LA LLUVIA EN SEVILLA ES UNA MARAVILLA
Cuando soy buena, soy muy buena; cuando soy mala, soy mejor- Mae West

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¿Te importa si me pongo cómoda?-Jean Harlow
Sindicación
 
To Kill a Mockingbird


"Recordad que matar un ruiseñor es pecado. Los ruiseñores sólo se dedican a cantar para alegrarnos. No estropean los frutos de los huertos, no anidan en los arcones del maíz, no hacen más que derramar su corazón, cantando para nuestro deleite. Por eso es pecado matar un ruiseñor"


De pequeño quise tener un ruiseñor. Había leído un cuento de unos japoneses, del emperador, su hija y un ruiseñor con su canto y justo por aquel entonces en la tienda de animales cercana a casa había un ruiseñor... sin embargo, me tuve que conformar con un periquito.

Ahora (aunque sigo siendo pequeño), tras leer el maravilloso cuento de Harper Lee me doy cuenta de que ya tengo un ruiseñor y a la mejor emperatriz del mundo.

Plus, Plis, Plas... ¡mañana más!

 
Coco (o Córtate el pelo)


La descubrí en Sydney, ocupaba la mayor parte de los escaparates, fachadas de edificios, marquesinas y espacios publicitarios y sin embargo yo me tropecé con ella casi por casualidad.

Un segundo, tan sólo un segundo después de haberla visto pensé en A.

Puede que sea Keira Knightley, puede incluso parecer Natalie Portman pero yo miraba y miro esa foto y sólo veo a A.

Es curioso, 14 años diciéndole que no se corte el pelo y justo ahora, 14 años después, mademoiselle Chanel mediante, le digo todo lo contrario.

Igual de curioso que pensar que cuando la conocí era Coco, que luché durante años por cambiarle ese nombre por A, mi A, vuestra ya A y sin embargo ahora, con esos 14 años a nuestras espaldas, estoy deseando volver a llamarle Coco... Coco mademoiselle.

Plus, Plis, Plas... ¡mañana más!

 
Total, todos nos vamos a morir... ¿eso no te hace flipar por un tubo?.
Pues sí, gentes y gentas de esta España camisa blanca de mi esperanza y rincones del mundo que me leéis, pues sí, Kelsen ha muerto.

Sí, sí, Kelsen, mi tortuga, mi tortuga de orejas rojas, mi tortuga de California, la que llevaba con nosotros desde que un octubre de 1995, justo cuando iba a empezar mi segundo curso de carrera, la comprase; la misma que fue creciendo poco a poco desde sus escasos 2 centímetros iniciales hasta desbordar la palma de mi mano con su concha, la misma que pensé mil veces que quizás estaría mejor en el estanque de la estación de Atocha... esa misma, ha muerto.

La descubrí anteayer, medio escorada, medio espatarrá, medio con la cabeza de fuera y los ojillos medio abiertos/medio cerrados, muy media ella pero completamente muerta... Y claro, uno la ve y piensa: "la habrá espichao?", pero claro, como humano que soy, pues como que enseguida el que aquí escribe -oséase moi- pues como que borra ese pensamiento de su cabeza (aún sabiendo que sí, que sí, que está muerta) y, negando la realidad, comienza a golpear leve y tímidamente el cristalillo de su acuario como esperando que ante el ruido, ante el suave tamborileo de mis dedos ella dé algún signo de vida, se retraiga, mueva la cabeza o nade hacia ellos cual perrillo que corre junto a su amo cuando éste llega a casa... pero no, Kelsen no se movía, Kelsen no se movió, y allí seguía, medio escorada, medio espatarrá, medio con la cabeza de fuera y los ojillos medio abiertos/medio cerrados, muy media ella pero... completamente muerta.

Pero ya digo que uno es muy testarudo, muy de negar la realidad, muy de huir del dolor y claro, siendo uno así, pues como que mientras decía en alto y a A, su A, vuestra ya A un "oh! ah!, ¿no me digas que está muerta?" y un "oh! ah!... la ha espichao" pues como que seguía golpea que te golpearás el cristal cada vez con más y más fuerza, generando en el interior del acuario algo así como que muy parecido a una "marejada a fuerte marejada con vientos de componente norte" ante la que Kelsen pareció incluso reaccionar, moviéndose poco a poco, meciéndose al compás de las olas, lo mismito que si de Alfonsina y el mar y yo le estuviese o estuviera cantando aquello de Cinco sirenitas te llevarán, por caminos de algas y de coral. Y fosforescentes caballos marinos harán una ronda a tu lado. Y los habitantes del agua van a jugar pronto a tu lado.", que claro, menos mal que no se lo canté porque ya me dirás que gracia le puede hacer a una tortuga de agua dulce verse de repente metida en el mar con sirenitas, caballitos y de más quisicosas propias de los mares y océanos que se extienden por toda la extensión terráquea propiamente dicha... que sí, que sí, que muy bonita la canción, pero como que seguro que a Kelsen ni puñetera gracia.

Y claro, tú como que desde el primero momento y al primer vistazo pues como que ya has visto y ya sabes que Kelsen está muerta y como que los tamborileos, golpecillos, golpes y hasta la propia Alfonsina pues como que no eran necesarios, pero como que tú allí sigues y como si Santo Tomás mismo se te metiese dentro pues allí que decides que hay que hacer una nueva prueba para descartar la posible existencia de constantes vitales y allí que justo encima de la cadena de música (HI-FI que dicen los sajones aunque yo creo que hoy en día, con tanto emepetrese y tanto emepecuatro como que lo de la HI-FI es un concepto superado -lo mismo que la ventana- y harto demodé) justo encima de la cadena de música -estaba diciendo yo- tú ves que está uno de los pinchos de madera (note el lector que se especifica el material para una correcta composición de lugar e imaginación de la escena a la par que para evitar posibles confusiones con los otros pinchos de marfil que Doña A posee) que utiliza A, tu A, vuestra ya A para recoger su larga y sedosa cabellera cuando está en casa y allí que cuando tú ya estás empuñando el pincho (de madera) y te dispones a hacer pruebas de reflejos en las extremidades y cabeza de Kelsen pues como que A te intercepta al grito de qué ascooo!!!! y allí que resolutiva y racional como es ella (porque sí, a racional no hay quien le gane) pues como que me dice un chico, utiliza una pinza de la ropa, que luego la tiras y ya está, pero claro, no sé, entre que últimamente hay escasez de buena pinza (porque parece tonto pero encontrar una buena pinza que sujete lo que tiene que sujetar no es tarea nada fácil) y que yo no lo veía nada profesional ni respetuoso con la presunta finada pues como que al final introduje un boli, allí que hice las pertinentes pruebas de reflejos y allí que ná, de ná de ná, Kelsen seguía en absoluto modo Alfonsina, vamos, muerta.

Y allí que coges tú una bolsita, allí que te enfundas la mano en ella lo mismito que como cuando el charcutero se enfunda la suya (la mano) para servirte un trozo de queso de Burgos, pues yo igual, sólo que en lugar de queso yo tenía fiambre... que es que no sé, llamadme insensible y todo lo que queráis pero -una vez superada la fase de sorpresa y negación- pues como que la muerte en sí de Kelsen me dejó un poco así que ni frío ni calor, vamos que me dio absolutamente igual y si por algo me jode no es más que por el perjuicio estético que ahora me supone el hueco que deja el acuario en la estantería y, por otro lado, el hecho de que Camino no la vaya a conocer ni heredar, que es que no sé, me gustaba a mí la idea de que la chiquilla pudiese presumir de la longevidad de su tortuga pero, ya veis, al final la espichó como todo bicho viviente y es que, al fin y al cabo, total, todos nos vamos a morir... ¿eso no te hace alucinar por un tubo?.

Plus, Plis, Plas... ¡mañana más!