LA LLUVIA EN SEVILLA ES UNA MARAVILLA
Cuando soy buena, soy muy buena; cuando soy mala, soy mejor- Mae West

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¿Te importa si me pongo cómoda?-Jean Harlow
Sindicación
 
Si no quieres caldo... ¡siete tazas!
Pues sí, gentes y gentas de esta España camisa blanca de mi esperanza y rincones varios del mundo que me leéis, pues sí, que al final aquellos cambios que os decía hace meses que se estaban gestando ya se han terminado de gestar y, al final, la criatura ha nacido y ya podemos decir que tenemos la historia de un producto publicitario (merchandising que dicen los sajones– tan breves ellos, tan de con una palabra definir todo un proceso-), o de un, que si no quieres caldo… ¡siete tazas!, (bueno ocho), que diría abuela.



Y es que la vida es así, así de sorprendente y sorpresiva, y así es como que el que aquí escribe –oséase moi- un buen día se encuentra, nada más regresar a la Town, y tras una jornada gastronómica en la Capi, Capi, Capital del Reino con Nico (el mismo Nico que antes fue NicoWiki y que pudo haber sido NicoCuatro o NicoMelosétododeTV pero que desde que él lo confesara o confesase fue Nicobikini para ahora ser simplemente Nico o, como me dice A, mi A, vuestra ya A cada vez que lo ve en la tele un: mira, tu chico), se encuentra –intentaba decir yo- con que tiene un nuevo commnent-ario y tras ese nuevo comment-ario, pues como que llega un mail y como que tras el mail, ¡zas!, lo que se encuentra uno es a sí mismo y a su mismo ser diciéndose un ¡ea! y sumergiéndose de lleno, más que en el fascinante mundo de maman y sus secuaces , en un diseña que te diseñarás tazas con MarivipSuperstar (MaríadelasVipes, diga ella lo que diga), en lo que sería ya un “yo tengo la idea y tú la limpias, la fijas y le das esplendor” o lo que vendría siendo un tú pasa el pronto y yo el paño del diseño gráfico en general y de la taza en particular hasta llegar, querido lector y querida lectora, a esta taza que ahora tienes en tus manos... lo mismito que un buen vino, vamos, (que sí, que sí, que eso de lo de tener ahora entre tus manos lo he visto yo cienes y cienes de veces en la botellas de vino, aunque de todos es sabido que yo soy mucho más de un champagne, champagne como una loca y en estas cosas del champagne pues como que de entre tus manos ni las mías dicen nada) o, lo que es lo mismo, hasta llegar a éste si no quieres caldo… ¡siete tazas!, (bueno, ocho... ésta y, una, dos, tres, cuatro, cinco, seis y siete... sí, siete más).

Plus, Plis, Plas... ¡mañana más! (El tema precios y condiciones de venta serán aquí revelados en breve... jejeje, que sí, que sí, que ya sabéis que yo soy muy de mantener el suspense y el misterio, más de un insinuar que enseñar y creo que por hoy, enseñar, yo ya he enseñado bastante).

 
First, delayed... then, sleepy
Pues sí, gentes y gentas de esta España camisa blanca de mi esperanzay rincones varios del mundo que me leéis, pues sí, retrasado y con riesgo de perder el enlace a Londres y por tanto el siguiente a Singapore y luego a Melbourne, andaba yo el lunes a eso de las seis de la tarde, hora española (qué me gusta a mí eso de la hora, y si es española más a ún)... nos decían que igual nos esperaba un cochecito de esos (tipo cochecito de campo de golf) para hacer el cambio de terminal, llevarnos a la puerta de embarque o simplemente pasearnos por el tercermundista Heathrow... y luego hay quién habla de la T4... ¡ja!.

LLamo a A, mi A, vuestra ya Apara contarle lo del cochecito y se escojona -natural-, dice que si al final voy en cochecito ya tiene motivo de guasa de por vida -igualmente natural-... al final ni cochecito, ni ná de ná, corre que te corre, corre que te correrás y corre, corre que te pillo por toda la terminal, llegada al bus que nos tiene que llevar a la terminal 4, puertas cerradas, puertas que se abren, gentes que se lanzan a la jardinera y, ¡zas! una pobre australiana (con canguro y avestruz de pro en su pasaporte) que es enviada al final de la cola por ir de espabilada y pasar por debajo de las cintas que te van marcando el camino lo mismo que los baldosines amarillos -o dorados- guiaban a la troupe de Dorothy en El Mago de Oz... la pobre volvió al final con la misma cara que un niño vuelve al principio del Juego de la Oca cuando cae en la calavera... lo mismito, vamos, sólo que en plan internacional y de aeropuerto.

Al final embarque a tiempo, 13 horas de vuelo que se me pasan leyendo El Pedestal de las Estatuas de Antonio Gala (Sé, como nadie, de qué estáhecho el pedestal de las estatuas: de abusos, sangre, llanto y muertes, unos; de soberbia, desprecios y avidez, otros; de negación a la vida, los demás.), viendo Disturbia (una especie de versión Apple de La Ventana Indiscreta pero sin James Stewart, y mucho menos Grace Kelly o Gracia de Mónaco que dice abuela) a trompicones de sueño y, eso, mucho, mucho sueño...

Luego Singapore, con sus asientos de las salas de embarque en color fucsia, magenta y morado -estos chingapureses sí que saben-; ducha y otro embarque, otro avión, la enésima cena en menos de 24 horas y el segundo desayuno en idem. Aterrizaje, un Hush Puppies que olisquea mi nuevo maletín, alquiler de coche, llegada al hotel, otra ducha y directos a la negociación... saludos, discusiones de cláusulas, acuerdos, undertakings y la madre que parió a Topete y de nuevo vuelta a hablar de precios y como a mí el tema precios ni me va ni me viene, ni me interesa lo más mínimo pues, ¡zas!, allí que el grelinno se queda dormido, unos minutillos, pero dormido, tal cual, cuajao en el medio y medio de la reunión... vergonzoso, absolutamente vergonzoso, shame on you grelinno, shame on you, vamos, en el que aquí escribe -oséase moi-... menos mal que el jet lag, la sonrisa bobalicona y la cara de cordero degollado lo disculpan todo -o eso creo-... se lo cuento a A, mi A, vuestra ya A y se escojona -natural-, me dice: "como el Rey"... si es que no se puede ser tanm monárquico y letizista.

Plus, Plis, Plas... ¡mañana más!