- 3 -
Cerró la puerta del despacho, sin hacer ruido, como si quisiera pasar desapercibida.
Tras el sonido de la puerta cerrada escucha:
-Marta, entra por favor………………
Con cara de agobio Marta entra al despacho.
-Dime Ana ¿que se me olvidó?, ¿alguna certificación?, ¿no te di el informe del nuevo edificio en Playa Honda?.
-Nada Marta, me lo diste todo. Llevo observándote todo el día, ¿qué te ocurre, estás como en otro mundo?, y no saliste a almorzar, a comer tampoco. Te pasa algo.
Marta se queda mirando a Ana, ¿como es posible que la conociera tan bien?.
Marta y Ana se conocieron hacía ya casi diez años. Marta había conocido a Ana a través de una chica del chat en el que solía entrar a veces para pasar el rato. Ana era la novia de esta chica. Ana siempre que veía a Marta la saludaba, aunque no eran amigas por aquellos entonces se llevaban muy bien. Tenían un trato afable. Con el paso de un año y pico se volvieron a encontrar por el chat, pero esta vez Marta y Ana. No la novia de Ana y Marta. Ana le contó a Marta que lo había dejado con la chica esta, y quedaron de verse algún día. Ahí empezó lo que a día de hoy es una gran historia de amistad.
-He quedado a cenar con Laura.
-¿Cómoooooooooooooo?
-He quedado a cenar con Laura.
-Pero ¿no estaba en Bruselas?
-Ha vuelto, me llamó anoche a casa, me pidió que fuera a cenar con ella.
-¿Y vas a ir?, estás loca, loca de remate.
-Quizás, ahora me voy, a las diez pasa a recogerme, y mira que horas son, aún me queda ducharme y cambiarme.
-Vale, ¿mañana me cuentas no?
-Vale, buenas noches Ana
-Buenas noches a ti también.
Ana se quedó mirando como cerraba la puerta, y un alo de dudas se veía a su alrededor. “Espero que todo vaya bien, que consiga mantenerse en su sitio”, “Laura no la merece, no después de cómo se comportó con ella”.
Tras el sonido de la puerta cerrada escucha:
-Marta, entra por favor………………
Con cara de agobio Marta entra al despacho.
-Dime Ana ¿que se me olvidó?, ¿alguna certificación?, ¿no te di el informe del nuevo edificio en Playa Honda?.
-Nada Marta, me lo diste todo. Llevo observándote todo el día, ¿qué te ocurre, estás como en otro mundo?, y no saliste a almorzar, a comer tampoco. Te pasa algo.
Marta se queda mirando a Ana, ¿como es posible que la conociera tan bien?.
Marta y Ana se conocieron hacía ya casi diez años. Marta había conocido a Ana a través de una chica del chat en el que solía entrar a veces para pasar el rato. Ana era la novia de esta chica. Ana siempre que veía a Marta la saludaba, aunque no eran amigas por aquellos entonces se llevaban muy bien. Tenían un trato afable. Con el paso de un año y pico se volvieron a encontrar por el chat, pero esta vez Marta y Ana. No la novia de Ana y Marta. Ana le contó a Marta que lo había dejado con la chica esta, y quedaron de verse algún día. Ahí empezó lo que a día de hoy es una gran historia de amistad.
-He quedado a cenar con Laura.
-¿Cómoooooooooooooo?
-He quedado a cenar con Laura.
-Pero ¿no estaba en Bruselas?
-Ha vuelto, me llamó anoche a casa, me pidió que fuera a cenar con ella.
-¿Y vas a ir?, estás loca, loca de remate.
-Quizás, ahora me voy, a las diez pasa a recogerme, y mira que horas son, aún me queda ducharme y cambiarme.
-Vale, ¿mañana me cuentas no?
-Vale, buenas noches Ana
-Buenas noches a ti también.
Ana se quedó mirando como cerraba la puerta, y un alo de dudas se veía a su alrededor. “Espero que todo vaya bien, que consiga mantenerse en su sitio”, “Laura no la merece, no después de cómo se comportó con ella”.





