Je suis malade, elle est malade, nous sommes malades...
Vamos, que estamos enfermos, los dos: A, mi A, vuestra ya A y el que aquí escribe -oseáse moi-; enfermos, enfermos los dos... eso sí, yo con dos días de ventaja, que para algo ya empecé el viernes con mis fiebres, mis toses, mis expectoraciones y hasta con mis delirios debidos a las altas temperaturas.
Lo de A, gracias a Dios, parece ser más leve... así que aquí estamos, recluidos en el hogar desde el viernes, eso sí, casi nos hemos metido entre pecho y espalda la primera temporada completa de Nip / Tuck, lo cual me ha venido superbien como fuente inagotable de datos médicos e imágenes de quirófano para mis delirios febriles, vamos, una gozada.
Plus, Plis, Plas... ¡cuando me recupere más!

Lo de A, gracias a Dios, parece ser más leve... así que aquí estamos, recluidos en el hogar desde el viernes, eso sí, casi nos hemos metido entre pecho y espalda la primera temporada completa de Nip / Tuck, lo cual me ha venido superbien como fuente inagotable de datos médicos e imágenes de quirófano para mis delirios febriles, vamos, una gozada.
Plus, Plis, Plas... ¡cuando me recupere más!
Citas
"Nunca he creído en el valor terapéutico de las peleas. Tampoco me gustan las reconciliaciones; tienen algo de rendición, de fracaso, y parece que el amor se va partiendo en trozos cada vez más pequeños."
Esto es lo que se dice hacia la mitad de la página 68 de mi edición de Los Amantes Tristes, una novela corta o un corto pedazo de todos aquellos que hemos sido amigos, amantes o
amados alguna vez; un corto pedazo de mi mismo que he devorado en dos entreactos de dos noches consecutivas, dividiendo en dos -e inconscientemente- una historia conscientemente dividida, una historia que, como dice la autora, "Sucede en París, porque lo que sucede en París podría ocurrir en cualquier parte. No es verdad que siempre nos quedará París. ¡Y una mierda!... Lo que nos quedará será el lugar donde hemos sido niños y hemos soñado con París. Pero nos han enseñado eso, que todas las cosas pueden suceder en París y, a menudo, como en esta novela, suceden."Y así yo regresaba a Comala y Macondo, a Sabina y a Ana Belén, y a eso que me da tanto miendo de que al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver, a una infancia a la que -a diferencia de Eugenia- no quiero regresar y, sin embargo, sí confiar en que siempre nos quedará París mientras creo a pies juntillas (con los ojos cerrados y batiendo palmas como quién grita al mundo que cree en las hadas para que no muera Campanilla) que todas las cosas pueden suceder en PArís (sí, sí, con A de Tour Eiffel) y dejo que Carla Bruni me cante al oído -en un sajón que a mi me sigue sonando francés y afrancesado- que those dancing days are gone... y yo le respondo con un I carry the sun in a golden cup, the moon in a silver bag.
Plus, Plis, Plas... ¡mañana más!
Reflexiones (o de cómo escribir para el inglés -que diría abuela-)
Hoy se me ha dado por fijarme en mi contador de visitas. No he mirado cuántas llevo hoy, ni de dónde vienen, ni através de qué sitios, ni tan siquiera si este 19 de febrero está siendo mejor o peor que el del 2006 o el del 2005... no, hoy simplemente me fijé en un dato, en un número
214.939 que son, según mi contador, el Número total de visualizaciones de página hasta el momento, e inmediatamente he pensado que si por cada visualización alguien me hubiese pagado cincuenta céntimos de euro (oséase, 0'50 numéricamente hablando) a estas alturas ya tendría mi hipoteca pagada.
Tras esa conclusión poco más puedo decir hoy.
Plus, Plis, Plas... ¡mañana más! (Por lo demás... seguimos sin saber si Nico es o no finalista en eso de los TPs de Oro, sabiendo que hay que seguir votando y re-votando a la Marivipi en sus premios blogueros y en todas sus categorías y que
nos muestra una nueva cara, además de abrirnos el apetito a ritmo de un "Come y Calla" que seguro que más de una vez nos han dicho de pequeños -o no tan pequeños- pero que os aseguro que ahora suena diferente.)
214.939
214.939 que son, según mi contador, el Número total de visualizaciones de página hasta el momento, e inmediatamente he pensado que si por cada visualización alguien me hubiese pagado cincuenta céntimos de euro (oséase, 0'50 numéricamente hablando) a estas alturas ya tendría mi hipoteca pagada.
Tras esa conclusión poco más puedo decir hoy.
nos muestra una nueva cara, además de abrirnos el apetito a ritmo de un "Come y Calla" que seguro que más de una vez nos han dicho de pequeños -o no tan pequeños- pero que os aseguro que ahora suena diferente.)Anteayer fue el día de los enamorados... (o de cómo cogerse un cabreo monumental y terminar hablando con un extraterrestre vestido de mecánico)
Pues sí, gentes y gentas de esta España camisa blanca de mi esperanza y rincones varios del mundo que me leéis, pues sí, que anteayer el día de los enamorados y aunque bien podríamos habernos puesto a cantar todos eso que compuso Algueró de "San Valentín, yo no te olvido
porque en tu fiesta su amor he conseguido." pues como que no, que no, que tras los post íntimos y personales que me llevo marcados estos días (que es que yo también me soy muy Pfeiffer a veces, muy de mis intimismos y de mis personalidades -sólo que con sin Robert Redford-) lo que hoy me pide a mi el cuerpo es hacerme un salto temporal la mar de majo y como que hasta al martes y 13 a última hora de la tarde y primera de la noche que me voy, para pasar a relataros lo que bien podría denominarse las consecuencias de la vagancia y del vandalismo automotriz; que aunque son cosas muy distintas pues como que, desgraciadamente, en lo que a mi respecta y en lo que a ese martes y 13 acontecía, pues como que van íntimamente unidas.
Y es que ya se lo anunciaba yo a mi amigo México lindo y querido cuando ante su pregunta de "que mas?" yo le contestaba un "que me han pinchado una rueda del coche"... y la verdad es que la cosa pues como que comenzó de una forma de lo más casual y tranquila, con una A, mi A, vuestra ya A que regresaba a casa después de una dura tarde de trabajo (bueno, lo de dura tarde de trabajo lo pongo sin saber muy bien si fue dura o no pero como a ella le mola eso de ser working girl total pues como que yo aquí lo escribo y así le hago la rosca), regresaba a casa -estaba diciendo yo- con la intención de ir a Mercadona
a comprar naranjas y productos lácteos varios y variados, amén de pan rico en fibras (que es que eso es lo que tiene el embarazo y, sobre todo el tercer trimestre del mismo, que es que ha de ser rico en fibras, calcio, vitamina C y Omega3 - pero claro, como el mejor Omega3 es el del pescado y ese lo compramos en el mercado tradicional de toda la vida, pues como que por eso no lo añadimos a la lista de Mercadona-)... y es justo aquí donde entra eso de la vagancia y sus consecuencias que, luego -cosas de la vida y del destino-, se termina relacionando con el vandamlismo callejero y automotriz, porque claro, el que aquí escribe -oséase moi- ahí que todos los meses paga 70€ por aparcar su coche en un bonito garaje, con sus cámaras de seguridad, su vigilante e incluso vigilanta, su plaza reservada, su tarjetita de banda magnética, barreras electrónicas y demás, pero allí que como el domingo llegó cansado pues allí que se dijo un ¡ea!, un "dejo el coche fuera, eh?" y un "es que ahora paso de ir al garaje" (garaje que queda a la gran distancia de 50 metros) y allí que aparcadillo delante de casa que quedó el coche y allí que estuvo toda la noche del domingo, todo el lunes y todo el martes hasta que A, mi A, vuestra ya A (racional como ella es -porque racional pues como que ella lo es un rato largo-) allí que sumó visita al supermercado, lluvia y un hay que llevar el coche al garaje porque desde el domingo ahí está, en la calle y como resultado ahí que ella obtuvo un "pues vamos en coche a Mercadona y a la vuelta yo lo guardamos en el garaje"... resultado que, evidentemente yo, como no soy racional -ni lo pretendo- pues como que no cuestioné en lo más mínimo y simplemente me limité a bajar a la calle, darle al mandito del coche e introducirme dentro,
Pero claro, lo mismito que pasaba con mi Salón Llongueras -que dejó de ser Llongueras
y yo sin enterarme- pues nada, lo mismito con lo del coche, vamos, las claras consecuencias que tiene eso que ya he venido yo en denominar el querer vivir en la feliz ignorancia de no saber, sino simplemente intuir, qué es lo que a tu alrededor pasa...; total, que allí que nos montamos en el coche, allí que yo arranco, allí que giro volante, allí que meto marcha atrás, allí que luego primera y allí que yo noto que no noto el coche como siempre... pero como yo soy el feliz ignorante (porque antes que ignorante soy feliz, o eso pretendo) pues allí que no pienso nada, no me cuestiono nada y de primera paso a segunda, de segunda tercera y de tercera a cuarta mientras sigo notando que no noto el coche como siempre, pero pasando del tema (porque sí, porque con el coche no sé que me pasa a mí que cuando yo noto algo raro pues como que me bloqueo, me bloqueo yo mismo, los razonamientos, las cuestiones y las deducciones y me dedico a repetirme y repetir un todo va bien, no pasa nada, no pasa nada.... y como que a seguir la marcha se ha dicho y si hay que parar pues se para y uno se sigue repitiendo que no pasa nada y a ver si por casualidad cuando vuelves a enceder el coche pues es verdad que no ha pasado nada) .
Pero que va, que allí que el que aquí escribe -oséase moi sigue la marcha, sigue la marcha, sigue la marcha pero como que el volante no se sabe muy bien pues como que se empeñaba en irse sólo hacia el lado izquierdo; pero yo, pasando, pasando kilos y kilos de la tendencia izquierdista de mi Volskwagen,
pasando pero claro, allí que Malú decide callarse y hacer una pausa de algunos segundos entre canción y canción y entre despecho y despecho y entonces ya pues como que tú percibes como que un ruido raro, algo así como si estuvieses arrastrando algo a la par que el volante sigue erre que erre que él se va ala izquierda... y claro, cosas que tiene la vida, casualidades (chances que dicen los sajones y occasions que dicen los franceses y afrancesados), allí que no sé por qué yo decido alzar la vista y mirar así como que al horizonte del coche (vamos, al salpicadero) y, ¡zas! allí que yo veo que no es que el volante se vaya a la izquierda, no, es que el coche estaba escorado hacia la izquierda, vamos, que era lo mismito que el Titanic sólo que con 4 ruedas, allí, hundidico en la miseria (de izquierdas eso sí) que me andaba entre adoquín y adoquín... y claro, deductivo que uno es (porque yo racional no, pero deductivo, pufff, una barbaridad) pues allí que enseguidita até cabos y dicté sentencia o se nos ha pinchado una rueda... o se nos ha metido un gato dentro y lo vamos triturando cosa mala y algo nos está descompensando (que es que lo del gato parece mentira -yo al menos no me lo creía- pero a papan una vez pues como s ele metió uno -se conoce que iba al calorcillo del motor- allí se le acurrucó y allí se quedó con tan mala fortuna que no despertó a tiempo de huir cuando papan arrancó, allí que el gato se sobresaltó, no calculó bien la huida o fuga y, ¡zas! aprisionadico que quedó, de tal forma que se estaba medio churruscando de calor y medio desollando vivo con la correa del ventilador, vamos, una pena total... que sí, que sí, verídico, que allí papan que lo tuvo que sacar de dentro a tirones de pellejo, contribuyendo más si cabe al despelleje del pobre animal).
Pero vamos, a lo que estamos, que allí que por fin llegamos a Mercadona, por fin, allí que yo aparco, allí que me bajo del coche y allí que, ¡zas!, observo con sorpresa, indignación y cabreo que no sólo la rueda estaba deshinchá perdía, no, que es que allí como que no había aire alguno pero es que tampoco había tapacubos de la rueda, vamos, que me lo habían robado, chorizado o afanado... y claro, pues como que la indignación va en aumento, el cabreo tambié y como ya te pones loco, loco perdío y te cagas en tó lo que se menea, y como te cagas en tó y estás loco, pero loco perdío, pues como que ya pasas del coche, de la rueda y del puñetero tapacubos y te lanzas a hacer la compra como quien corta la maleza en La Selva de los Famosos, vamos, sin tener puta idea pero con machete en mano, sólo que tú en lugar de machete llevas cestita de ruedas, pero es igual, tú :¡zas!, ¡zas!,
pasillo va, pasillo viene, ¡zas!, ¡zas!, naranjas, pan –no, pan no que caduca pronto-, yogures, ¡zas!, ¡zas!, queso, ¡zas!, ¡zas!, pagas y allí que vuelves al parking seguido de una alucinada A (una santa A, mi A, vuestra ya A… una santa). Y allí que abres maletero, allí que sacas rueda de repuesto, allí que coges cajita con gato, llave para las tuercas y todo el complemento necesario para el cambio de una rueda; allí que lees el manual del coche (porque el que aquí escribe -oséase moi- pues como que eso de cambiar ruedas pues como que never, never in his life) y allí que metes llave en tuerca, allí que lees girar a la izquierda, allí que tú a la izquierda que pretendes girar, pero allí lo único que gira es tu muñeca hasta el límite de la luxación, vamos, que no, que no, que la tuerca ni se mueve... entonces pruebas con otra, otra y otra tuerca, pero ninguna cede y piensas “¿a ver si es que mis tuercas van a ser de derechas?” y entonces pues a la derecha que intentas el giro, pero que va, tampoco, entonces A, mi A, vuestra ya A, la santa (mi santa) pues como que muy así en plan azafata del salón del automóvil (embarazada, embarazadísima pero mona, monísima) pues allí que con el manual en mano lee en voz alta: "si la tuerca no gira pruebe a empujar la palanca con el pie, procurando agarrarse bien y no perder el equilibrio" y entonces tú como que para eso de las patadas, pisotones y tal eres así como que muy educado y te da así como que cosilla practicarlo pues como que te apoyas levemente -e incluso con miedo- sobre la palanca sacatuercas (vamos, lo de sacatuercas por llamarle de alguna forma) pero -lo mismito de la canción del elefante- ”y como veía que no se movía”- pues como que ya fui cogiendo confianza y ya pues como que daba verdaderos taconazos sobre la palanca, pero oyes, que no, que no, que ni un milímetro… a lo que ya con la seguridad que da la experiencia y el cabreo pues como si de El Circo del Sol se tratase allí que decidí subirme a la palanca y, bota que bota, ponerme a saltar sobre ella... vamos, un número circesene la mar de lucido que me quedó, pero oyes, su puta madre la tuerca, que ni un milímetro, ni un milímetro.
Y entonces ya pues como que de loco perdío ya pasas a loco, loco, más que loco y te dices un ¡ea! un "pues no cambio la rueda", un "la meto en el maletero y recojo todo" y allí que te vas de Mercadona como viniste: con el Titanic cojeando del pie izquierdo. Allí que dejas a A
en casa y allí que como te niegas a llamar a la grúa y reconocer que no, que no has sido capaz no de cambiar la rueda si no simplemente de sacarla de su eje (ante lo que A, muy sabiamente, proponía un "escóndete y le pido a alguien que me la cambie... jo! que soy mujer y embarazada y eso siempre enternece") pues como que me dije otro ¡ea! y allí que me recorrí media Town en busca de un taller mecánico dónde solucionar el problema... pero, como dicen en Hormigas Blancas: ”esa, esa ya es otra historia que merece reposar unos años antes de ser contada”… porque el del taller mecánico yo no sé si es que hablaba en jerga mecánica, si es que era un dialecto que yo no conocía, si es que venía de otro país, planeta o es que simplemente era un muerto viviente porque tras cienes y cienes de "¿sí?", "¿perdone?" y disculpe que yo tenía que pronunciar a cada sonido que el ente mecánico emitía pues como que ante un 9 euros final que me dijo y yo viendo como veía que él estaba rodeado pegatinas de Visa, Maestro, Mastercard, 4b y demás modalidades de pago con tarjeta, pues no sé cómo ni por qué acabé yo recorriendo más de 200 metros en busca de un cajero para pagarle los 9 euros; que es que oyes, fue sacar la tarjeta de la cartera y el ente mecánico pues como que decir yo creo que no dijo nada, pero como si de una sirena se tratase terminó hiponotizándome con sus sonidos guturales y allí que cuando me quise dar cuenta estaba yo dentro de un Centro Comercial sacando 10 euros del cajero... pero ya digo, esa, esa ya es otra historia que merece reposar unos años antes de ser contada.
Plus, Plis, Plas... ¡el lunes más! (Y bueno, pese a que insisto en que hay que seguir votando y re-votando a la Marivipi en sus premios blogueros y en todas sus categorías, pues como que hoy vuelve a ser protagonista
que no sólo sigue de estreno con el nuevo diseño de su blog sino que hoy estrena uno nuevo, el "Come y Calla", dedicado al buen comer en la Capi, Capi, Capital del Reino... oséase que estreno, patata y veneno.)
porque en tu fiesta su amor he conseguido." pues como que no, que no, que tras los post íntimos y personales que me llevo marcados estos días (que es que yo también me soy muy Pfeiffer a veces, muy de mis intimismos y de mis personalidades -sólo que con sin Robert Redford-) lo que hoy me pide a mi el cuerpo es hacerme un salto temporal la mar de majo y como que hasta al martes y 13 a última hora de la tarde y primera de la noche que me voy, para pasar a relataros lo que bien podría denominarse las consecuencias de la vagancia y del vandalismo automotriz; que aunque son cosas muy distintas pues como que, desgraciadamente, en lo que a mi respecta y en lo que a ese martes y 13 acontecía, pues como que van íntimamente unidas.
Y es que ya se lo anunciaba yo a mi amigo México lindo y querido cuando ante su pregunta de "que mas?" yo le contestaba un "que me han pinchado una rueda del coche"... y la verdad es que la cosa pues como que comenzó de una forma de lo más casual y tranquila, con una A, mi A, vuestra ya A que regresaba a casa después de una dura tarde de trabajo (bueno, lo de dura tarde de trabajo lo pongo sin saber muy bien si fue dura o no pero como a ella le mola eso de ser working girl total pues como que yo aquí lo escribo y así le hago la rosca), regresaba a casa -estaba diciendo yo- con la intención de ir a Mercadona
a comprar naranjas y productos lácteos varios y variados, amén de pan rico en fibras (que es que eso es lo que tiene el embarazo y, sobre todo el tercer trimestre del mismo, que es que ha de ser rico en fibras, calcio, vitamina C y Omega3 - pero claro, como el mejor Omega3 es el del pescado y ese lo compramos en el mercado tradicional de toda la vida, pues como que por eso no lo añadimos a la lista de Mercadona-)... y es justo aquí donde entra eso de la vagancia y sus consecuencias que, luego -cosas de la vida y del destino-, se termina relacionando con el vandamlismo callejero y automotriz, porque claro, el que aquí escribe -oséase moi- ahí que todos los meses paga 70€ por aparcar su coche en un bonito garaje, con sus cámaras de seguridad, su vigilante e incluso vigilanta, su plaza reservada, su tarjetita de banda magnética, barreras electrónicas y demás, pero allí que como el domingo llegó cansado pues allí que se dijo un ¡ea!, un "dejo el coche fuera, eh?" y un "es que ahora paso de ir al garaje" (garaje que queda a la gran distancia de 50 metros) y allí que aparcadillo delante de casa que quedó el coche y allí que estuvo toda la noche del domingo, todo el lunes y todo el martes hasta que A, mi A, vuestra ya A (racional como ella es -porque racional pues como que ella lo es un rato largo-) allí que sumó visita al supermercado, lluvia y un hay que llevar el coche al garaje porque desde el domingo ahí está, en la calle y como resultado ahí que ella obtuvo un "pues vamos en coche a Mercadona y a la vuelta yo lo guardamos en el garaje"... resultado que, evidentemente yo, como no soy racional -ni lo pretendo- pues como que no cuestioné en lo más mínimo y simplemente me limité a bajar a la calle, darle al mandito del coche e introducirme dentro, Pero claro, lo mismito que pasaba con mi Salón Llongueras -que dejó de ser Llongueras
y yo sin enterarme- pues nada, lo mismito con lo del coche, vamos, las claras consecuencias que tiene eso que ya he venido yo en denominar el querer vivir en la feliz ignorancia de no saber, sino simplemente intuir, qué es lo que a tu alrededor pasa...; total, que allí que nos montamos en el coche, allí que yo arranco, allí que giro volante, allí que meto marcha atrás, allí que luego primera y allí que yo noto que no noto el coche como siempre... pero como yo soy el feliz ignorante (porque antes que ignorante soy feliz, o eso pretendo) pues allí que no pienso nada, no me cuestiono nada y de primera paso a segunda, de segunda tercera y de tercera a cuarta mientras sigo notando que no noto el coche como siempre, pero pasando del tema (porque sí, porque con el coche no sé que me pasa a mí que cuando yo noto algo raro pues como que me bloqueo, me bloqueo yo mismo, los razonamientos, las cuestiones y las deducciones y me dedico a repetirme y repetir un todo va bien, no pasa nada, no pasa nada.... y como que a seguir la marcha se ha dicho y si hay que parar pues se para y uno se sigue repitiendo que no pasa nada y a ver si por casualidad cuando vuelves a enceder el coche pues es verdad que no ha pasado nada) .Pero que va, que allí que el que aquí escribe -oséase moi sigue la marcha, sigue la marcha, sigue la marcha pero como que el volante no se sabe muy bien pues como que se empeñaba en irse sólo hacia el lado izquierdo; pero yo, pasando, pasando kilos y kilos de la tendencia izquierdista de mi Volskwagen,
pasando pero claro, allí que Malú decide callarse y hacer una pausa de algunos segundos entre canción y canción y entre despecho y despecho y entonces ya pues como que tú percibes como que un ruido raro, algo así como si estuvieses arrastrando algo a la par que el volante sigue erre que erre que él se va ala izquierda... y claro, cosas que tiene la vida, casualidades (chances que dicen los sajones y occasions que dicen los franceses y afrancesados), allí que no sé por qué yo decido alzar la vista y mirar así como que al horizonte del coche (vamos, al salpicadero) y, ¡zas! allí que yo veo que no es que el volante se vaya a la izquierda, no, es que el coche estaba escorado hacia la izquierda, vamos, que era lo mismito que el Titanic sólo que con 4 ruedas, allí, hundidico en la miseria (de izquierdas eso sí) que me andaba entre adoquín y adoquín... y claro, deductivo que uno es (porque yo racional no, pero deductivo, pufff, una barbaridad) pues allí que enseguidita até cabos y dicté sentencia o se nos ha pinchado una rueda... o se nos ha metido un gato dentro y lo vamos triturando cosa mala y algo nos está descompensando (que es que lo del gato parece mentira -yo al menos no me lo creía- pero a papan una vez pues como s ele metió uno -se conoce que iba al calorcillo del motor- allí se le acurrucó y allí se quedó con tan mala fortuna que no despertó a tiempo de huir cuando papan arrancó, allí que el gato se sobresaltó, no calculó bien la huida o fuga y, ¡zas! aprisionadico que quedó, de tal forma que se estaba medio churruscando de calor y medio desollando vivo con la correa del ventilador, vamos, una pena total... que sí, que sí, verídico, que allí papan que lo tuvo que sacar de dentro a tirones de pellejo, contribuyendo más si cabe al despelleje del pobre animal).Pero vamos, a lo que estamos, que allí que por fin llegamos a Mercadona, por fin, allí que yo aparco, allí que me bajo del coche y allí que, ¡zas!, observo con sorpresa, indignación y cabreo que no sólo la rueda estaba deshinchá perdía, no, que es que allí como que no había aire alguno pero es que tampoco había tapacubos de la rueda, vamos, que me lo habían robado, chorizado o afanado... y claro, pues como que la indignación va en aumento, el cabreo tambié y como ya te pones loco, loco perdío y te cagas en tó lo que se menea, y como te cagas en tó y estás loco, pero loco perdío, pues como que ya pasas del coche, de la rueda y del puñetero tapacubos y te lanzas a hacer la compra como quien corta la maleza en La Selva de los Famosos, vamos, sin tener puta idea pero con machete en mano, sólo que tú en lugar de machete llevas cestita de ruedas, pero es igual, tú :¡zas!, ¡zas!,
pasillo va, pasillo viene, ¡zas!, ¡zas!, naranjas, pan –no, pan no que caduca pronto-, yogures, ¡zas!, ¡zas!, queso, ¡zas!, ¡zas!, pagas y allí que vuelves al parking seguido de una alucinada A (una santa A, mi A, vuestra ya A… una santa). Y allí que abres maletero, allí que sacas rueda de repuesto, allí que coges cajita con gato, llave para las tuercas y todo el complemento necesario para el cambio de una rueda; allí que lees el manual del coche (porque el que aquí escribe -oséase moi- pues como que eso de cambiar ruedas pues como que never, never in his life) y allí que metes llave en tuerca, allí que lees girar a la izquierda, allí que tú a la izquierda que pretendes girar, pero allí lo único que gira es tu muñeca hasta el límite de la luxación, vamos, que no, que no, que la tuerca ni se mueve... entonces pruebas con otra, otra y otra tuerca, pero ninguna cede y piensas “¿a ver si es que mis tuercas van a ser de derechas?” y entonces pues a la derecha que intentas el giro, pero que va, tampoco, entonces A, mi A, vuestra ya A, la santa (mi santa) pues como que muy así en plan azafata del salón del automóvil (embarazada, embarazadísima pero mona, monísima) pues allí que con el manual en mano lee en voz alta: "si la tuerca no gira pruebe a empujar la palanca con el pie, procurando agarrarse bien y no perder el equilibrio" y entonces tú como que para eso de las patadas, pisotones y tal eres así como que muy educado y te da así como que cosilla practicarlo pues como que te apoyas levemente -e incluso con miedo- sobre la palanca sacatuercas (vamos, lo de sacatuercas por llamarle de alguna forma) pero -lo mismito de la canción del elefante- ”y como veía que no se movía”- pues como que ya fui cogiendo confianza y ya pues como que daba verdaderos taconazos sobre la palanca, pero oyes, que no, que no, que ni un milímetro… a lo que ya con la seguridad que da la experiencia y el cabreo pues como si de El Circo del Sol se tratase allí que decidí subirme a la palanca y, bota que bota, ponerme a saltar sobre ella... vamos, un número circesene la mar de lucido que me quedó, pero oyes, su puta madre la tuerca, que ni un milímetro, ni un milímetro.Y entonces ya pues como que de loco perdío ya pasas a loco, loco, más que loco y te dices un ¡ea! un "pues no cambio la rueda", un "la meto en el maletero y recojo todo" y allí que te vas de Mercadona como viniste: con el Titanic cojeando del pie izquierdo. Allí que dejas a A
en casa y allí que como te niegas a llamar a la grúa y reconocer que no, que no has sido capaz no de cambiar la rueda si no simplemente de sacarla de su eje (ante lo que A, muy sabiamente, proponía un "escóndete y le pido a alguien que me la cambie... jo! que soy mujer y embarazada y eso siempre enternece") pues como que me dije otro ¡ea! y allí que me recorrí media Town en busca de un taller mecánico dónde solucionar el problema... pero, como dicen en Hormigas Blancas: ”esa, esa ya es otra historia que merece reposar unos años antes de ser contada”… porque el del taller mecánico yo no sé si es que hablaba en jerga mecánica, si es que era un dialecto que yo no conocía, si es que venía de otro país, planeta o es que simplemente era un muerto viviente porque tras cienes y cienes de "¿sí?", "¿perdone?" y disculpe que yo tenía que pronunciar a cada sonido que el ente mecánico emitía pues como que ante un 9 euros final que me dijo y yo viendo como veía que él estaba rodeado pegatinas de Visa, Maestro, Mastercard, 4b y demás modalidades de pago con tarjeta, pues no sé cómo ni por qué acabé yo recorriendo más de 200 metros en busca de un cajero para pagarle los 9 euros; que es que oyes, fue sacar la tarjeta de la cartera y el ente mecánico pues como que decir yo creo que no dijo nada, pero como si de una sirena se tratase terminó hiponotizándome con sus sonidos guturales y allí que cuando me quise dar cuenta estaba yo dentro de un Centro Comercial sacando 10 euros del cajero... pero ya digo, esa, esa ya es otra historia que merece reposar unos años antes de ser contada.
que no sólo sigue de estreno con el nuevo diseño de su blog sino que hoy estrena uno nuevo, el "Come y Calla", dedicado al buen comer en la Capi, Capi, Capital del Reino... oséase que estreno, patata y veneno.)Hoy es el día de los enamorados...

Sólo digo que si yo fuera o fuese mujer me casaría con un vestido de ballet y entraría con esta música... sólo digo eso.
Plus, Plis, Plas... ¡mañana más!
La pelota en el tejado

¿Cómo se hace para dejar siempre la pelota en el tejado del otro?, ¿es una habilidad innata o puede aprenderse?...
Estoy cansado de verme como Liz Taylor, estoy cansado de los Gooper y de las Mae, de los monstruos cuellicortos -sean de la edad que sean- . Estoy cansado de sentirme siempre como
En Sexo en Nueva York (hoy ni me apetece poner Sex & the City), Charlotte salía adelante leyendo su biografía... yo siempre he sido medio Charlotte, tal vez debería leerla.
pues como que sigue habiendo dos cosas claras: 1. hay que seguir votando y re-votando a la Marivipi en sus premios blogueros y en todas sus categorías y 2. ha estrenado nuevo diseño en su blog y que merece la pena visitarlo y darle vidilla.)En la tierra de los ciegos se disputaban la corona un bizco y un tuerto
Pues sí, gentes y gentas de esta España camisa blanca de mi esperanza rincones varios del mundo que me leéis, pues sí, que el que aquí escribe -oséase moi- tras hacer públicas las primeras imágenes de su habichuelilla floreciente, hija, princesita o nasciturus que todavía es pues como que ya no sabe si es que es el bizco, el tuerto o es que él es el bizco y A, su A, vuestra ya A la tuerta o viceversa, pero lo que sí tiene claro (vamos, que sí, que sí, que yo lo tengo claro) es que en la tierra de los ciegos pues como que sí que vive.Porque claro, una cosa es que uno, así, a bote pronto,
pues como que no ve más allá del sepia, y no sepa si lo que allí está viendo es pie, mano, ojo, boca o simplemente placenta, pero que uno se deslome venga de dar y dar más y más explicaciones y pistas, gire y regire las fotos porque de frente parece que se ve mejor, que especifique claramente lo que allí se tiene que ver y lo que no se tiene que ver y que aún así la gente y genta siga sin verlo pues como que de verdad que te deja como que loco perdío y con el sentimiento de que, definitivamente, muy cuerdo nunca fuiste, pero que con esto del embarazo y cercano nacimiento de nuestra habichuelilla floreciente, hija, princesita o nasciturus que todavía es, pues como que ya te has vuelto loco de remate, loco de amor y ves lo que nadie ve.Pero que va, que va, que yo me niego a admitir eso, a plantearme que lo que yo veo
en las fotos no es más que fruto del amor (tan propio de estas fechas por otra parte) y tener que terminar teniendo que reconocer que, en la tercera foto, a mi niña verse, lo que se dice verse, no se la ve pero eso sí, aparece claramente y casi en el centro de la pantalla una foca monje que incluso parece señalar hacia la derecha de la imagen... que sí, que sí, que es que cosas tan bonitas como esa ha tenido que escuchar uno a lo largo de estos días y entonces pues como que uno ya no sabe si mandar a la mierda directamente a su interlocutor, remitirlo a la O.N.C.E. (que oyes, buenas becas da la ONCE, buena formación y hasta, llegado el momento, la venta de cupones puede resultar la mar de divertida y atractiva) o simplemente pasar ya ampliamente y admitir que estas cosas no se entienden perfectamente, ni se ven, ni se sienten, ni ná de ná, hasta que uno las vive en propias carnes.Y es que ya lo dice abuela, que no hay peor sordo
que el que no quiere oir, y si sordo es el que no oye pues como que por analogía bien podría decirse que, por lo tanto, no hay peor ciego que el que no quiere ver, pero claro, como el que aquí escribe -oséase moi again de again- es muy de deberse a su público y también es muy, muy cabezota, muy de no rendirse y hasta muy de "del barco de Chanquete no nos moverán", pues como así muera en el intento vosotros y vosotras váis a reconocer que en las fotos se ve perfectamente la carita de la niña... así que (y que conste que me duele en el alma el tener que pintarrajear sus primeras fotos) ya podéis fijaros bien en las indicaciones, direcciones de las flechitas y demás instrucciones porque si no, ¿si no?... si no me chivo a la O.N.C.E. que hay cienes y cienes de ciegos y ciegas indocumentados e indocumentadas.Que esa es otra, ahora que lo pienso, el viernes pasado no sé que me dio a mí que allí que me compré dos cupones de esos del 7 de la ONCE, de esos que son de rasca y gana (lo mismito que los antiguos chicles del Un, dos, tres con aquello de saca tres Chollos seguidos y esas cosas, sólo que mucho más evolucionados
-que es que se ve que con esto del rasca y gana la ciencia también ha avanzado una barbaridad y ahí que ya puedes tú rascar y rascar con ganas que ya no te quedan las uñas negras o plateadas tras el rascado... vamos, que tú allí que rascas y rascas, porque rascar hay bastante que rascar, y allí que tus uñas ni lo notan, vamos, una maravilla) de esos de rasca y gana -estaba diciendo yo- y otro normal para el sorteo del Cuponazo del Viernes, y oyes, allí que rasco y rasco el primero y ná de ná, allí que rasco y rasco el segundo y, ¡zas!, 0'50 euros que me tocan (la devolución de toda la vida, vamos) y allí que a la noche allí que sigo el sorteo y, ¡zas!, que el reintegro otra vez es para mí... oséase, de 3 cupones jugados, dos de ellos premiados, hecho éste que indiscutiblemente sólo puede significar que bizco o tuerto no sé si seré, pero que si en el país de los ciegos el tuerto es el rey yo creo que voy a seguir jugando no vaya a ser que en una de estas me toque la corona.
pues como que hay que seguir votando y re-votando a la Marivipi en sus premios blogueros y en todas sus categorías y como que también os insisto en que ha estrenado nuevo diseño en su blog y que merece la pena visitarlo.)Mírale qué ojitos tiene, es idéntico a su padre...
Y es que, como os iba diciendo, el martes allí que A, mi A, vuestra ya A y el que aquí escribe -oséase moi- allí que pusimos rumbo a la City que está cerca de la Town con el tiempo justo, como siempre, también como siempre aparcamos en la misma plaza de garaje del mismo parking cercano a la clínica, hicimos el mismo recorrido de siempre y, cómo no, como siempre, una vez en la clínica saludamos a la enfermera de siempre, entramos en la consulta de siempre, vino nuestro médico de siempre y A, mi A, vuestra ya A, se tumbó en la misma camilla de siempre donde, tras las mismas mediciones de siempre (que si perímetro craneal por aquí, que si perímetro de tórax por allá y del fémur por acullá), pues allí que se nos informó de que todo sigue viento en popa.Pero, a diferencia de los como siempre anteriores, en esta última visita -y justo cuando se nos decía que todo sigue como tiene que seguir pues allí que nuestra habichuelilla florenciente se debió de decir un ¡ea! y allí que con unos rápidos movimientos de pierna (dignos de una Ginger Rogers o bailarina del Mira Quién Baila),
¡zas!, nos dejó descubrir qué parte de su cuerpo es la que notamos -día sí y día también- sobresalir de la tripilla de A, o saludarnos intermitentemente en un ahora me tocas, ahora no al que parece querer jugar siempre... y es que resúltase que lo que nosotros no sabíamos si era pie, mano, codo, rodilla, cabeza o qué... (que es que es muy difícil el saber qué es lo que tocas; tú sabes que tocas algo duro y como duro que es pues alguna parte de tu hija ha de ser, pero oyes, como que tú de ese bultito sobresaliente -sea itermitente o no- pues como que imagen mental no logras hacerte ninguna y, cuando tú tocas, pues como que siempre lo haces con el temor de un "a ver si va a ser la cabeza y yo de tanto toca de aquí y aprieta de allá se la voy a terminar chafando...") pues eso, que lo que nosotros no sabíamos si era pie, mano, codo, rodilla, cabeza o qué -intentaba decir yo- pues al final resúltase que es más que nada la rodilla de la señorita, que se conoce que en esos movimientos rápidos de piernas que nos hace al más puro estilo Quick Step pues como que choca con A (su mismísima madre o la madre que la va a parir) y, del choque, pues ahí que surge el bultito duro que nosotros tocamos...Y es que está claro que nuestra habichuelilla floreciente, hija, princesita o nasciturus que todavía es pues como que es ya toda una futura artista y allí que tras desvelarnos el misterio del bulto aquí, bulto allá, pues como que se quedó quietecita, quietecita, quietecita, con su cabecita apoyada sobre la placenta y nos dejó hacerle 3 buenas fotos de su carita (carita que ya deberíais estar viendo perfectamente, porque verse se ve perfectamente, que no es invención mía, ni amor de padre,
ni que yo quiera ver más allá de lo que realmente se ve)... de todas formas como yo sé que no todo el mundo tiene una capacidad de visión así como que muy buena y tal, y aunque pueda parecer que el mirar una ecografía es como aquello que estuvo tan de moda a finales de los coloristas años 90 de los cuadros en 3D (sí, sí, aquellos en los que te decían que mirases fijamente durante 30 segundos y que luego verías a 3 delfines saltando) pues como que yo aquí que os las pongo en vertical, porque creo que así es más fácil distinguir la carita, rostro o faz y así, en plan, ”adivina adivinanza qué tiene A en la panza”, aquí que os dejo unas pistas: en las 3 fotos aparece de frente, con el lado derecho suyo(izquierdo en la foto -cosas que tienen los espejos, las fotos y hasta los partidos políticos, que cuando parecen que es derecha resulta ser izquierda, cuando parece izquierda se convierte en derecha y cuando te dicen que es el centro pues ya como que mejor ponte tú a temblar...-) lado derecho suyo -decía yo- tapado por la placenta, pero en el otro lado se ve claramente con el ojo (cerradico en las dos primeras fotos), la nariz, la boca (tiene morritos, lo que yo os diga, toda una estrella de cine), el moflete y abajo dos manchitas que son sus manos apretadas. Y ya en la tercera foto pues como que más de lo mismo sólo que sí se le ve el ojillo abierto, como diciendo un: "os veoooooo... ya estoy aquíííí.... no queda nadaaaaaaa".
y que hay que seguir votando y re-votando a la Marivipi en sus premios blogueros y en todas sus categorías, pues como que os comunico que estrena nuevo diseo en su blog, ayudado por el que aquí escribe -oséase moi, y merece la pena visitarlo.)Las zapatillas del pescador
Pues sí, gentes y gentas de esta España camisa blanca de mi esperanza y rincones varios del mundo que me leéis, pues sí, hace unos días leía yo en el blog de Nico, Nico Abad (el mismo Nico que antes fue NicoWiki y que pudo haber sido NicoCuatro o NicoMelosétododeTV pero que desde que él lo confesase es Nicobikini) eso que decia Punset de que "dios existe pero cada vez manda menos" y me quedaba así como medio meditante y meditabundo acerca de Dios, del bien, el mal, mi fe perdida o simplemente distraída... y todo ello con el Praying for time de George Michael como banda sonora.
Pero ayer, de camino a casa, después del trabajo, lo ví todo claro... alcé la vista y allí estaban: un par de botines desgastados, atados el uno al otro por los cordones, colgando en el medio y medio de los cables de la luz que cruzaban de lado a lado la calle que yo subía. Uno de ellos tenía la suela separada del resto de su cuerpo, por el talón, un talón colgante (lo mismo que la Botilde del Un, dos, tres, sólo que al revés) y cada uno mirando hacia un lado, el derecho dirección Norte y el izquierdo dirección Sur (o tal vez fuera o fuese el Este y el Oeste... no lo sé, nunca he sabido dónde están los puntos cardinales de la Town, sólo sé que estamos en el noroeste peninsular, lugar por el que entran todas las borrascas en esta España camisa blanca de mi esperanza).
Y justo cuando Carla Bruni cantaba por boca de Dorothy Parker eso de "Through God's acre of memory" en su Ballade at Thirty-Five, lo vi todo claro: no es que Dios no exista o cada vez mande menos, no, lo que ocurre es que a Dios se le han gastado las zapatillas, se le han separado las suelas y ha decidido dejarlas ahí, colgadas, en el medio y medio de una calle cualquiera de la Town, como quién se corta la coleta, cuelga los guantes o simplemente tira la toalla en espera de un mejor combate. Lo que ocurre es que ahora Dios camina descalzo y eso siempre es más difícil, por eso tal vez hoy más que nunca viene perfecto eso de Zapatillas para Todos... Zapatillas nuevas para Dios.Plus, Plis, Plas... ¡mañana más!
Lavar y marcar o trepáname el cerebro
Pues sí, gentes y gentas de esta España camisa blanca de mi esperanza y rincones varios del mundo que me leéis, pues sí, que algo parecido a lo del título del post de hoy fue lo que me encontré yo el martes de la semana pasada cuando me dispuse a arreglarme el cabello, cortarme el pelo o darle un nuevo aire a mi estilismo capilar... y es que claro, el tiempo pasa, con el tiempo el pelo crece y como que ya era hora de pasar de nuevo por el que antes era mi Salón Llongueras de la Town.
Y digo antes y digo era porque ahora ya no es Salón Llongueras, no...
ahora es Tribeca (lo mismito que el barrio de la mismísima Nueva York de los USA de toda la vida -New York que dicen los sajones y que cantaba Sinatra, Nueva Yorke que decía Sarita Montiel y misma Nueva York desde la que Joao ahora nos escribe, ahora se pasea, ahora se visita, se culturiza y hasta se desayuna, se come, se merienda y se cena - chico, que compensa eso de irse a los nueva yores, que allí te cunde el tiempo que no veas-)... pero claro, el que aquí escribe -oséase moi- de todo esto pues como que se entera así como que a toro pasado, así como tarde, mal y arrastro y como que cienes y cienes de meses después de que hayan sucedido los acontecimientos, los traspasos, las inauguraciones y demás cambios societarios.Que es que eso es lo que tiene el no leer la prensa, ni ver los noticiarios y, sobre todo, el querer vivir en la feliz ignorancia de no saber, sino simplemente intuir, qué es lo que a tu alrededor pasa... y claro, uno no lee la prensa,
uno no ve los noticiarios, uno simplemente ve la vida pasar y cuando se entera que su Salón Llongueras ya no es Llongueras pues como que ya es demasiado tarde... aunque lo cierto es que ya había datos, signos, evidencias que ya me debían de haber llevado a preguntarme qué es lo que en realidad allí estaba ocurriendo, pero el que aquí escribe -oseáse moi- pues como que no, el que aquí escribe -oséase moi again de again- vivía feliz y allí que pedía su cita, allí que llegaba a su hora, allí que se sentaba, allí que se ponía con su Hola va, Vogue viene y allí que le lavaban, allí que le masajeaban, allí que le cortaban, le aclaraban, le volvían a masajear, le peinaban y allí que él pagaba (que otra cosa no pero yo como que soy muy de pagar las cosas) y allí también que se las diesen todas (porque sí, porque yo soy muy así, muy de pagar y muy de mientras haya un Vogue que llevarse a la boca pues como que ya se puede caer el mundo que con El Vogue estamos salvados... que oyes, que es que cada uno para estas cosas es muy suyo y yo pues como que eso, que soy muy mío, y lo mismo que hay quién se aferra a las lecturas bíblicas, o a la lectura del tarot, pues yo me aferro al Vogue, que como que siempre viste más, pero que mucho más).Pero, como decía, allí ya había signos, evidencias y síntomas... porque claro, que tú llames en octubre a pedir tu cita y en lugar de un "Salón Llongueras de la Town dígame" allí escuches un "M peluqueros dígame" pues como ya te debe de decir algo, pero a mí no, a mí como M me seguía diciendo aquello de "¿Qué hacemos?" y como yo seguía diciéndole un "Puffff, lo que tú quieras, te doy carta blanca"
(en esa especie de teatrillo que los dos ya nos teníamos montado porque ni yo no sabía lo que quería ni ella sabía que podía hacer lo que le diese la gana), pues allí que se me pasaba a mi con absoluta normalidad la tarde de peluquería y más chulo que un ocho que salía yo a la calle con mi estilismo capilar (o piloso que también puede decirse). Ni siquiera cuando en noviembre -previo a mi primer encuentro con Nico, Nico Abad (el mismo Nico que antes fue NicoWiki y que pudo haber sido NicoCuatro o NicoMelosétododeTV pero que desde que él lo confesase es Nicobikini), y presionado precisamente por la perfección capilar y pilosa de la que él siempre hace gala, allí que el que aquí escribe -oséase moi- pedía su cita para M y le decían que M no estaba y al final terminaba con las patillas amputadas, pues ni siquiera en ese momento pensé yo en un aquí está pasando, no sé que es pero está pasando... y allí que, al final, tuve mi primer encuentro con Nico con las patillas amputadas.Y luego vino un arreglo capilar en diciembre en el que tampoco
estaba M (sino que seguía P -también conocida como la amputadora o castradora de patillas-) y el masaje y remasaje desaparecieron pero como El Vogue seguía estando allí pues como que lo ya dicho, que allí me las diesen todas, yo con mi Hola! va y mi Vogue viene, pues como que feliz y como tampoco hubo en esa ocasión amputación de patilla pues igual de feliz y renovado que salía yo a la calle. Y así estuve yo hasta el martes pasado en el que, claro, como ya sabía que el jueves iba yo a comer con Nico, Nico Abad, (el mismo Nico que antes fue NicoWiki y que pudo haber sido NicoCuatro o NicoMelosétododeTV pero que desde que él lo confesase es Nicobikini), pues allí que me miré al espejo, allí que me vi ya como que demasiado volumen y allí que me dije un ¡ea! y pedí nueva cita... nueva cita en la que me debieron de decir eso de "Tribeca dígame..." pero oyes, tenía yo tan en mente eso de bajar volumen que ni me enteré, como tampoco me extrañó a mí eso que ya fuera o fuese ése el tercer corte de pelo sin M y con P (la amputadora o castradora de patillas) como peluquera sustituta .Así que allí que yo llegué a mi hora, allí que Hola! va y, y, y?... ¡zas!, que el Vogue no viene , no, que El Vogue no estaba y ya pues como que te pones nervioso, ya como que lo buscas desesperadamente por todo tu antiguo Salón Llongueras (que tu sigues creyendo, creyendo creer o, simplemente, queriendo creer Llongueras por mucho que M ya no está y mucha Tribeca que allí hay por todos lados), por todo tu antiguo Salón Llongueras -estaba diciendo yo- pero allí como que allí sólo quedan 3 arpías haciéndose mechas y ninguna de esas arpías tenía El Vogue y como no lo tenían pues como que ya dejan de ser arpías y vuelven a ser señoras estupendas... y allí que ya como que te lavan a ti el pelo en condiciones con no son adecuadas (porque yo sin mi tocar El Vogue pues como que no sé lavarme la cabeza) y allí que sin el tacto y visión tranquilizadora de El Vogue
pues como que parece que empiezas a atar cabos y darte cuenta de la realidad y la realidad es que allí no estaba M, que allí no habaía Vogue, que allí tampoco había masaje y que allí ya daba igual decir eso de "Pufff, lo que tú quieras, te doy carta blanca" a la pregunta de ¿qué hacemos?, porque no, porque a la obra le habían cambiado el guión, los personajes y hasta el atrezzo y yo parecía ser el último en enterarme, así que cuando P se aproximó -tijera en mano- pues allí que yo decidí impulsarme con la punta de mis zapatos, girar sobre mi mismo y mi mismo ser en mi silla y mirándola muy fijamente (mientras mi cabello aún ondeaba con la fuerza del giro dejando pequeñas gotitas de agua en el aire -de purita aspersión- como pequeñas señales de la tragedia que allí iba a suceder) mirándola muy fijamente -estaba diciendo yo- le dije un "¿No está M?" a lo que ella me mira despreocupada (porque si yo la miraba fijamente ella a mí me miraba despreocupada) y allí que me dice un "uy! no, M ya no está" y claro te quedas tú así como que medio loco al saber que ya en octubre M se dijo un ¡ea! y allí que decidió dejar la franquicia de Llongueras porque sí, porque era una pasta y porque eran muchos años y porque -según ella- Llongueras ya no le aportaba nada... pero allí que a los 20 días pues como que a M le dio otro punto y allí que se dijo otro ¡ea! y allí que colgó las tijeras y ahora vive de rentas, vamos, que vive de las Tribeca (antiguas empleadas de M) porque las Tribeca le alquilan a M la pelu, le pagan mes a mes y M vive divinamente sin más pelos en su vida que los suyos propios y -como mucho- los de su novio y allí que te deja a ti -y al resto de señoras estupendas que conformábamos su clientela- pues como que huérfanos de madre y con el peligro inminente sobre nuestras cabezas de acabar con las patillas amputadas.Pero oyes, que como tú de todo esto te acabas de enterar pues como que no reaccionas, no reaccionas y no reaccionas y como que allí le dices a P que te arregle un poco, reducir volumen más bien y allí que P comienza y P te pregunta por A, mi A, vuestra ya A y por el embarazo y allí que tú contestas mientras ella está tijeretazo va, tijeretazo viene, y allí que tras unos minutos pues como que parece que le volumen ya ha bajado, que no hay nada amputado ni castrado y entonces es cuando tú
(inconsciente de ti y previo al aclarado), dices aquello de también quería arreglarme las cejas (porque sí, porque el que aquí escribe -oséase moi pues como que se arregla las cejas), y allí que pasas al sillón blanco del área estética, allí que te reclinas, allí que te acomodas y allí que, ¡zas!, ves que tu arregladora de cejas oficial (vamos, la depiladora) pues como que tampoco está y quién te va a arreglar a tí las cejas no es más que otra sustituta y allí que, de nuevo, tú cometes el error de no levantarte del sillón blanco, (porque, como suele decirte tu amigo el gibraltareño moreno, you're so vain -que no deja de ser que te están llamando vanidoso de mierda sólo que en sajón y con música, que quieras que no pues como que parece que dulcifica las cosas-) y como a ti te prima la estética sobre la ética e incluso la propia integridad personal pues como que no calibras los efectos de una mala depilación o arreglo de cejas ya llí que te quedas, en el sillón blanco del área encomendándote, eso sí, a Dios y a todos los santos para que cuando vuelvas a abrir los ojos sigas siendo tú -arreglado, pero tú al fin y al cabo- y no una copia rejuvenecida y más o menos viril de Nati Mistral.Y allí que tú así se lo dices a la pregunta de ¿cera o pinzas, allí que tú dices que con cera pero que sin pasarse, que lo que tú quieres es arreglar las cejas, no parecerte a Nati Mistral ni ser una cupletista cualquiera... así que ella extiende cera, allí que ella aplasta cera, allí que ella tira de cera y allí que supuestamente (porque claro,
tú eso no lo ves porque tienes tus ojillos cerrados) tus pelillos sobrantes cejiles pues como que desaparecen pero allí que cuando tú ya piensas que todo ha acabado y que ya puedes abrir los ojos y ver el resultado final, pues como que la arregladora de cejas o depiladora sustituta te sujeta firmemente la frente contra el sillón blanco de estética y te dice un quieto, quieto, que es que tienes unos muy pequeñitos que no salen con cera y tengo que usar la pinza, y claro, como ya he dicho que al que aquí escribe -oséase moi- le prima mucho la estética y eso de you're so vain pues como que dice un ah! y allí que se deja hacer, allí que la arregladora de cejas o depiladora sustituta comienza dale que dale a la pinza y allí como que parece que no termina nunca, allí que te dice que es que es tan pequeñito que no sale y un yo es que soy muy tozuda y hasta que no lo saque no paro y tú todo eso como que lo ves muy bien porque no hay dolor, no hay dolor y la estética está por encima de todo, pero oyes, que tras más de 5 minutos pellizco va, pellizco viene, pues como que la zona ya la comienzas a tener medio dolorida, ya te estás poniendo nervioso y como que quieres que el arreglo de cejas termine pero que ¡ya!.Pero como you're so vain y así de educado, pues allí que no dices nada, allí que tú te callas y dejas y te dejas hacer y allí que tan sólo mueves levemente las manos en un intento de controlar el nerviosismo cuando escuchas, ya por segunda vez en casi 10 minutos que llevas con el dichoso pelo, eso de es que yo soy muy tozuda y hasta que no sale no paro y eso de es que es muy pequeñito y una nueva frase añadida de es que yo no quiero que tú te vayas con él ni tú tampoco quieres que te lo deje... que claro, tú a esas alturas pues como que todo eso te parece a ti mucho suponer, pero allí que te callas y aguantas incluso cuando la zona ya no es que esté dolorida, no, sino que la zona ya duele de verdad e incluso empiezas a notar como que una leve hinchazón...
pero tú allí que igualmente te callas porque ella -por muy sustituta que sea- pues como que es la profesional y como profesional que es ella sabrá lo que se hace (además que claro, tú como tienes los ojos cerrados pues como que realmente no sabes cómo es que está la ceja e igual lo que con los ojos cerrados tú ya sientes como ligera hinchazón con ellos abiertos no es ná de ná -que es que de todos es sabido que los ojos cerrados tienden a la exageración de toda la vida-). Y allí que tú sigues y ella también sigue, y pellizco va, pellizco viene tú ya ni notas el dolor pero sí ya sabes con certeza que aquello está rojo e hinchado pero sigues callado porque ya no es que you're so vain o educado, no, tú lo que eres es tonto del capirote, y no dices nada, ni si quiera cuando escuchas que la arregladora de cejas o depiladora sustituta allí que le pide a una subalterna una aguja porque es que es tan pequeñito que a ver si lo saco algo más para fuera, y allí que tú notas el pinchazo y cómo la aguja hurga dentro de tu ceja y entonces te sorprendes a ti mismo recordando El Antiguo Egipto y de cómo tú no sabes dónde pero en algún sitio habías leído o escuchado que los antiguos egipcios ya operaban vía el ojo y hasta abrían y cerraban cráneos como quien abre y cierra un Kinder Sorpresa, y allí que ya te ves en plan Cleopatra (entendiendo por Cleopatra a Elizabeth Taylor, porque otra Cleopatra no es posible) total al terminar la operación (que tú realmente ya no sabes ni dónde estás, si lo de Egipto no son más que alucinaciones que ya tienes como mecanismo de autodefensa ante el dolor al estar siendo operado sin anestesia, si es que la aguja venía recubierta con algún opiáceo o es que ya tienes tú una infección tan generalizada que hasta deliras de la fiebre)... Pero lo dicho, tú allí que no dices nada, tú allí que e callas, tú allí que ya ni mueves las manos -porque ya ni fuerza tienes para ello y lo que temes es que de un momento a otro allí que te desmayes- y allí que ya sigues sin inmutarte cuando tras notar de nuevo la pinza escuchas un vaya, se rompió y un uy! te sangra un poquito y allí que te mandan levantarte con un presiona un poco hasta que deje de sangrar y allí que te aclaran y te peinan con una gasa tapándote parte del ojo... que es que tú ya no sabes si allí has ido a cortarte el pelo, a hacerte un análisis de sangre o a que te desgracien la cara, porque parecer Nati Mistral, lo que se dice Nati Mistral, pues como que no, no lo parecía, pero que lo que yo llevaba en la ceja parecía fruto de una reyerta callejera pues como que también... lo que inevitablemente ha de llevarnos a dos conclusiones y decisiones importantes:

Decisión / Conclusión A (first, one o primera): no volver a pretender arreglo capilar alguno ante un nuevo encuentro con Nico y
Decisión / Conclusión B (second, two o segunda): cambiar de peluquería o, ante ese ¿qué hacemos?, sustituir el "Puffff, lo que tú quieras, te doy carta blanca" por un "Buenos días... trepáname el cerebro, por favor" .
Plus, Plis, Plas... ¡mañana más!
