LA LLUVIA EN SEVILLA ES UNA MARAVILLA
Cuando soy buena, soy muy buena; cuando soy mala, soy mejor- Mae West

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¿Te importa si me pongo cómoda?-Jean Harlow
Sindicación
 
guapo, guapo, guapo (o un sana, sana, culito de rana)
Mientras me como una natilla de chocolate blanco, mientras escribio natilla a la vez que me pregunto si lo correcto es decir natilla o natillas por mucho que yo en realidad me esté comiendo una (singular) y no todo el pack (plural), mientras decido si voy o no voy a la RAE a que me aclare la duda esa de la ese final sí, ese final no de las natillas de los cojones y mientras (y la RAE determina que... ese final no -fíjate tú que tontería, toda la vida diciendo y comiendo natillas para al final descubir que cuando crees que estás errado pues va a ser que no-) decido que sí, que sí, que tan pronto me termine esta natilla iré al frigorífico a por otra, porque le he cogido gustillo a esto del sabor a chocolate blanco (que ni es chocolate, ni es blanco, ni es natilla ni es pero que como "repetimos" pues ya no será natilla sino natillas) y pues como que mientras que pasa, pienso, hago y escribo todo eso -todo esto- he decidido que voy a escribir algo que me lleva rondando la cabeza desde el mismo momento en que el avión que ayer me llevaba de vuelta de la Capi, Capi, Capital del Reino a la Town despegaba y que hasta ahora no me había atrevido a escribir:


Me gustan los despegues. Me gusta cuando el avión despega, cuando escucho al piloto decir eso de "entrando en pista" o que estamos en "cola de despegue". Me gusta cuando el avión está parado, quieto, inmóvil pero ya se escucha el ruído de los motores, de las turbinas o de lo que quiera que haga que el avión finalmente alce el vuelo; me gusta ese ruido como de niño que finje pilotar un coche aumentando a cada inspiración la imaginada velocidad, me gusta esa sensación de que algo grande se está preparando, de que en tan sólo unos segundos ese avión que permanece quieto comenzará un movimiento uniformemente acelerado que hará que yo eche mi cabeza para atrás, me quede pegadito a mi butaca , cierre los ojos y piense que sí, que sí, que sí, que un despegue es como un orgasmo, como ese momento previo al punto de no retorno en el que sabes que pase lo que pase te acabarás corriendo y en el que casi preferirías no terminar corriéndote porque tal vez el orgasmo es más orgasmo antes del orgasmo lo mismo que la felicidad está en la antesala de la felicidad.

Un despegue es como un orgasmo y un buen despegue es como un buen orgasmo... déjense llevar, señores.




Y uno no se atrevía a escribirlo pues sencillamente porque uno a estas alturas aún es tonto o es que es tonto sin remisión y a veces uno piensa que la gente tiene en mente un grelinno demasiado blanco al que no le corresponden o en el que no encajan según qué cosas... pero como ayer alguien me dijo que soy guapo, guapo, guapo y a los guapos se les perdona todo, pues aquí que yo os dejo esto y... déjense llevar, señores, déjense llevar.




Plus, Plis, Plas... ¡mañana más! (Por otro lado he descubierto que no soy nada, pero nada de nada indie, ni hiphopero, ni rapero ni nada de lo que ellos quiera que sean, vamos, que ayer en la Fnac me dejé seducir por Astrud y Sara Da Pin-Up y como que no, que no, que más allá de la atracción inicial pues como que no he sentido nada... vamos, que yo me quedo con ese sampleado y base de Corey Hart sobre Justin Timberlake, con Elena Anaya y las sunglasses; será que es que yo soy más ochentero, mas de un clásico renovado, será eso.)

 
Pero... soy tan cotilla???


Pues sí, gentes y gentas de esta España camisa blanca de mi esperanza y rincones varios del mundo que me leéis, pues sí, ya véis, para una vez que soy primero en algo, para una vez que encabezo un ránking resulta que lo que resulta que soy es un cotilla, vamos, el cotilla mayor del Reino o lo que bien podría ser todo un señor cotillón... aunque claro, también hay otra lectura posible, porque como tras la barra (slashque -además de ser un guitarrista así como que superfamoso y tal con el que Marta Sánchez cantó un tema para la película Tú asesina , que nostras limpiamos la sangre- dicen los sajones y estaba diciendo yo) pues como que también aparece un Famosos y, calro,a lo mejor no es que yo sea un cotilla, el cotilla mayor del Reino o lo que bien podría ser todo un señor cortiilón, no, igual es que sencillamente soy famoso y yo ni me había enterado.

Plus, Plis, Plas... ¡mañana más! (Eso sí, como recibo así como que cienes y cienes de viistas de la Urbanización La Florida y del Queen Margaret University College -o algo así- de las tierras sajonas pues como que yo feliz, feliz, feliz... que es que teniendo una Florida y un Queen Margaret University College qué más dará lo que le llamen o le digan a uno)

 
Y cómo cambia la vida...
Te dicen que tener un hijo te cambia la vida y tú piensas que sí, que sí, y mientras lo piensas te imaginas eso de cambiar pañales, dormir menos, los llantos, los horarios... piensas -y vuelves a pensar cada vez que te lo dicen- que con eso ya lo sabes todo.

Te dicen que tener un hijo te cambia la vida y tú dices que sí, que sí y piensas que lo sabes todo pero, en realidad, no sabes nada.

Te dicen que tener un hijo te cambia la vida y tú piensas que sí, que sí pero tú en realidad no empiezas a saber cómo y hasta qué punto te cambia la vida hasta que te ves (nos vemos) al borde del llanto y la desesperación porque tu niña no es capaz de coger el pecho, hace ya más de 3 días que nació y por mucho que te digan que es normal, es normal tú lo único que piensas es que el tiempo pasa y está claro que del aire no puede vivir.

Te dicen que tener un hijo te cambia la vida y tú dices que sí, que sí, pero tú no comienzas a saber cuánto de cierto hay en esa frase hasta que te ves controlando y analizando sus caquitas, preguntándote a cada cambio de pañal si cada cambio que tú allí ves plasmado como un lienzo de Tapies es o no es normal.

Te dicen que tener un hijo te cambia la vida y tú piensas que sí, que sí, que eso ya lo sabes, pero lo que tú no sabes ni te imaginas es que terminarás acercándote a su cuna -infinitas veces en sus infinitas horas de sueño- para ver si respira o no respira.

Te dicen que tener un hijo te cambia la vida y tú te dices que sí, que sí, que eso ya lo sabes, pero lo que tú no sabías es que en tan sólo 24 días que tiene de vida ya habrás preparado todo -en tiempo record y como en el mejor plan de evacuación de emergencia- para salir corriendo hacia la puerta de urgencias del hospital abortando la operación en el último momento en las dos primeras ocasiones pero con un no hay dos sin tres y un a la tercera va la vencida.

Te dicen que Tener un hijo te cambia la vida y tú te dices que sí, que sí, que eso ya lo sabes, pero lo que tú no sabías es que dejarías de respirar tú el tiempo que fuese necesario sólo por no volver a verla a ella sin respiración.

Te dicen que tener un hijo te cambia la vida y tú piensas que sí, que sí, que eso ya lo sabes, pero ni te imaginas que tus días, más que días van a ser sucesiones de medias horas que nunca llegan a formar horas completas.

Te dicen que tener un hijo te cambia la vida y tú piensas que sí, que sí, que lo sabes todo pero lo que tú no sabes es que con sólo una media sonrisa involuntaria que le veas o te imagines en su cara, al final, esas medias horas que son ahora tu vida pueden ser sumadas y, sumadas, forman toda una vida en la que ya no te imaginas -ni os imaginas- de otra forma que no sea con ella.

Plus, Plis, Plas... ¡mañana más! (Te lo dicen y jamás habrías pensado que se te podría olvidar que hoy es tu propio santo ni que tardarías varios segundos en darte cuenta de que lo es tras preguntarte -esos mismos segundos- por qué motivo A, tu A, vuestra ya A te dice ¡Felicidades! si tú lo que has hecho es darle un buenos días! y un hasta luego... )

 
Saca el pañuelo por la ventanilla aunque no haya tráfico!!!! yo lo hice (o de cómo te voy a poner a parir)
Pues sí, gentes y gentas de esta España camisa blanca de mi esperanza y rincones varios del mundo que me leéis, pues sí, algo así a lo del te voy a poner a parir fue lo que le vino a decir el ginecólogo a A, mi A, vuestra ya A el día 30 de abril quedando en ingresarla el día 3 de mayo (sí, sí, como lo de los fusilamientos de Goya pero en plan parto) para aquello que ya os contaba yo de ponerle una cinta con nosequé hormonas y luego, el día 4 ya seguir con aquello otro de la oxitocina, la dilatación, fase expulsiva y demás cosas y fases en las que consiste un parto. Y como así habíamos quedado y habíamos quedado en ingresarnos así como que a primerísima hora de la mañana pues allí que ese día 3 de mayo allí que nos levantamos a A y yo a las 6AM (esa bonita hora a la que me levanto), allí que encendimos la televisión por aquello de distraernos mientras desayunamos y allí que nada más encender el aparato, nada más empezar a ver la imagen y escuchar la voz del presentador del noticiario de turno, ¡zas!, nos encontramos de narices con un Isabel Pantoja detenida que nos dejó así como que en estado de shock por varios minutos y en estado de semishock por el resto del día (que es que claro, uno lo analiza después -porque uno es muy de analizar las cosas después- y se da cuenta de que en realidad esto de la detención de Isabel -yo es que soy muy pantojita y como pantojita que soy le llamo así, Isabel, directamente- no era más que un designio divino, una muestra de que algo importante iba a pasar aquel 3 de mayo).

Total, que con ese Isabel Pantoja detenida y un debate semijurídico (que es que eso es lo que tiene ser una pareja así como que muy de juristas, muy de: abogada ella, asesor jurídico él, que tan pronto te detienen a la Pantoja pues como que uno lo analiza y lo analiza en profundidad) debate semijurídico -estaba diciendo yo- sobre la pertinencia o no de haberla detenido a esas horas de la noche, esa noche en el calabozo y demás penurias que estaba pasando la pobre Isabel, amén del afán de protagonismo desmedido que le vemos al Ilmo. Sr. Juez Instructor de la causa... y tras el debate -o más bien durante el mismo- pues allí que nos ponemos a repasar la bolsa con las cosas de nuestra habichuelilla floreciente, hija, princesita o nasciturus que todavía era, allí que también repasamos nuestra bolsa, allí que decidimos que todo está en orden y allí que nos lanzamos a las calles en dirección al coche con la extraña sensación de saber que en unos días regresaríamos a casa pero que regresaríamos con una nueva personita de la que ya sabíamos muchas cosas pero de la que en realidad no sabíamos nada.

Allí que llegamos al coche, allí que nos introducimos dentro, allí que yo arranco, allí que salgo del garaje y allí que nada más salir a la calle se me viene a la cabeza aquello de Saca el pañuelo por la ventanilla aunque no haya tráfico!!!! yo lo hice que me había dicho Nico, Nico Abad (el mismo Nico que antes fue NicoWiki y que pudo haber sido NicoCuatro o NicoMelosétododeTV pero que desde que él lo confesase fue Nicobikini para ahora ser simplemente Nico o -como me dice A cada vez que lo ve en la tele: mira, tu chico) y que yo no pude sacarme de la cabeza en todo el trayecto que separa la Town de la City que está cerca de la Town y, por ende, en todo el trayecto que separa nuestra casa de la maternidad en la que A, mi A, vuestra ya A iba a ser puesta a parir... pero es que claro, entre que todo mi trayecto transcurría por autopista, que a esas horas pues como que pocos coches o vehículos a motor nos encontramos y que yo no tengo pañuelos sino que en cualquier caso lo mío son tissues pues como que no le encontraba yo mucho sentido a eso de sacar el pañuelo por la ventanilla, máxime cuando de todos es sabido que si uno abre la ventanilla en la autopista pues como que se genera una ventisca interior de padre y muy señor mío así como que medio te aturde, además de gastar combustible a mogollón, y oyes, con una criatura en camino pues como que no, que no, que uno ha de controlar ya mucho los gastos... pero que conste que me quedé yo con la espinita de hacer eso del pañuelo y la ventanilla o del tissu y la ventanilla -eso ya según el refinamiento de cada cual-.

Total, que tras kilómetros y kilómetros de autopista (iba a decir eso de cienes y cienes de kilómetros pero decir eso sería mentir y exagerar en extremo porque son sólo unos 45 kilómetros lo que nos separan -más o menos-) allí que llegamos a la maternidad, allí que aparcamos, allí que entramos en recepción, allí que decimos que nos queremos ingresar, allí que la de recepción nos dice que sí, que sí pero que esperemos un segundo que es que está ingresando a su prima (que eso del ingreso de su prima pues como que la buena de la recepcionista se lo contaba a todo y toda aquel y aquella con la que se cruzaba, hablaba o simplemente cruzaba una mirada... digo yo que lo haría por aquello del tráfico de influencias y eso que dice abuela de "Dios te de un amigo aunque sea en el infierno" o de que "el que tiene padrino se bautiza y el que no..." -¿se queda morico?... que es que se me ha olvidado como sigue pero vamos, que digo yo que desde siempre al no bautizado se le dicemorico-). Toral, allí que la prima ingresa (le iban a hacer una histerectomía a la pobre, vamos, a quitarle el útero que es lo que viene siendo en realidad eso de la histerectomía o que iban a vaciarla, que es como denomina el populacho o pueblo llano a eso de quitar el útero pero que a mí personalmente no me gusta nada a la par que me parece harto vulgar y desagradable) la prima ingresa -estaba diciendo yo- y allí que al segundo ingresamos nosotros, bueno, ingresaba A pero como yo soy muy de entender el embarazo y la maternidad así como muy en plan cosa de dos pues como que si A, mi A, vuestra ya A estaba ingresada pues allí que yo también lo estaba... así que allí que nos suben a la habitación, allí que desplegamos nuestros enseres, allí que comentamos el calor que hacía, allí que nos aventuramos a la adivinación del futuro en plan responder las preguntas claves de "¿y cuándo crees que nacerá?", "¿y cómo crees que será?" y "¿crees que me va a doler mucho?" y demás cuestiones básicas de todo parto cuando allí que hace su entrada estelar nuestro ginecólogo, allí que me pide amablemente que abandone el establecimiento (cosa que todavía no entiendo porque ya medirás tú si a estas alturas me voy yo a asustar yo de verle algo a mi mujer o ver lo que él hace tras 9 meses de embarazo con más de 9 consultas médicas, ecografías, citologías, tomas de muestras, análisis y tactos realizados en mi presencia), allí que yo abandono el establecimiento y allí que al ratito de volver al mismo y comentar con A aquello de lo de la cinta, las hormonas, sus efectos reblandecedores sobre el útero y demás pues como que allí que A empieza a tener contracciones, allí que el monitor comienza a poner se loco y allí que a eso de las 12 del mediodía A ya tenía contracciones cada 2 minutos.

Allí que al ratito vuelve el ginecólogo con la matrona, allí que de nuevo me piden amabablemente que abandone el establecimiento y, claro, yo lo abandono porque el que aquí escribe -oséase moi- es así, muy de obedecer a la autoridad y muy de no cabrear ni discutir con el personal, máxime cuando tu mujer pues como que vive entre contracciones y ellos van a ser los que la atiendan a ella y a tu hija... allí que de nuevo ellos se van, de nuevo yo regreso al interior del establecimeinto y allí que A me dice que va bien de contracciones pero que el cuello del útero sigue igual y que no ha dilatado nada... allí que vienen más contracciones, allí que ella aguanta como buenamente pude, allí que yo le doy la mano, las manos y hasta le digo que si quiere morderme que me muerda y allí que A me mira, agarra aún con más fuerza mi mano, la aproxima a su boca y cuando yo ya creía que me esperaba todo un señor bocado digno del Tiburón de Spielberg allí que, ¡zas!, va A y lo que me da es un beso. Vamos, todo un ejemplo de saber estar el de A, mi A, vuestra ya A que aún rota de dolor por la contracción mantuvo la elegancia y el saber estar a la par que el amor por el que aquí escribe -cosa que yo agradezco y agradeceré eternamente, claro está- y es que mi A es así, muy sufrida y sufridora ella, muy de llevar su dolor, muy de comentárselo a los más allegados pero también muy de mostrarlo a los demás bien vestido, bien maquillado y bien arregalo, que claro, el ajeno o ajena que la ve pues como que más que dolor lo que percibe es una simple molestia... Y de verdad que todo eso esta muy bien y queda así como que muy fino y tal, pero claro, cuando una esá pariendo y cuando una ya lleva 7 horas de contracciones cada 2 minutos o minuto y medio y allí no hay dilatación alguna y por mucho que el ginecólogo diga que camine pues como que ya ni un paso es capaz de dar pues eso, que de nada sirve decir que a una le duele mucho si cuando llega la matrona, enfermera o ginecólogo de turno una se recompone de tal forma que explica su dolor con un "es que me duele mucho", tranquilo y sereno, dicho como la que mira por la ventana y se dice un "pues parece que va a llover", porque claro, la matrona, enfermera o ginecólogo de turno pues como que ve eso y lo que piensa y lo que dice es un "bueno, le duele mucho pero yo la veo divina" y claro, pues como que a paseo que te manda, vamos, que te vuelve a decir eso de "camnia, camina, que eso te viene muy bien"... total que así, entre pasillo arriba, pasillo abajo, entre contracción y contracción y abandone y regrese al establecimiento pues como que nos pasamos más de esas 7 horas sin que la dilatación hubiese hecho acto de presencia...

Vamos, que lo mismito que la canción esa infantil que dice lo de un elefante se balanceaba sobre la tela de una araña y como veía que no se caí fue a llamar a otro elefante" (que luego por obra y gracia de la adolescencia el elefante se transforma en alemana, el balanceo en meneo, la tela de una araña en tienda de campaña y el caimiento en corrimiento) lo mismito que esa cancioncilla infantil -intentaba decir yo- pues así que se lo tomaron las contracciones y al ratito allí que ya las tenía A cada minuto y allí que regresa de nuevo el ginecólogo, allí que yo ya abandono el establecimiento sin que ya me digan nada (que es que yo también es que soy muy así de una para ver y otra para aprender o muy de Santo Tomás, una y no más), y cuando regreso a él pues allí que el ginecólogo me informa que "le hemos roto la bolsa de las aguas" y "le hemos puesto una Dolantina que le aliviará el dolor -la notarás algo borracha- además de ayudarle a dilata", y allí que yo entro y me encuentro a una A más serena pero como que a medio camino entre el "aquí me las den todas y el sueño etílico porque la pobre entre contracción y contracción (vamos, entre minuto y minuto) como que se queda dormida despertando sólo con el dolor y durmiendo de nuevo cuando éste pasa. Al ratito allí que vuelve de nuevo el ginecólogo y allí que le ponen la oxitocina, gota a gota y allí que la oxitocina impone su ley y en nada pues como que la dilatación avanza viento en popa a toda vela y ya tenemos 4 centímetros.

Con esos cuatro centímetros la bajan ya a quirófano para ponerle la epidural (bendita epidural, que es que como que yo no comprendo ni la mala fama, ni la mala prensa ni la necesidad de algunos y algunas de considerar más parto, más madre o más mujer a aquella que se retuerce de dolor porque sí, por no ponerse la epidural, para a lo mejor estar un huevo de horas y al final no conseguir más que una bonita cesárea porque de tanto dolor y tanto no a la epidural queda destrozá y sin fuerzas para seguir empujando y como que el niño o niña sea como sea tiene que nacer? vamos, que no sé, que para mi es como si alguien fuera o fuese a empastarse una muela y le dijera o dijese al dentista un ?no, no, yo sin anestesia? yo, empaste natural, empaste natural?) me preguntan si voy a querer estar en el parto, asiento con la cabeza y al segundo una enfermera me trae un pijama de médico azul cerúleo (que ya habíamos visto que es lo mismo que el azul de Cyan o azul cian) para que me prepare y que tan pronto me llamen ellos baje a quirófano. Me cambio, espero y desespero en la habitación y al minuto suena el teléfono: baja, y yo bajo y me encuentro a A ya tumbada, tranquila y sin una gota de dolor, tiene frío pero está tranquila y sin dolor, hablamos, nos reímos y comentamos con la matrona. LLega el ginecólogo, prepara todo su kit para la donación de la sangre del cordón umbilical, comprueba la dilatación y A ya está completamente dilatada. Me piden que me cambie de lado y yo me cambio pero como no quiero perderme ningún de talle pues como que paso kilos y kilos de ponerme detrás de A y me pongo a su lado, frente a la comadrona y al lado del monitor y nadie parece decirme que allí no puedo estar así que cojo confianza y me quedo y.... ¡comenzamos la fase expulsiva!, allí que el ginecólogo le explica a A que con cada contracción ha de coger aire y luego empujar como para hacer de cuerpo (sí, así de fino también es nuestro ginecólogo), allí que cuando se ve venir la contracción le indica a A que coja aire, allí que yo le ayudo a sostener la cabeza mientras ella empuja y allí que tras escuchar lo que decía el médico y la matrona, tras ver la técnica, tras saber como ya sabía cuándo es que iba a venir cada contracción y como ya he dicho que yo soy muy de Santo Tomás, una y no más pues allí que me digo un ¡ea! un es mi mujer, es mi hija y es nuestro parto y allí que me convierto en todo un doctor (toda una Meredith Grey que me sentía yo) y tomo la dirección del parto con frases estelares como: ahí viene otra, ¡toma aire! y, empuja, empuja, venga, venga, venga, empuja, empuja, un poquito más... o "empuja, empuja, empuja, un poquito más, que ya le veo la cabeza, que es que ya tiene la cabeza de fuera"... y es que era verdad, en dos contracciones pues como que la cabeza ya estaba de fuera y en las dos siguientes más pues como que nuestra habichuelilla floreciente, hija, princesita o nasciturus que acaba de dejar de ser ya estaba fuera, sobre las manos del ginecólogo, diciendo un pequeño >b>"ay" pero sin llorar, ni gritar, ni añadir ni un punto ni una coma a ese pequeño ay!.

Allí estaba ella, Camino, rosadita y limpita, con muy poquita sangre sobre la espalda y tres manchitas de grasa sobre la cabeza, allí estaba esperando pacientemente a que el ginecólogo terminase el procedimiento del cordón, allí estaba y al segundo allí estaba sobre A, que la miraba medio incrédula y le decía un qué guapa eres! mientras la besaba... y luego ya eso de pesarla (2 kilos 970 gramos), limpiarla, vestirla y envolverla en su mantita y ponerla al calor de una lamparita mientras esperaba a que el ginecólogo terminase el bonito cuadro de punto de cruz que estaba realizando sobre A (porque sí, la pobre como que salió de quirófano con todo un señor cuadro de punto de cruz o petit poit -que no es lo mismo pero que es igual-)... y mientras pasaba todo eso pues como que el que aquí escribe -oséase moi- allí estaba, al lado de A, su A, vuestra ya A, viendo de lejos a su niña, a su princesita, pero al lado de su otra princesa que acababa de terminar el mejor trabajo de su vida... y es que no sé, igual no se entiende, pero una vez que Camino ya había nacido, una vez que todo estaba bien, una vez que ya la había visto, tocado y dicho lo bonita que era y lo mucho que la quería y la iba a querer, pues como que por mucho que la matrona (argentina ella) no parase de repetir y repetir aquello de "qué linda, re-linda, es el bebé más bonito que he visto nunca, pero si es que parece que tiene ya una semana" y aquello otro de "podés acercarte... pero mirala, mirala, con los ojos abiertos mirando todo... es una diva, es una diva!!!!" pues como que el que aquí escribe -oséase moi again de again- no quería estar más que al lado de A, mi A, vuestra ya A porque no sé, en ese momento supo que tenía toda una vida para ser tres pero que era la última oportunidad que tenía de ser dos, de ser sólo ellos, sólo nosotros, de mirarse y saber lo que piensa y siente el otro sin ni siquiera decir nada y no me parecía justo perder ese momento, alejarme de ella y dejarla sola mientras salía la placenta, mientras la cosían... sabía que teníamos toda una vida para ser tres, como también sabía que aquél era un momento de dos.

Plus, Plis, Plas... ¡mañana más!

 
She...




Plus, Plis, Plas... ¡mañana más! (Mil gracias a Jagg por dedicarnos esta canción en su día, por recordármela y por darme trocitos de chocolate, pequeños y dulces como emanems)

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Wherever you go
Pues sí, gentes y gentas de esta España camisa blanca de mi esperanza y rincones varios del mundo que me leéis, pues sí, lo mismito que cantaban Voices of Theory hace así como que cienes y cienes de años así estoy yo ahora, conectado allá donde quiera que yo esté, vaya o me halle y me encuentre (que es lo que viene a ser eso del wherever you go de los sajones que ponía yo en el título) y todo gracias al nuevo juguetito que me he autorregalado.



Que es que claro, como el 28 uno está de santo (y no, no, no me llamo Justo por mucho que lo sea -o intente serlo- y los calendarios se empeñen en decirlo), como el próximo 30 de junio uno está de cumple y como desde el día 3 de mayo uno ya es oficialmente padre y el 19 de marzo (Día del Padre español y castizo y que ya he dicho yo que no puede compararse con eso del Father´s Day sajón porque no, porque ellos no son nada de un S.José, un padre putativo, ni tan siquiera de un mísero Pepe que llevarse a la boca sino que ellos son más de celebrarlo en otras fechas y por otros motivos) el 19 de marzo -estaba diciendo yo- pasó para mí sin pena ni gloria por aquello de la duda de qué fue antes el huevo o la gallina o si uno es padre desde el momento mismo de la concepción o no lo es hasta el alumbramiento, pues como que al final me dije yo un ¡ea! y sumando todos esos factores pues allí que me lancé a la compra y a la conectividad en estado puro.



Total que el juguetito es una maravilla y máxime si resulta que tu vives así como que enfrente de una cafetería superchula con zonawifi y gracias a la cafetería y su zonawifi pues como que puedes estar tú todo el día conectado con tu juguetito aquí y allá de gratis y sin problemas de ubicación, dimensiones o espacio... vamos, que sí, que sí, que yo sé que estabais esperando que os contara o contase cómo es que fue el parto, cómo es que Camino es y todas esas cosas propias de la propia partenidad, pero, qué queréis que os diga, que es que en una hora escasa tenemos la primera vista al pediatra y como que lo del parto no es algo que se pueda contar así, a la ligera, así que me he dicho yo otro ¡ea! y un, pues entre que lo cuentas y no lo cuentas presumes de juguetito y, de paso, digo que a ver si ahora que estoy connecting people a tope (o a full que podrían decir los sajones pero que en realidad dice mi amigo Dannito de allén de los mares y que como lo dice desde allén de los mares pues como que para nada queda de chandalero ni de chungo de extrarradio) actualizo un poquito más.

Plus, Plis, Plas... ¡mañana más!

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Quién le escribía versos dime quién era
Pues sí gentes y gentas de esta España camisa blanca de mi esperanza y rincones varios del mundo que me leéis, pues sí, eso mismo cantaba Cecilia hace así como que cienes y cienes de años y algo parecido es lo que canto yo ahora por que sí, si bien es cierto que el día 3 de mayo de 2007 nacía nuestra habichuelilla floreciente, hija, princesita o nasciturus que en su día fue, pues como que no es menos cierto que este domingo pasado, Día de la Madre (y no pongo eso de Mother´s Day como dicen los sajones porque para estas cosas de la madre y el padre -oséase, de la mother y el father de toda la vida- pues como que los sajones me son muy especiales y muy diferentes y como que ellos lo celebran en otra fecha) pues como que al llegar de nuevo a casa tras nuestra estancia en la maternidad pues como que el que aquí escribe (oséase moi) se encontraba en el buzón un aviso de correos del día 4 para ir a recoger un telegrama...

Que claro, tú coges el papelito amarillito y azulito de correos, tú allí que lees tu nombre, tus dos nombres o tu nombre y la letra inicial del segundo (porque sí, resulta que grelinno, el greli, tiene dos nombres, así como muy de Grande de España o de telenovela -eso ya según los gustos-) y claro tú allí que inevitablemente lo primero que piensas, te dices e incluso dices en alto es: "un telegrama??... un telegrama y viene con mis dos nombres???" y claro, como que empiezas a ponerte nervioso porque como uno nunca había recibido un telegrama pues como que ante la inminente recepción del primero pues como que ese uno reacciona con nervios; y tras los nervios pues allí que das vueltas y más vueltas al papelito amarillito y azulito de correos por si en algún lado aparece quién lo envía (vamos, quién es el remitente de toda la vida) pero como que nones, que allí no aparece ná de ná y como que los nervios del que aquí escribe -oséase moi y, por tanto, oséase mis nervios- comienzan a crecer más y más y a transformarse en medio ansiedad porque claro, visto lo visto y vivido lo ya vivido pues como que no parecía descabellado pensar que el telegrama pudiese tener como origen el maravillosos mundo de maman y sus secuaces y como que uno no está ya para esas cosas ni esos sobresaltos.

Así que uno intenta tranquilizarse, uno se dice un ¡ea!, un ”vamos a disfrutar de la vuelta a casa con A, mi A, vuestra ya A y con Camino y un “además es domingo y hoy como que no vas a recibir tú telegrama alguno” y así que pasas el día y llega el lunes y de paso que inscribes a tu niña en el Registro Civil y que te reincoproras al trabajo pues allí que te acercas tú a Correos, allí que temeroso coges número, más temerosos muestras tu D.N.I. al señor funcionario y ya como que acojonado perdido abres tú el sobre que te tiende ese mismo señor funcionario y lees lo que ya habéis podido leer vosotros algo más arriba (puede ampliarse haciendo click sobre la imagen) y te dices un no, esto de maman y sus secuaces no es y entonces ya más tranquilo lees y relees y buscas y rebuscas quién es el autor o autora del telegrama pero oyes, allí que tú sólo lees esa línea de MADRID SALA DE APARATOS que, claro, como tú tienes eso de la paternidad, maternidad y el momento mismo del nacimeinto así como que a flor de piel pues como que lo lees y lo lees mal y en tu cabeza te dices y te repites un: MADRID SALA DE PARTOS y al decírtelo y repetírtelo pues como que piensas ¿será del director de Adeslas o algo así que como son tan atentos además del centro floral que nos enviaron a la maternidad también te envían un telegrama a casa?, pero antes de que tú mismo puedas responderte a esa pregunta pues como que lees y vuelves a leer y ya lees mejor y como descartas esa idea al ver que allí no hay parto alguno y entonces piensas que si pone eso será que el remitente o la remitenta pues como que debía de estar en Madri"d" -vamos, en la Capi, Capi, Capital del Reino- en el momento mismo de enviar el susodicho telegrama y entonces, partiendo de esa premisa y del propio contenido del telegrama, pues como que ya te haces una idea de quién puede ser el remitente o la remitenta pero como que uno quiere estar más seguro y entonces pues como que le pregunta al mismo señor funcionario pero ese mismo señor funcinario le dice que no, que no puede decírselo porque que ”es que si no lo pone el telegrama eso sólo puede querer decir dos cosas: que el remitente o la remitenta se olvidó de ponerlo o que el remitente o la remitenta quiere permanecer en el anonimato”... que claro, como que tú le agradeces al señor funcionario las dos posibilidades que te ofrece pero como que tú te quedas igual que estabas, sin saber a ciencia cierta quién es quién en el mundo telegramático y cantando y cantándote aquello del quién le escribía versos dime quién era.

Plus, Plis, Plas... ¡mañana más! (Muchas gracias a todos y todas por vuestra preocupación, por vuestro interés y vuestras felicitaciones... yo aquí estoy, feliz y refeliz, viviendo en carnes propias eso que siempre se dice de que los hijos te cambian la vida e intentando asimilar que si antes los días me parecían cortos ahora más que cortos mis días duran media hora, ni más ni menos, 30 minutos es lo que me dura a mi un día y a mi 30 minutos de verdad que se me quedan cortos, muy cortos, así que os pido paciencia a todos y todas).

 
It's the final countdown
Pues sí gentes y gentas de esta España camisa blanca de mi esperanza y rincones varios del mundo que me leéis, pues sí, que viendo como vemos (y salvo cambios de última hora) que nuestra habichuelilla floreciente, hija, princesita o nasciturus no parece decidida a bajar el Everest y venir al mundo, pues como que el médico ha decidido que mañana a primerísima hora (oséase, lo que viene siendo las 7'30AM o ante meridian que dicen los sajones y antes del meridiano) pues como que ingresamos en la clínica y allí que le instalarán a A, mi A, vuestra ya A una cosa con noséqué hormona que se liberará lentamente a lo largo de 8 horas (y no, no, no es oxitocina que ya sé yo que a estas alturas el lector y lectora más avispado y avispada se está diciendo para sus adentros un "oxitocina, es oxitocina, que lo vi yo en House, Hospital Central y hasta en Anatomía de Grey e es lo que dice la Lucía Etxebarria que le ponen a una cuando va a dar a luz, que sí, que sí, que lo leí yo en Un milagro en equilibrio", pero como que no, que no, que oxitocina no es, que yo también veo a House, Vilches y a Grey e incluso me leo a la Etxebarría y no, no, oxitocina no es) se liberará lentamente a lo largo de 8 horas -estaba diciendo yo- con la finalidad de que el cuello del útero se borre ya del todo (vamos, que termine de dilatarse -por si hay alguien que no sigue a House, más que nada-) y así sé listo para el parto.

Pero la cosa no queda aquí, no (porque de todos es sabido que mis cosas nunca quedan aquí, ni ahí, ni tan siquiera allí), que es que pese a la hormona esa de las 8 horas pues como que puede que nuestra habichuelilla floreciente, hija, princesita o nasciturus decida decirse un ¡ea! y un pues yo no salgo, no salgo y que no salgo y ahí que entonces tendremos que esperar al viernes y entonces sí que sí, se ponga como se ponga, nuestra habichuelilla floreciente, hija, princesita o nasciturusserá desalojada y bajada del Everest a golpe de oxitocina (que sí, que sí, que el momento oxitocina)... Y claro, aquí que el que aquí escribe -oséase moi- como es Asesor Jurídico a la par que Letrado (no confundir nunca, nunca, con un abogado, que aunque podamos parecer iguales pues como que no, no lo somos... -mucho más amplio y completo yo, dónde va a parar-) pues como que me conozco un poquito como van estas cosas de los desalojos y desahucios así que aprovecho esta tribuna (que no sé, me apetecía a mí decirme eso de la tribuna, que lo veo yo muy de discurso o apertura de acto) para decirle a Camino un: hija mía, ¿y no crees que te compensaba salir ahora y hacerlo por tu propio pie (bueno, mejor si lo haces con la cabeza, que ya sabes que es más fácil) que no esperar a que mañana o pasado te desalojen los Geos?.

Plus, Plis, Plas... ¡uno de estos días más! (Así que ya sabéis, entre mañana y pasado andará el alumbramiento del que los más cercanos os enteraréis vía llamada, sms o mail y el resto de gentes y gentas a través del ¡Hola! -que es nuestra revista de cabecera- u otras publicaciones, que ya sabéis lo difícil que está hoy en día eso de proteger una exclusiva... eso sí, gracias a todos y todas los que habéis seguido estos 9 meses de auténtica aventura.).