta de la cintura, las miradas se entrecuzan, un pequeño gesto de Marta a modo de sonrisa forzada provoca que Laura abrace a Marta. Marta se queda
quieta sin saber como reaccionar.
-Marta........Marta......
-Laura....salimos del ascensor?
-Lo siento, perdóname.
De camino al restaurante el camino se hizo silencioso, las luces de las avenidas iluminaban fugazmente los rincones del coche de Laura. Marta en el asiento del copiloto miraba los transeuntes, escuchaba el cd que sonaba sin prestar mucha atención, tenía hambre todo el día sin comer, muerta de los nervios, ahora le pasaba factura, podría comerse cualquier cosa por penosa que fuera.
Bajando por la rampa del parking Marta reaccionó al para el coche Laura y volver a la realidad. Laura estaba tan hermosa como hace año y medio, no parecía haber cambiado nada, el mismo parking, el mismo restaurante, las mismas miradas huidizas.
Llegaron al restaurante, eran más que conocidas allí, las colocaron en su mesa favorita, el dueño vino a saludarlas, hacía tanto que no las veían por el restaurante. La cena pasó tranquila Marta le preguntaba sobre su vida en Bruselas, y Laura se deshacía relatando detalles, seguía tan prepotente como siempre, tan altiva. No cambiaría nunca.
Ya en el postre..........
-Porqué me has llamado Laura?
-Necesito que me ayudes a decorar mi nueva casa.
-Nueva casa? y eso?
-Me quedo aquí, para siempre. He dejado el trabajo de Bruselas, añoraba España.....y.....
-Pq no vas a un estudio de decoración?
-Marta a ti te encanta la decoración, y sé que eres una de las socias de un estudio, me tratarás bien y podrás hacerme un buen precio. Ya sabes mis gustos cuales son, y con tu estilo el piso quedará perfecto. Además quiero que me asesores sobre unas pequeños reformas que quiero hacerle antes.
-Está bien, pero como tu has dicho soy socia, y tengo que tener en cuenta la opinión de Lydia.
-Bueno, habla con ella, al acuerdo al que llegues me valdrá, pero mira por mí eh?
La mirada destelleante de Laura recorrío todo el cuerpo de Marta.
-Está bien, mañana hablo con Lydia y vamos a ver el piso a ver que podemos hacer.
quieta sin saber como reaccionar.
-Marta........Marta......
-Laura....salimos del ascensor?
-Lo siento, perdóname.
De camino al restaurante el camino se hizo silencioso, las luces de las avenidas iluminaban fugazmente los rincones del coche de Laura. Marta en el asiento del copiloto miraba los transeuntes, escuchaba el cd que sonaba sin prestar mucha atención, tenía hambre todo el día sin comer, muerta de los nervios, ahora le pasaba factura, podría comerse cualquier cosa por penosa que fuera.
Bajando por la rampa del parking Marta reaccionó al para el coche Laura y volver a la realidad. Laura estaba tan hermosa como hace año y medio, no parecía haber cambiado nada, el mismo parking, el mismo restaurante, las mismas miradas huidizas.
Llegaron al restaurante, eran más que conocidas allí, las colocaron en su mesa favorita, el dueño vino a saludarlas, hacía tanto que no las veían por el restaurante. La cena pasó tranquila Marta le preguntaba sobre su vida en Bruselas, y Laura se deshacía relatando detalles, seguía tan prepotente como siempre, tan altiva. No cambiaría nunca.
Ya en el postre..........
-Porqué me has llamado Laura?
-Necesito que me ayudes a decorar mi nueva casa.
-Nueva casa? y eso?
-Me quedo aquí, para siempre. He dejado el trabajo de Bruselas, añoraba España.....y.....
-Pq no vas a un estudio de decoración?
-Marta a ti te encanta la decoración, y sé que eres una de las socias de un estudio, me tratarás bien y podrás hacerme un buen precio. Ya sabes mis gustos cuales son, y con tu estilo el piso quedará perfecto. Además quiero que me asesores sobre unas pequeños reformas que quiero hacerle antes.
-Está bien, pero como tu has dicho soy socia, y tengo que tener en cuenta la opinión de Lydia.
-Bueno, habla con ella, al acuerdo al que llegues me valdrá, pero mira por mí eh?
La mirada destelleante de Laura recorrío todo el cuerpo de Marta.
-Está bien, mañana hablo con Lydia y vamos a ver el piso a ver que podemos hacer.





